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Perú, país exótico y que aún conserva sus principales tradiciones, posee sin dudarlo un pasado tan pleno en contenido que puede considerársele entre las naciones con la Historia más rica del planeta. ¿Y por qué?, porque siempre le ha tocado experimentar todo tipo de glorias y vicisitudes. A continuación, una tabla resumiendo de manera didáctica las diferentes divisiones del pasado de este fantástico país:
Desde el punto de vista europeo, la historia de la humanidad comenzó 5000 años antes del nacimiento de Cristo, cuando en Medio Oriente surgió el modelo de Escritura que después los europeos adoptaron, y que a su criterio, les permitió legar conocimientos e informes a la posteridad.
Sin embargo, los entendidos de Perú discrepan con este concepto, pues de ser así sus antepasados andinos jamás salieron de la Pre-Historia, dado que las formas que tuvieron de registrar cálculos y hechos distan bastante del empleo del carbón o la tinta usados en Medio oriente y Europa.
Como el argumento de que "una letra garantiza civilización" no puede aplicarse en los creadores de joyas sudamericanas como:
(en estos casos queda evidente que se vuelve en un absurdo referente de civilización), muchos sensatos historiadores del país han optado por no emplear la limitada visión eurocentrista y más bien acoger un inicio acorde al génesis peruano: el momento en que los primeros pobladores de estas tierras erigieron urbes primitivas en su intento por adaptarse a una localidad y formar Cultura.
¿Por qué estos peruanos toman en cuenta que la edificación de urbes implica el inicio de su Historia? Por una razón básica y sencilla, que en una urbe se va plasmando el sentido de Jerarquización Social. Mejor explicado, toda sociedad, por más pequeña que sea, al ordenarse en propiedades hace uso de la privacidad, teniendo por tal que darse un acuerdo de respeto mutuo entre los integrantes y debiéndose por ello solventar de alguna forma al o a los individuos que, por su credibilidad o fuerza, garanticen el cumplimiento del acuerdo. Surge así la figura del jefe y del séquito, que en el mundo andino estuvo ligado a los individuos aptos para administración o guerra. Además, la erección de pueblos o templos desencadena el sentido de defensa de la tierra por los miembros fuertes de dicha sociedad (ejército) ante la obligación de existir por sobre sus competidores.
Empleando esta visión, la Historia del Perú comenzó 9000 años antes de que naciera Cristo, cuando los primitivos peruanos que se desplazaban cerca al mar decidieron construir refugios momentáneos en lo que es hoy la Tablada de Lurín (sur de Lima).
Periodo en el que no hay intromisión cultural extranjera en el desarrollo social peruano. Los hallazgos e inventos son producto de sus propias experiencias. Se fracasa o se triunfa, siempre generando ciencia sin ningún agente alienante del exterior:
A) Periodo de Autonomía Arcaica: Durante este periodo, el peruano primitivo esta pasando por un proceso de transición entre el Nomadismo (actitud de permanecer caminando de un sitio a otro en busca de alimento y refugio) y el Sedentarismo (actitud de ubicarse en un lugar especifico para vivir). Este humano continúa empleando utensilios rústicos para la caza, cocina y abrigo. Su paso por los distintos parajes de su futuro territorio le inducen a permanecer por algún tiempo en un lugar determinado, construyendo para ello modestas viviendas. Está en pleno conocimiento de las estaciones climáticas, la flora y la fauna.
B) Periodo de Autonomía Cultural: En este periodo, el peruano antiguo ha aprendido a sacar provecho del clima y geografía de su territorio. Ha comprendido que el éxito de su existencia radica en formar verdaderas sociedades. Crea una identidad regionalista ("Cultura".), compitiendo con otras etnias por recursos y poder:
• Época Pre Inca: Comenzó hace 1400 años antes de que naciera Cristo. Reúne a todas aquellas culturas que existieron antes del Imperio Incaico:
_ Horizonte Temprano.- Este horizonte marca el nacimiento del Primer Imperio de Sudamérica: Los Chavín. Esta cultura, bien denominada “Pan-peruana”, resulta siendo la civilización más avanzada de su tiempo, pues supera en demasía a las otras etnias, gracias a su estructurado sistema político-teocrático. Su dominio alcanza por el norte el actual departamento de Piura, por el sur al actual departamento de Ica, por el este la ceja de selva y por el oeste el Océano Pacífico (aunque hay pruebas que confirman que la influencia cultural Chavín alcanzó incluso la sierra del Ecuador, y el norte de la actual Bolivia). Genera diversos conocimientos y los difunde en los pueblos sometidos. Chavín es la chispa inesperada en los Andes, el anuncio del alto desarrollo que alcanzarían los hombres de este suelo en el porvenir.
_ Intermedio Temprano.- Comienza con la caída de Chavín, hace 400 años antes de que naciera Cristo. Al parecer, el Imperio se extingue cuando su capital sufre los estragos de un Fenómeno del Niño. Sin embargo, su cultura “Pan-peruana” queda difundida por todos los pueblos que sometió, influenciando en sus hábitos de vida, construcción, e incluso legándoles el respeto al temible “Dios de Los Báculos” (muy probable, el futuro “Wiracocha” del tiempo de los Incas).
En el intermedio temprano, extinto el Imperio Chavín, los pueblos vasallos recuperan su libertad y compiten entre si por obtener la supremacía del territorio. Surgen así los fuertes señoríos y reinos, siendo los más destacados: Paracas, Nazcas y Moches.
_ Horizonte Medio.- Este horizonte marca el nacimiento de “dos” Imperios: Los Wari y Los Tiahuanaco. Los Wari surgieron el año 550 de nuestra era. Su dominio se extendía por el norte hasta Lambayeque, por el este la ceja de selva, y por el oeste el Océano Pacífico. Limitaba por el sur con Moquegua y la Meseta del Collao, dominios norteños del Imperio Tiahuanaco.
Los Tiahuanaco surgieron en tiempo mucho más anterior, el año 100 antes de que naciera Cristo. Tenían por territorio sur el norte de Argentina y la actual región chilena de Antofagasta, su este era lo que es hoy suelo occidente de Bolivia.
Aunque poseían una jerarquía militar superior a la que presentó Chavín, Los Wari sucumbieron pronto (entre los años 800 y 1100 de nuestra era) por los cambios climáticos, las rebeliones internas, y la invasión bélica de los señoríos aymaras provenientes del sur. Más violenta fue la extinción de Tiahuanaco (a fines del siglo XII o a inicios del siglo XIII), cuando su capital imperial, Taipicala, fue asaltada y arruinada por los ejércitos Aymaras de la confederación de reinos del Collao.
_ Intermedio Tardío.- Marca el nuevo vacío estatal en los andes. Nuevamente se inician guerras por la supremacía del territorio. Pero esta vez, el despliegue de fuerzas es superior, descomunal. Los señoríos y reinos son más fuertes y numerosos en comparación al Intermedio Temprano. Son ejemplos de este proceso los: Tumpis, Tallanes, Sicanes, Caxas, Chimúes, Chachapoyas, Huaylash, Huancas, Colleqs, Ichmays, Guarcos, Yauyos, Chinchas, Pocras, Chancas, Chiribayas, Collaguas, Gentilares, Aymaras, etc. (la densidad geopolítica es tal, que solo en el valle del Cuzco pre incásico, habitaban 6 señoríos a la vez, sujetos al dominio del Reino Ayarmarca).
• Época Incaica (u Horizonte Tardío): Marca el principio del fin del Periodo de Autonomía.
Comienza el año de 1438 con el surgimiento del Imperio Inca, y concluye en 1532 con su fatal extinción a manos de los españoles. El origen de esta época data de los días en que cayó Taipicala, cuando un grupo de sobrevivientes se ocultó momentáneamente en el Lago Titicaca (Leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo) y luego emigró al valle del Cuzco, donde sostuvo alianzas y desavenencias con los señoríos del lugar (Leyenda de Los hermanos Ayar).
Durante el incanato gobernaron 12 Incas (5 de la Dinastía Urin y 7 de la Dinastía Hanan), aunque se dice que debieron ser más, sino que éstos fueron borrados de la historia imperial por su labor intrascendente. Atahualpa vendría ser el treceavo Inca de los recordados, sin embargo nunca llego a lucir la Mascaypacha (emblema imperial) por ser Huáscar (el doceavo Inca) el legítimo en heredar el poder.
