InicioCiencia EducacionDios y la contingencia de los entes II
Agregamos aquí, según lo anunciado en el “post” anterior, ( http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17319445/Dios-y-la-contingencia-de-los-entes.html ) algunas puntualizaciones que ayudan a comprender mejor, esperamos, la prueba filosófica de la existencia de Dios por la contingencia de los entes. Desde ya advertimos que será necesario otro “post” más para terminar con las aclaraciones.
————————————



Hay que notar que en la prueba presentada en el “post” anterior, hablamos de la serie de causas actuales del ente contingente. En efecto, las pruebas de la existencia de Dios no se basan en la imposibilidad de un retroceso al infinito hacia atrás en el tiempo, sino en la imposibilidad de un retroceso al infinito en la serie actual de causas de una cosa. La serie infinita imposible de que se habla no es la serie formada, por ejemplo, por el padre, el abuelo, el bisabuelo, etc.

Esto se debe a que la causa es formalmente “causa” cuando está causando, no cuando no lo está haciendo. Y cuando la causa está causando, simultáneamente el efecto está siendo producido, como cuando dibujamos una raya con lápiz en un papel. La mano no mueve al lápiz desde el pasado, sino desde el presente. En el momento en que la mano deja de moverse, el lápiz también, y la raya deja de ser trazada. A su vez, mientras movemos la mano es que nuestra voluntad está imperando que se mueva. En el momento en que la voluntad deja de imperarlo, la mano se detiene, el lápiz también, y la raya deja de ser trazada.


Eso es una serie de causas actualmente subordinadas. Son causas contingentes, en el sentido preciso de que causan contingentemente su efecto, es decir, no que una vez que actúan el efecto no se siga necesariamente, sino que pueden actuar o no. En el ejemplo, el lápiz podía moverse o no, según la mano lo moviese o no, lo cual a su vez dependía de que la voluntad moviese o no a la mano. Es claro que una vez que el lápiz se moviese, la raya aparecería simultáneamente en el papel, y una vez que la mano se moviese, el lápiz simultáneamente se movería, etc.


Y por eso estas causas sólo pueden causar en la precisa medida en que otra causa está causando que ellas causen. Porque es contingente que causen o no, y entonces, el hecho mismo de que causen debe ser determinado por otra causa, la cual, si es a su vez contingente en su causar, deberá ser movida a causar por otra causa, y así sucesivamente, mientras se trate solamente de causas contingentes.
————————————–


Este “poder actuar o no” de las causas contingentes no se opone a que esas causas actúen según leyes necesarias. Porque en esos casos, la necesidad del obrar será solamente condicionada, hipotética. En efecto, las leyes de la naturaleza dicen que “si se da A, necesariamente se dará B”. No dicen que B sea absolutamente necesario, en sí mismo, y entonces, B puede ser, como de hecho es, en sí mismo contingente, aún derivándose necesariamente de A, que también es contingente.


Por ejemplo, si aprieto el interruptor, se enciende necesariamente la luz, pero es contingente que lo apriete, y por tanto, también es contingente que se encienda la luz. Y no vale decir que el hecho de que yo apriete el interruptor a su vez se deriva necesariamente de otro antecedente, porque, sin entrar aquí en el tema del libre albedrío, el hecho es que si ese otro antecedente también es contingente, como sucede con todos los hechos dados en la experiencia, sigue en pie el mismo razonamiento.


Y que esos eventos son en sí mismos contingentes, surge, en definitiva, del análisis de sus conceptos o definiciones, que no incluyen necesariamente el ser en acto y no implican contradicción en caso de negarse su existencia.


Ahora bien, esta serie de causas actualmente subordinadas es la serie de causas en la que no se puede retroceder al infinito, según las “vías” tomistas.

Porque es de ésta serie de causas que depende el ser del efecto, y por tanto, es ésta serie de causas la que contiene la razón de ser del efecto, y por tanto, es esta serie de causas, como veremos enseguida, la que no puede implicar un retroceso al infinito, sin que el efecto quede sin razón de ser.

Es cierto que en un sentido, el ser de un hijo depende de su padre, pero solamente en el sentido de que el hijo sólo ha podido llegar a ser gracias a su padre. Una vez que el hijo está en el ser, ya no depende de su padre para ser, como se ve por el hecho de que el padre puede morir y el hijo seguir viviendo. Como el hijo es un ente contingente, mientras existe, tiene su razón de ser en otro, es causado, pero ese otro no es su padre, que puede ya no existir.

Esa causa actual inmediata es la que, si produce contingentemente su efecto, como arriba dijimos, depende a su vez de otra causa actual que la mueve actualmente a producirlo.
Eso quiere decir que hay distinguir claramente entre las causas del “fieri” o “llegar a ser”, y las causas del “esse” o ser.

