SOMOS EL BOLERO DE RAVEL
Escrito por: Vladimir D. Soloviev
Seudónimo
SI PREFIERE PONGA MÚSICA MIENTRAS LEE
link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=LWcpw3GAAms
Si yo fuera domingo tampoco querría levantarme en un día como hoy. Anoche me atormentaron algunos pensamientos que no decían nada. ¿Que me pasa? me pregunté, fueron segundos o mas, donde solo me dejé ser: "no ser". Momentos esos, donde todo se pierde en la dimensión de la nada, para luego de regresar, percatarse que solo había pasado el tiempo, el mismo que no podía recordar. Sabia naturaleza que a veces nos da un descanso de nosotros mismos, un recreo, el poder disfrutar de la vida sin percibirla a conciencia, pero dándole plenitud a lo que realmente importa, el alma. Perder la noción de nuestras misiones mundanales, es una bendición. Ser uno mismo, en esa no ambición por las cosas, amarse en ese instante, ser uno en todo para si mismo, atrás y hacia adelante. Quizá el arte que mas nos ayude sea la música. Hay minutos que son un regalo, esos, donde dejamos que los sentimientos tomen rienda de nuestra humanidad, mandando todo el resto al demonio. Nos permitimos amar con la música, pero también llorar, nostalgias esas de mi propio pasado, el cual me niego a resignar. Si no existe el tiempo y espacio en nuestra mente, es justamente cuando oímos música, como solo tu la sabes escuchar.
Una vez me preguntaron: ¿como saber de historia, sin prescindir de la realidad?, vaya pregunta concisa y bien formulada. La historia no es la que está escrita, sino la que no ha sido contada. Un día, un hombre sabio me dijo:"Ramón la historia del hombre es la historia de sus sentimientos", era mi padre. Pero no fue hasta después que murió que comencé a atender sus enseñanza. Luego de algunos años de Logia, el desconcierto llegó a mi. Bellas formas, dolor sincero. Fue cuando me decidí a estudiar con ahínco la historia de la filosofía en conjunto con la historia de la música. Una me decía lo que pensaban esos hombres, y la música, lo que sentían. ¿Lo demás?, son solo colores, aromas, espejos y papartú.
Cada canción, sinfonía o concierto....nos habla del ser humano, de ti, de mí, y nuestros mismos miedos. Junto con cada nota, se eleva una plegaria que no dice nada que ya no esté escrito. La música es anterior al hombre, ergo el mismo cosmos se rige por ella. Quizás la ensoñación de las matemáticas abstractas, que cada día se vuelven mas reales, nos enseñen que la cuántica es música: A veces onda, a veces materia, pero siempre juntas en ese todo y nada. Nuestros recuerdos son música, aunque a veces tengan menos armonía que ritmo. Sentimientos, acciones y mitos, eterna melodía, que por momentos nos alegra, en otros, nos hastía. Elevo mi rezo al pasado, para que esos proyectos truncados, no me dejen sin mi futuro mundo anhelado. Ruego que alguien salve al vagabundo, sin embargo, solo dentro tuyo y mío, vive "el yo", gentil iracundo.
Ojalá pudiera escribir las mismas emociones, que algunos genios logran con sus canciones. También quisiera ser canción, para vivir siempre así, arcángel de mejores sensaciones, ilusión. Que con cada tambor, os acompañe una letra, una oración, que os diga con ternura lo que escribí con pasión, y con cada violín, se haga grande el chiquitín, mientras con aquellas trompetas, se consagre redención en la incertidumbre, para que en piano diga solo su nombre, ella, yo, y un Dios que nos alumbre. Pero soy ateo, elegí creer en nada, mientras me miento ante el reflejo, la mirada, siendo viejo, sentirme alguien, lúgubre costumbre, !¿ser algo o perdonarme lejos?!....
La vida es una sola, y la inmortalidad también, materia y onda, apuntando ambas: al edén. Quizás haya un universo distinto a este, donde solo seamos alguien, yo conmigo y vosotros,...con cada quien. Pero si he de morir pues que muera todo, no hay ni modo de comparecer entre algo que es eterno y otro algo que es también. ¿Por qué insistir con la muerte si no puedo desaparecer?, ni siquiera mis huesos habrán de languidecer, y aunque la mañana sea el contraste, deberé prestar mas atención al anochecer. Y donde vayan mis pensamientos, ahí yo iré, mi bien. Me levante temprano desde tarde, recién, y si no hay mañana, que no haya un ayer.
Mis letanías son como las tuyas, ambas en el bolero de Ravel, que repite el mismo ostinato, compás tras compás, pero cambiando cada vez. Con mas o menos dinero, nuestros rumbos nos llevan a mismo puerto, la vejez. La libertad esta en la música, y la igualdad es madurez. Morimos todos iguales, y resucitamos por permanecer, en ese cambio que pareció importante, sin que lo puedas ver. Por cada do mayor, aparece un ritornello, y en caso de temor, os acoge un violonchelo. Hoy es el único día que estaréis vivo, lo mismo que ayer. Quizás mañana lo puedas comprender. Si he de morirme, que sea hoy, porque tengo mejores cosas que hacer, que filosofar sobre el hombre cuando no se quien soy, de donde vengo y a donde iré. Hoy es domingo, buen día para sentir, y si no existe la felicidad, también será bueno para inventarla. Dicen que no hay una filosofía cuántica, y solo porque nadie sabe explicar como nos sentimos con la música, y de todos los temas bellos, la eternidad nos lo insinúa: El "Bolero de Ravel".