Si bien es Apo Tambo el caudillo que dirige a los sobrevivientes de Taipicala hacia el valle del Cuzco, tradicionalmente se considera a su hijo, al legendario Manco Cápac, como el fundador del reino. Sin embargo, quien lleva a que los Incas se conviertan en Imperio es “El Reformador”, “El Regenerador”, “El Vencedor”: Pachacútec, cuando derrota por completo al belicoso Reino Chanca, precisamente el mismo que tiempo atrás sojuzgó a Viñaque, la capital del extinto Imperio Wari.
El apogeo imperial se alcanza en los días de Huayna Cápac; llegando los Incas a establecer el imperio más grande que haya existido en la América Antigua (de unos 4 000 000 de Km2.). Por el norte limitaba con el río Ancasmayo (Colombia), por el sur con el río Maule (Chile), por el sureste abarcaba Cuyo, Salta y Tucumán (Argentina), por el este la mitad del actual territorio boliviano y estaciones en las selvas tropicales del Brazil, y por el oeste el Océano Pacífico; siendo importante acotar que Túpac Yupanqui alcanzó por ultramar a las islas de Pascua y al continente de Oceanía.
El fin de tan grandioso imperio inicia con la cruenta guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, coincidente con la desgraciada presencia de los “Conquistadores” españoles por el norte.
El comienzo de nuestras aflicciones. La influencia “blanca” suplanta e impide el desarrollo natural del habitante oriundo del Perú. La imposición forzada de costumbres foráneas, el cruce de razas y el abuso desencadenan una grave crisis de identidad en los naturales. Además, el vicio y la fácil riqueza obtenida por la “raza vencedora” producen atraso tecnológico y la perenne esclavitud científica - cultural del peruano en favor del imperialismo blanco (o “Madre Patria”) del norte planetario. Con excepción de algunas intentonas reformistas, en 470 años nada de la opresora pirámide social peruana a cambiado, y la crisis moral ha ido en aumento, tolerada por falaces gobiernos con tal de mantener a la raza “blanca” en el dominio completo de los recursos del país:
A) Periodo de Dependencia Política: Es el periodo en que el agente opresor (en nuestro caso, España) nos sojuzga en todos los campos bajo el título de “Colonia”. Nuestra máxima autoridad es el Rey, y a él se le rinden cuentas de todo lo que ocurre:
• Época de La Conquista (o Invasión): Comenzó en 1532, con la irrupción española en territorio incaico. El “Conquistador” no es sino un aventurero, en la mayoría de casos sin oficio militar, que se ofrece a explorar y controlar los distintos parajes del “Nuevo Mundo” en nombre de la corona española a cambio de tierras, riquezas y fama. Por su baja calidad cultural, trae consigo los vicios más negros de la Europa medieval, sobresaliendo entre ellos el “feudalismo”, la traición y la arrogancia. Es este último defecto mencionado el que le conduce a despreciar todo aquello que no tenga que ver con su ibérica cultura, dejando como fruto de su actitud el saqueo y la humillación en las etnias “de color” dominadas:
_ Guerra contra el Imperio Incaico.- Momento en el cual Francisco Pizarro y sus hordas se proponen desmantelar lo que quedaba de la estructura estatal incaica. Para alcanzar su cometido, cuentan con la valiosa ayuda de los señoríos y reinos andinos que ansiaban la caída del Imperio para recuperar su libertad. La captura en Cajamarca, el fratricidio de Huáscar, y el magnicidio de Atahualpa son luctuosos recuerdos del rápido desmantelamiento en que se hundió el imperio. De inmediato la resistencia incaica no se hizo esperar, y la encabezó gloriosamente Manco Inca, hasta que desastrosamente los viejos amigos de la conquista, Almagro y Pizarro se aliaron momentáneamente para expulsar al valeroso caudillo y obligarlo a parapetarse en las montañas de Vilcabamba.
_ Las Guerras Civiles entre españoles.- Detenido momentáneamente Manco Inca, empezó la disputa entre Almagro y Pizarro por la posesión del Cuzco. Desde aquí se trabaron feroces guerras, unas tras otras, por dádivas y poder:
En la primera de ellas, Almagro termina muerto vilmente (1538). Esto desencadena que el hijo de Almagro, “Almagro el Mozo”, y su bando planifiquen la muerte (tal vez la más sangrienta que haya habido en conquistador alguno del continente) de Francisco Pizarro.
Eliminado el viejo caudillo extremeño (1541), se traba una segunda guerra entre el recién llegado, Comisionado Real, Vaca de Castro y el joven Almagro, siendo eliminado este último en la plaza de armas del Cuzco (1542).
Ante la crisis política peruana, el rey de España, Carlos I, envía las denominadas “Nuevas Leyes”, donde establecía el surgimiento del Virreinato del Perú y la eliminación de la “Encomiendas” (feudos en nuestro territorio). Ante la firmeza del primer Virrey, Blasco Núñez de Vela, en cumplir la extinción de las Encomiendas, Gonzalo Pizarro (hermano del difunto Francisco Pizarro) es nombrado procurador por la facción rebelde a acatar la orden real, desatándose una tercera guerra en la que el Virrey terminó decapitado en tierras del actual Ecuador (1546). *Es entre estos sucesos que Manco Inca es asesinado a traición por un español al cual socorrió (1544).
Derrotado el representante del Rey en nuestro territorio, surgió en la cabeza de Gonzalo la posibilidad separatista de independizar el Perú y hacerlo un nuevo reino del cual él sería el soberano. Un grupo de españoles, encabezados por Diego Centeno, declaro su fidelidad al Rey, pero tras una cuarta guerra fueron derrotados cerca al Lago Titicaca (1547).
Expandiéndose la noticia a nivel continental de la crisis que vivía el Perú, el rey envió al Sacerdote Pacificador La Gasca, el cual hábilmente ganó adeptos a la causa real y derrotó, en una quinta guerra, a Gonzalo Pizarro en el desastre de Jaquijahuana (1548).
Con la muerte del último Pizarro en suelo peruano, finalizaron los turbulentos días de la Conquista en el Perú.
• Época del Virreinato: Principia en 1551, con la llegada del segundo Virrey, Antonio de Mendoza. Esta época marca un periodo prácticamente de letargo, interrumpido en algunas ocasiones por reformas políticas o culturales. Nuestro país comienza a recibir oleadas de “colonizadores”, esta vez, con historial controlado por la corona (“Nobles”). Sin embargo, la mayoría de los que llegan lo hacen por rutas de contrabando, son gente de baja calaña social y tienen como único objetivo hacer dinero con el esfuerzo de los “Indios” trabajadores.
La vida del hombre andino se hace insostenible. Son el blanco predilecto del abuso comercial y la explotación. Por otra parte, la esclavitud negra deteriora la salud moral de los pobladores. La iglesia, que en un principio colaboró con los conquistadores, ahora se une con la corona para armar un gigantesco andamiaje psicológico – religioso que garantice la domesticación y usurpación de bienes nativos. Ante cualquier foco de sedición, esta la férrea guardia virreinal, con atributos para matar y destruir:
_ Gobierno de Los Austria (o Habsburgos).- Se caracteriza por ser la época de esplendor para España. Sus máximos representantes son los reyes Carlos I y Felipe II. Los posteriores monarcas no hacen sino dormirse en sus laureles (Felipe III, Felipe IV, y Carlos II).
Para el Perú significó su etapa de mayor dimensión territorial, alcanzando por el norte el istmo de Panamá y por el sur el Estrecho de Magallanes. Caso contrario ocurrió en el aspecto social, donde la explotación minera fue en aumento para aplacar la demanda en lujo de la acomodada corte española.
Durante el gobierno de Los Austria, dirigieron al Perú 23 virreyes, el primero, el mencionado Núñez de Vela, y el último, Melchor Portocarrero Lazo de la Vega, Conde de la Monclova.
_ Gobierno de Los Borbones.- Ante la naciente crisis monárquica, la Dinastía Borbón tomo el poder de la corona por la fuerza de las armas. Sin embargo, el despotismo de los nuevos reyes fue en aumento (Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII). Se perdieron la mayoría de posesiones europeas, y otras tantas del continente americano; aunque se hicieron algunos intentos por estabilizar el poder.
