Esto es un trabajo mio para lo que algunos de ustedes conocen como Serendipity. Esto es para gente que conoce de tema y para el resto también. A los que les gusta, genial y a los que no , por favor espero sus críticas que siempre sirven para algo.
Saludos, Eugenio Camiletti.
La verdad sobre Serendipity
En el presente trabajo me valgo a redactar una travesía entre épocas y lugares distantes, con el fin de encontrar una concordancia en el significante de la palabra Serendipia o como le gusta a mi Abuelo, en el ingles, Serendipity. Se encontrarán diversificaciones entre las lenguas para una mejor compresión del escrito. Algunos autores se han perdido a lo largo de los años y mi fuente más extensa ha sido Internet y trabajos previos realizados por distintas personas. Vale aclarar la dificultad que conlleva el definir una palabra tan ambigua que abarca más de lo que se puede explicar. No obstante creo que esta compilación de datos, se acerca bastante a una buena manera de usarla.
Significado de Serendipia
Este primer capítulo, recopila distintas denominaciones de jerarquía considerable de distintos continentes del planeta. Sirve como introducción de este viaje para entender de raíz esta palabra.
El Diccionario The American Heritage: Dictionary of the English Language (Fourth Edition) nos dice: “La ocurrencia y el desarrollo de eventos fortuitos en un modo feliz o beneficios…La facultad de lograr descubrimientos afortunados por accidente…El hecho o la ocurrencia de tales descubrimientos…Una circunstancia a partir de la cual se genera semejante descubrimiento…”. El Diccionario Oxford coincide con esta descripción.
El Diccionario Inglés Cambridge refiere: “…la tendencia, que, con base a la suerte, se alcanza, de encontrar cosas interesantes o invaluables fortuitamente…”.
El Diccionario, también inglés, Ramdom House señala: “…capacidad para hacer descubrimientos deseables por accidente…”.
“… encontrar algo magnífico mientras se busca otra cosa, descubrir algo valioso por casualidad, realizar por azar un acto de sagacidad, esto es serendipity…” — Autor Desconocido.
“Encontrarse uno en el lugar indicado, en el momento exacto, en el tiempo preciso” — Evaristo Monti1.
Jay Van Andel2 lo define: “El arte de encontrar algo no buscado, la experiencia común de observar datos inesperados, anómalos y estratégicos, los cuales se transforman en la instancia para desarrollar una nueva teoría o para complementar una teoría ya existente”.
Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado. Se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.
En la historia de la ciencia son frecuentes las serendipias. Por ejemplo, Albert Einstein reconoce esta cualidad en algunos de sus hallazgos.
Existen casos de serendipias en obras literarias, cuando un autor escribe sobre algo que ha imaginado y que desconoce en su época, posteriormente, se demuestra que eso existe tal como lo definió el escritor, con los mismos detalles.
No se debe confundir con la anticipación o la ciencia-ficción, donde se adelantan inventos mucho más genéricos que casi todo el mundo cree que probablemente existirán algún día.
Las distintas ideas establecidas en estas líneas nos muestran, a manera de introducción, los distintos caminos de donde parte la palabra. Algunos de ellos poseen la misma base, y los que no, no se desvían demasiado. Dejando así una suerte de desambiguación para facilitar nuestra meta.
Antecedentes, Etimología e Historia
El término serendipia deriva del inglés serendipity, neologismo acuñado por Horace Walpole3 en 1754 a partir de un cuento persa del siglo XVIII llamado “Los tres príncipes de Serendip”, en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla Serendip (distorsión del nombre original árabe Sarandip de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka), solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades. Por consiguiente, “Serendipity” es desde entonces una palabra inglesa.
El verdadero autor del título mencionado era un italiano llamado Christoforo Armeno y su libro en su lengua “Peregrinaggio di tre giovani figliuoli del re di Serendippo” o “Tre principi di Serendippo” (1557), que en ediciones y versiones posteriores en varios idiomas se transformó en “Los tres príncipes de Serendip”, perdiéndose o suplantándose algunas veces la autoría, o formando parte de colecciones de cuentos.
Se le atribuye a Horace Walpole el uso del concepto serendipidad por primera vez, en una carta enviada a su amigo Horace Mann (en la mañana del 28 de enero de 1754), diplomático británico en Italia. Desde allí Mann había enviado a Walpole un retrato de Bianca Capello, aristócrata del s. XVI, que luego se convirtió en Gran Duquesa de Toscana al casarse con Francesco de Médici. El retrato no tenía marco y Walpole quiso ponerle uno con el escudo de armas de los Capello.
