Es necesario distinguir entre el erudito y el sabio. En lo personal tengo debilidad por los sabios sin importar su nivel cultural o su posición social. Más el mundo está lleno de eruditos que son fabricados en serie por la academia pero son caricaturas de sabios y verdaderos impostores. Hablan de cualquier tema con una profundidad que impresiona y son capaces de citar cincuenta libros en una sola charla pero al mismo tiempo son incapaces de cogerse el culo con las dos manos. El mundo necesita sabios que son la luz del intelecto pero desafortunadamente está, muchas veces, en manos de eruditos. En las academias hay verdaderos pontífices quienes bendicen y consagran y sueltan los perros cada que un nuevo sabio opina no sobre lo que está en los libros sino sobre lo que el conoce. En la edad media se quemaba a los sabios porque los eruditos empotrados en los gobiernos y en las religiones así lo determinaban. Hay que ver la sentencia de un condenado a muerte en un tribunal de eruditos. La cantidad de retorcimientos lógicos y filosóficos que contiene el texto. Cuando se descubre que se asesinó a un inocente la vacuidad de toda su verborrea no alcanza a ocultar el crimen. Las iglesias tienen supereruditos quienes fundamentan filosóficamente el saqueo de los pueblos. Son famosas las discuciones bizantinas dechado de boberías esgrimidas por toda clase de encopetados eruditos para condenar a un cerdo que había mordido a un niño.
En mi larga carrera he encontrado multitud de eruditos quienes discurren con suficiencia sobre lo que desconocen. Un bruto de esos demostró matemáticamente que los cuerpos más pesados que el aire no pueden volar. En la edad media se quemaba a un artista por pintar más bonito a un santo que a Jesus.
Todos hemos visto a hombres eruditos y académicos atascados con los problemas cotidianos más simples demostrando su verdadero talante de impostores.
En mi larga carrera he encontrado multitud de eruditos quienes discurren con suficiencia sobre lo que desconocen. Un bruto de esos demostró matemáticamente que los cuerpos más pesados que el aire no pueden volar. En la edad media se quemaba a un artista por pintar más bonito a un santo que a Jesus.
Todos hemos visto a hombres eruditos y académicos atascados con los problemas cotidianos más simples demostrando su verdadero talante de impostores.