La nueva dinastía impuso la moda francesa en el vestir y actuar de sus colonias. Para el Perú significó el desmembramiento sucesivo de territorio, hasta la inconsecuente separación del Alto Perú. La opresión se mantuvo; generando, como anuncio de lo que estaba por darse a mayor escala, la Rebelión del valiente Juan Santos Atahualpa (1742).
Durante el gobierno de Los Borbón, dirigieron al Perú 17 virreyes, el primero Manuel de Oms y de Santa Pau, Marqués de Castelldosrius, y el último, el usurpador Teniente General José de la Serna.
B) Periodo de Dependencia Económica: Periodo en el cual el agente opresor ya no domina por presencia física en el territorio, sino a través de préstamos y deudas. La caída del poder español significó la intromisión económica primero de Inglaterra y después de Estados Unidos, trayendo consigo una nueva forma de control más injusta que la anterior, pues en base a acuerdos y tratados el país dominante se apropia de nuestros recursos sin ningún tipo de responsabilidad en nuestro porvenir:
• Época de la Emancipación: Proceso en el cual la masa oprimida empieza a manifestar, a través de escritos o armas, su anhelo de libertad. La independencia de un país pequeño como Estados Unidos, y la Revolución del lumpen social de Francia fueron los detonantes. Además, la oportunidad era propicia, pues la arrogante metrópoli española acababa de ser invadida por las tropas de Napoleón.
Era el momento acertado para consolidar el cambio; lamentablemente en las colonias, y sobre todo en el Perú, la élite no actuó con la responsabilidad que la patria le demandaba, y secundó solo aquellas propuestas que le mantenían en el poder:
_ Proceso de Luchas Internas.- Momento en que el Virreinato del Perú debe hacer frente a los intentos independentistas surgidos en su interior. Inició en 1780, con la Rebelión de Túpac Amaru II, y culminó en 1815, con la derrota del brigadier patriota Mateo Pumacahua. Tanto en principio como fin hubo abundante derramamiento de sangre. El primero causó revuelo a nivel continental, y el último se constituyó en el mayor intento peruano por librarse del yugo español. Estos movimientos no contaron con el apoyo de la clase acomodada del país (la mayoría criollos) por significar la posibilidad de un cambio profundo en la pirámide social peruana (es más, las clases adineradas solventaron económicamente a la guardia virreinal para que eliminara los focos de sedición).
Nuestro proceso de Luchas Internas era coincidente con los movimientos libertadores que se estaban llevando a cabo en Argentina y Venezuela, pero fracasaron justamente porque se enfrentaban al Perú, el Virreinato más poderoso de Sudamérica.
_ Proceso de Luchas Externas.- Momento en que el Virreinato del Perú debe enfrentar a los movimientos independentistas provenientes del exterior. Comienza con los preparativos de desembarque del general argentino José de San Martín en 1819, y culmina en 1826, con la capitulación del brigadier español José Rodil y Campillo, a cargo de las Fortalezas del Callao.
Esta intervención foránea buscaba el fin del poderío militar español en el Perú, pues su sola existencia no garantizaba en absoluto la autonomía de los países vecinos que alcanzaron la independencia (las embestidas militares contra las Juntas de Gobierno efectuadas por el Virrey del Perú, Fernando de Abascal, lo comprobaron suficiente). Sin embargo San Martín, en vez de promover la reforma social del Perú, se limitó a seducir a la clase alta limeña para convencerla de buena manera que deje de apoyar política y económicamente a la guardia virreinal. Esto se plasmó el 28 de Julio de 1821, cuando las partes en negociación, tropas argentino-chilenas y el sector “notable” del Perú, acordaron luchar juntas contra España a cambio de que nada de la estructura social peruana se reformase en favor del pueblo sometido (o sea, en beneficio de los “indios”, “cholos” y negros). La idea del jefe argentino de implantar una monarquía de raíz europea en Perú lo ejemplifica todo; y como siempre, fueron los verdaderos hijos de este país, los explotados, los que dieron sangre y vida en apoyo de la causa libertaria.
La presencia de Bolívar en el Perú significó una política “de hecho”, más radical. Republicano, pero a la europea, tampoco concibió a las razas oriundas de este suelo como merecedoras inmediatas del estatus ciudadano. Él tuvo sus propios planes de gobierno, y no le importó si para ejecutarlos debía pasar por encima de la clase política de Lima, su principal rival. La cuestión era eliminar a España y punto. Desastrosamente, ese egocentrismo geopolítico le impidió ver cualquier proyecto suyo ejecutado con éxito por otra autoridad. Si él no formaba parte de su construcción, el proyecto no debía realizarse o estaba sentenciado al fracaso.
Hasta cierto punto le asistía la razón, y fue gran visionario de la realidad americana; pero Bolívar terminó actuando en desmedro de la causa peruana, y cuando siendo Dictador del Perú le toco decidir la suerte del Alto Perú, contribuyó a su independencia, dejando a Sucre (su aliado) como jefe del nuevo país para debilitar al Perú en beneficio de la Gran Colombia. Nuevamente fue el abnegado hijo del Perú el que se entregó en los campos de Pichincha, Junín y Ayacucho, soñando que algún día su futuro sería mejor.
Tras la presencia de San Martín y Bolívar, estaba la sombra del imperialismo británico, que propugnaba la implantación del “libre comercio” en la patria peruana a cambio de préstamos y el reconocimiento inglés de que Perú ya era un país independiente. Así, la naciente república no solo se endeudaba con los países “hermanos” que prestaron sus servicios, sino también con los derrotados españoles y con los ingleses.
• Época de la República:
Habría mucho que explicar y resaltar de lo expuesto. Es la parte del periodo de Dependencia en que se dan los presidencialismos y golpes de estado:
_ La República Vieja.- Comprende desde la elección del Caudillo La Mar como presidente (1827), hasta el 17 de Enero de 1881, con la caída de la capital a manos del ejército de Chile. Se caracteriza por ser una etapa de proyectos geopolíticos frustrados (“La Confederación Perú-boliviana”), sueños de progreso estancados (“El Boom del Guano”), y falaces concepciones de desarrollo (“La Bohemia de Palma”). En su inicio los militares se niegan a ser sojuzgados por la débil cúpula criolla de Lima y provincias. A cambio de esta férrea fama, el territorio nacional mantiene su integridad. Sin embargo, con el tiempo los militares cayeron en descrédito, y Los Civilistas aprovecharon el momento para llegar al poder.
Supuestamente Los Civilistas encarnaban al sector intelectual que estuvo oculto por años y que ahora tenía la oportunidad de dirigir al Perú hacia el progreso; pero la concepción que de ellos se tuvo resultó errada, porque:
° En lo moral, eran hijos o nietos de aquellos criollos que negociaron la independencia peruana, y que antes habían colaborado con las tropas de España para derrotar a grandes como Túpac Amaru II y Pumacahua.
° En lo mental, heredaron todas las degradantes concepciones provenientes del Virreinato (racismo, orgullo nobiliario, falso concepto de superioridad social, etc.). Este factor les llevó a despreciar a los peruanos nativos que participaron en favor de la independencia, y a exaltar los logros de sus similares criollos de Argentina, Colombia y Venezuela.
° En lo económico, sus estudios se solventaban con la esclavitud negra de las haciendas, y con los impuestos del indio trabajador. Era obvio que ninguna reforma social podía provenir de ellos.
° En lo educativo, egresaban de Universidades restringidas. No se mezclaban con la plebe, y su material de estudio era de fuente eminentemente europea, ajena a la realidad peruana.
Su presencia en el gobierno peruano desencadenó la desgraciada “Guerra del Pacífico”, y el fin de aquella lejana república que el historiador Basadre calificó de “atolondrada”, donde se perdió en nuestros dirigentes los principios de dignidad que les quedaban y nuestro aún joven concepto de “Patria”.
*Una amarga transición:
La presencia chilena en territorio peruano fue tremendamente destructiva. Vencido el ejército regular, todos los bienes y pobladores quedaron a merced del enemigo. Así, Chile controló el mar, los recursos de exportación, reguló a su antojo lo que entraba y salía, e impuso sobre los vencidos cupos y sus propias leyes. Como resultado, todo el aparato estatal de la República Vieja colapsó, y el ejército de ocupación se dedicó a castigar con fiereza a cualquier rebelde. Por esto la denominada “Campaña de La Breña” se hace inolvidable para los peruanos, porque más que un intento terco por sostener el conflicto fue el grito de la masa andina relegada, ansiosa por rescatarlo todo, por salvar al Perú. "La Campaña de la Breña" es valorada por los peruanos como su Segunda Guerra de Independencia, que esta vez, sin la colaboración de ningún vecino continental, se sostuvo completamente con la sangre de los olvidados hijos del incario, que soportaron 3 fatigosos años de una guerra que no provocaron, pero que con entusiasmo aceptaron cuando la honra lo demandó. "La Campaña de La Breña" fue también para los peruanos una cruda necesidad, que vinculó al hombre del Ande con este país que hasta entonces le fue ajeno, y les dio el derecho a sus futuras generaciones para decir a los gobiernos con orgullo “yo SÍ soy del Perú”.
