Labios Carmines...Nací de tu sangre y formé parte de tí. Viví inmerso en tu vientre y de tus pechos bebí..Gracias te doy mi querida madre
por siempre estar junto a mi...Todas las mañanas sueño al despertar que un ángel me viene a llevar...pero al abrir los ojos y ver la realidad, la mañana se torna penumbrosa, vuelve a mi corazón la triste agonía, de no tenerte...madre mía.
Quisiera decirte muchas cosas, pero me faltan y sobran palabras, me falta tu mirada al comenzar la mañana, tu sonrisa de cada día, tus besos que te amara más hacían.
Me sobra amor para darte, para besarte, acariciarte, tocarte y amarte, pero hay una sola y verdadera realidad, hoy tú no estás conmigo, que triste es saberte ausente, saber que te tuve y ahora, no te tengo presente.
El no tenerte a mi lado, me roba las sonrisas y lloro al ver la dicha de otras niñas abrazar a su madre, y mis ojos se inundan al saber que tus brazos ya no han de abrazarme.
Ya nunca podré verte, se que desde el cielo tú has de cuidarme, que ni en la oscuridad me dejarás, siempre estarás en mi corazón y por siempre ahí vivirás. Madrecita mía, mirando al cielo hoy digo, dile a papá Dios que me lleve contigo, para juntas por siempre estar.
Si tienes una madre todavía, da gracias al Señor que te ama tanto, que no todo mortal contar podría, dicha tan grande ni placer tan santo. Si tienes una madre...se tan bueno que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa, pues la que un día te llevo en su seno siguió sufriendo y se creyó dichosa.
Velo de noche y trabajo de día leves las horas en su afán pasaban, un cantar de sus labios te dormía, y al despertar sus labios te besaban. Enfermo y triste, te salvó su anhelo
que solo el llanto por su bien querido milagros supo arrebatar al cielo, cuando ya el mundo te creyó perdido. Ella puso en tu boca la dulzura de la oración primera balbucida y plegando tus manos en ternura, te enseñaba la ciencia de la vida.
Si acaso sigues por la senda aquella que va segura a tu feliz destino, herencia santa de la madre es ella, tu madre sola te enseñó el camino. Mas si al cielo se fue...y en tus amores
ya no la harás feliz sobre la tierra, deposita el recuerdo de tus flores sobre la fría loza que la encierra.
Es tan santa la tumba de una madre, que no hay al corazón lugar mas santo, cuando espina cruel tu alma taladre, ve a derramar, allí, tu triste llanto!
Partes de una recopilación de anónimos y de Heinrich Neuman Aleman