En la carta contó a Mann que había tenido mucha suerte cuando, buscando el escudo de los Médici en un libro veneciano de heráldica, encontró el de los Capello: "este descubrimiento ha sido casi como de los que yo llamo de serendipidad, una palabra muy expresiva (...) Leí un sencillo cuento titulado Los tres príncipes de Serendip. A medida que sus altezas reales viajaban, por accidente y gracias a su sagacidad, iban descubriendo cosas que no buscaban".
En el cuento, el padre de los eruditos príncipes del mítico país de Serendip envió a sus hijos al extranjero para que conocieran otras tierras. En Persia encontraron un hombre que había perdido a su camello. Observando detenidamente diversos hechos, los sagaces hermanos dedujeron que el camello era tuerto, le faltaba un diente, era cojo, llevaba una carga de mantequilla y miel y era conducido por una mujer embarazada sentada de lado. El propietario del camello, convencido de que sólo los ladrones podían saber esa información, denunció a los príncipes, que fueron arrestados por los soldados del Sha y condenados a muerte. El camello apareció a tiempo y el emperador de Persia liberó a los príncipes, que explicaron con detalle a su majestad cómo habían obtenido sus conclusiones.
A este cuento también se le ha podido seguir la pista: se publicó por primera vez en Venecia (1557), a cargo del impresor Michele Tramezzino. Éste expresa que Christoforo Armeno tradujo el cuento del persa al italiano, la creencia general es que se trata de una ficción para añadir más aroma oriental al cuento.
La palabra serendipia se usó mucho en sus orígenes, pero fue cayendo en desuso. Ha sido rescatada recientemente gracias al renovado interés en este tipo de asuntos y a otros motivos culturales, como la película del año 2001 dirigida por Peter Chelsom y protagonizada por John Cusack y Kate Beckinsale.
También se habla a veces de las seudoserendipias, en las cuales el investigador, tras haber investigado mucho sobre algo sin obtener resultados, consigue finalmente su objetivo, pero a causa de un accidente fortuito o una revelación. Esto suele suceder en los episodios de la serie de televisión “House M.D.”, donde Gregory House acaba resolviendo muchos de los casos por una revelación después de mucho investigar. También se aprecia en la película “Volver al Futuro” donde el Doctor Emmett Brown obtiene la idea de como construir el condensador de flujo al despertarse luego de golpearse en la cabeza con el lavabo al resbalar cuando trataba de colgar un reloj de pared en el baño subido en el inodoro.
En la Argentina se utiliza el termino “Serendipidad” aunque no es una palabra muy divulgada y no se utiliza con su significado real.
Acercándonos a una definición
“…la consecución deliberada, persistente y sagaz, a través de esfuerzos fortuitos y reiterativos motivados por pre-condiciones creadas en el marco de referencia propia al experimento deliberado o no, de objetivos productivos y/o lucrativos —así como de grandes descubrimientos—, procurando obtener el máximo del azar, a partir de su dimensión positiva así como no especulativa y nunca desde su faceta adversa…”.
O dicho de otra manera más extensa:
“El admirable don del descubrimiento accidental afortunado a propósito”.
Azar (versión contextualizada para los efectos de este trabajo): “una fuente de peligro; una posibilidad de incurrir en pérdidas o perjuicios. Un fenómeno desconocido e impredecible que causa un evento de una forma en lugar de otra. Si bien un peligro puede definirse como una contingencia que pueda causar una pérdida y el azar es la condición que origina o aumenta la probabilidad de pérdida por un peligro”.
Al igual que el peligro, el azar está íntimamente relacionado con la probabilidad de que exista un riesgo.
Al azar o caso fortuito, se le define como la condición que introduce o aumenta la probabilidad de pérdida por un peligro.
Tristemente, la Real Academia de la Lengua Española no facilitan esta definición, pero sí, por suerte, la ofrece un importante y reconocido Grupo Español del sector privado.
Utilización
Para comenzar, es una palabra inglesa de uso universal en todas las lenguas sean de occidente u oriente. No tiene traducción en castellano, si metonimias. Todas las disciplinas de las ciencias y las humanidades, así como de las artes establecidas, la usan universalmente.