_ La República Nueva.- Nace bajo la sombra de la derrota, con una élite limeña humillada y avergonzada a nivel continental. La desmoralización cunde entre los sobrevivientes, y la autoestima vasalla de la clase política queda perenne de generación en generación hasta el día de hoy. El derrotismo es el fantasma que les persigue día a día, impulsándoles a entregar todos los recursos naturales a cualquier agente extranjero por sentirse incapaces de sacar adelante al país.
Para fines del siglo XIX el caos social ocasionado por la guerra terminó llevando al poder nuevamente a Nicolás de Piérola (el principal responsable de la derrota peruana en la Guerra del Pacífico), y con ello empezó una desastrosa etapa de alienación incesante y desesperanza titulada la "República Aristocrática". Con esto, aumentó el problema de la "identidad nacional", y el concepto de Patria se fue degradando. La dignidad de la clase dirigente fue cayendo por los suelos; y para inicios del siglo XX sirvieron preferentemente en favor de los intereses estadounidenses. Gracias a estos cultos señores no se ejecutaron proyectos geopolíticos propios, no hubo nada; y aunque nuestras fuerzas armadas trataron de preservar la integridad del país, al final se perdió y se siguió perdiendo territorio a sola firma de las autoridades “democráticas” de turno.
Por su lado, los militares quedaron completamente subordinados a estos Dueños del Perú, que dividieron al país en “Partidos Políticos” con proceder que ha imitado al Civilismo codicioso o al Pierolismo fracasado. Además, la intromisión de dogmas foráneos (Comunismo chino, Socialismo ruso, etc.) incrementó la división de la intelectualidad peruana, que distraída en discusiones de salón, también pecó en no incluir al verdadero peruano, al del Ande, en sus conceptos de "proyecto nacional".
Este desdén hacia el hombre del Ande ocasionó, para fines del siglo XX, la barbarie militar cometida contra estas pobres gentes (a manos de los grupos terroristas de Sendero Luminoso, el MRTA y las fuerzas militares estatales); mientras la clase alta de Lima se ocupó principalmente en sobrevivir ante la oleada de mestizos y americanos desposeídos que emigraban de la sierra y la selva hacia la costa en búsqueda de desarrollo. Algunos de estos grandes señores incluso, por su repudio a las razas de color, no dudaron en apoyar a la Dictadura de Alberto Fujimori en la aplicación de mecanismos represores colonialistas para acallar las protestas de las masas. Así, en la década del '90 la inmoralidad fue en paulatino aumento mientras que por entreguismo el país se debilitó militarmente en beneficio de los burócratas y empresarios del exterior.
Para el nuevo milenio todo fue haciéndose crisis de administración, con plaga de parasitismo y corrupción; y con excepción del intento reformista del General Juan Velasco Alvarado, se puede afirmar que todo el siglo XX transcurrió en inercia destructiva; de modo que para inicios del presente siglo lo aberrante se ha torcido en derecho, lo ilógico en sensato, y lo estúpido en necesario.
Aún con la dura situación social que atraviezan, los verdaderos peruanos siguen firmes, amando a su país y esforzándose día a día porque las futuras generaciones consigan salir adelante. A causa de ello, protestan y hasta luchan como hacían sus antepasados, exigiendo sus merecidos derechos como hijos del Perú y defendiendo sus recursos, que no solo son flora, fauna y minerales, sino también los paisajes que bellamente representan nuestra amada tierra sudamericana. El verdadero peruano ama pues el desarrollo, y esta presto a vencer todas las adversidades si esto implica el bienestar general; solo así se explica que sigan manteniendo en pie y con anhelo independiente a un país que tantas desventuras ha experimentado. Incluso, no dudan en emigrar si es necesario, aunque pronto se refleje dolor en sus ojos por ese misterioso vínculo que venciendo distancias le une con la Patria. Es por esto que lejos del Perú, les basta oír la dulce melodía de una quena para en breve suspirar por el terruño y llenarse de evocación. No conozco a otros hombres, que golpeados por la realidad de su tierra, lejos de ella la sigan deseando.
Fuente original y con mayor información: lahistoriadelperu
HISTORIA DEL PERÚ
Perú, país exótico y que aún conserva sus principales tradiciones, posee sin dudarlo un pasado tan pleno en contenido que puede considerársele entre las naciones con la Historia más rica del planeta. ¿Y por qué?, porque siempre le ha tocado experimentar todo tipo de glorias y vicisitudes. A continuación, una tabla resumiendo de manera didáctica las diferentes divisiones del pasado de este fantástico país:
Desde el punto de vista europeo, la historia de la humanidad comenzó 5000 años antes del nacimiento de Cristo, cuando en Medio Oriente surgió el modelo de Escritura que después los europeos adoptaron, y que a su criterio, les permitió legar conocimientos e informes a la posteridad.
Sin embargo, los entendidos de Perú discrepan con este concepto, pues de ser así sus antepasados andinos jamás salieron de la Pre-Historia, dado que las formas que tuvieron de registrar cálculos y hechos distan bastante del empleo del carbón o la tinta usados en Medio oriente y Europa.
Como el argumento de que "una letra garantiza civilización" no puede aplicarse en los creadores de joyas sudamericanas como:
Chan Chan
Las Chulpas
Sacsayhuamán
(en estos casos queda evidente que se vuelve en un absurdo referente de civilización), muchos sensatos historiadores del país han optado por no emplear la limitada visión eurocentrista y más bien acoger un inicio acorde al génesis peruano: el momento en que los primeros pobladores de estas tierras erigieron urbes primitivas en su intento por adaptarse a una localidad y formar Cultura.
¿Por qué estos peruanos toman en cuenta que la edificación de urbes implica el inicio de su Historia? Por una razón básica y sencilla, que en una urbe se va plasmando el sentido de Jerarquización Social. Mejor explicado, toda sociedad, por más pequeña que sea, al ordenarse en propiedades hace uso de la privacidad, teniendo por tal que darse un acuerdo de respeto mutuo entre los integrantes y debiéndose por ello solventar de alguna forma al o a los individuos que, por su credibilidad o fuerza, garanticen el cumplimiento del acuerdo. Surge así la figura del jefe y del séquito, que en el mundo andino estuvo ligado a los individuos aptos para administración o guerra. Además, la erección de pueblos o templos desencadena el sentido de defensa de la tierra por los miembros fuertes de dicha sociedad (ejército) ante la obligación de existir por sobre sus competidores.
Empleando esta visión, la Historia del Perú comenzó 9000 años antes de que naciera Cristo, cuando los primitivos peruanos que se desplazaban cerca al mar decidieron construir refugios momentáneos en lo que es hoy la Tablada de Lurín (sur de Lima).
Periodo de Autonomía
Periodo en el que no hay intromisión cultural extranjera en el desarrollo social peruano. Los hallazgos e inventos son producto de sus propias experiencias. Se fracasa o se triunfa, siempre generando ciencia sin ningún agente alienante del exterior:
A) Periodo de Autonomía Arcaica: Durante este periodo, el peruano primitivo esta pasando por un proceso de transición entre el Nomadismo (actitud de permanecer caminando de un sitio a otro en busca de alimento y refugio) y el Sedentarismo (actitud de ubicarse en un lugar especifico para vivir). Este humano continúa empleando utensilios rústicos para la caza, cocina y abrigo. Su paso por los distintos parajes de su futuro territorio le inducen a permanecer por algún tiempo en un lugar determinado, construyendo para ello modestas viviendas. Está en pleno conocimiento de las estaciones climáticas, la flora y la fauna.
