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Bullying (acoso escolar)

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¿A quién no lo burlaron alguna vez en la escuela? ¿Quién no fue víctima de un papel pegado en la espalda o de un poco de plasticola en la silla? Las bromas entre alumnos siempre existieron
Una chica que no quiere volver al colegio porque sus compañeros le dicen “gorda boluda”. Un chico recibe las burlas de todos porque tiene problemas de audición. Una alumna es marginada porque la llaman “villera” y, a su vez, tiene un grupo de amigas que discrimina a los gordos. Todos estos chicos están bajo situaciones que implican violencia, y se engloban en lo que se conoce como “bullying”, es decir, matonear, hostigar, acosar verbal o físicamente.

Qué es el Bullying?
El hostigamiento o Bullying se define como un comportamiento prolongado de
insulto verbal, rechazo social, intimidación psicológica y/o agresión física de un/os
niño/s hacia otro que se convierte en víctima.
Deben darse las siguientes condiciones:
1.- La agresiones se producen sobre la misma persona (víctima) de forma
reiterada y durante un tiempo prolongado.
2.- El agresor establece una relación de dominio-sumisión sobre la víctima. Hay
una clara desigualdad de poder entre el agresor y la víctima.
3.- La agresión supone un dolor no sólo en el momento del ataque, sino de forma
sostenida, ya que crea la expectativa en la víctima de poder ser blanco de futuros
ataques.

No todos los comportamientos agresivos o los conflictos que surgen en un grupo
pueden considerarse hostigamiento o maltrato. Los problemas de convivencia, si
son solucionados adecuadamente contribuyen al desarrollo de habilidades para la
socialización.

Tipos de hostigamiento:
Físico: golpear, patear, empujar, romper pertenencias, robar, obligar a alguien a
hacer lo que no desea.
“Los varones eran más estúpidos y las chicas eran más crueles. Mientras que
ellos me ponían alfileres en la silla, ellas me acosaban, no me dejaban comer y
andaban buchoneando cualquier cosa”. (Camila, 12 años)
Verbal: Poner apodos, burlarse, insultar.
“Yo en ese colegio era la marioneta de pruebas. La manejan, la llevan a todas
partes con malas palabras, malas intenciones, un chico lo decide, le dice a toda la
clase, invitan a burlarse.” (Juan, 9 años)
“Me regalaron una perrita sin raza y ella me empezó a decir “villera”, “sucia”,
“asquerosa” y cosas así. Y después empezó a arrastrar a todas las otras chicas.”
(Camila, 12 años).
Social: “hacer el vacío”, “ningunear”, aislar a la víctima, ignorarla deliberadamente,
difundir rumores.

“Cada vez que tomaban lista cuando decían mi nombre todos gritaban
“ausenteeeeeee” cag….de risa. Yo no quería, pero lloraba.” (Luciana, 11 años).
“Un día llegué al colegio y todas las chicas se habían comprado la misma
campera. La única que no la tenía era yo” (Mora, 16 años)

“Los tres tipos de intimidación tienen un componente de maltrato psicológico
importante, latente en todos y cada uno de ellos. Si este acoso se mantiene en el
tiempo y de forma repetida, al final se produce lo que se llama victimización
psicológica” advierte José María Avilés (España).
“Me hicieron bolsa cuando supieron que mi vieja tiene cáncer. Cada vez que
aparecía yo decían algo….tipo llegó la enferma, la huérfana, qué se yo….cosas
espantosas. Yo me repetía no llores que es peor, no llores que es peor. Pero
imaginate, era imposible, ya tenía una banda yo con lo que me pasaba. Además
como soy muy alta decían ahí va la modelo cancerosa. De terror, te juro”. (Martina,
15 años)
El objetivo de la intimidación suele ser un solo alumno. Se puede ejercer en
solitario o en grupo pero se intimida a sujetos concretos. Nunca se intimida al
grupo.

