Hola a todos, este es mi post acerca de los Niños Héroes, de los cuales todos y cada uno de los mexicanos conocemos su historia:
Seis heroicos cadetes del colegio militar (que en ese entonces tenía su sede en el castillo de Chapultepec) que defendieron su escuela contra el invasor estadounidense (es la guerra de 1847, donde México perdió más de la mitad de su territorio, de la cual hablaré otro día).
A pesar de sus heroicos esfuerzos todos murieron por la acción enemiga, y el más nombrado de todos Juan Escutia, se lanzó desde lo más alto del castillo, envuelto con la bandera mexicana, para evitar que esta callera en manos del enemigo, siendo este uno de los más grandes y nombrados actos de patriotismo y amor a México.
¿Quiénes son estos niños héroes?
Ya todos saben sus nombres, pero nunca está de más decirlos de nuevo. (Digo, si tardé 6 años de primaria en aprenderme sus nombres, es justo que lo ponga)
•Agustín Melgar.
•Juan Escutia.
•Juan de la Barrera.
•Fernando Montes de Oca.
•Vicente Suárez.
•Francisco Márquez
Y de los cuales se encuentran sus huesos en el Altar a la Patria, en la ciudad de México...
Peeeeeeeeeeerooooooooooooooo…
…muchos, entre ellos su servidor, dudamos de su legítima existencia. A continuación algunas causas del porqué de esto.
Antecedentes:
En 1882, el presidente Manuel González, mandó a construir un obelisco para conmemorar a los defensores del castillo de Chapultepec, a petición de los ex alumnos del Colegio Militar… Manuel González pidió que le echaran una mano, ¿la razón? Era manco.
Este obelisco se usó para pocos actos conmemorativos y se empezó a deteriorar, lo que posteriormente causó que en 1952 fuera construido el ya antes mencionado Altar a la Patria.
Regresando al obelisco original, en marzo de 1947, el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, realizaba una gira de tres días por México.
Mientras estaba en la capital del país, Ciudad de México, decidió hacer una parada en el monumento a los Niños Héroes. Esto para hacer una guardia de honor en aquel monumento, incluso dejando un arreglo floral, como muestra de respeto. Había alrededor de él varios cadetes del colegio militar que hacían también guardia de honor.
Hasta ahí todo bien, pero a este querido personaje norteamericano se le ocurrió decir esta poca oportuna frase:
“Un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio”
Esto fue una reverenda patada en las bolas al orgullo mexicano, no es posible que a sabiendas que la guerra México-Estados Unidos se originó por las ambiciones expansionistas del vecino del norte y que fue de las más injustas para México. El presidente Truman diga que con solo un minuto de silencio se soluciona todo. Esas palabras no nos devolverán los más de 2 millones de kilómetros cuadrados que se arrebataron injustamente a la nación o quitarán la deshonra de ver ondear la bandera de barras y estrellas en Palacio Nacional en 1847… y en un 15 de septiembre.
En fin, esta frase causó tal disgusto entre los presentes que se dice que después de la partida del presidente Truman, su arreglo floral fue retirado por los cadetes y según relatos fue tirado a un basurero cercano, otros afirman que tirado frente a la embajada estadounidense de la Ciudad de México.
Y como pueden ver, no era un adorno pequeño.
Tengamos en cuenta que la visita de Truman a México fue porque el presidente mexicano de aquel entonces, Miguel Alemán le andaba pidiendo dinero prestado para el país, este consiguió 150 de los 500 millones de dólares que buscaba, pues a Truman le escaseaba el dinero, que estaba destinado al plan Marshall, para la reconstrucción de Europa después de la SGM.
A todo esto, la prensa nacional se encargó de “echarle más sal a la herida”, con frases como “LA AMISTAD COMIENZA HOY” o “AL RENDIR HOMENAJE A LOS HÉROES DE 1847, TRUMAN SANA UNA VIEJA HERIDA NACIONAL PARA SIEMPRE”.
Despertando comentarios como:
“No es de esperarse que el hombre más poderoso del mundo venga y se disculpe” (Truman mandó a lanzar las bombas atómicas contra Japón en 1945, además como era el único que en ese momento tenía a su disposición bombas atómicas, era casi un dios en la tierra, además de todo el dinero del mundo, se decía que era más poderoso que uno)
“Cien años de amargura y mal entendidos, borrados por un solo hombre en un minuto” sí como no
Esto había apestado la visita de Truman a México. Ahora el presidente Miguel Alemán debía buscar la forma de sanar el lastimado “orgullo nacional”.
Para esto, Miguel Alemán ordenó la búsqueda de los restos de los seis cadetes muertos el 13 de septiembre de 1847… ¿y que creen? ¡APARECIERON!.
Según informes:
En 1947 en la ladera del costado sur del cerro de Chapultepec se ubicó una fosa común donde se hallaron seis cuerpos los cuales fueron oficialmente identificados como los pertenecientes a los seis cadetes muertos en 1847, los cuerpos fueron exhumados y colocados en urnas, el día 13 de septiembre del mismo año se colocó una placa en el sitio.
Curiosamente después de que en marzo de ese año, Truman “manchara el orgullo nacional” los huesos de los niños héroes aparecieron, solo con excavar en una ladera del cerro de Chapultepec.