Hasta 1950 aproximadamente, como fuera el caso del descubrimiento de la penicilina por parte de Fleming, los resultados del serendipity han sido fortuitos. A partir de esa época y con el devenir de la “Economía Nueva”, con el concomitante advenimiento del Internet y con la utilización de matemáticas multidimensionales y el respectivo modelaje computacional, el serendipity ha perdido, en alguna gran medida, su cualidad aleatoria en cuanto a “lo que generaba”, para, más bien, generar mucho más y más cada vez más rápido y rápido en ambientes bastante más controlados. Esto último ha logrado que “los saltos hacia delante” productos de la “experimentación económica” y/o de la “investigación costosa” registre(n) resultados reales, tangibles o intangibles, mucho más rentables, más productivos y, con un costo de “implantación de los experimentos y/o las investigaciones” infinitamente menor.
Dejando de lado el Azar, el nuevo Serendipity
Hay dos tipos de serendipity. La primera es en aquella en la que no se espera, en forma alguna, hacer un descubrimiento. La segunda es en aquella en la que se espera hacer un descubrimiento, aunque se tenga infinidades de fallos, pero desconociendo su razón, propiedades científicas, utilidad, cualidad de renta, aplicaciones, puesta en la práctica, etc. Esta segunda se denomina el “nuevo serendipity” y que está muy en boga desde la revolución de la informática y la telemática.
Serendipity VS Epifanía
El Diccionario “The American Heritage” (Cuarta Edición) define a la “epifanía”: “…Una manifestación súbita de la esencia o significado de algo. La comprensión o percepción de la realidad por medio de la conscientización intuitiva repentina…”.
Algunas personas de considerable jerarquía llegan a pensar que la “epifanía” sólo puede ocurrir, en algunos, casos de “serendipity”.
Ejemplos de Serendipity
Serendipias en ciencia y tecnología
• Si bien existen varias teorías acerca del origen del dulce de leche, la más popular y ampliamente difundida es que fue producto del olvido de una criada, al dejar en el fuego la leche con azúcar (preparación conocida en esa época como "lechada".
• Según Umberto Eco, el mismo Descubrimiento de América (la "genialidad" de Colón) sería una serendipia.
• A mediados del siglo XIX, se intentó buscar un material para sustituir el marfil de las bolas de billar. En 1870, John Wesley Hyatt, un inventor de Nueva Jersey, estaba prensando una mezcla de serrín y papel con cola, porque creía que así conseguiría el nuevo material. Pero se cortó un dedo, y fue a su botiquín. Sin querer, volcó un frasco de colodión (nitrato de celulosa disuelto en éter y alcohol). Esto provocó que quedara en su estantería una capa de nitrocelulosa. Al verla, Hyatt se dio cuenta de que este compuesto uniría mejor su mezcla de serrín y papel, en lugar de la cola. De este modo se inventó el celuloide.
• En 1922, Alexander Fleming estaba analizando un cultivo de bacterias, cuando se le contaminó una placa de bacterias con un hongo. Más tarde descubriría que alrededor de ese hongo no crecían las bacterias e imaginó que ahí había algo que las mataba. Aunque él no fue capaz de aislarla, ese episodio dio inicio al descubrimiento de la Penicilina.
• Friedrich Kekulé, químico, llevaba mucho tiempo intentando encontrar la huidiza estructura de la molécula de benceno. Simplemente, no se conocía una estructura de seis carbonos que tuviera las propiedades químicas que exhibía. Según cuenta él mismo en sus memorias, una tarde, mientras volvía a casa en autobús, se quedó dormido. Comenzó a soñar con átomos que danzaban y chocaban entre ellos. Varios átomos se unieron, formando una serpiente que hacía eses. De repente, la serpiente se mordió la cola y Kekulé despertó. A nadie se le había ocurrido hasta ese momento que pudiera tratarse de un compuesto cíclico.
• El Principio de Arquímedes fue descubierto al introducirse en una bañera y observar cómo su cuerpo desplazaba una masa de agua equivalente al volumen sumergido. Salió desnudo a la calle gritando la famosa palabra: ¡eureka!.