Quiénes participan?
Además del agresor y la víctima debemos incluir a los demás compañeros,
profesores/maestros/personal de la escuela y padres.
Todos, de una manera u otra, cumplen un rol en esta situación de hostigamiento.

Observamos características específicas en el agresor, la víctima y los
espectadores:

Agresores:
Suelen ser en principio chicos seguros de sí mismos, con un nivel de autoestima
bastante alto y que intentan imponerse a algunos de sus compañeros. Asumen el
rol de líderes.
Generalmente son imponentes físicamente (los varones), manipuladoras (las
mujeres), con bajo rendimiento escolar. Su temperamento es agresivo e impulsivo,
con deficiencias en habilidades sociales para comunicar y negociar sus deseos.
Presentan falta de empatía y de sentimientos de culpabilidad.
Son o fueron hostigados en algún momento, ya sea en la escuela o fuera de ella.
“Hay uno que no tiene un mango, le decimos villero y por ejemplo si sale la play
station 3 nos cag….de risa y decimos seguro que ese se compra la play 1”. (Pilar,
14 años)
“Reyna vino hace poco de Bolivia y es una villera” (Karen, 9 años. Vino de Bolivia
hace 4 años).

Víctimas:
En general son chicos débiles, inseguros, con baja autoestima y
fundamentalmente incapaces de salir por sí mismos de la situación que padecen.

Tienen bajas habilidades sociales y suelen ser rechazados dentro del grupo. No
disponen de herramientas psicológicas y sociales para hacer frente a la situación.
Suelen ser chicos apegados a su familia, dependientes y sobreprotegidos por sus
padres.
Las causas para que un alumno se convierta en víctima no tiene que ver con el
hecho de que sea gordo o pelirrojo o extranjero o lleve anteojos.

Mayoría silenciosa:
Los compañeros temen defender a la víctima por la posibilidad de pasar a ocupar
su lugar. Muchos se divierten ante la humillación de un compañero, también
pueden sentir que el agresor hace aquello que ellos mismos no se animan.
Se produce un contagio social que inhibe la ayuda e incluso fomenta la
participación en los actos intimidatorios.
“Durante un tiempo pensé que me podían ayudar Ana, Laura y Mora, que no
estaban interesadas en eso. Pero terminó arrastrándolas a ellas también” (Camila,
12 años).
“Lo hacen por celos, porque está nervioso, porque no lo quieren. Todos lo odian al
marioneta y llegan a un acuerdo cuando todos lo deciden y agarran a uno. Los
convencen a todos, lo mismo que en la política.” (Juan, 9 años).
Los adultos (padres y maestros) a menudo solo detectan el problema cuando ha
tomado proporciones evidentes y con frecuencia graves.
“Yo la veía mal, sin ganas de ir al colegio pero no entendía qué pasaba. Un día por
error encontré e-mails humillantes en su cuenta. No podía creer lo que le decían:
estás sola, no tenés con quien festejar tu cumpleaños” (Julia, madre de niña
hostigada).
“Intenté de todo hablando con la rectora del colegio. Su respuesta siempre fue
“vamos a trabajar con el grupo” pero las agresiones siguieron. No sancionaron a
nadie. Y al final, en diciembre, echaron a mi hijo del colegio porque dicen que es
raro y quieren una escuela homogénea”. (Ana, madre de niño hostigado).
“Sra Mamá: Noto a Camila muy triste, más que de costumbre. Pasa algo en
casa?” (profesora. En la casa de Camila no ocurría nada significativo).
El Bullying suele ser solapado, los chicos no hablan del problema, las agresiones
se manifiestan en los lugares donde no hay adultos (recreos, comedor, pasillos,
baños -entre otros-). La víctima es amenazada: “si hablás va a ser peor”.

