La soga de Nuremberg
La foto muestra los preparativos de las cuerdas que acabarían con la vida de 10 de los criminales nazis, declarados culpables, tras el proceso de Núremberg.
Las sogas habían sido fabricadas por un artesano de 71 años llamado Harrys Moakes, con cáñamo italiano, de 3 metros y diez centímetros de largo. La parte que tocaba con el cuello del condenado, estaba recubierta de piel de becerro, suave y lisa, para evitar roces y heridas en la piel del ajusticiado. Cada cuerda requirió entre 3 y 5 días de trabajo.
Calcularon mal la longitud de las sogas utilizadas en las ejecuciones, por lo que muchos condenados no murieron rápidamente debido a fractura cervical, como era la intención, sino que tuvieron que sufrir una muerte larga y dolorosa por asfixia. Además de este error, la trampilla era demasiado pequeña, así que varios condenados sufrieron hemorragias en la cabeza al golpearse contra ella. El verdugo fue el sargento estadounidense John C. Woods y las ejecuciones tuvieron lugar en el gimnasio de la prisión de Núremberg.
Woods declaró tras las ejecuciones:
He colgado a esos diez nazis y estoy orgulloso de ello, no estaba nervioso, un hombre no puede permitirse el lujo de estar nervioso en este trabajo. Tal como veo este trabajo, alguien tiene que hacerlo. Me metí en él por accidente, hace años, en los Estados Unidos. Y 10 hombres en 103 minutos. Eso es trabajo rápido.


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