Dedicado con todo mi cariño a mi amigo @elcyberpoeta
Yace su poesía a la mañana, a la tarde y a la noche... Madrugadas pensativo y temeroso de soñar aunque sea gratis.. No se cobra por soñar. La vida le cobra por querer vivir. Viajante eterno de la tierra a las estrellas, pensando en su amada no duerme, no come ni puede dormir
Sueña con esos ojos negros como abismo profundo de las oquedades misteriosas del reflujo lunar... Karina..¿Dónde estás? ¿Acaso en los sueños del poeta no te arrullas? ¿Acaso la lejanía cruel podrá más que mil veces ese "te amo"? La roca del tiempo no perdona, y la magnitud de la velocidad del sonido supera lo desconocido. Pero así la ama
Recibe su corazón a diario como acumulando el tiempo que pasa y pasa, mientras los pétalos se abren, su amor acrecienta como río desbordado. Ni los cisnes en el lago aproximan a su belleza, ni las orquídeas glamorosas desvalorizan el candente sentimiento. ¿Acaso no sientes su llamado? He ahí paralizado en las montañas los sentimientos más ahogados, los llantos más desgarrados de un hombre por su amada
Él se sienta en un banco, solo, desarmado, lleno de impotencia y desangrado... Karina... Un suspiro llama a sus brazos ya cansados. Trémulos los soles que han pasado, la distancia no impide su llamado. Ni las llamas de una hoguera se apagan por inercia. Ni su amor deja de ser dolencia por los llantos derramados
Quizás si sigue ahí sentado de repente caiga la estrella antes del crepúsculo y no sea más que una espera diplomática, que es necesaria para que la indómita fuerza del sentimiento aflore en su máxima potencia. Una ecuación de Einstein sería menos problemática... El poeta ama tanto, que esperarás a que ella vuelva. Y al ver esos ojos negros, esa silueta mediana, abra sus brazos al mañana para que nada los separe. Y que lo que destino depare, sean trinos de aves libres, de flores perfumadas, de fin de esperas eternas...
Yace su poesía a la mañana, a la tarde y a la noche... Madrugadas pensativo y temeroso de soñar aunque sea gratis.. No se cobra por soñar. La vida le cobra por querer vivir. Viajante eterno de la tierra a las estrellas, pensando en su amada no duerme, no come ni puede dormir
Sueña con esos ojos negros como abismo profundo de las oquedades misteriosas del reflujo lunar... Karina..¿Dónde estás? ¿Acaso en los sueños del poeta no te arrullas? ¿Acaso la lejanía cruel podrá más que mil veces ese "te amo"? La roca del tiempo no perdona, y la magnitud de la velocidad del sonido supera lo desconocido. Pero así la ama
Recibe su corazón a diario como acumulando el tiempo que pasa y pasa, mientras los pétalos se abren, su amor acrecienta como río desbordado. Ni los cisnes en el lago aproximan a su belleza, ni las orquídeas glamorosas desvalorizan el candente sentimiento. ¿Acaso no sientes su llamado? He ahí paralizado en las montañas los sentimientos más ahogados, los llantos más desgarrados de un hombre por su amada
Él se sienta en un banco, solo, desarmado, lleno de impotencia y desangrado... Karina... Un suspiro llama a sus brazos ya cansados. Trémulos los soles que han pasado, la distancia no impide su llamado. Ni las llamas de una hoguera se apagan por inercia. Ni su amor deja de ser dolencia por los llantos derramados
Quizás si sigue ahí sentado de repente caiga la estrella antes del crepúsculo y no sea más que una espera diplomática, que es necesaria para que la indómita fuerza del sentimiento aflore en su máxima potencia. Una ecuación de Einstein sería menos problemática... El poeta ama tanto, que esperarás a que ella vuelva. Y al ver esos ojos negros, esa silueta mediana, abra sus brazos al mañana para que nada los separe. Y que lo que destino depare, sean trinos de aves libres, de flores perfumadas, de fin de esperas eternas...