Cueva de Guitarrero, alojamiento primitivo
Templo de Kotosh (2000 a.c.) y sus enigmáticas "Manos Cruzadas"
B) Periodo de Autonomía Cultural: En este periodo, el peruano antiguo ha aprendido a sacar provecho del clima y geografía de su territorio. Ha comprendido que el éxito de su existencia radica en formar verdaderas sociedades. Crea una identidad regionalista ("Cultura".), compitiendo con otras etnias por recursos y poder:
• Época Pre Inca: Comenzó hace 1400 años antes de que naciera Cristo. Reúne a todas aquellas culturas que existieron antes del Imperio Incaico:
_ Horizonte Temprano.- Este horizonte marca el nacimiento del Primer Imperio de Sudamérica: Los Chavín. Esta cultura, bien denominada “Pan-peruana”, resulta siendo la civilización más avanzada de su tiempo, pues supera en demasía a las otras etnias, gracias a su estructurado sistema político-teocrático. Su dominio alcanza por el norte el actual departamento de Piura, por el sur al actual departamento de Ica, por el este la ceja de selva y por el oeste el Océano Pacífico (aunque hay pruebas que confirman que la influencia cultural Chavín alcanzó incluso la sierra del Ecuador, y el norte de la actual Bolivia). Genera diversos conocimientos y los difunde en los pueblos sometidos. Chavín es la chispa inesperada en los Andes, el anuncio del alto desarrollo que alcanzarían los hombres de este suelo en el porvenir.
Extensión del Imperio Chavín
Parte de Huántar, capital imperial
_ Intermedio Temprano.- Comienza con la caída de Chavín, hace 400 años antes de que naciera Cristo. Al parecer, el Imperio se extingue cuando su capital sufre los estragos de un Fenómeno del Niño. Sin embargo, su cultura “Pan-peruana” queda difundida por todos los pueblos que sometió, influenciando en sus hábitos de vida, construcción, e incluso legándoles el respeto al temible “Dios de Los Báculos” (muy probable, el futuro “Wiracocha” del tiempo de los Incas).
En el intermedio temprano, extinto el Imperio Chavín, los pueblos vasallos recuperan su libertad y compiten entre si por obtener la supremacía del territorio. Surgen así los fuertes señoríos y reinos, siendo los más destacados: Paracas, Nazcas y Moches.
Cahuachi, capital del reino Nazca
_ Horizonte Medio.- Este horizonte marca el nacimiento de “dos” Imperios: Los Wari y Los Tiahuanaco. Los Wari surgieron el año 550 de nuestra era. Su dominio se extendía por el norte hasta Lambayeque, por el este la ceja de selva, y por el oeste el Océano Pacífico. Limitaba por el sur con Moquegua y la Meseta del Collao, dominios norteños del Imperio Tiahuanaco.
Los Tiahuanaco surgieron en tiempo mucho más anterior, el año 100 antes de que naciera Cristo. Tenían por territorio sur el norte de Argentina y la actual región chilena de Antofagasta, su este era lo que es hoy suelo occidente de Bolivia.
Aunque poseían una jerarquía militar superior a la que presentó Chavín, Los Wari sucumbieron pronto (entre los años 800 y 1100 de nuestra era) por los cambios climáticos, las rebeliones internas, y la invasión bélica de los señoríos aymaras provenientes del sur. Más violenta fue la extinción de Tiahuanaco (a fines del siglo XII o a inicios del siglo XIII), cuando su capital imperial, Taipicala, fue asaltada y arruinada por los ejércitos Aymaras de la confederación de reinos del Collao.
Límites del los Imperios Huari y Tiahuanaco
"Templo en forma de D" en Viñaque, Huari
Pirámide de Akapana y otras edificaciones, Taipicala
_ Intermedio Tardío.- Marca el nuevo vacío estatal en los andes. Nuevamente se inician guerras por la supremacía del territorio. Pero esta vez, el despliegue de fuerzas es superior, descomunal. Los señoríos y reinos son más fuertes y numerosos en comparación al Intermedio Temprano. Son ejemplos de este proceso los: Tumpis, Tallanes, Sicanes, Caxas, Chimúes, Chachapoyas, Huaylash, Huancas, Colleqs, Ichmays, Guarcos, Yauyos, Chinchas, Pocras, Chancas, Chiribayas, Collaguas, Gentilares, Aymaras, etc. (la densidad geopolítica es tal, que solo en el valle del Cuzco pre incásico, habitaban 6 señoríos a la vez, sujetos al dominio del Reino Ayarmarca).
Muralla de Kuelap, capital del reino Chachapoyas
• Época Incaica (u Horizonte Tardío): Marca el principio del fin del Periodo de Autonomía.
Comienza el año de 1438 con el surgimiento del Imperio Inca, y concluye en 1532 con su fatal extinción a manos de los españoles. El origen de esta época data de los días en que cayó Taipicala, cuando un grupo de sobrevivientes se ocultó momentáneamente en el Lago Titicaca (Leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo) y luego emigró al valle del Cuzco, donde sostuvo alianzas y desavenencias con los señoríos del lugar (Leyenda de Los hermanos Ayar).
Manco Cápac y Mama Ocllo, personajes fundamentales en la mitología sobre el origen de los Incas
Durante el incanato gobernaron 12 Incas (5 de la Dinastía Urin y 7 de la Dinastía Hanan), aunque se dice que debieron ser más, sino que éstos fueron borrados de la historia imperial por su labor intrascendente. Atahualpa vendría ser el treceavo Inca de los recordados, sin embargo nunca llego a lucir la Mascaypacha (emblema imperial) por ser Huáscar (el doceavo Inca) el legítimo en heredar el poder.
Poderoso Ejército Inca
Si bien es Apo Tambo el caudillo que dirige a los sobrevivientes de Taipicala hacia el valle del Cuzco, tradicionalmente se considera a su hijo, al legendario Manco Cápac, como el fundador del reino. Sin embargo, quien lleva a que los Incas se conviertan en Imperio es “El Reformador”, “El Regenerador”, “El Vencedor”: Pachacútec, cuando derrota por completo al belicoso Reino Chanca, precisamente el mismo que tiempo atrás sojuzgó a Viñaque, la capital del extinto Imperio Wari.
"El Reformador" Pachacútec
El apogeo imperial se alcanza en los días de Huayna Cápac; llegando los Incas a establecer el imperio más grande que haya existido en la América Antigua (de unos 4 000 000 de Km2.). Por el norte limitaba con el río Ancasmayo (Colombia), por el sur con el río Maule (Chile), por el sureste abarcaba Cuyo, Salta y Tucumán (Argentina), por el este la mitad del actual territorio boliviano y estaciones en las selvas tropicales del Brazil, y por el oeste el Océano Pacífico; siendo importante acotar que Túpac Yupanqui alcanzó por ultramar a las islas de Pascua y al continente de Oceanía.
Extensión del Imperio Inca o Tahuantinsuyo
El fin de tan grandioso imperio inicia con la cruenta guerra civil entre Huáscar y Atahualpa, coincidente con la desgraciada presencia de los “Conquistadores” españoles por el norte.
Francisco Pizarro y demás invasores en la isla del Gallo, a corta distancia del Imperio Inca
Periodo de Dependencia
El comienzo de nuestras aflicciones. La influencia “blanca” suplanta e impide el desarrollo natural del habitante oriundo del Perú. La imposición forzada de costumbres foráneas, el cruce de razas y el abuso desencadenan una grave crisis de identidad en los naturales. Además, el vicio y la fácil riqueza obtenida por la “raza vencedora” producen atraso tecnológico y la perenne esclavitud científica - cultural del peruano en favor del imperialismo blanco (o “Madre Patria”) del norte planetario. Con excepción de algunas intentonas reformistas, en 470 años nada de la opresora pirámide social peruana a cambiado, y la crisis moral ha ido en aumento, tolerada por falaces gobiernos con tal de mantener a la raza “blanca” en el dominio completo de los recursos del país:
A) Periodo de Dependencia Política: Es el periodo en que el agente opresor (en nuestro caso, España) nos sojuzga en todos los campos bajo el título de “Colonia”. Nuestra máxima autoridad es el Rey, y a él se le rinden cuentas de todo lo que ocurre:
• Época de La Conquista (o Invasión): Comenzó en 1532, con la irrupción española en territorio incaico. El “Conquistador” no es sino un aventurero, en la mayoría de casos sin oficio militar, que se ofrece a explorar y controlar los distintos parajes del “Nuevo Mundo” en nombre de la corona española a cambio de tierras, riquezas y fama. Por su baja calidad cultural, trae consigo los vicios más negros de la Europa medieval, sobresaliendo entre ellos el “feudalismo”, la traición y la arrogancia. Es este último defecto mencionado el que le conduce a despreciar todo aquello que no tenga que ver con su ibérica cultura, dejando como fruto de su actitud el saqueo y la humillación en las etnias “de color” dominadas:
_ Guerra contra el Imperio Incaico.- Momento en el cual Francisco Pizarro y sus hordas se proponen desmantelar lo que quedaba de la estructura estatal incaica. Para alcanzar su cometido, cuentan con la valiosa ayuda de los señoríos y reinos andinos que ansiaban la caída del Imperio para recuperar su libertad. La captura en Cajamarca, el fratricidio de Huáscar, y el magnicidio de Atahualpa son luctuosos recuerdos del rápido desmantelamiento en que se hundió el imperio. De inmediato la resistencia incaica no se hizo esperar, y la encabezó gloriosamente Manco Inca, hasta que desastrosamente los viejos amigos de la conquista, Almagro y Pizarro se aliaron momentáneamente para expulsar al valeroso caudillo y obligarlo a parapetarse en las montañas de Vilcabamba.
