John P. O’Neill, Ph.D.,
Miembro del Equipo de Investigación, Museo de Ciencias Naturales, 119 Foster Hall, LSU, Baton Rouge, Louisiana 70803, EEUU
Miembro del Equipo de Investigación, Museo de Ciencias Naturales, 119 Foster Hall, LSU, Baton Rouge, Louisiana 70803, EEUU
El Perú es una tierra de grandes contrastes, ya sea en el plano cultural, geológico, ecológico o cualquier otro de los muchos que existen ¿En qué otro lugar puede desayunar al lado del mar, en una ciudad con casi 12 millones de habitantes, y pasar esa misma tarde navegando en un pequeño bote a través de un río donde es posible que nativos amazónicos aislados del contacto exterior lo vean pasar? También puede hacer andinismo por la mañana y terminar el día en un hotel de cinco estrellas saboreando una excelente comida. ¿Y dónde es posible reunir una lista nacional con más de 1,800 especies de aves? Son precisamente estos contrastes numerosos y extremos los que hacen del Perú un sueño para el observador de aves. Es increíble que algunos turistas se apunten para hacer un tour relámpago que abarca 5 ó 6 países en menos de dos semanas y que sólo pasen tres días de su tiempo en el Perú. ¡Se están perdiendo una de las mejores oportunidades del mundo para conocer un país y sus aves!
Hablando en términos ecológicos, son muy pocos los lugares que pueden competir con el Perú; esta asombrosa diversidad hace posible la presencia de sus más de 1,800 especies de aves, superior a cualquier otro país del mundo, con la excepción de Colombia. Lo más increíble del Perú es que todavía no es muy conocido por su ornitología, y que se siguen encontrando especies nuevas. La mayoría de ellas no son realmente raras, pero se encuentran en algunas de las áreas más remotas del país, en regiones que aún son desconocidas para la biología. De otro lado, también se están encontrando nuevas especies en áreas no tan remotas. El más reciente hallazgo fue una Tangara Amarillenta mediana con cresta anaranjada en el camino hacia el Parque Nacional del Manu. El ave sólo fue vista 4 veces y aún no se le ha descrito. Parece ser que se especializa en utilizar el bambú Chusquea, pero casi todo el bambú del área ha florecido y muerto no hace mucho, lo cual puede ser una causa probable de la migración de la mayoría de la población hacia áreas que todavía tienen bambú.
Desde 1960 se han descrito 39 especies nativas del Perú que son nuevas para la ciencia, y al menos se han encontrado tres más aún no descritas. He tenido la inmensa fortuna de participar en el descubrimiento de 13 de ellas, más que cualquier otro ser humano vivo. La mayoría de los tours de observación de aves lo llevarán a lugares donde se encuentran algunas de las especies descritas hace muy poco; algunas especies, tales como el Tirano-Todi de Lulu, Poecilotriccus luluae, el Cucarachero Montés Alibandeado, Henicorhina Leucoptera, el Ángel del Sol Real, Heliangelus regalis y el Tororoi Frentiocrácea, Grallaricula ochraceifrons se pueden avistar en los senderos que se alejan de la carretera pavimentada en el área del Abra Patricia, en el departamento de San Martín, al norte del Perú. Un asombroso habitante de los mismos bosques donde se encuentran las cuatro especies es la Lechucita Bigotona, Xenoglaux loweryi, una diminuta lechuza con largas plumas a modo de bigotes a ambos lados de su cara. Su voz fue reconocida recién en el año 2003 y sigue siendo una de las aves peruanas más elusivas. Si desea acampar un poco, durante un par de noches en esta zona, tiene grandes probabilidades de ver algunas de estas especies muy poco conocidas. Debo añadir que se puede encontrar buena información para hallar casi todas las aves conocidas del Perú en el maravilloso libro de Thomas Valqui: “Where to Watch Birds in Peru” (Dónde observar aves en el Perú, 2004, Lima, Perú, GranPeru Press, 381 pp.)
Otro semillero de aves descritas hace muy poco es el área de Unchog, al noreste de la ciudad de Huánuco, en la región central del Perú. Aquí, la Tangara de Montaña Dorsidorada, Buthraupis aureodorsalis, el Hemispingo Cejirrufa, Hemispingus rufosuperciliatus, y el Pardusco, Nephelornis oneilli, (¡bautizado así en mi honor!) se pueden encontrar con más facilidad ascendiendo por el lado seco de las montañas, desde el pueblo de Pachachupan, encima de los pastizales húmedos de la puna hacia los bosques de niebla en el límite de la vegetación arbórea sobre la pendiente oriental. Si la suerte lo acompaña, podrá encontrar al Hemispingo Cejirrufa y quizás al Parduzco sobre el túnel de Carpish, a unas cuantas millas de Pachachupan en dirección hacia Tingo María, por la carretera que viene de Huánuco. Nuevamente, si contrata a un guía y está dispuesto a acampar, tendrá más probabilidades y le será más fácil encontrar estas especies endémicas de aves. Y no lo olvide, un viaje para ver algunas de las especies recientemente descritas le dará también grandes oportunidades de observar muchas de las increíbles especies endémicas y muy poco conocidas del Perú, algunas de ellas difíciles de encontrar.
