La denominada ‘partícula de Marx’ podría estar relacionada a la conducta delictiva
Científicos del Tec de Monterrey anunciaron el hallazgo de un gen defectuoso que podría ser el responsable de las disfunciones ideológicas usualmente agrupadas en lo que se le conoce como “la izquierda”.
“Estos individuos representan un caso de estudio fascinante, ya que son personajes profundamente incongruentes, es por ello que resultó muy complicado el análisis de sus funciones cerebrales (o de la ausencia de las mismas)”, declaró el doctor Alfonso Cisneros.
Los estudiosos decidieron conducir un experimento con la intención de corroborar sus hipótesis, para lo cual inocularon el gen (al que llamaron “la partícula de Marx”) en un voluntario que jamás había mostrado ideas afines al socialismo ni ninguna otra tendencia criminal.
El voluntario, un becario de medio tiempo, fue sometido a anestesia para llevar a cabo la implantación de la terrible mutación genética, con resultados sorpresivos.
Al concluir el adormecimiento, el individuo se incorporó de inmediato y empezó a gritar “¡Están vendiendo Pemex! ¡Y ustedes distraídos con el futbol!”, lo que emocionó a los científicos.
Al continuar en observación, el becario empezó a presentar comportamientos erráticos como argumentar la “defensa de la vida” para protestar en contra de la tauromaquia y al mismo tiempo manifestarse a favor del aborto.
Posteriormente, el desafortunado practicante pronunció un conmovedor discurso a favor de la tolerancia, el respeto y la libertad de expresión para inmediatamente después exigir la censura a los ciudadanos y medios de comunicación que no coinciden con sus retorcidas ideas “¿Ya te gastaste tu tarjeta de Soriana? ¿Ya te la gastaste?”, insistía violentamente.
El punto más álgido de la experimentación ocurrió cuando comenzó a lanzar consignas como “¡No a la represión!”, cuando minutos antes se desvivía en halagos para los regímenes de Cuba y Corea del Norte. “¡Lee, infórmate! ¡Ignorante!”, vociferaba si alguien intentaba corregirlo.
Los científicos no soportaron tantas sandeces y decidieron abandonar al becario, quien antes de despedirse dirigió un reclamo a los interesados en el estudio del que fue objeto:
“¡Hay niños muriendo de hambre en África y ustedes ahí sentados leyendo noticias en el internet!”. El experimento había sido todo un éxito