La ruina. Captura de Atahualpa en Cajamarca
Los funerales de Atahualpa, tras su asesinato por ahorcamiento a manos de los españoles
Saqueo español del Coricancha, el templo amado de los Incas
La resistencia Inca ante la invasión no se hizo esperar, y la dirigió Manco Inca con cuanto elemento le fue posible
_ Las Guerras Civiles entre españoles.- Detenido momentáneamente Manco Inca, empezó la disputa entre Almagro y Pizarro por la posesión del Cuzco. Desde aquí se trabaron feroces guerras, unas tras otras, por dádivas y poder:
En la primera de ellas, Almagro termina muerto vilmente (1538). Esto desencadena que el hijo de Almagro, “Almagro el Mozo”, y su bando planifiquen la muerte (tal vez la más sangrienta que haya habido en conquistador alguno del continente) de Francisco Pizarro.
Eliminado el viejo caudillo extremeño (1541), se traba una segunda guerra entre el recién llegado, Comisionado Real, Vaca de Castro y el joven Almagro, siendo eliminado este último en la plaza de armas del Cuzco (1542).
Ante la crisis política peruana, el rey de España, Carlos I, envía las denominadas “Nuevas Leyes”, donde establecía el surgimiento del Virreinato del Perú y la eliminación de la “Encomiendas” (feudos en nuestro territorio). Ante la firmeza del primer Virrey, Blasco Núñez de Vela, en cumplir la extinción de las Encomiendas, Gonzalo Pizarro (hermano del difunto Francisco Pizarro) es nombrado procurador por la facción rebelde a acatar la orden real, desatándose una tercera guerra en la que el Virrey terminó decapitado en tierras del actual Ecuador (1546). *Es entre estos sucesos que Manco Inca es asesinado a traición por un español al cual socorrió (1544).
Derrotado el representante del Rey en nuestro territorio, surgió en la cabeza de Gonzalo la posibilidad separatista de independizar el Perú y hacerlo un nuevo reino del cual él sería el soberano. Un grupo de españoles, encabezados por Diego Centeno, declaro su fidelidad al Rey, pero tras una cuarta guerra fueron derrotados cerca al Lago Titicaca (1547).
Expandiéndose la noticia a nivel continental de la crisis que vivía el Perú, el rey envió al Sacerdote Pacificador La Gasca, el cual hábilmente ganó adeptos a la causa real y derrotó, en una quinta guerra, a Gonzalo Pizarro en el desastre de Jaquijahuana (1548).
Con la muerte del último Pizarro en suelo peruano, finalizaron los turbulentos días de la Conquista en el Perú.
El repliegue de Manco Inca a las montañas de Vilcabamba despertó nuevamente el recelo entre los viejos socios de la invasión. Aquí Diego de Almagro y sus huestes saliendo del Cuzco en busca de tesoros al sur del imperio
Asesinato de Francisco Pizarro. Un domingo de misa, los almagristas cobraron venganza por la muerte de su líder y asaltaron la casa del jefe de la invasión, en una de las páginas más dramáticas de la historia americana
Pizarristas exhiben la cabeza del primer Virrey, Blasco Nuñez de Vela, tras su victoria en la Tercera Guerra Civil entre españoles
Gonzalo Pizarro es llevado al patíbulo, tras su derrota en Jaquijahuana
• Época del Virreinato: Principia en 1551, con la llegada del segundo Virrey, Antonio de Mendoza. Esta época marca un periodo prácticamente de letargo, interrumpido en algunas ocasiones por reformas políticas o culturales. Nuestro país comienza a recibir oleadas de “colonizadores”, esta vez, con historial controlado por la corona (“Nobles”). Sin embargo, la mayoría de los que llegan lo hacen por rutas de contrabando, son gente de baja calaña social y tienen como único objetivo hacer dinero con el esfuerzo de los “Indios” trabajadores.
La vida del hombre andino se hace insostenible. Son el blanco predilecto del abuso comercial y la explotación. Por otra parte, la esclavitud negra deteriora la salud moral de los pobladores. La iglesia, que en un principio colaboró con los conquistadores, ahora se une con la corona para armar un gigantesco andamiaje psicológico – religioso que garantice la domesticación y usurpación de bienes nativos. Ante cualquier foco de sedición, esta la férrea guardia virreinal, con atributos para matar y destruir:
_ Gobierno de Los Austria (o Habsburgos).- Se caracteriza por ser la época de esplendor para España. Sus máximos representantes son los reyes Carlos I y Felipe II. Los posteriores monarcas no hacen sino dormirse en sus laureles (Felipe III, Felipe IV, y Carlos II).
Para el Perú significó su etapa de mayor dimensión territorial, alcanzando por el norte el istmo de Panamá y por el sur el Estrecho de Magallanes. Caso contrario ocurrió en el aspecto social, donde la explotación minera fue en aumento para aplacar la demanda en lujo de la acomodada corte española.
Durante el gobierno de Los Austria, dirigieron al Perú 23 virreyes, el primero, el mencionado Núñez de Vela, y el último, Melchor Portocarrero Lazo de la Vega, Conde de la Monclova.
Territorio del Virreynato del Perú en su inicio. Los españoles tomaron bajo su control cuanto recurso y poblador americano pudiera explotarse
Hurto de joyas del extinto Imperio Inca. Por toneladas se sacaban minerales preciosos para deleite de la corte española
_ Gobierno de Los Borbones.- Ante la naciente crisis monárquica, la Dinastía Borbón tomo el poder de la corona por la fuerza de las armas. Sin embargo, el despotismo de los nuevos reyes fue en aumento (Felipe V, Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII). Se perdieron la mayoría de posesiones europeas, y otras tantas del continente americano; aunque se hicieron algunos intentos por estabilizar el poder.
La nueva dinastía impuso la moda francesa en el vestir y actuar de sus colonias. Para el Perú significó el desmembramiento sucesivo de territorio, hasta la inconsecuente separación del Alto Perú. La opresión se mantuvo; generando, como anuncio de lo que estaba por darse a mayor escala, la Rebelión del valiente Juan Santos Atahualpa (1742).
Durante el gobierno de Los Borbón, dirigieron al Perú 17 virreyes, el primero Manuel de Oms y de Santa Pau, Marqués de Castelldosrius, y el último, el usurpador Teniente General José de la Serna.
