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El asesino en serie más sanguinario del mundo era argentino

Cayetano Santos Godino "Petiso orejudo": El niño de barro


Cayetano Santos Godino fue mucho más que él mismo y una serie de crímenes inexplicables a cuatro chicos de entre 3 y 6 años a los que golpeó, prendió fuego o ahorcó con un cordón que usaba como cinto. Fue el asesino serial más estudiado de la criminología argentina. Y el mito a una pregunta sin respuesta: ¿supo lo que hacía cuando mataba?" Las condiciones de la personalidad lo definen como un imbécil", informaron los forenses Negri y Lucero. "Se está ante un caso de degeneración por el abandono social del que ha sido víctima, y por lo tanto no es responsable de sus crímenes", dijo el profesor Nelson.Los dos jueces que investigaron su caso lo absolvieron por inimputable. Pero la Cámara del Crimen revocó ese fallo y lo condenó a perpetua. Muchos pedían la pena de muerte. Pero era un chico de 16 años, con 27 cicatrices en la cabeza por los golpes de su padre. Las discusiones ardían. ¿Había que mandarlo a la cárcel o a un hospital psiquiátrico? Llegó al penal de Ushuaia en 1923 y salió en 1944, muerto. Nadie jamás lo visitó. Por vergüenza, su familia se había vuelto a Italia.

El asesino en serie más sanguinario del mundo era argentino


El huevo de la serpiente


Cayetano Santos Godino nació en la ciudad de Buenos Aires el 31 de octubre de 1896. Era hijo de dos inmigrantes calabreses, Fiore Godino y Lucía Ruffo y tenía siete hermanos: Josefa, Julia, Rosa, Margarita, Antonio, Bambina y José. Su padre, alcohólico y golpeador de su madre, había contraído la sífilis un tiempo antes de su nacimiento y el chico no nació sano. Durante los primeros años de vida estuvo varias veces al borde de la muerte a causa de una enteritis. Su hermano Antonio era epiléptico y también tomaba. Entre los cinco y los diez años concurrió a varias escuelas siendo siempre expulsado de las mismas. Casi nunca asistía al colegio y se la pasaba vagando en la calle.

asesino


El 28 de septiembre de 1904, cuando tan sólo tenía siete años de edad, Cayetano tomó a Miguel de Paoli, de 21 meses, de la puerta de su casa de Belgrano 3326 y valiéndose de engaños lo llevó hasta un baldío que existía en la calle Estados Unidos. Allí lo golpeó para luego arrojarlo sobre un montón de espinas hasta ser encontrado por un vigilante que los llevó a la comisaría donde los chicos fueron recogidos por sus respectivas madres. Había sido el bautismo de fuego de Cayetano.

Los primeros pasos


Un día de 1905 Cayetano tomó a su vecina Ana Neri, de 18 meses de edad y la condujo a un baldío que se hallaba en Loria y San Carlos. Allí coloco a Anita en el suelo, tomó una piedra que encontró en el mismo y comenzó a aplastarle la cabeza. Una vez más, un vigilante observó el hecho y puso fin al ataque.
Cayetano fué detenido pero una vez más dejado en libertad esa misma noche. Fue por esa época que se hizo amigo de Alfredo Tersi, más o menos de su misma edad, quien le enseñó a robar relojes a los obreros albañiles que luego vendían en la calle Libertad.

