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¿Hasta cuando seguirá subiendo el precio del petróleo

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¿Hasta cuando seguirá subiendo el precio del petróleo








Hacer una estimación a futuro del precio del petróleo no debería ser demasiado difícil. Todo lo que hay que saber es cómo se comportará la demanda mundial, cómo se comportará la producción y cuál es la elasticidad de la demanda y de la oferta frente a variaciones en el precio.

La demanda


Empecemos por la demanda, que viene dada por el consumo. En un horizonte temporal de 5 años, podemos estimar un crecimiento anual de la demanda de entre el 1 y el 3 por ciento. Si analizamos la historia pasada, desde 1970 hasta la actualidad, la demanda mundial de petróleo ha crecido a tasas negativas en situaciones de recesión severa (en el periodo 74-75, 80-83 y en el año 93, y sólo ha tenido un crecimiento medio negativo durante 5 años en el periodo 82-85). Actualmente parece difícil que el crecimiento en la demanda de petróleo en países como China e India pueda verse compensado por una situación cercana a la recesión en Estados Unidos y en otros países desarrollados. Las economías emergentes parten de un consumo per cápita infinitamente inferior al de los países desarrollados. Por ejemplo, China consume un tercio del petróleo que consume Estados Unidos, siendo su población cuatro veces superior. De una forma u otra, muchos millones de personas van a tratar de acceder a bienes como los automóviles o el aire acondicionado, que en los países occidentales se consideran básicos. En resumen, sólo cabe esperar que a medio plazo la demanda de petróleo siga aumentando.





Es obvio que, a corto plazo, la demanda es poco elástica ante variaciones de precio (la enorme dependencia de muchas economías a los combustibles fósiles hace muy difícil ajustar el consumo). Sin embargo, a largo plazo, costes muy altos del petróleo sí pueden alterar el comportamiento de las sociedades (por ejemplo, en Estados Unidos, desechando los automóviles de más consumo, o en Europa, fomentando medidas de ahorro energético o retomando los programas de construcción de centrales nucleares). Por otra parte, las energías renovables, que hoy no son competitivas en coste y requieren primas artificiales sobre la tarifa para ser rentables, pronto pueden empezar a serlo.

La oferta y su capacidad para adaptarse a la demanda

La producción mundial de petróleo se sitúa actualmente por encima de los 83 millones de barriles diarios. Durante años, el cartel de la OPEP ha tratado de restringir la producción (dejando capacidad de producción sin utilizar), con el fin de presionar los precios al alza. Sin embargo, en la actualidad todo parece indicar que esta capacidad excedente ha dejado de existir. Hoy en día, en la mayor parte del mundo los pozos en producción trabajan a pleno rendimiento. Estados Unidos o el conjunto de países de Oriente Medio extrajeron en 2007 menos petróleo que en 2006, simplemente porque la tasa de agotamiento de sus yacimientos en explotación no se ha visto compensada por la puesta en producción de nuevos yacimientos.

El problema es que la oferta puede tardar años en ajustarse a la demanda creciente. Los nuevos yacimientos tendrán costes superiores (extracción a mayor profundidad en zonas del globo menos accesibles, normativa medioambiental, etc.) y su puesta en explotación puede tardar entre 5 y 10 años. Por otra parte, no debemos olvidar que, hasta hace no tanto tiempo, se hablaba de un precio estable a largo plazo por debajo de 20 dólares el barril. Algo parecido ocurre con la capacidad instalada de refino.

En definitiva, aumentar la oferta requiere fuertes inversiones, con un periodo de ejecución largo, y que hasta hace poco no eran rentables. Además, la ejecución de estas inversiones debe superar cada vez una estricta normativa medioambiental y la presión de los grupos ecologistas y de la sociedad en su conjunto. Un buen ejemplo de esta contestación social es la oposición a la que se enfrenta la puesta en explotación de las arenas bituminosas de Canadá, que representan una de las mayores reservas de petróleo conocidas en la actualidad.





Conclusión

Nadie sabe a ciencia cierta cuál será la evolución de precios del petróleo en lo que queda de 2008 y 2009. Muchos analistas lo sitúan por encima de 150 dólares el barril en pocos meses. Lo que sí parece es que a corto plazo no va a iniciar una tendencia a la baja. El crecimiento del consumo ante la fuerte demanda latente de los países en desarrollo seguirá poniendo presión sobre las capacidades de los productores de petróleo. Para que se produjera un ajuste apreciable, o bien se tendrían que poner en producción nuevas explotaciones a corto plazo a costes inferiores a los costes marginales actuales, o bien tendría que caer la demanda como consecuencia de una profunda y prolongada recesión a nivel mundial (una cosa es que Estados Unidos y otros países occidentales entren en recesión y otra que la economía mundial en su conjunto lo haga).

La buena noticia es que los elevados precios impulsarán a los países, sus Gobiernos y sus ciudadanos a adoptar medidas que fomenten la eficiencia energética y la sustitución del petróleo y sus derivados por otras fuentes de energías menos contaminantes y menos dependientes de factores exógenos que no controlan.

Y, mientras tanto, que nadie se asuste. Las reservas probadas de petróleo a nivel mundial crecen cada año de forma ininterrumpida desde que existen estadísticas más o menos consistentes. Lo que probablemente se haya agotado por muchos años es el petróleo barato.




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