Son diversas las obras que este viernes serán usadas por miles de atletas, periodistas y visitantes de Beijing en los Juegos Olímpicos que empiezan ese día. Tal vez la más vistosa sea el Centro Acuático Nacional, conocido popularmente como "El Cubo de Agua" por su estructura cubierta por unas singulares membranas plásticas poliédricas que permiten el paso de la luz natural y que lo han convertido en uno de los proyectos estrella de los Juegos Olímpicos en China.
Es una obra de la firma de arquitectura australiana PTW. El edificio se sustenta con un sistema estructural único que sigue la lógica de las burbujas, creando una estructura tridimensional que semejaría a una formación de burbujas en una tina de baño. Su estructura es fruto de una búsqueda por una división más efectiva del espacio tridimensional y está inspirada, sin mucho disimulo, en los apiñamientos de células orgánicas y la formación natural de las burbujas.
Para ello, usa un imaginativo esqueleto de acero y dos capas de plástico de alta resistencia, conocido como etiltetrafluoretileno (ETFE), que recubre los elementos estructurales por fuera y por dentro, y son inflados con aire para crear el efecto de almohadas con su superficie curva.
Esta especie de almohadillas transparentes, al alcance de la mano de cualquier curioso que quiera comprobar su textura mullida, permiten que este espacio arquitectónico esté iluminado al 90 por ciento por luz solar, y consiguen que el agua de la piscina se refleje por el interior de toda la estructura.
Zhao Xiaojun, arquitecto en jefe en las obras de construcción del edificio, explicó a Radio China International: “Nuestra intención original era construir una estructura de agua. La palabra “agua”, dígase como se diga en cada idioma, evoca siempre la idea de vida. Esta es la sensación que queremos suscitar en quienes se acerquen al Centro”. La peculiar estructura del Watercube estuvo basada en un concepto desarrollado por profesores de física del Trinity College de Dublín preocupados más por adaptarse a las condiciones sísmicas de Beijing. Que se viera bonito ha sido un valor agregado.
Esta especie de almohadillas transparentes, al alcance de la mano de cualquier curioso que quiera comprobar su textura mullida, permiten que este espacio arquitectónico esté iluminado al 90 por ciento por luz solar, y consiguen que el agua de la piscina se refleje por el interior de toda la estructura.
Zhao Xiaojun, arquitecto en jefe en las obras de construcción del edificio, explicó a Radio China International: “Nuestra intención original era construir una estructura de agua. La palabra “agua”, dígase como se diga en cada idioma, evoca siempre la idea de vida. Esta es la sensación que queremos suscitar en quienes se acerquen al Centro”. La peculiar estructura del Watercube estuvo basada en un concepto desarrollado por profesores de física del Trinity College de Dublín preocupados más por adaptarse a las condiciones sísmicas de Beijing. Que se viera bonito ha sido un valor agregado.
Etiltetrafluoretileno
El EFTE que sirve de piel al Watercube es el mismo material plástico que recubre el estadio Allianz Arena, donde se inauguró el Mundial de Futbol Alemania 2006. Aquí es utilizado como paneles de forma irregular delimitados por marcos de acero, que cubren una superficie total de más de 100 mil metros cuadrados.
Además de facilitar una explícita alusión al agua, el medio que espera a los émulos de Mark Spitz, el EFTE sedujo a los arquitectos australianos del Watercube por ser traslúcido y permitir la entrada generosa de luz natural, repeler el polvo y por tanto ser más fácil de limpiar que el vidrio y por la facilidad para darle la forma deseada.
El paso franco de la luz solar ayudará a los sistemas de calefacción natural del Centro Nacional de Nado para mantener sus cinco piscinas a la temperatura adecuada. No es el único rasgo de “arquitectura sustentable” en el recinto, pues también se ha provisto de sistemas de recolección de agua de lluvia y un doble sistema de filtrado para recircular el agua de las albercas y así optimizar su reciclado.
El equipo de diseño del Centro ha prestado especial atención al problema de la corrosión, la cual puede ser especialmente agresiva en un ambiente húmedo. En su estrategia, se ha aislado la estructura de acero de la zona de albercas y recubierta con una base rica en zinc.