Dia tras dia observamos el constante fluir de momentos y eventos, algunos de los cuales son tan banales que practicamente pasan desapercibidos, otros por el contrario tienen un impacto tan grande sobre nosotros que se convierten en un "Punto de quiebre" que nos motiva a cambiar aspectos sobre nuestra vida y nuestras costumbres.
Algunas veces consideramos real aquello que se mantiene constante a la par con nuestro propio existir, no nos cuestionamos si hay algo mejor, o quizá lo hacemos pero tememos tanto a la respuesta que erradicamos de nuestra mente cualquier idea relacionada.
El trinar de las aves, el aroma de las flores, la magnificencia de una noche salpicada del resplandor de la luna y las estrellas son para muchos tan comunes que no se detienen a observarlas con mayor cuidado, solo se encierran en sus problemas y sus obligaciones... EN SU REALIDAD.
Como lo expresa Platón en su "Alegoría de la caverna" somos prisioneros que tendemos a no aceptar por real algo mas alla que las sombras proyectadas sobre aquel muro que contemplamos sin cesar, siendo el muro nuestra vida misma y las sombras todos los eventos que aceptamos como parte de nuestra vida.
En conclusión
Viviendo en la ficción los individuos actuan de modo social a razón de una obligación, aceptando todas las leyes y obligaciones sobre si impuestos solo por ser una condición fundamental para gozar de ese mundo de sombras (Son sus cadenas). Se restringen la exitación de VIVIR en su real sentido, porque solo han aprendido a cumplir sin rechistar.
Viviendo en la realidad, libres de las cadenas y las sombras, se experimentan sensaciones desconocidas, se toman no leyes inquebrantables, sino parametros idealizados de actos que garantizan la preservación de la realidad a cualquier nivel.
Un individuo que pertenece a la realidad, e intenta desligar a alguien de su propia ficción por lo general consigue respuestas conformistas a su actual situación (algo asi como: "Es lo que tengo que hacer, no me gusta pero es algo que tengo seguro para mi" )