Territorio del Virreynato peruano hacia 1810. Desde España se fue mutilando paulatinamente al territorio peruano según la comodidad para mejorar la explotación de los naturales en el continente
La "Tres Veces Coronada Ciudad de Los Reyes": Lima. Preciosa y amurallada, también fue el mayor centro de control de la explotación humana en Sudamérica. Desde aquí se apoyaban y/o enviaban fuerzas coloniales a aplastar cualquier foco de sublevación
"La Fortaleza del Real Felipe", la más grande de todas las construídas por España en sus colonias de América. Junto con los fortines de "La Reina" y "El Príncipe" constituían los temibles Castillos del Callao
Vestimentas durante el gobierno de los Borbon. Los españoles siempre buscaron destacar y diferenciarse por sobre el hombre del Ande (en su mayoría mineros y peones)
Pirámide social durante el Virreynato. La raza blanca se impuso sobre la americana, y la aparición de los "Criollos" traería hondas consecuencias durante la República. Los negros eran reconocidos completamente como Esclavos
Mita minera. Trabajo forzoso que debían cumplir americanos y mestizos para seguir siendo considerados como "vasallos". En la práctica fue otra forma de esclavitud. Bien se ha dicho que el Virreinato fue la Edad Media del Perú
B) Periodo de Dependencia Económica: Periodo en el cual el agente opresor ya no domina por presencia física en el territorio, sino a través de préstamos y deudas. La caída del poder español significó la intromisión económica primero de Inglaterra y después de Estados Unidos, trayendo consigo una nueva forma de control más injusta que la anterior, pues en base a acuerdos y tratados el país dominante se apropia de nuestros recursos sin ningún tipo de responsabilidad en nuestro porvenir:
• Época de la Emancipación: Proceso en el cual la masa oprimida empieza a manifestar, a través de escritos o armas, su anhelo de libertad. La independencia de un país pequeño como Estados Unidos, y la Revolución del lumpen social de Francia fueron los detonantes. Además, la oportunidad era propicia, pues la arrogante metrópoli española acababa de ser invadida por las tropas de Napoleón.
Era el momento acertado para consolidar el cambio; lamentablemente en las colonias, y sobre todo en el Perú, la élite no actuó con la responsabilidad que la patria le demandaba, y secundó solo aquellas propuestas que le mantenían en el poder:
_ Proceso de Luchas Internas.- Momento en que el Virreinato del Perú debe hacer frente a los intentos independentistas surgidos en su interior. Inició en 1780, con la Rebelión de Túpac Amaru II, y culminó en 1815, con la derrota del brigadier patriota Mateo Pumacahua. Tanto en principio como fin hubo abundante derramamiento de sangre. El primero causó revuelo a nivel continental, y el último se constituyó en el mayor intento peruano por librarse del yugo español. Estos movimientos no contaron con el apoyo de la clase acomodada del país (la mayoría criollos) por significar la posibilidad de un cambio profundo en la pirámide social peruana (es más, las clases adineradas solventaron económicamente a la guardia virreinal para que eliminara los focos de sedición).
Nuestro proceso de Luchas Internas era coincidente con los movimientos libertadores que se estaban llevando a cabo en Argentina y Venezuela, pero fracasaron justamente porque se enfrentaban al Perú, el Virreinato más poderoso de Sudamérica.
El heroico Túpac Amaru II. Se mantuvo firme hasta la muerte en su intento por independizar al Perú. Su ejemplo pronto fue imitado por los movimientos independentistas de Buenos Aires, Nueva Granada, Venezuela, Quito y Chile
_ Proceso de Luchas Externas.- Momento en que el Virreinato del Perú debe enfrentar a los movimientos independentistas provenientes del exterior. Comienza con los preparativos de desembarque del general argentino José de San Martín en 1819, y culmina en 1826, con la capitulación del brigadier español José Rodil y Campillo, a cargo de las Fortalezas del Callao.
Esta intervención foránea buscaba el fin del poderío militar español en el Perú, pues su sola existencia no garantizaba en absoluto la autonomía de los países vecinos que alcanzaron la independencia (las embestidas militares contra las Juntas de Gobierno efectuadas por el Virrey del Perú, Fernando de Abascal, lo comprobaron suficiente). Sin embargo San Martín, en vez de promover la reforma social del Perú, se limitó a seducir a la clase alta limeña para convencerla de buena manera que deje de apoyar política y económicamente a la guardia virreinal. Esto se plasmó el 28 de Julio de 1821, cuando las partes en negociación, tropas argentino-chilenas y el sector “notable” del Perú, acordaron luchar juntas contra España a cambio de que nada de la estructura social peruana se reformase en favor del pueblo sometido (o sea, en beneficio de los “indios”, “cholos” y negros). La idea del jefe argentino de implantar una monarquía de raíz europea en Perú lo ejemplifica todo; y como siempre, fueron los verdaderos hijos de este país, los explotados, los que dieron sangre y vida en apoyo de la causa libertaria.
Conferencias de Miraflores. Aunque tenía bajo su control territorios fértiles de abastecimiento y a las guerrillas formadas por americanos, mestizos y negros, San Martín procuró negociar pacíficamente con el enemigo común de Sudamérica
La presencia de Bolívar en el Perú significó una política “de hecho”, más radical. Republicano, pero a la europea, tampoco concibió a las razas oriundas de este suelo como merecedoras inmediatas del estatus ciudadano. Él tuvo sus propios planes de gobierno, y no le importó si para ejecutarlos debía pasar por encima de la clase política de Lima, su principal rival. La cuestión era eliminar a España y punto. Desastrosamente, ese egocentrismo geopolítico le impidió ver cualquier proyecto suyo ejecutado con éxito por otra autoridad. Si él no formaba parte de su construcción, el proyecto no debía realizarse o estaba sentenciado al fracaso.
Hasta cierto punto le asistía la razón, y fue gran visionario de la realidad americana; pero Bolívar terminó actuando en desmedro de la causa peruana, y cuando siendo Dictador del Perú le toco decidir la suerte del Alto Perú, contribuyó a su independencia, dejando a Sucre (su aliado) como jefe del nuevo país para debilitar al Perú en beneficio de la Gran Colombia. Nuevamente fue el abnegado hijo del Perú el que se entregó en los campos de Pichincha, Junín y Ayacucho, soñando que algún día su futuro sería mejor.
La capitulación de Ayacucho. Tras su derrota en el campo de Quinua, el ejército colonialista fue DISCULPADO de sus vandálicos actos en territorio peruano y se le permitió retornar a España con todos los gastos pagados por las arcas del Perú. Los españoles que quisiesen quedarse podrían hacerlo, garantizándose la no persecución en su contra
Jefes militares Don José de San Martín y Simón Bolívar. Si bien su presencia fue necesaria para desorganizar al ejército colonialista, su actuación administrativa, y la debilidad política de la clase dominante del Perú, nos legaron para la República un sistema de gobierno inestable
Tras la presencia de San Martín y Bolívar, estaba la sombra del imperialismo británico, que propugnaba la implantación del “libre comercio” en la patria peruana a cambio de préstamos y el reconocimiento inglés de que Perú ya era un país independiente. Así, la naciente república no solo se endeudaba con los países “hermanos” que prestaron sus servicios, sino también con los derrotados españoles y con los ingleses.
• Época de la República:
“La república se construye de acuerdo al esquema tradicional; aristocracia de la tierra feudalizante y autonomista, burguesía comercial reducida pero nutrida de privilegios, sector intelectual escasamente conocedor de nuestra realidad, militares ávidos de poder… y una enorme masa de indios, mestizos, negros y mulatos sin status ciudadano”
(Varios autores, “Nueva Historia General del Perú”)
Habría mucho que explicar y resaltar de lo expuesto. Es la parte del periodo de Dependencia en que se dan los presidencialismos y golpes de estado:
_ La República Vieja.- Comprende desde la elección del Caudillo La Mar como presidente (1827), hasta el 17 de Enero de 1881, con la caída de la capital a manos del ejército de Chile. Se caracteriza por ser una etapa de proyectos geopolíticos frustrados (“La Confederación Perú-boliviana”), sueños de progreso estancados (“El Boom del Guano”), y falaces concepciones de desarrollo (“La Bohemia de Palma”). En su inicio los militares se niegan a ser sojuzgados por la débil cúpula criolla de Lima y provincias. A cambio de esta férrea fama, el territorio nacional mantiene su integridad. Sin embargo, con el tiempo los militares cayeron en descrédito, y Los Civilistas aprovecharon el momento para llegar al poder.
La Confederación Perú-Boliviana, el mayor proyecto geopolítico de la historia republicana. Sucumbió principalmente por el intervencionismo militar de Chile, la ceguera de muchos militares peruanos, y sobre todo, por la falta de apoyo de la clase criolla dominante de Lima
Supuestamente Los Civilistas encarnaban al sector intelectual que estuvo oculto por años y que ahora tenía la oportunidad de dirigir al Perú hacia el progreso; pero la concepción que de ellos se tuvo resultó errada, porque:
° En lo moral, eran hijos o nietos de aquellos criollos que negociaron la independencia peruana, y que antes habían colaborado con las tropas de España para derrotar a grandes como Túpac Amaru II y Pumacahua.
