Manual del perfecto ahorcamiento
Para verdugos que recién comienzan
Igual que el uso de la guillotina, durante la Revolución Francesa, se impuso por ser el método más rápido, eficaz y en el que había menos sufrimiento (el método de ejecución más humanitario lo llamaron), supongo que todos los condenados a la horca habrían preferido que sus verdugos tuviesen los conocimientos básicos para que el ahorcamiento fuese rápido y limpio. No conocer estos fundamentos básicos como el grosor de la cuerda, la distancia de la caída… podían alargar la agonía en demasía e incluso darse situaciones tan surrealistas como en la que el verdugo tuvo que agarrarse a los pies del ahorcado y tirar de él u otra en la que la fuerza de la caída lo decapitó.
Teniendo en cuenta todos estos detalles, en 1944 el Departamento de Guerra de los EEUU elaboró un folleto llamado Procedimiento para las ejecuciones militares. En este manual se detalla el tipo de nudo, la construcción del patíbulo con tamaños, grosores y distancias de dicha estructura (del tipo de las instrucciones de Ikea)… y, sobre todo, las tablas de la caída necesaria del cuerpo, dependiendo del peso del condenado (una libra son 0,45 kg)
Además, había que tener en cuenta la constitución física, sobre todo muscular, para adecuar la distancia de caída. Dichas ejecuciones deberán llevarse a cabo por un verdugo del ejército, en el caso de que no esté disponible podrá hacerlo un verdugo civil y recibir un paga de lo estipulado en la localidad donde se proceda a la ejecución pero sin superar los 100 dólares por ejecución. Si tampoco hubiese verdugo civil, podrá ser nombrado verdugo un miembro de la comunidad… estable emocionalmente.
Para verdugos que recién comienzan
Igual que el uso de la guillotina, durante la Revolución Francesa, se impuso por ser el método más rápido, eficaz y en el que había menos sufrimiento (el método de ejecución más humanitario lo llamaron), supongo que todos los condenados a la horca habrían preferido que sus verdugos tuviesen los conocimientos básicos para que el ahorcamiento fuese rápido y limpio. No conocer estos fundamentos básicos como el grosor de la cuerda, la distancia de la caída… podían alargar la agonía en demasía e incluso darse situaciones tan surrealistas como en la que el verdugo tuvo que agarrarse a los pies del ahorcado y tirar de él u otra en la que la fuerza de la caída lo decapitó.
Teniendo en cuenta todos estos detalles, en 1944 el Departamento de Guerra de los EEUU elaboró un folleto llamado Procedimiento para las ejecuciones militares. En este manual se detalla el tipo de nudo, la construcción del patíbulo con tamaños, grosores y distancias de dicha estructura (del tipo de las instrucciones de Ikea)… y, sobre todo, las tablas de la caída necesaria del cuerpo, dependiendo del peso del condenado (una libra son 0,45 kg)
Además, había que tener en cuenta la constitución física, sobre todo muscular, para adecuar la distancia de caída. Dichas ejecuciones deberán llevarse a cabo por un verdugo del ejército, en el caso de que no esté disponible podrá hacerlo un verdugo civil y recibir un paga de lo estipulado en la localidad donde se proceda a la ejecución pero sin superar los 100 dólares por ejecución. Si tampoco hubiese verdugo civil, podrá ser nombrado verdugo un miembro de la comunidad… estable emocionalmente.