Cita: "Maurice Ravel nunca supo lo que hizo, pero lo hizo. Murió intuyendo que algo grande había detrás de un concepto tan pequeño". (Ramón D. Peralta)
Escrito por: Vladimir D. Soloviev
Seudónimo
SI PREFIERE PONGA MÚSICA MIENTRAS LEE
link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=LWcpw3GAAms
Si yo fuera domingo tampoco querría levantarme en un día como hoy. Anoche me atormentaron algunos pensamientos que no decían nada. ¿Que me pasa? me pregunté, fueron segundos o mas, donde solo me dejé ser: "no ser". Momentos esos, donde todo se pierde en la dimensión de la nada, para luego de regresar, percatarse que solo había pasado el tiempo, el mismo que no podía recordar. Sabia naturaleza que a veces nos da un descanso de nosotros mismos, un recreo, el poder disfrutar de la vida sin percibirla a conciencia, pero dándole plenitud a lo que realmente importa, el alma. Perder la noción de nuestras misiones mundanales, es una bendición. Ser uno mismo, en esa no ambición por las cosas, amarse en ese instante, ser uno en todo para si mismo, atrás y hacia adelante. Quizá el arte que mas nos ayude sea la música. Hay minutos que son un regalo, esos, donde dejamos que los sentimientos tomen rienda de nuestra humanidad, mandando todo el resto al demonio. Nos permitimos amar con la música, pero también llorar, nostalgias esas de mi propio pasado, el cual me niego a resignar. Si no existe el tiempo y espacio en nuestra mente, es justamente cuando oímos música, como solo tu la sabes escuchar.
Una vez me preguntaron: ¿como saber de historia, sin prescindir de la realidad?, vaya pregunta concisa y bien formulada. La historia no es la que está escrita, sino la que no ha sido contada. Un día, un hombre sabio me dijo:"Ramón la historia del hombre es la historia de sus sentimientos", era mi padre. Pero no fue hasta después que murió que comencé a atender sus enseñanza. Luego de algunos años de Logia, el desconcierto llegó a mi. Bellas formas, dolor sincero. Fue cuando me decidí a estudiar con ahínco la historia de la filosofía en conjunto con la historia de la música. Una me decía lo que pensaban esos hombres, y la música, lo que sentían. ¿Lo demás?, son solo colores, aromas, espejos y papartú.
Cada canción, sinfonía o concierto....nos habla del ser humano, de ti, de mí, y nuestros mismos miedos. Junto con cada nota, se eleva una plegaria que no dice nada que ya no esté escrito. La música es anterior al hombre, ergo el mismo cosmos se rige por ella. Quizás la ensoñación de las matemáticas abstractas, que cada día se vuelven mas reales, nos enseñen que la cuántica es música: A veces onda, a veces materia, pero siempre juntas en ese todo y nada. Nuestros recuerdos son música, aunque a veces tengan menos armonía que ritmo. Sentimientos, acciones y mitos, eterna melodía, que por momentos nos alegra, en otros, nos hastía. Elevo mi rezo al pasado, para que esos proyectos truncados, no me dejen sin mi futuro mundo anhelado. Ruego que alguien salve al vagabundo, sin embargo, solo dentro tuyo y mío, vive "el yo", gentil iracundo.
Ojalá pudiera escribir las mismas emociones, que algunos genios logran con sus canciones. También quisiera ser canción, para vivir siempre así, arcángel de mejores sensaciones, ilusión. Que con cada tambor, os acompañe una letra, una oración, que os diga con ternura lo que escribí con pasión, y con cada violín, se haga grande el chiquitín, mientras con aquellas trompetas, se consagre redención en la incertidumbre, para que en piano diga solo su nombre, ella, yo, y un Dios que nos alumbre. Pero soy ateo, elegí creer en nada, mientras me miento ante el reflejo, la mirada, siendo viejo, sentirme alguien, lúgubre costumbre, !¿ser algo o perdonarme lejos?!....
La vida es una sola, y la inmortalidad también, materia y onda, apuntando ambas: al edén. Quizás haya un universo distinto a este, donde solo seamos alguien, yo conmigo y vosotros,...con cada quien. Pero si he de morir pues que muera todo, no hay ni modo de comparecer entre algo que es eterno y otro algo que es también. ¿Por qué insistir con la muerte si no puedo desaparecer?, ni siquiera mis huesos habrán de languidecer, y aunque la mañana sea el contraste, deberé prestar mas atención al anochecer. Y donde vayan mis pensamientos, ahí yo iré, mi bien. Me levante temprano desde tarde, recién, y si no hay mañana, que no haya un ayer.
Mis letanías son como las tuyas, ambas en el bolero de Ravel, que repite el mismo ostinato, compás tras compás, pero cambiando cada vez. Con mas o menos dinero, nuestros rumbos nos llevan a mismo puerto, la vejez. La libertad esta en la música, y la igualdad es madurez. Morimos todos iguales, y resucitamos por permanecer, en ese cambio que pareció importante, sin que lo puedas ver. Por cada do mayor, aparece un ritornello, y en caso de temor, os acoge un violonchelo. Hoy es el único día que estaréis vivo, lo mismo que ayer. Quizás mañana lo puedas comprender. Si he de morirme, que sea hoy, porque tengo mejores cosas que hacer, que filosofar sobre el hombre cuando no se quien soy, de donde vengo y a donde iré. Hoy es domingo, buen día para sentir, y si no existe la felicidad, también será bueno para inventarla. Dicen que no hay una filosofía cuántica, y solo porque nadie sabe explicar como nos sentimos con la música, y de todos los temas bellos, la eternidad nos lo insinúa: El "Bolero de Ravel".
Cita: "Maurice Ravel nunca supo lo que hizo, pero lo hizo. Murió intuyendo que algo grande había detrás de un concepto tan pequeño". (Ramón D. Peralta)