° En lo mental, heredaron todas las degradantes concepciones provenientes del Virreinato (racismo, orgullo nobiliario, falso concepto de superioridad social, etc.). Este factor les llevó a despreciar a los peruanos nativos que participaron en favor de la independencia, y a exaltar los logros de sus similares criollos de Argentina, Colombia y Venezuela.
° En lo económico, sus estudios se solventaban con la esclavitud negra de las haciendas, y con los impuestos del indio trabajador. Era obvio que ninguna reforma social podía provenir de ellos.
° En lo educativo, egresaban de Universidades restringidas. No se mezclaban con la plebe, y su material de estudio era de fuente eminentemente europea, ajena a la realidad peruana.
Su presencia en el gobierno peruano desencadenó la desgraciada “Guerra del Pacífico”, y el fin de aquella lejana república que el historiador Basadre calificó de “atolondrada”, donde se perdió en nuestros dirigentes los principios de dignidad que les quedaban y nuestro aún joven concepto de “Patria”.
Explotación de Guano en las islas Chincha. Toneladas se extrajeron por décadas, percibiendo el Perú ingentes cantidades de dinero que se despilfarró en obras públicas para la capital, principales ciudades del país, y en enriquecer ilícitamente a la poderosa clase criolla. Cuando el guano perdió valor en el mercado, increíblemente Perú se hallaba al borde de la banca rota y con equipo militar deficiente
*Una amarga transición:
La presencia chilena en territorio peruano fue tremendamente destructiva. Vencido el ejército regular, todos los bienes y pobladores quedaron a merced del enemigo. Así, Chile controló el mar, los recursos de exportación, reguló a su antojo lo que entraba y salía, e impuso sobre los vencidos cupos y sus propias leyes. Como resultado, todo el aparato estatal de la República Vieja colapsó, y el ejército de ocupación se dedicó a castigar con fiereza a cualquier rebelde. Por esto la denominada “Campaña de La Breña” se hace inolvidable para los peruanos, porque más que un intento terco por sostener el conflicto fue el grito de la masa andina relegada, ansiosa por rescatarlo todo, por salvar al Perú. "La Campaña de la Breña" es valorada por los peruanos como su Segunda Guerra de Independencia, que esta vez, sin la colaboración de ningún vecino continental, se sostuvo completamente con la sangre de los olvidados hijos del incario, que soportaron 3 fatigosos años de una guerra que no provocaron, pero que con entusiasmo aceptaron cuando la honra lo demandó. "La Campaña de La Breña" fue también para los peruanos una cruda necesidad, que vinculó al hombre del Ande con este país que hasta entonces le fue ajeno, y les dio el derecho a sus futuras generaciones para decir a los gobiernos con orgullo “yo SÍ soy del Perú”.
Primer Combate de Iquique
Combate de Angamos
Batalla de Pisagua
Batalla de Arica
Batalla de Miraflores
Batalla de Huamachuco
Arriba, algunas de los numerosas acciones bélicas acontecidas durante la Guerra del Pacífico, la guerra más salvaje en la historia de las repúblicas americanas. El vandalismo del ejército enemigo solo se comparó con el accionar del ejército español durante la guerra de independencia. Como consecuencia, Bolivia perdió su litoral, Perú quedó sumido en la ruina económica, Chile consolidó la presencia capitalista británica en Sudamérica, y lo más triste, se enjedraron profundos rencores entre los países que la protagonizaron que perduran hasta el día de hoy
_ La República Nueva.- Nace bajo la sombra de la derrota, con una élite limeña humillada y avergonzada a nivel continental. La desmoralización cunde entre los sobrevivientes, y la autoestima vasalla de la clase política queda perenne de generación en generación hasta el día de hoy. El derrotismo es el fantasma que les persigue día a día, impulsándoles a entregar todos los recursos naturales a cualquier agente extranjero por sentirse incapaces de sacar adelante al país.
"El Califa" Nicolás de Piérola en la tristemente célebre "Entrada de Cocharcas" que le permitió tomar la capital del Perú y establecer la denominada "República Aristocrática"
Para fines del siglo XIX el caos social ocasionado por la guerra terminó llevando al poder nuevamente a Nicolás de Piérola (el principal responsable de la derrota peruana en la Guerra del Pacífico), y con ello empezó una desastrosa etapa de alienación incesante y desesperanza titulada la "República Aristocrática". Con esto, aumentó el problema de la "identidad nacional", y el concepto de Patria se fue degradando. La dignidad de la clase dirigente fue cayendo por los suelos; y para inicios del siglo XX sirvieron preferentemente en favor de los intereses estadounidenses. Gracias a estos cultos señores no se ejecutaron proyectos geopolíticos propios, no hubo nada; y aunque nuestras fuerzas armadas trataron de preservar la integridad del país, al final se perdió y se siguió perdiendo territorio a sola firma de las autoridades “democráticas” de turno.
Augusto B. Leguía. Después de Piérola, el máximo representante de la República Aristocrática. Consideró que Perú debía "celebrar" el 4 de Julio de cada año por ser el día de la independencia de los EE.UU.
Por su lado, los militares quedaron completamente subordinados a estos Dueños del Perú, que dividieron al país en “Partidos Políticos” con proceder que ha imitado al Civilismo codicioso o al Pierolismo fracasado. Además, la intromisión de dogmas foráneos (Comunismo chino, Socialismo ruso, etc.) incrementó la división de la intelectualidad peruana, que distraída en discusiones de salón, también pecó en no incluir al verdadero peruano, al del Ande, en sus conceptos de "proyecto nacional".
Peruanos de la selva explotados por sus patrones durante la "República Aristocrática"
Este desdén hacia el hombre del Ande ocasionó, para fines del siglo XX, la barbarie militar cometida contra estas pobres gentes (a manos de los grupos terroristas de Sendero Luminoso, el MRTA y las fuerzas militares estatales); mientras la clase alta de Lima se ocupó principalmente en sobrevivir ante la oleada de mestizos y americanos desposeídos que emigraban de la sierra y la selva hacia la costa en búsqueda de desarrollo. Algunos de estos grandes señores incluso, por su repudio a las razas de color, no dudaron en apoyar a la Dictadura de Alberto Fujimori en la aplicación de mecanismos represores colonialistas para acallar las protestas de las masas. Así, en la década del '90 la inmoralidad fue en paulatino aumento mientras que por entreguismo el país se debilitó militarmente en beneficio de los burócratas y empresarios del exterior.
Alberto Fujimori, uno de los más nefastos mandatarios del Perú. Disolución del Congreso, eliminación de la Constitución Democrática de 1979, acoso a los opositores, desaparición de líderes de movimientos sociales, asesinatos extrajudiciales, corrupción del aparato estatal, aumento del narcotráfico, y pérdida de territorio. A través de su asesor Vladimiro Montesinos, controló medios de información para destruir la moralidad de los pobladores, contaminándoles con programación plagada de morbo sexual. Huyó a Japón en el avión presidencial del Perú para desde allí renunciar al cargo y declararse ciudadano japonés
Para el nuevo milenio todo fue haciéndose crisis de administración, con plaga de parasitismo y corrupción; y con excepción del intento reformista del General Juan Velasco Alvarado, se puede afirmar que todo el siglo XX transcurrió en inercia destructiva; de modo que para inicios del presente siglo lo aberrante se ha torcido en derecho, lo ilógico en sensato, y lo estúpido en necesario.
Aún con la dura situación social que atraviezan, los verdaderos peruanos siguen firmes, amando a su país y esforzándose día a día porque las futuras generaciones consigan salir adelante. A causa de ello, protestan y hasta luchan como hacían sus antepasados, exigiendo sus merecidos derechos como hijos del Perú y defendiendo sus recursos, que no solo son flora, fauna y minerales, sino también los paisajes que bellamente representan nuestra amada tierra sudamericana. El verdadero peruano ama pues el desarrollo, y esta presto a vencer todas las adversidades si esto implica el bienestar general; solo así se explica que sigan manteniendo en pie y con anhelo independiente a un país que tantas desventuras ha experimentado. Incluso, no dudan en emigrar si es necesario, aunque pronto se refleje dolor en sus ojos por ese misterioso vínculo que venciendo distancias le une con la Patria. Es por esto que lejos del Perú, les basta oír la dulce melodía de una quena para en breve suspirar por el terruño y llenarse de evocación. No conozco a otros hombres, que golpeados por la realidad de su tierra, lejos de ella la sigan deseando.
Fuente original y con mayor información: lahistoriadelperu