La epidemia silenciosa
Una dieta equilibrada rica en calcio, algo de ejercicio físico, tomar un poco el sol y evitar hábitos tóxicos, como el consumo de tabaco, son las claves para evitar la osteoporosis, un mal que es más frecuente en mujeres y aumenta con la edad
La osteoporosis es una enfermedad de gran interés debido a que va asociada al envejecimiento de la población y a un aumento en la expectativa de la vida. En Galicia, mientras que en 1981 los individuos mayores de 65 años representaban el 13 % de la población, en la actualidad suponen el 21%, y la esperanza de vida ha aumentado hasta situarse en los 75 años para los hombres y los 82 para las mujeres.
Esta enfermedad esquelética, que se caracteriza por la disminución de la cantidad y calidad del hueso, lo que hace que una persona tenga más riesgo de sufrir una fractura, es más frecuente en mujeres, pero puede presentarse en hombres y su incidencia aumenta con la edad. Niños y adolescentes también pueden presentar un tipo raro de osteoporosis, la osteoporosis juvenil.
La osteoporosis es una enfermedad del esqueleto que por sí misma no produce síntomas y en la que la exploración médica puede ser rigurosamente normal. Este es el motivo por la que se conoce como la epidemia silenciosa. Las manifestaciones clínicas vienen determinadas por la aparición de fracturas. Es característico que estas fracturas se produzcan en mujeres después de la menopausia por caídas casuales o desencadenadas por mínimos traumatismos.
El primer paso
El abordaje inicial de un estudio de la osteoporosis requiere la realización de una historia y exploración clínica completas. Se debe prestar especial atención en la búsqueda de una causa de osteoporosis secundaria, como ocurre en casos de pérdida de masa ósea en mujeres antes de la menopausia, en mujeres con menopausia muy precoz o cuando aparecen fracturas en lugares poco habituales.
Dentro de la historia clínica debemos incluir los siguientes datos: hábitos tóxicos (alcohol y tabaco), historia ginecológica, antecedentes de fracturas, historia familiar de osteoporosis en familiares de primer grado (fractura de cadera), antecedentes digestivos (gastrectomía, hepatopatía crónica, enfermedad inflamatoria intestinal), historia de litiasis renal o insuficiencia renal crónica, enfermedades endocrinas, hábitos dietéticos (ingesta de lácteos, intolerancia a lácteos, utilización de suplementos), tratamientos recibidos, actividad física habitual y períodos de inmovilización prolongada.
También es importante la medición de la talla (para detectar la disminución de esta) y del peso para valorar el índice de masa corporal, la inspección de la espalda (presencia de cifosis, acortamiento del tronco) y la historia de dolor vertebral y características (agudo, crónico)
El diagnóstico
La base más importante para el diagnóstico de osteoporosis es tener presente su sospecha. Por otra parte, una radiografía convencional puede reflejar la cantidad de masa ósea y la morfología grosso modo de la parte del esqueleto examinado, pero es inexacta para medir la masa ósea debido a que está influida por muchos factores técnicos, como son exposición radiográfica, la película, la masa corporal del paciente y la propia interpretación del médico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la técnica estándar para evaluar la pérdida de densidad mineral ósea (DMO) es la absorciometría dual de rayos X conocida como DXA, que se basa en el principio de la atenuación que sufren los rayos X al atravesar el hueso.
No obstante, es indispensable, antes de solicitar una densitometría ósea, tener la seguridad de que el resultado de esta va a influir en la decisión terapéutica y que la mujer acepta esta decisión. Las recomendaciones actuales para indicar una densitometría ósea se aplican a las pacientes que tienen varios factores de los siguientes: mujeres con menopausia antes de los 45 años, antecedente de fractura a edad superior a los 40 años, fractura de fémur en la madre, edad avanzada (más de 65 años), bajo peso (menos de 50 kg), baja ingesta de calcio e inactividad física prolongada, entre otros factores. El valor fundamental de las pruebas diagnósticas es confirmar o descartar la existencia de una osteoporosis secundaria a otra enfermedad como el mieloma, el hiperparatiroidismo o el hipertiroidismo, ya que la característica constante en la osteoporosis es la normalidad de las determinaciones de los análisis del laboratorio.
Tratamiento
La base del tratamiento está en una dieta equilibrada rica en lácteos, un programa de ejercicio físico que puede ser en grupo y con un programa que sea divertido para que la paciente lo haga durante tiempo, tomar un poco el sol y evitar hábitos tóxicos, como el consumo de tabaco. Asimismo, evitar acciones encaminadas a evitar las caídas.
Con relación a la dieta en calcio, aunque varios estudios en nuestro país han señalado que la ingesta media de la población se acerca a la recomendada, no siempre la dieta habitual aporta estos requerimientos, por lo que en ocasiones hay que añadir suplementos farmacológicos. Por otra parte, recientemente se ha descubierto que la D no es una vitamina, sino una hormona esteroidea catalogada por accidente como vitamina y que juega un papel fundamental en el metabolismo del hueso, el sistema inmunitario y la diferenciación celular con aplicación práctica en enfermedades como son la diabetes tipo I, la psoriasis y algún tipo de cáncer.
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