Si realmente desea tener una experiencia en la selva puede ir en busca de una de las más espectaculares aves del Perú recientemente descubiertas, el Barbudo Franjiescarlata, Capito wallacei. Probablemente sea mejor optar por un viaje organizado por una agencia de viajes peruana, ya que deberá obtener un permiso para visitar el recientemente creado Parque Nacional de la Cordillera Azul. Puede volar hacia la ciudad de Pucallpa, en las tierras bajas amazónicas de la región centro oriente del Perú, luego volará o tomará un bote hacia el norte, al pequeño pueblo de Pampa Hermosa, en la confluencia de los ríos Ucayali y Cushbatay. Allí podrá conseguir guías y un bote para subir por el río Cushbatay, pasando la desembocadura del río Pauya hasta un punto del Cushbatay cercano al pico donde se descubrió al Barbudo (todos los guías locales conocen el camino). Después, dos días cuesta arriba por un camino que puede estar un poco cubierto de maleza lo llevará hasta uno de los bosques de niebla más aislados del Perú (¡o de cualquier lugar del continente!). El Barbudo todavía es conocido sólo en esta cresta de montaña, pero hay otras varias crestas que se ven cubiertas de bosques de niebla, las cuales probablemente albergan otras poblaciones. En este caso, el Barbudo verdaderamente parece tener un rango muy limitado. El camino es fangoso, resbaloso y escarpado, pero es casi seguro que verá al Barbudo, así como a una lista completa de otras fantásticas especies características de áreas más agrestes, que incluyen no sólo aves, sino varias especies de monos y espectaculares vistas de montañas cubiertas con bosques de niebla. Se trata de una verdadera aventura de campamento, pero la experiencia será inolvidable.
Hay varios alojamientos nuevos que ofrecen algo diferente. Uno que recuerdo es administrado por Machiguengas, en el río Urubamba. Nuevamente nos cautiva la experiencia de contar con un alojamiento limpio y confortable manejado por indígenas americanos, así como la posibilidad de ver especies difíciles de encontrar tales como el Cacique de Koepcke, Cacicus koepckeae, y el Guacamayo Militar, Ara militaris, un ave no descrita recientemente pero que es difícil que figure en nuestras propias listas de aves peruanas. Unas laderas impresionantes, donde los guacamayos anidan, se yerguen sobre el Urubamba, a menudo cubiertas con neblinas provenientes de cascadas elevadas.
Si le gustan los hábitats secos como el desierto, deseará pasar tiempo en el noroeste, en las cercanías de Tumbes, Piura y Chiclayo. Aquí se encuentra la avifauna tumbesina, una colección única de especies que no existe en ningún otro lugar excepto al noroeste de Perú y al suroeste de Ecuador. Aunque observar las aves desde el borde de la carretera resulta una magnífica opción, se debe hacer un esfuerzo por ver a la Pava Aliblanca. Si bien es cierto que no fue descrita hace poco, fue redescubierta en 1977, exactamente 100 años después de haber sido vista por última vez. Su reducida población ha recibido el gran apoyo del programa de crianza en cautiverio a cargo de la Asociación Cracidae con sede en Chiclayo. Existen alrededor de 100 aves en cautiverio y aproximadamente 20 aves han sido reinsertadas a la vida silvestre, habiendo varias nidadas de crías que están siendo cuidadas por sus padres que crecieron en cautiverio. En este caso, nuevamente el libro de Valqui le servirá de información para conseguir un guía que lo lleve a ver a las pavas y a muchas de las especies endémicas de Tumbes.
El Perú realmente constituye el sueño (o el paraíso) para un observador de aves. Este país ofrece un despliegue impresionante de hábitats y puede fácilmente satisfacer las expectativas de un viaje de una semana o uno de varios meses. Cuanto más observe a las aves de este país se sentirá más atraído a visitar nuevas áreas. Hay varios operadores turísticos que ofrecen excelentes guías así como instalaciones y hay hoteles que se acomodan a cualquier presupuesto. Si le gusta acampar, puede ir a algunas áreas muy aisladas y nunca estará seguro de lo que podrá encontrar. Aunque es improbable para un visitante común, puede ser posible incluso ver algo que aún no se había descubierto hasta entonces, o puede ver especies que son conocidas pero que aún no han sido descritas. En el Perú, nunca se debe dar por sentado que todo es conocido y puede ser identificado. Si usted no puede identificar algo, trate de tomarle una fotografía, hacer una grabación o tomar notas detalladas y cuidadosas para documentar su hallazgo. ¡En el Perú nunca se sabe!
Lista de las aves del Peru:
http://www.perubirdingroutes.com/download/Listadeaves_mplenge.pdf
http://www.perubirdingroutes.com/fto_aves.asp?pdr=1246&jrq=14.2.4&ic=1&ids=4022