El alumnado, tan bien -o mal, ese es otro debate- alfabetizado en otras áreas, raras veces es atendido en el código de la imagen, fija o en movimiento. En concreto, el uso del cine en el aula rara vez se utiliza para explicar su lenguaje artístico. No ocurre lo mismo con la música, por ejemplo, o con los lenguajes plásticos.
Así como ciertos códigos -el lingüístico o el matemático- generan cierto rechazo, el artístico es generalmente bien asumido. El cine, rara vez se enfrentará a un rechazo frontal, lo que supone partir con una ventaja nada desdeñable.
Cierto es que el desconocimiento de estos códigos de la imagen no son disuasorios del disfrute que una obra fílmica puede ocasionar, del mismo modo que no conocer el lenguaje musical no impide el goce de una canción cualquiera. Es obvio que el lenguaje artístico tiene un componente emocional que, de alguna manera, está por encima del conocimiento de sus lenguajes intrínsecos.
Así pues, el uso del cine en las aulas lleva implícito:
- Un componente emocional que no requiere conocimientos previos.- Transmisión de otros contenidos curriculares: Historia, Ciencias Sociales o Naturales, Literatura, Música, etc.
- Transmisión de contenidos transversales.
- Un código de la imagen que rara vez ha sido atendido en la escuela. Y en este sentido podemos actuar a un doble nivel: el teórico -mediante la comprensión de los elementos propios de la fotografía y el cine-, o práctico -mediante la realización de un proyecto fílmico de cierta envergadura-.
Ya va siendo hora de irle dando forma a este proyecto que tenía en mente, que es la implicación pedagógica del cine en las aulas. Iré esbozando la idea: está bien. Mañana más.
Así como ciertos códigos -el lingüístico o el matemático- generan cierto rechazo, el artístico es generalmente bien asumido. El cine, rara vez se enfrentará a un rechazo frontal, lo que supone partir con una ventaja nada desdeñable.
Cierto es que el desconocimiento de estos códigos de la imagen no son disuasorios del disfrute que una obra fílmica puede ocasionar, del mismo modo que no conocer el lenguaje musical no impide el goce de una canción cualquiera. Es obvio que el lenguaje artístico tiene un componente emocional que, de alguna manera, está por encima del conocimiento de sus lenguajes intrínsecos.
Así pues, el uso del cine en las aulas lleva implícito:
- Un componente emocional que no requiere conocimientos previos.- Transmisión de otros contenidos curriculares: Historia, Ciencias Sociales o Naturales, Literatura, Música, etc.
- Transmisión de contenidos transversales.
- Un código de la imagen que rara vez ha sido atendido en la escuela. Y en este sentido podemos actuar a un doble nivel: el teórico -mediante la comprensión de los elementos propios de la fotografía y el cine-, o práctico -mediante la realización de un proyecto fílmico de cierta envergadura-.
Ya va siendo hora de irle dando forma a este proyecto que tenía en mente, que es la implicación pedagógica del cine en las aulas. Iré esbozando la idea: está bien. Mañana más.