petiso


Posiblemente un día de marzo de 1906, Cayetano tomó a una nena de 18 meses en la esquina de José María Moreno y Rivadavia y la llevó hasta un terreno baldío existente sobre la calle Río de Janeiro donde la colocó en el piso intentando estrangularla para luevo enterrarla viva en una zanja que había en el baldío y que cubrió con latas. Del hecho no se enteró nadie.
La historia dice que muchas veces Cayetano pasaba sus días mortificando animalitos hasta que un día su padre descubrió un pajarito muerto en su bota y otros tantos en una caja debajo de su cama. Fiore decidió denunciarlo a la policía. El 5 de abril de 1906, Cayetano fué recluido en la Alcaldía Seguna División poco más de dos meses. El joven continuó su vida de siempre; ya no iba más a la escuela y desde los 10 años de edad se masturbaba tres veces al día. Tiempo después, el 17 de enero de 1912, el joven criminal se introdujo en el corralón de Corrientes y Pueyrredón, tomó los libros de contabilidad y les acercó un fósforo hasta provocar un fuego que concluyó con un voraz incendio que los bomberos tardaron cuatro horas en apagar. Fué por este tiempo que al prematuro criminal le comenzaron a dar dolores de cabeza tan intensos que se traducían en ganas de matar, sobretodo después de tomar alcohol. Su madre tenía que ponerle paños de agua fría en la cabeza para que los dolores se le pasaran.
El 9 de septiembre de 1908, el joven asesino tomó a Severino González Caló de 22 meses de edad de la puerta de su casa Venezuela 3648 conduciéndolo hasta un jagüel de animales que existía frente al Colegio del Sagrado Corazón. Cayetano tiró al chico en el jagüel cubriéndolo con una tabla de madera con el objetivo de ahogarlo. Siendo encontrado por el dueño del corralón y el peón del mismo, Cayetano fué llevado a la comisaría de donde fué recogido al otro día. El 15 de septiembre intentó quemar en los párpados con un cigarrillo a Julio Botte, de 20 meses que se encontraba sentado en la puerta de su casa. El 6 de diciembre de aquel año, Fiore Godino y Lucía Ruffo volvieron a presentarse a la policía con su hijo que fué mandado a la Colonia de Menores de Marcos Paz, donde permaneció encerrado por tres años. Allí, concurrió a clases donde aprendió rústicamente a leer y escribir. Lejos de regenerarlo, Marcos Paz preparó a un asesino terriblemente potenciado que entregó a la sociedad; probablemente por pedido de sus padres, el 23 de diciembre de 1911.

El crimen de la calle Pavón


El 26 de enero de 1912 un aterrador hecho policial conmovió a la opinión pública porteña. El menor Arturo Laurora, de 13 años de edad había sido encontrado muerto en una casa desocupada de la calle Pavón. La casa se encontraba disponible para alquilar y dos personas que la visitaban habían encontrado al cuerpo del menor en la pequeña sala contigua a la cocina. El cuerpo se hallaba tendido en posición de cubito dorsal, con las piernas extendidas y entreabiertas, el brazo izquiero extendido formando un ángulo recto con el cuerpo y el derecho flexionado. Solamente llevaba una camisa con manchas de sangre. Sobre el piso, tirados, se hallaban un pantalón azul, una correa con hebilla y unos zapatos de hule. Alrededor del cuello, un piolín atado con un cordel. El joven había desaparecido de su casa el día anterior. Todas las pistas llevaban a una supuesta banda implicada en el delito de corrupción de menores, sin embargo el caso quedó impune.

El año 1912


Después de que salió de Marcos Paz, Cayetano fué a vivir con su familia a la casa General Urquiza 1970 en el barrio del Parque de los Patricios. Los padres le consiguieron empleo en una fábrica pero sólo trabajó tres meses. A partir de aquel momento y cada vez que se encontraba sin trabajo, Cayetano vagaba por la ciudad frecuentando lugares y gente de bajísimos niveles de moralidad. Todos los días llegaba muy tarde a su casa y dormía hasta la hora del almuerzo. En el barrio ya se lo conocía como "el Petiso Orejudo". El 7 de marzo de 1912, el Petiso acercó un fósforo a los vestidos de Reyna Valnicoff, de sólo cinco años de edad, quien falleció días después en el Hospital de Niños. En julio de aquel año, Cayetano también incendió un aseradero que había en la calle San Juan y Artes y Oficios y un corralón de polvo de ladrillo existente en la calle Garay. En ambos casos el fuego fué rápidamente sofocado y no hubo consecuencias. El 24 de septiembre y mientras trabajaba como conchabo en el corralón de Paulino Gómez, el Petiso asesinó de tres puñaladas a una yegua. No fué detenido por falta de pruebas. Días después incendió la Estación Vail de la compañía de tranvías Anglo-Argentina, incendio que fué apagado por los bomberos.



