Hijos e hijas, víctimas directas de la violencia de género en el ámbito familiar.
Desgraciadamente los y las menores no son meros testigos de la violencia del padre maltratador, sino víctimas directas porque padecen como mínimo y de forma grave las secuelas psicológicas de estar o haber estado expuestos a dicha violencia.
Estos/as menores han vivido o viven inmersos en un ambiente de terror e intimidación. Es muy probable que hayan presenciado cómo la madre recibía los golpes o puede que lo hayan escuchado impotentes al otro lado de una puerta imaginando de forma terrible lo que podía estar sucediendo. Notaban el miedo en el ambiente, escuchaban los gritos del padre, sus humillaciones, amenazas e insultos hacia la madre o hacia ellos/as, percibían sus golpes al mobiliario de la casa, sentían su control férreo sobre la dinámica familiar y a veces resultaron heridos/as por intentar proteger a la madre. Su sentimiento principal hacia padre es de miedo constante.
Según la Asociación Americana de Pediatría: “Ser testigo de la violencia doméstica puede ser tan traumático para el niño/a como ser víctima de abusos físicos o sexuales”.
En definitiva, los hijos e hijas están dentro de la película de terror, no son meros espectadores. Las secuelas que les deja esta experiencia traumática pueden llegar a influir muy negativamente en su desarrollo psicoafectivo e incluso físico.
La Organización de Naciones Unidas para la Protección a la Infancia, UNICEF, considera la exposición a la violencia doméstica como una forma grave de maltrato infantil que puede provocar en el o la menor unas secuelas irreversibles.
Esta exposición a la violencia es considerada una forma de maltrato infantil por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ratificada por España, que la recoge en el artículo 19 como “violencia mental”.
La Asociación Americana de Psicología ha reconocido que: “los Juzgados de Familia con frecuencia minimizan el daño que produce en los niños/as su exposición a la violencia doméstica y a veces les cuesta mucho creer a las madres."
No hay que olvidar además que según UNICEF los hijos e hijas de las mujeres que sufren malos tratos tienen 15 veces más posibilidades de sufrir agresiones físicas y psicológicas directas por parte del padre, incluidos abusos sexuales. En otras palabras, es muy probable que el padre ejerza también su violencia directamente sobre los hijos e hijas.
(UNICEF. “Behind the Closed Doors. The Impact of Domestic Violence on Children”. 2006)
La organización Save the Children dedicada a la protección a la infancia considera a estos y estas menores víctimas de la violencia de género en el ámbito familiar. A ellos les dedicó en el año 2006 todo un informe:
“Los niños y niñas son víctimas de la violencia de género, y como tales deben ser atendidos y contemplados por el sistema de protección. (…) La violencia no es sólo la agresión física (…) no son las lesiones físicas sino el miedo y la anulación que sufren tanto mujeres como niños y niñas lo que los iguala en su condición de víctimas.”
(Save the Children. “Atención a los niños y niñas víctimas de la violencia de género”. 2006.)
Tras la separación, el padre maltratador continúa su dinámica violenta hacia los hijos/as durante el régimen de visitas o la custodia como arma contra la madre con el fin de perpetuar el control sobre ella.
Según Lola Aguilar, pediatra experta en violencia de género y menores:
“El hombre violento no suele dejar de ejercer la violencia tras la separación, pues hasta el 60% de los padres separados violentos mantiene un alto nivel de conflicto y de abuso hacia su exmujer durante el contacto que suponen las visitas con los hijos (Shepard, 1992). La violencia psicológica continúa y se prolonga indefinidamente a través de estas visitas, en la recogida y entrega de los hijos, mediante amenazas, o utilizando las visitas como medio para mantener el contacto con el excónyuge (Hester, 1996; Rendell, 2000)”.
“Los hijos víctimas de violencia continúan reexperimentando el trauma durante las visitas con el agresor. Cuando se terminara con estas injusticias y los niños y sus madres estarán a salvo de sus verdugos??...