• El Dr Albert Hofmann descubrió accidentalmente una de las drogas alucinógenas más poderosas, el LSD (ácido lisérgico dietilamida). Según relata en su libro "My Problem Child", en el curso de su investigación sobre los derivados del ácido lisérgico obtuvo el LSD-25, el cual se demostró como poco interesante desde el punto de vista farmacológico, por lo que se dejó de investigar sobre él. Sólo cinco años más tarde, y debido a que, sin motivo aparente, no podía olvidarse de aquella sustancia, volvió a sintetizarla para una ulterior investigación, lo que era muy excepcional al haber sido ya inicialmente descartada. Cuando procedía a su cristalización se sintió afectado por una mezcla de excitación y mareo, viéndose forzado a abandonar el trabajo en el laboratorio. Presumiblemente, a pesar de sus precauciones, una mínima cantidad de LSD tocó la punta de sus dedos y fue absorbida por su piel. Ya en su casa, despierto, pero en un estado de ensoñación, percibió una serie interminable de fantásticas imágenes con intensos y caleidoscópicos juegos de formas y colores, que no se desvaneció hasta pasadas unas dos horas.
• Politetrafluoretileno (O más conocido por su nombre comercial Teflón ®). Fue descubierto en 1938, mientras el Dr Roy J. Plunkett trabajaba en el desarrollo de sustancias refrigerantes y debido a un mal funcionamiento durante sus experimentos realizó el hallazgo.
Serendipias literarias
• Jonathan Swift describió dos supuestos satélites naturales de Marte en su libro Los viajes de Gulliver, de 1726. Voltaire también mencionó en un relato fantástico de 1752 que Marte poseía dos lunas. El descubrimiento de los dos satélites marcianos, Fobos y Deimos, no ocurrió hasta 1877.
• En el libro Futilithy, se narra como un barco llamado Titan naufraga. Dicho libro fue escrito en 1898, 14 años antes del naufragio del Titanic, y las coincidencias son asombrosas. De entrada, el nombre de ambos barcos, el hecho de hundirse ambos en su viaje inaugural. Sus dimensiones similares (75000 toneladas y 66000, 243 m de eslora y 268m) o el apellido del capitán en ambos casos (Smith).
• El libro Las musas de Rorschach, publicado por Editorial Buscarini en 2008, es fruto de un conjunto de casualidades necesarias. Los tres relatos abordan el tema de la musa y el doble, pero fueron escritos en tiempo y forma diversos, sin que los autores se conocieran.
• En el libro "Sofiex", la protagonista descubre la técnica del tomate liofilizado algo que solo se conocería 80 años después.
Hiponimos
Chiripa: Alude a una suerte favorable o una casualidad oportuna. El término chiripa mucho más utilizado en lenguaje coloquial, podría considerarse también como un sinónimo de serendipia, si bien se tiene como un modismo de uso no general en el mundo hispano parlante, se usa con una connotación más bien festiva y se refiere comúnmente a casualidades o eventos fortuitos en la vida cotidiana, incluso a hechos intrascendentes.
Sincronicidad (sin-, del griego συν-, unión, y χρόνος, tiempo) es el término elegido por Carl Gustav Jung4 para aludir a «la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal». «Así pues, emplearé el concepto general de sincronicidad en el sentido especial de una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar». Se diferencia del término sincronismo, que constituye la mera simultaneidad de dos sucesos.
1. Evaristo Monti, mi Abuelo.
2. Jay Van Andel fundador del Partido Republicano Estadounidense y de Amway Corp. Murió a los 80 años de edad debido a la enfermedad de Parkinson. La revista Time, calculó su fortuna en 2.3 billones de dólares.
3. Horatio Walpole, IV conde de Oxford, conocido comúnmente como Horace Walpole, (24 de septiembre de 1717 – 2 de marzo de 1797), político, escritor e innovador arquitecto británico. Fue primo del marino Horacio Nelson (Lord Nelson)
4.Carl Gustav Jung (AFI:[ˈkarl ˈgʊstaf ˈjʊŋ]) (26 de julio de 1875, Kesswil, cantón de Turgovia, Suiza - 6 de junio de 1961, Küsnacht, cantón de Zúrich, id.) fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de psicología analítica, también llamada psicología de los complejos y psicología profunda.
Dedicatorias:
A mi abuelo, por enseñarme las palabras, que son muchas y creo que a lo largo de mi vida no voy a llegar a conocerlas a todas, pero para algo existe el diccionario. Y además porque esta palabra, es dentro del universo infinito de la lingüística, su favorita.
A mi abuela, que siempre nos acompaña y que cocina como los dioses, que no tiene nada que envidiarle a ese gordo del Cordon Blue, ni a Ada Cóncaro del restaurante Tomo 1. Los amo a los dos.
A mi tío Diego, que me enseño a leer, y que sabe mucho y si no fuera por èl me perdería de muchas obras interesantes que existen.