El 8 de noviembre, el Petiso encontró al menor de 2 años Roberto Russo, en la puerta de su domicilio Carlos Calvo 3890 y le ofreció ir a un almacén donde le compraría caramelos. Acto seguido, lo llevó hasra un alfalfar en la calle Quintino Bocayuba, lo tendió en el piso y le ató el cuello en dos vueltas de piolín y los pies con una cinta negra. Los menores fueron descubiertos por un peón de alfalfar que se presentó con los chicos ante un vigilante. Ante esta situación Cayetano siempre explicaba que así había encontrado al chico y que lo estaba salvando. Finalmente Godino fué detenido y procesado por tentativa de asesinao, aunque por falta de mérito fué puesto en libertad el 12 de noviembre por el juez Del Campillo.

Historia Argentina.


El 16 de noviembre, Cayetano tomó a Carmen Ghittoni de la puerta de su casa General Urquiza 1664 y la llevó a un baldío de Chiclana y Dean Funes donde luego de ver a un vigilante por la zona decidió entregarla y retornar a su casa. Cuatro días después, el 20 de noviembre, raptó a Catalina Neolener de la esquina de Constitución y Muñiz y se dirigía por Directorio hasta que la chica se detuvo en el zaguán de la casa de Enrique Schmitz, quien luego de escuchar los gritos de la pequeña salió al rescate. Cayetano huuó al instante. A fines de noviembre, el Petiso volvió a atacar e incendiar dos galpones. Los incendios fueron rápidamente apagados y no hubo necesidad de llamar a los bomberos.

La horrenda muerte de Giordano Jesualdo


El 3 de diciembre de 1912, el Petis oencontró a Jesualdo Giordano jugando en la puerta de su casa de Progreso 2585. Acto seguido lo alzó y se alejó del lugar. En la esquina ingresó al almacén Barlaro y compró dos centavos de caramelos de chocolate. Le dió dos caramelos a Jesualdo y caminó por Progreso hasta Catamarca, doblando por ésta hacia el sur. En su recorrido el Petiso fué visto por la menor Olimpia Moggia y el canillita Francisco Pelusso. Al llegar al portón de la Quinta Moreno, existente en Catamarca y 15 de Noviembre de 1889, Cayetano ingresó con Jesualdo prometiéndole un nuevo caramelo. Allí, en un recodo que unía el muro con la ochava del portón, el Petiso estiró a Jesualdo en el suelo y colocando la rodilla derecha sobre el pecho le rodeó el cuello con un piolín que llevaba en el bolsillo y dándole con él 13 vueltas al mismo, lo anudó y apretó con el objetivo de estrangularlo, pero como el nene quiso levanarse, el Petiso tomó el piolín que usaba para ajustarse los pantalones, lo cortó en tres partes con la llama de un fósforo y ató con el primero ambas piernas y después los dos brazos a la altura de la muñeca. Como el chico seguía con vida, Cayetano le dió repetidos golpes en la cara y finalmente se le ocurrió la macabra idea de introducirle un clavo en el cráneo. Cuando salía en busca del clavo, el Petiso se topó con el padre de Jesualdo y ante la preguna de ésto sobre si había visto a su hijo, el asesino le dijo que fuera a la comisaría, que no sabía nada. Este hecho fué visto por Pelusso y la vecina Antonia de Rici. Cayetano volvió a entrar en la Quinta por Brasil y luego de encontrar un clavo se dirigió a Jesualdo, que ya estaba muerto. Pensando que todavía vivía, el Petiso tomó una piedra y le introdujo el clavo en el costado de la cabeza. Luego cubrió el cuerpecito con una chapa y se dirigió hacia lo de su hermana. Minutos después, el padre de Jesualdo descubrió el cadáver de su hijo.

La reconstrucción de los hechos


Luego de los primeros interrogatorios, la policía ya sabía de quién se trataba. Quién era el asesino. A las cinco de la tarde, Cayetano regresó a la casa de su hermana y fue a ver la reconstrucción del crimen. A las ocho fué al velorio de Jesualdo. Allí se acercó al cadáver y le tocó la cabecita para comprobar los efectos del clavo. Aterrado marchó a su casa y volvió a salir a las ocho y media; compró una edición vespertina de La Prensa y guardó el recorte sobre el crimen.

