
Aunque todavía haya gente que le diga Parque Japonés al Jardín Japonés de Casares y Sarmiento, el Parque Japonés fue demolido el 11 de julio de 1961. También se lo conocía como Parque de Diversiones de Retiro.

Al Parque Japonés, los porteños y demás visitantes de la ciudad iban a pasar miedo, en busca de descontrol, adrenalina y risas. Todo, entre los autos chocadores, los esqueletos danzantes y cadáveres falsos que salían de los ataúdes en el Tren Fantasma, a bordo del Gusano Loco y la Montaña Rusa, frente a los espejos deformantes del Palacio de la Risa.

Con la entrada frente a la hoy Torre Monumental, ex Torre de los Ingleses, donde hoy se levanta el Sheraton, y hasta la calle Charcas, fue inaugurado en 1939. Se hablaba de un nuevo Parque Japonés, ya que entre 1911 y fines de los años 30 la ciudad había tenido otro parque de diversiones con ese nombre, pero en Callao y Libertador, justamente donde después se montaría el Italpark.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, cambió de nombre, por el de Parque de Diversiones de Retiro, justo en el momento en que nuestro país le declaró la guerra al Eje, conformado por Alemania, Italia y Japón.

Cerca de 40.000 personas que lo visitaban los fines de semana y 15.000 que llegaban en día hábiles buscaban también otro tipo de emociones, como la de contemplar los llamados fenómenos de feria, como la mujer más gorda, la barbuda, el hombre más alto y el más pequeño.


Los juegos mecánicos, en tanto, en su mayoría habían sido traídos de Estados Unidos, y algunos todavía subsisten en un parque de diversiones de Luján. Además era posible disfrutar de salones de baile, un colmao de estilo español, y las típicas casetas de tiro al blanco y otras habilidades. El ambiente no sólo atraía a familias enteras; muchos desprevenidos cayeron en los redes de malandrines varios.


El final
La concesión municipal original caducó en 1925 y el parque continuó funcionando con un permiso precario. Nada anormal sucedía. Cinco años después, en el mediodía del 26 de diciembre fue destruido por el fuego.
Ya no se trató de un incendio menor sino total. Las causas que le dieron origen jamás fueron aclaradas. La Nación del sábado 26 de diciembre nos refiere que “La Montaña Rusa Del Parque japonés Fue Destruida Por Un Incendio Que Estalló En La Mañana De Ayer” y al comentar el hecho descarta que se debiera a causas de origen eléctrico.
La Prensa del mismo día lo hace titulando que “Un Violento Incendio Que Se Declaró Ayer A Mediodía En El Parque Japonés, Destruyó En Parte La Montaña Artificial Por Donde Circulaba El Tren Eléctrico”, invalidando también la hipótesis del origen eléctrico del siniestro, informando en cambio que “el fuego pudo iniciarse a consecuencia de haberse desprendido una chispa de alguna de las locomotoras del ferrocarril Central Argentino que realizan maniobras por las vías próximas a la montaña…”.
La concesión municipal original caducó en 1925 y el parque continuó funcionando con un permiso precario. Nada anormal sucedía. Cinco años después, en el mediodía del 26 de diciembre fue destruido por el fuego.
Ya no se trató de un incendio menor sino total. Las causas que le dieron origen jamás fueron aclaradas. La Nación del sábado 26 de diciembre nos refiere que “La Montaña Rusa Del Parque japonés Fue Destruida Por Un Incendio Que Estalló En La Mañana De Ayer” y al comentar el hecho descarta que se debiera a causas de origen eléctrico.
La Prensa del mismo día lo hace titulando que “Un Violento Incendio Que Se Declaró Ayer A Mediodía En El Parque Japonés, Destruyó En Parte La Montaña Artificial Por Donde Circulaba El Tren Eléctrico”, invalidando también la hipótesis del origen eléctrico del siniestro, informando en cambio que “el fuego pudo iniciarse a consecuencia de haberse desprendido una chispa de alguna de las locomotoras del ferrocarril Central Argentino que realizan maniobras por las vías próximas a la montaña…”.

También el diario vespertino Crítica titula la noticia en primera plana, “Se Incendio Hoy El 1?irjiyama ? Es la célebre Montaña del Purgue Japonés”, dejando para el interior una extensa nota encabezada “Ha Desaparecido Un Pedazo De Nuestra Historia Emocional”. Durante el año entrante, 1931, permaneció como parque abierto, hasta que en 1933 se demolió el “Teatro Romano”. Luego, en 1939 aparecería el nuevo “Parque Japonés” y en 1960 el “Ital Park”. Pero esos parques, también desaparecidos, ya corresponden a otra historia y a un Buenos Aires diferente.
Fuente---> www.agenda de reflexión.com
www.uchina.com.ar
www.la nacion.com.ar