El fray dominico Girolamo Savonarola de Ferrara, había comenzado a predicar en Florencia contra los vicios de los grandes y había adquirido una gran influencia sobre el pueblo bajo y sobre una parte de las clases medias. Entonces, el púlpito sustituía a los comicios y a los periódicos, y un predicador célebre era apto para la propaganda de las ideas y de los sentimientos, tanto o más que un tribuno moderno.
En cierto momento, sus adversarios le pusieron hábilmente las predicciones de otro fraile, un franciscano, apoyado por los de su Orden, y la polémica entre dominicos y franciscanos terminó con una apelación al juicio de Dios. Dos Campeones, elegidos por las dos Ordenes religiosas, debían atravesar dos montones de leñas en combustión, y quien saliese sano y salvo de la prueba tendría con ello un signo de aprobación divina.
En el día señalado, una gran multitud se reunió en la plaza donde debía tener lugar la prueba; pero ésta se retardo a causa de divergencias que surgieron en torno su resultado. La discusión duró tanto tiempo, que sobrevino un fuerte aguacero que hizo imposible la prueba. Los partidarios de Savonarola quedaron desilusionados, y sus adversarios aprovecharon el momento en que su popularidad había decrecido para asaltar el convento de los dominicos, prendiendo al fraile ferrarense y a dos de sus secuaces, y , tras uno de esos procesos políticos en los que la sentencia está escrita antes de comenzar los debates, hicieron morir a los tres en la hoguera. (1498)
En cierto momento, sus adversarios le pusieron hábilmente las predicciones de otro fraile, un franciscano, apoyado por los de su Orden, y la polémica entre dominicos y franciscanos terminó con una apelación al juicio de Dios. Dos Campeones, elegidos por las dos Ordenes religiosas, debían atravesar dos montones de leñas en combustión, y quien saliese sano y salvo de la prueba tendría con ello un signo de aprobación divina.
En el día señalado, una gran multitud se reunió en la plaza donde debía tener lugar la prueba; pero ésta se retardo a causa de divergencias que surgieron en torno su resultado. La discusión duró tanto tiempo, que sobrevino un fuerte aguacero que hizo imposible la prueba. Los partidarios de Savonarola quedaron desilusionados, y sus adversarios aprovecharon el momento en que su popularidad había decrecido para asaltar el convento de los dominicos, prendiendo al fraile ferrarense y a dos de sus secuaces, y , tras uno de esos procesos políticos en los que la sentencia está escrita antes de comenzar los debates, hicieron morir a los tres en la hoguera. (1498)