El asesino en serie más sanguinario del mundo era argentino


Luego de las declaraciones de los testigos, la policía decidió detener a Cayetano Santos Godino, que a las 5:30 de la mañana del 4 de diciembre de 1912 fué detenido en su casa. Al instante se le encontró el recorte del diario y el piolín quemado. En la camiseta y en las alpargatas todavía se veían las manchas de sangre. En la indagatoria de aquel 4 de diciembre, Godino confesó ser el autor del asesinato de Giordano además de explicar todos sus otros atentados. Dijo que mataba para experimentar la voluptuosidad del dolor ya la agonía de las víctimas. Para sopresa de todos los presentes, Godino también declaró ser el autor del homicidio de Laurora.

Conejillo de Indias


El 4 de enero de 1913, el Petiso Orejudo ingresó en forma preventiva al Hospicio de las Mercedes, donde volvió a mostrar sus instintos asesinos intentando matar a varios internados. El juez Oro comenzó a pedir a distintos médicos respectivos informes sobre el prematuro criminal de 16 años. Las conclusiones finales del binomio integrado por los doctores Negri-Lucero dieron que Godino era un alienado mental; un degenerado hereditario, imbécil e irresponsable. A su vez los doctores Cabred y Esteves determinaron que Godino se hallaba atacado de alineación mental y que la misma revestía la forma de imbecilidad incurable, siendo totalmente irresponsable de sus actos. El 5 de diciembre, ante la implacable realidad reflejada en los informes médicos, Oro declaró al Petiso irresponsable de sus actos y lo sobreseyó definitivamente decidiendo su continuidad en el Hospicio de las Mercedes.
Casi un año más tarde, en la sentencia de segunda instancia, Godino volvió a ser absuelto por el juez Ramos Mejía. Finalmente el 12 de noviembre de 1915, por no ser un imbécil absoluto, tal como lo exigía el inciso 1º del artículo 91 del Código Penal, Godino fué condenado por la Cámara de Apelaciones a sufrir la pena de cárcel por tiempo indeterminado. Al fundamentar su fallo, la Cámara sostuvo que el Petiso había mejorado desde el punto de vista psíquico a lo largo del proceso. El 20 de noviembre de 1915, el Petiso Orejudo ingresó a la Penitenciaría Nacional. Allí terminó de aprender a leer y escribir.

Habitante del fin del mundo


En diciembre de 1922 se decidió que la prisión de Ushuaia pasara de ser cárcel de reincidentes a ser prisión para condenados por tiempo indeterminado. El 28 de marzo de 1923, Godino entró a dicho penal. Era el preso del a celda 90. A comienzos de 1933, un famoso cronista de Caras y Caretas, Juan José de Soiza y Reilly hizo un viaje por el sur y al llegar a Ushuaia tuvo la oportunidad de entrevistar al Petiso y allí fué que se enteró que éste hacía poco que salía del hospital de la cárcel debido a que luego de partirle el espinazo a dos gatitos que eran mascotas de los presos, éstos le habían propinado una tremenda paliza. En Ushuaia, Godino tuvo una conducta ejemplar. La familia lo dejó completamente solo y nunca respondieron sus cartas; algunos indican que habrían vuelto a Italia.
A partir de 1935, Godino estuvo prácticamente siempre enfermo hasta su muerte que ocurrió el 15 de noviembre de 1944, supuestamente a causa de una hemorragia interna causada por el proceso ulceroso gastroduodenal que lo había tenido a mal traer a lo largo de aquellos años. Sin embargo, las causas de su muerte nunca estuvieron claras. Hasta entonces, Godino sobrellevó sus días en Ushuaia siempre maltratado, sin amigos y sin visitas. El penal de Ushuaia fué clausurado en 1947. Cuando el cementerio fué removido sus huesos ya no estaban.
Cuenta la leyenda que, cuando el penal fué clausurado, los huesos de nuestro primer asesino serial no pudieron ser hallados en el camposanto del lugar. En cambio, la esposa del último director, tenía un pisapapeles con el fémur de Cayetano Santos Godino.
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