El ente contingente nunca tiene en sí mismo, en su naturaleza, la razón de ser de su existencia, y por tanto, mientras existe es causado. La causa de su “fieri” o llegar a ser, puede ser distinta de la causa de su “esse” o ser actual, como se ve en el caso del hijo cuyos padres han muerto. E incluso, como diremos enseguida, podría un ente contingente tener causa solamente de su “esse” y no de su “fieri”, si ese ente contingente existente nunca hubiese comenzado a existir.
————————————–


filosofia



En efecto, de lo anterior se sigue que para las “vías” tomistas que demuestran la existencia de Dios es indiferente que el Universo haya comenzado a existir o no. Porque la imposibilidad del retroceso al infinito, en estas pruebas, se plantea para la serie actual y simultánea de causas del ente contingente, no para la serie pasada y sucesiva de causas de ese ente.


Para Santo Tomás, esta última serie de causas es accidental a la producción del efecto en cuestión, la que es esencial es la serie actual de causas. En efecto, ni el padre ni el abuelo ni el bisabuelo, etc., son esencialmente necesarios para la existencia del ser humano, porque evidentemente no todos los seres humanos podemos tener la misma cantidad de ancestros.

Y por eso Santo Tomás pudo decir, para asombro del mundo teológico de su tiempo, y de nuestro tiempo, que por la fe él sabía que Dios había creado un mundo con comienzo, pero que hubiese sido perfectamente posible que Dios crease un mundo sin comienzo.

Lo que sí es necesario, viene a decir Santo Tomás, es que con comienzo o sin comienzo, el mundo, en tanto formado por entes contingentes, a cada instante dependa de la causalidad actual del Ente Necesario. Es decir, que incluso un Universo que no tuviese “fieri” o comienzo de a ser, por ser sin comienzo, al ser un conjunto de entes contingentes, y por tanto, contingente también él mismo, dependería continuamente, desde siempre, del Ente Necesario en cuanto a su “esse”, su ser.


Lo mismo podemos verlo desde el punto de vista del acto y la potencia. Un Universo sin comienzo ni fin sería una sucesión sin principio ni fin de entes contingentes, es decir, de potencias actualizadas que en ningún momento serían la razón de su propia actualización, porque el acto es más que la potencia y no se da lo que no se tiene, y por tanto, a cada instante dependerían de una causa en acto, y en definitiva, como vimos arriba, de una Causa Primera que sea Acto Puro de Ser.
————————————–


Esa imposibilidad de retroceso al infinito en la serie actual de causas del ente contingente tampoco exige ni prohíbe por sí sola que haya una primera causa contingente, “por debajo”, por así decir, de la Causa Primera Necesaria.

En efecto, “imposibilidad del retroceso al infinito en la serie de causas” no es lo mismo que “imposibilidad de una serie infinita de causas contingentes”. Para lo primero basta que haya una Causa Primera, que por serlo, no será causada, y por tanto, no será contingente, sino Necesaria, y para eso no hace falta una primera causa contingente, porque se trata de que no toda causa sea a su vez causada, no de que no toda causa contingente sea a su vez causada.

La serie de causas contingentes actualmente subordinadas podría, por este lado, ser infinita, sin que por ello dejase de tener que haber una Causa Primera Necesaria que por serlo está por definición fuera de esa serie.

Si se niega la infinitud de la serie actual de causas contingentes subordinadas entre sí, es por otra razón, derivada de la imposibilidad del infinito numérico actual.
Por eso mismo, tampoco es imposible que haya una primera causa contingente, subordinada a la Causa Primera Necesaria. Esa primera causa contingente, en efecto, ha de estar tan infinitamente por debajo de la Causa Primera Necesaria como cualquier otra causa contingente.
————————————–


Tampoco es necesario en las “vías” tomistas partir del Universo en su conjunto, como efecto que necesita ser causado por Dios. Eso es así, pero lo mismo vale para cualquier ente contingente, una lapicera, una mosca, una mota de polvo que cae en el aire y es iluminada por los rayos del sol. Alcanza con que exista un solo ente contingente para que la conclusión de la prueba se siga necesariamente.

Es la mentalidad cientificista actual la que quiere partir siempre del Universo en su conjunto, y ahí nos enredamos con problemas innecesarios de cosmología. Por eso es clave la frase del gran Chesterton: “No hay duda de que la Tierra es un lugar. Los sabios me aseguran, además, que es un planeta”.

Una vez que se ha demostrado que existe un Ser Necesario, por eso mismo ya se sabe que no puede identificarse con ningún ente contingente ni tampoco con el conjunto de entes contingentes que es el Universo material. Porque un conjunto de entes contingentes, es contingente, como una suma de cantidades finitas, es finita.
Datos archivados del Taringa! original
20puntos
198visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

M
Makachini🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts33
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.