El robot arácnido T8X, teledirigido por WiFi vía ordenador, logra una gran perfección de movimientos gracias al software motor robótico Bigfoot.
Si te gusta la robótica, y de niño te gustaba jugar con los bichos y asustar a las niñas, este robot te encantará: T8X, el robot tarántula.
La empresa Robugtix había desarrollado hace unos meses la primera versión llamada T8. Con T8X, la compañía quiso perfeccionar los movimientos del robot, trabajando los algoritmos matemáticos del software motor robótico que lo controla. Este motor se llama Bigfoot.
Además, quiso bajar el precio considerablemente. T8 se vendía a 2950 dólares. Precio que pocas personas pueden permitirse pagar.
El grueso del costo estaba en la fabricación del exoesqueleto por impresión 3D, que aunque muy eficaz, resultaba onerosa. Robugtix decidió optar por otra alternativa más económica, optando por las técnicas de moldeo y de inyección, logrando los mismos buenos resultados que con la impresión 3D.
Sabemos que todo hardware necesita un software, como motores gráficos, drivers, APIs, bios, chipset, etc.
En nuestro caso, la clave del realismo de los movimientos de T8X está en los algoritmos del motor robótico Bigfoot, creado y patentado por Robugtix.
Demostración: T8X bailando salsa.