19 de marzo de 1963, durante un vuelo en un avión de pasajeros que atravesaba una tormenta ocurre un fenómeno al que catalogaríamos de sobrenatural. Una bola de energia azul y blanca aparece de la nada frente a la cabina del piloto, y va levitando recorriendo el pasillo del mismo hasta salir por la cola del avión. Todo quedaría en una leyenda si no fuera porque uno de los pasajeros era un científico de una prestigiosa universidad británica que abrió el debate de las bolas de energía. En el siguiente video encontraréis un resumen de la historia del avión, de otros fenómenos similares que ocurrieron a los aviones de la Segunda Guerra Mundial (que los denominaron Foo Fighters) y un relato de un científico, Graham Wisler, que se ha dedicado a estudiarlas cuando de pequeño se encontró ante una de estas esferas en un parque.
Graham se dedicó a reunir las experiencias de todas las personas que decían haberse encontrado con alguna. Todas reunían una base común, a excepciones de su comportamiento: unas saltaban, otras giraban, otras flotaban, etc. Incluso se las ha visto atravesar objetos sólidos sin dejar rastro.
Durante mucho tiempo el fenómeno fue considerado un mito. Aunque la naturaleza exacta del mismo todavía es sujeto de especulación, se acepta que no se trata de una invención ni de un fenómeno puramente psicológico. Se han obtenido más de 3000 informes de testigos oculares y ha sido fotografiado varias veces. Aún no existe una explicación que sea ampliamente aceptada.

Algunas características difíciles de explicar son la longevidad de su existencia y la flotación casi neutral en el aire. Es posible que la energía que alimenta el brillo sea generada por una combinación química liberada lentamente. Se han hecho muchos intentos para crear rayos globulares en laboratorios, y algunos han resultado en fenómenos superficialmente similares, pero no hay demostraciones convincentes de que el fenómeno natural haya sido reproducido.

Una hipótesis popular postula que el rayo globular es un plasma altamente ionizado contenido por campos magnéticos autogenerados. Después de un examen detallado, esta hipótesis no parece sostenible. Si el gas está razonablemente ionizado, y si además está cerca del equilibrio termodinámico, entonces debe estar muy caliente. Como su presión debe estar en equilibrio con la del aire que lo rodea, debería ser mucho más liviano que el aire y por lo tanto elevarse rápidamente. Un campo magnético puede ayudar a resolver el problema de la cohesión del globo de plasma, pero lo hará aún más liviano. Además, un plasma caliente, incluso combinado con un campo magnético, no sobreviviría el tiempo que duran los rayos globulares, debido tanto a la recombinación como a la conducción térmica.
Puede haber, sin embargo, formas especiales de plasma para las cuales los argumentos anteriores no se aplican completamente. En particular, un plasma puede estar compuesto por iones positivos y negativos, en lugar de iones positivos y electrones. En ese caso, la recombinación puede ser bastante lenta, incluso a temperatura ambiente. Una de estas teorías involucra hidrógeno cargado positivamente y una mezcla de nitritos y nitratos cargados negativamente.
John Abrahamson y James Dinniss, de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, han presentado la teoría de que tales objetos etéreos no son más que partículas incandescentes de silicio.
Sus experimentos demuestran que cuando un rayo alcanza el suelo, los granos de mineral en el mismo pueden convertirse en partículas diminutas de silicio que se combinaría con el oxígeno y el carbono.
Estas partículas, de tamaño inferior a una décima de micra (una millonésima de metro) se unirían entre sí formando cadenas.
Tales filamentos también se pegarían unos a otros hasta constituir bolas esponjosas y muy ligeras que serían movidas por las corrientes de aire. Las partículas de silicio son muy reactivas y arden relativamente muy lentamente, emitiendo luz al hacerlo.
"Los rayos penetran bajo la superficie del terreno y calienten una porción del mismo hasta temperatura muy altas, que lo vaporizan", comentó Abrahamson a la BBC.
"Y entonces, cuando el impacto del rayo acaba, el vapor puede salir eyectado y aparecer sobre el terreno en forma de esfera". "El chorro de gas caliente sería algo parecido a la columna de humo que sale de nuestra boca cuando hacemos un anillo fumando -formaría un pequeño vórtice girando sobre sí mismo y bastante auto-contenido".
El modelo de los científicos predice que el calentamiento por encima de una determinada temperatura llevará a un explosivo final de la esfera esponjosa, mientras que con una temperatura inicial más baja, la bola parecería fundirse y apagarse.
Dado que la bola se haría visible sólo al final de su vida, parecería materializarse en medio del aire tras la caída del rayo.
Y el Dr. Abrahamson cree que su teoría consigue explicar incluso como el rayo consigue atravesar paredes y ventanas.
"La mayoría de las casas, especialmente las más antiguas, tienen rendijas y grietas alrededor de puertas y ventanas", comenta. "La red de filamentos de silicio debería ser muy flexible y se movería impulsada por el aire. Por tanto, si el aire entra por una de esas rendijas, el rayo en bola podría también infiltrarse, y reconfigurarse de nuevo, una vez dentro".
Por desgracia, los investigadores no han sido capaces de generar el rayo en bola en su laboratorio. Pero el Dr. Graham Huble, del Laboratorio de Investigaciones de la Armada de los Estados Unidos, que ha mostrado un gran interés por los rayos en bola, dice que la investigación parece prometedora.
"He seguido las distintas teorías que han ido apareciendo a través de los años, y muy pocas pueden explicar todas las características del rayo en bola. Sin embargo ésta unifica la gran mayoría de las propiedades del rayo en bola bajo un único paraguas teórico, así que pienso que tiene bastantes posibilidades de ser la correcta.
"No es necesariamente la explicación completa, o ni siquiera la explicación, pero lo interesante de la misma es que puede ser comprobada experimentalmente. Entonces podremos saber si esta teoría tiene algún mérito.
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Rayo_globular