Bourdieu - Las reglas del arte
Fragmento de Las Reglas del Arte. Interesante para observar esta problemática planteada muchas veces en términos vulgares como "que le importa la guita, si ya tiene toda, hace arte por el arte (y lo que hacía antes que era? Arte por la guita?)".
La revolución simbólica mediante la cual los artistas se liberan de la demanda burguesa al negarse a reconocer cualquier otro amo que no sea su arte tiene el efecto de hacer que desaparezca el mercado. No pueden (y esto es lo importante) vencer al burgués en la lucha por el dominio del sentido y de la función de la actividad artística sin anularlo al mismo tiempo como cliente potencial.
Flauberte va a decir que una obra de arte no tiene precio. Es decir que al no tener precio, carece de valor comercial, es decir no tiene mercado.
Flaubert va a decir "Conclusión: si el artista no tiene rentas, tiene que morirse de hambre! Cuanto más concienzudo se es en la tarea, menos beneficio se saca de ella".
Esta antinomia del arte moderno como arte puro se manifiesta en el hecho de que, a medida que va creciendo autonomía de la producción cultural, vemos crecer también el intervalo de tiempo necsario para que las obras consigan imponer al público las normas de su propia percepción que aportan con ellas. Este desfase temporal entre oferta y demanda tiende a convertirse en una característica estructural del campo de producción restringida (quizá esto se pueda ver hoy en día en las producciones cinematográficas de vanguardia que con el tiempo terminan siendo aceptadas por el público masivo y son utilizadas como base para nuevas producciones culturales). De hecho los productores (Baudelaire, Flauberte) pueden tener como únicos clientes, por lo menos a corto plazo, a sus competidores. Por lo tanto están obligados a aceptar todas las consecuencias del hecho de que sólo pueden contar con una remuneración necesariamente diferida, a diferencia de los artistas burgueses.
http://ciencias-delacomunicacion.blogspot.com.ar/
Fragmento de Las Reglas del Arte. Interesante para observar esta problemática planteada muchas veces en términos vulgares como "que le importa la guita, si ya tiene toda, hace arte por el arte (y lo que hacía antes que era? Arte por la guita?)".
La revolución simbólica mediante la cual los artistas se liberan de la demanda burguesa al negarse a reconocer cualquier otro amo que no sea su arte tiene el efecto de hacer que desaparezca el mercado. No pueden (y esto es lo importante) vencer al burgués en la lucha por el dominio del sentido y de la función de la actividad artística sin anularlo al mismo tiempo como cliente potencial.
Flauberte va a decir que una obra de arte no tiene precio. Es decir que al no tener precio, carece de valor comercial, es decir no tiene mercado.
Flaubert va a decir "Conclusión: si el artista no tiene rentas, tiene que morirse de hambre! Cuanto más concienzudo se es en la tarea, menos beneficio se saca de ella".
Esta antinomia del arte moderno como arte puro se manifiesta en el hecho de que, a medida que va creciendo autonomía de la producción cultural, vemos crecer también el intervalo de tiempo necsario para que las obras consigan imponer al público las normas de su propia percepción que aportan con ellas. Este desfase temporal entre oferta y demanda tiende a convertirse en una característica estructural del campo de producción restringida (quizá esto se pueda ver hoy en día en las producciones cinematográficas de vanguardia que con el tiempo terminan siendo aceptadas por el público masivo y son utilizadas como base para nuevas producciones culturales). De hecho los productores (Baudelaire, Flauberte) pueden tener como únicos clientes, por lo menos a corto plazo, a sus competidores. Por lo tanto están obligados a aceptar todas las consecuencias del hecho de que sólo pueden contar con una remuneración necesariamente diferida, a diferencia de los artistas burgueses.
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