Síntomas de que un chico está padeciendo Bullying:
* Llega a casa con arañazos, golpes o la ropa estropeada.
* Pierde el dinero para el almuerzo/kiosko/colectivo.
* Está siempre de mal humor.
* Evita salir de casa e ir a la calle.
* Las notas empeoran.
* Tiene insomnio, está ansioso.
* No quiere ir a la escuela, “le duele la cabeza o la panza” permanentemente.
* Llora con facilidad y sin motivo aparente.

Qué podemos hacer?
El Bullying es un fenómeno que sucede (y sucedió) a lo largo de muchos países
del mundo. Cada cultura y cada país aporta características específicas,
cualitativas y cuantitativas.
Para construir un proyecto debemos partir de lo que está sucediendo.
Encontramos especificidades muy particulares en cada establecimiento educativo
y es conociendo esas características como se puede empezar a trabajar.
Cualquier método que sirva de comunicación para las víctimas será bueno porque
romperá el mayor aliado de los agresores: “la Ley del Silencio”.
“La situación de maltrato destruye lentamente la autoestima y la confianza en sí
mismo del alumnado que lo sufre, hace que llegue a estados depresivos o de
permanente ansiedad, provocando una más difícil adaptación social y un bajo
rendimiento académico. En casos extremos pueden producirse situaciones tan
dramáticas como el suicidio” (Ortega, 1994).
“Se trata de una cuestión de derechos democráticos fundamentales por los que el
alumnado se tiene que sentir a salvo en la escuela, lejos de la opresión y la
humillación intencional repetida que implica el Bullying”. (Olweus, 1999)
“Una respuesta a incidentes de prevalencia de Bullying debe ser clara, honesta y
directa, evitando el uso de la humillación, el sarcasmo, la agresión, amenazas o
manipulación. Debe ser inmediata, con posible solución a largo plazo. Debe
permitir saber qué ha sucedido, quiénes estuvieron implicados y qué acciones
fueron adoptadas. Y además de implicar a las familias en cada etapa, debe
proporcionar oportunidades para que las chicas discutan distintos caminos para
resolver el problema” (Sharp, Cowie y Smith, 1994).

Si confirmamos que en un grupo existe hostigamiento debemos actuar con
rapidez y firmeza.
Hay diferentes maneras de encarar la situación, diferentes técnicas de trabajo con
los chicos y los adultos. Pero es importante adoptar medidas de urgencia con las
cuales estén comprometidos todos los miembros de la comunida educativa:
* Medidas para proteger al alumno/a que ha sido agredido/a: incremento de la
vigilancia en los lugares donde se producen las agresiones.
* Medidas disciplinarias para el agresor/es
* Información a las familias: el tutor/a y/o equipo directivo realizará una entrevista
individual con cada una de las familias del alumnado implicado garantizando la
confidencialidad de la información.

Sugerencias de intervención:
Se informa a todo el personal de la escuela:
• la diferencia entre intimidación y tomaduras de pelo.
• la extensión de la intimidación entre los alumnos.
• las partes y los mecanismos psicológicos implicadas en este tipo de abuso de
poder.
• el enfoque de las cinco trayectorias al problema que consta de:
- Ayuda para los niños que están siendo intimidados, formación en habilidades
sociales.

- Ayuda para el intimidador (es importante cuidar especialmente la manera de
transmitirlo a su familia ya que ésta podría castigarlo y así aumentar el nivel de
violencia).
- Ayuda para la mayoría silenciosa que toma la forma de movilización del grupo.
- Ayuda a los docentes, formas concretas de afrontar el problema
- Ayuda para los padres, información, consejo.

Un niño hostigado es un niño en riesgo grave.
Un niño hostigador es un niño en riesgo grave.
Una sociedad que acepta en silencio la relación hostigador/hostigado es una
sociedad en riesgo muy grave. (Dr. Miguel García Coto, 2005 )

Intervenir en Bullying exige asistir tanto a la víctima como al victimario.
Si el Bullying es una maqueta del modelo social CONSTRUYAMOS OTRAS
MAQUETAS POSIBLES.




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