Ya
en la antigua Grecia se decía que la simetría en los rasgos faciales
era señal de belleza, y muestra de ello eran las esculturas humanas que
realizaron.
Pero recientes estudios nos han demostrado que una simetría corporal también parece atraer más a los observadores que un cuerpo con ciertas diferencias.
Según parece, esta simetría se interpreta como señal de buena forma.
En los animales con dos lados diseñados para ser simétricos, alguna
diferencia se entendería como un mal desarrollo, dice William Brown, de
la Brunel University del Reino Unido.
Para
realizar el estudio, se recurrió a un escáner parecido al utilizado en
medicina o en empresas de moda. Se diseñaron 77 modelos de adultos
humanos, y se midieron para dar distintos grados de simetría.
Entonces, se pasó a preguntar a un grupo
de 87 voluntarios sobre el nivel de atracción que les sugerían estos
cuerpos, simplemente basándose en la apariencia física.
Aunque muchas diferencias en la simetría eran casi indetectables a simple vista, tanto hombres como mujeres dieron como más atractivos los cuerpos simétricos.
En
estudios anteriores, Brown y su equipo descubrieron que la gente con
los cuerpos más simétricos solían ser buenos bailarines, lo que
indicaba que la habilidad de bailar es otra manera de indicar la
existencia de áreas con buena forma física.
Según dice el científico, es difícil ver asimetrías a simple vista, por lo que la evolución nos ha dotado de otros indicadores y señales
como son unos hombros anchos, una cintura con curvas, o movimientos
suaves de baile. Todo, para indicar que somos potenciales parejas de
calidad.
Así que pronto podremos oír en las discotecas algo así como “no es feo, sino algo asimétrico”.
Igual de cruel, pero con clase.
Vía | National Geographic (en inglés)