Polonia se opuso militarmente a la Alemania de Hitler, pero no todos los países de Europa Oriental eran contrarios al régimen nazi. Los estados de Croacia, Rumanía y Hungría apoyaron el esfuerzo militar de Alemania contribuyendo con tropas, mientras que Lituania recibió la "liberación" nazi con los brazos abiertos. Incluso fueron más allá: cuando los alemanes cruzaron el rió Meml y entrar en un pueblo lituano en junio de 1941, se encontraron con que todos los judíos de la población habían sido ahorcados por los vecino lituanos.
Soldados rumanos con una MG
Además, aprovecharon la invasión nazi para llevar a cabo su propia revuelta independentista, encabezada por el Frente Activista de Lituania. Proclamaron un régimen colaboracionista y antisemita, pero aún así Alemania no quiso reconocerlo.
Soldados croatas
En la Yugoslavia ocupada si que se había permitido crear, unos meses antes, el Estado Independiente de Croacia. El nuevo régimen fascista estaría controlado por las milicias ustachis, de ideología extremista pro nazi, que llevaron a cabo una temible limpieza étnica contra serbios, judíos y gitanos.
Reunión del partido nazi húngaro
En Rumania se proclamó un Estado Nacional y Social en 1941, y fue el país que contribuyó con más tropas a la lucha en el frente del Este contra la Unión Soviética.
No solo desde el Este se apoyo militarmente a Alemania. Desde España se envió a la conocida , formada por voluntarios, que lucho en el sitio de Leningrado. Desde otros países ocupados partieron voluntarios al ejército alemán, como desde Holanda, Bélgica o Francia con su División SS Carlomagno.


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