Crecer Sin Violencia.
Desgraciadamente los y las menores no son meros testigos de la violencia del padre maltratador, sino víctimas directas porque padecen como mínimo y de forma grave las secuelas psicológicas de estar o haber estado expuestos a dicha violencia.
Estos/as menores han vivido o viven inmersos en un ambiente de terror e intimidación. Es muy probable que hayan presenciado cómo la madre recibía los golpes o puede que lo hayan escuchado impotentes al otro lado de una puerta imaginando de forma terrible lo que podía estar sucediendo. Notaban el miedo en el ambiente, escuchaban los gritos del padre, sus humillaciones, amenazas e insultos hacia la madre o hacia ellos/as, percibían sus golpes al mobiliario de la casa, sentían su control férreo sobre la dinámica familiar y a veces resultaron heridos/as por intentar proteger a la madre. Su sentimiento principal hacia padre es de miedo constante.
Según la Asociación Americana de Pediatría: “Ser testigo de la violencia doméstica puede ser tan traumático para el niño/a como ser víctima de abusos físicos o sexuales”.
En definitiva, los hijos e hijas están dentro de la película de terror, no son meros espectadores. Las secuelas que les deja esta experiencia traumática pueden llegar a influir muy negativamente en su desarrollo psicoafectivo e incluso físico.
La Organización de Naciones Unidas para la Protección a la Infancia, UNICEF, considera la exposición a la violencia doméstica como una forma grave de maltrato infantil que puede provocar en el o la menor unas secuelas irreversibles.
Esta exposición a la violencia es considerada una forma de maltrato infantil por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ratificada por España, que la recoge en el artículo 19 como “violencia mental”.
La Asociación Americana de Psicología ha reconocido que: “los Juzgados de Familia con frecuencia minimizan el daño que produce en los niños/as su exposición a la violencia doméstica y a veces les cuesta mucho creer a las madres."
No hay que olvidar además que según UNICEF los hijos e hijas de las mujeres que sufren malos tratos tienen 15 veces más posibilidades de sufrir agresiones físicas y psicológicas directas por parte del padre, incluidos abusos sexuales. En otras palabras, es muy probable que el padre ejerza también su violencia directamente sobre los hijos e hijas.
(UNICEF. “Behind the Closed Doors. The Impact of Domestic Violence on Children”. 2006)
La organización Save the Children dedicada a la protección a la infancia considera a estos y estas menores víctimas de la violencia de género en el ámbito familiar. A ellos les dedicó en el año 2006 todo un informe:
“Los niños y niñas son víctimas de la violencia de género, y como tales deben ser atendidos y contemplados por el sistema de protección. (…) La violencia no es sólo la agresión física (…) no son las lesiones físicas sino el miedo y la anulación que sufren tanto mujeres como niños y niñas lo que los iguala en su condición de víctimas.”
(Save the Children. “Atención a los niños y niñas víctimas de la violencia de género”. 2006.)
Tras la separación, el padre maltratador continúa su dinámica violenta hacia los hijos/as durante el régimen de visitas o la custodia como arma contra la madre con el fin de perpetuar el control sobre ella.
Según Lola Aguilar, pediatra experta en violencia de género y menores:
“El hombre violento no suele dejar de ejercer la violencia tras la separación, pues hasta el 60% de los padres separados violentos mantiene un alto nivel de conflicto y de abuso hacia su exmujer durante el contacto que suponen las visitas con los hijos (Shepard, 1992). La violencia psicológica continúa y se prolonga indefinidamente a través de estas visitas, en la recogida y entrega de los hijos, mediante amenazas, o utilizando las visitas como medio para mantener el contacto con el excónyuge (Hester, 1996; Rendell, 2000)”.
“Los hijos víctimas de violencia continúan reexperimentando el trauma durante las visitas con el agresor. Cuando se terminara con estas injusticias y los niños y sus madres estarán a salvo de sus verdugos??...
Crecer Sin Violencia.