En primer lugar, si era una fosa común, pudieron ser de cualquier cadete o soldado mexicano muerto. No se podía comprobar que efectivamente fueran los restos de los Niños Héroes.
ADEMÁS DE QUE LOS INFORMES DE LA ÉPOCA (1847) TODOS LOS CUERPOS FUERON INCINERADOS.
Se rumorea incluso que lo que se encontró fueron huesos de animales, y hasta la fecha no se ha tratado de hacer un esfuerzo para probar su legitimidad (¿será porque el gobierno sabe que no son reales?)
Y que para el bicentenario de la Independencia en 2010 seguían siendo mostrados como legítimos.
En septiembre de 1997 el general brigadier Alfonso Chávez Marin, miembro del cuerpo médico del ejército mexicano, llegó incluso a decir que los 6 cadetes nunca existieron, y que su historia fue creada para apaciguar al pueblo después de la desastrosa guerra de 1847, para que después con el pueblo calmado se pudieran buscar relaciones favorables con los Estados Unidos.
Se ha llegado incluso, como dijo aquel oficial de ejército en 1997 que los cadetes nunca existieron, pues no se tiene mucha información de ellos. Solo se conocen sus nombres y algunos datos de sus vidas:
•Juan de la Barrera (n. 1828) era el mayor con 19 años y Francisco Márquez el menor con 13.
•Juan de la Barrera era hijo de un general, nació en la Ciudad de México.
•Juan Escutia (n.1830) era de Tepic, aquel entonces estado de Jalisco, hoy Nayarit, pero no se sabe nada de su familia. Y no era cadete, era integrante del batallón de San Blas, que tras la batalla de Molino del Rey, se refugió en el castillo de Chapultepec para proseguir la lucha.
•Agustín Melgar era nativo de Chihuahua (n. aprox. 1828-1832), era hijo de un teniente coronel.
•Francisco Márquez (n. 1834), originario de Guadalajara, Jalisco. Fue criado por su padrastro, un capitán de caballería de nombre Francisco Ortiz.
•Fernando Montes de Oca (n. 1829), originario de Azcapotzalco, Ciudad de México. Muriendo sus padres siendo el muy joven.
•Vicente Suárez, quien nació en Puebla en 1833, hijo de un oficial de caballería.
Terminando con todo esto de que si los niños héroes existieron o no, yo no dudo de su existencia dudo de la existencia de sus restos mortales.
Ahora, desmintamos otro mito.
¿Juan Escutia se lanzó con la bandera desde lo alto del castillo?
NO
El primer argumento que desmiente esto es que la bandera mexicana del castillo de Chapultepec fue tomada del asta bandera y llevada como botín de guerra al fuerte Westpoint en Estados Unidos, y aún sigo esperando a que la devuelvan, a no… esperen, la devolvieron en 1952, cuando se inauguró el Altar a la Patria, ¿por quién? Nadie más que Miguel Alemán, para recordar a los caídos en la guerra de 1847.
Pero no se preocupen, si existió un héroe que ofreció su vida para salvar el lábaro patrio.
Batalla de Molino del Rey
El 8 de septiembre de 1848, en la batalla de Molino del Rey ( donde participó Escutia) el capitán del arma de artillería Margarito Zuazo fue llevado herido por soldados estadounidenses a una caballeriza donde encontró bajo unos petates escondida la bandera de su regimiento, la cual sacó de su asta y envolvió bajo su casaca, donde la mantuvo hasta que fue evacuado rumbo a su casa para curarle sus heridas, en el camino se encontró con un superior al que entregó la bandera, misma que estuvo en la casa del Jefe de División Luis Salcedo; el capitán murió a los seis días por sus heridas.
Así que si existió quien ofrendara su vida por la bandera mexicana, pero no fue Juan Escutia.
En 1992, Ernesto Zedillo, que en ese entonces era secretario de educación pública y luego sería presidente en 1994. Sacó de los libros de texto la historia de los Niños Héroes y al Pípila, por falta de pruebas de su existencia. Fue tanta la indignación que tuvieron que reimprimir los libros para dejarlos tal y como estaban. A lo mejor Zedillo tenía razón y hubiera sido lo único bueno que hizo, pues a él le tocó una de las peores crisis financieras del siglo, el Efecto Tequila y su papel en la matanza de Acteal que aún se discute.
Como último dato, el siguiente presidente en hacer homenaje a los Niños Héroes fue Bill Clinton, este no dijo ninguna tarugada y nadie se ofendió, además nos prestó dinero para librar el Efecto Tequila, solo fueron 20 mill mdd que nos prestó el inocente hombre, que tiene una esposa de dudosa reputación.
En resumen amigos, sigan celebrando a los Niños Héroes, en estos tiempos necesitamos héroes a los que aferrarnos y saber que existieron mexicanos ilustres que enfrentaron a un enemigo poderoso y ofrecieron su vida por defender la patria… no como Santa Anna que se acobardó y por su culpa perdimos Tejas (es con J) y lo que nos llevó a la desastrosa guerra de 1847.
RECUERDEN, NO CREAN TODO LO QUE VEN NI TODO LO QUE LES CUENTAN.