NADA MAS LINDO QUE JUGAR CON LA METAFÍSICA
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
Anoche un amigo me preguntó a raíz de mi vagabundeo por internet, y en particular a lo referente al pastoreo en las redes sociales: ¿No tienes miedo de que invadan tu intimidad?. Le respondí luego de algunos segundos, pues soy algo lento para "desenfundar": ¡si te enteras de alguien que logra invadir mi intimidad, por favor comunícame con él así me cuenta de que se trata!. Sería bueno que alguien lo logre, yo jamás pude.
Tampoco me hago ilusiones sobre el éxito de mis escritos, mi ilusión es no ilusionarme. Pero tengo deseos como cualquiera, sobre todo deseo no hablar nunca mas en la vida. Odio hablar. También deseo que nadie me conozca, especialmente yo mismo. En ese sentido soy bastante normal. Lo normal es mentir, soy normal. Hoy me llamo Ramón, pero mañana quiero llamarme Pedro, pues me llamaré Pedro. ¿Por qué habréis de llamarme mentiroso si mañana os digo que mi nombre es Pedro?, yo me siento un Pedro y solo nos diferencia la debilidad ante las formas. Pero hoy me llamo Ramón, y me verán como ¿sincero?. Mi pasado me condena, pero mi presente me amnesia ¿que dirá el futuro sobre mi?. ¿Digo la verdad cuando me llamo Ramón, o solo acepté una simbología unificadora de las formas y los dogmas,...y usted?.
Tuve suerte, nací póstumo, y no dije nada original salvo si lo siento e intuyo ¿será cierto esto que escribo?. No se que es la suerte, mucho menos si la tuve, pero tuve un padre que me supo regalar libros. No conforme con ello me enseñó a jugar con ellos. Amé esa primer enciclopedia infantil de seis tomos: "Cuentos de la Antigua Mitología Griega". Mi padre solía preguntarme: ¿que aprendiste hoy?. Y como bueno niño magnificaba una serie de introyecciones imaginarias donde no falta el romanticismo, la fantasía, el misticismo, yo y mi alter ego.
Después me preguntan por qué escribo en internet. Para mi filosofar y estudiar es un juego, uno que me divierte y me atrapa. No puedo tan solo elucubrar un motivo mas hermoso, hedonista y placentero, que hacer esto que ven, jugar de filósofo. Es muy serio, so resulta solo para adultos maduros el tomarse la vida como un parque de diversiones. El pensador que aprende a bucear en lo profundo llega a atravesar la capa del escepticismo y del pesimismo, para quedar nuevamente en la superficie. Es como si las leyes cuánticas rigieran el pensamiento puro, permitiéndole pasar de una dimensión a otra, para finalmente resucitar.
Señores, la filosofía al igual que la vida tiene como misión solo moverse, no probar, proclamar, detectar o refutar (etc). Es un movimiento que no tiene sentido cierto, pero que solo existe en esa dinámica. La filosofía al igual que la vida solo se rige por una metafísica cuya sustentación inane, inasible e ininteligible a priori, pero que engaña los sentidos, la experiencia, la razón y quizás también la intuición, y solo porque la certidumbre acabaría con ella. La misión de la filosofía solo es explorar cada rincón del conocimiento, de tal manera que no nos queden dudas que la certidumbre de la gnósis plena se quedará como utopía por la eternidad de la dualidad mortalidad/inmortalidad.
Quizás estemos ante la presencia de una lúdica metafísica que solo le rinde culto a la ignorancia sublime y suprema. En otras palabras es una puja entre una sórdida energía vital que emerge de una inconsciente entropía, enfrentada con las hordas distópicas de la conciencia nacida a la sombra de una inteligencia colectiva tan inconsciente como el nuevo adjetivo de esa palabra. En cuyo caso el "conocimiento" se presenta como una deidad dogmática, ergo es buena y mala a la vez, según en que momento, lugar y circunstancia y densidad nos encontremos. Dicho de manera coloquial, el conocimiento es bueno como meta o bien cuando lo buscamos, y comienza a ser malo y dañino cuando nos aproximamos a él, tal si fuera un sol.
Así fue como los sabios primigenios concibieron el demiurgo, so el arquitecto que hizo al mundo material en rebeldía contra el verdadero Dios, quien por algún motivo también físico y supracuántico, dejó de ser materia para convertirse en algo inalcanzable para toda cosa o ser de la materia. Algunos creyeron o intuyeron que esa antimateria, onda o simplemente alma o espíritu, además de invisible significaba mucho mas (un Dios). Es por ello que algunos metafísicos, y no mencionaré escuelas, nombres o religiones, aun sostienen que el demiurgo es una divinidad que obra merced al daño ergo mal, pues asumen que toda corrosión de la materia es antitésica respecto de la verdadera existencia de lo divino.
Sin embargo hay algunas contradicciones, o bien se quedaron a media agua, pues si la nada es aura, deidad, alma, espíritu o luz, la corrosión de la materia en el hombre sería su salvación, so en esa muerte corpórea estaría el camino al reencuentro. Por otro lado, si fuera que el demiurgo es consecuencia de la muerte de Dios, quién en esa explosión final se desmaterializó (quizás como apología del "Big Bang" para dar origen al universo o los universos, ¿por qué no inferir que Dios esta en toda la materia y antimateria?. Incluso deberá estar en todo lo demás, conocido y por conocer, entonces muerto nada.-
Nadie miente cuando dice "Dios no existe", y nadie miente cuando afirma: "Dios existe". Ninguna religión miente, tampoco ningún teísmo, deísmo, agnósticismo y ateísmo. Ninguno miente, porque ninguno conoce la verdad. Decir la verdad es solo un silogismo viciado de nulidad metafísica, pues mentir sobre algo que se desconoce es una consagrada distopía, tan falsable como no falsable. Para decir la verdad primero hay que conocer y reconocer, y ya que todo en la filosofía solo puede ser una galanteo y filtreo in eternum para con una inasible damisela llamada "sabiduría" (hija del conocimiento), la verdad seguirá quedando en el mismo plano del demiurgo. La filosofía es la madre de todas las ciencias, y esta es una prole que siempre se moverá sin apuntar a ningún lado y sin que sea posible tan solo rozar el conocimiento, mas lejano aun el reconocimiento.
Por cuanto el escepticismo y el pesimismo se presentan como aceleradores de ese movimiento, y el empirismo, la ontología, el idealismo, el racionalismo y el positivismo (entre otros monismos) la ralentizan y demoran. Finalmente todo monismo termina en un dualismo de proposiciones, y todo dualismo termina en un monismo multiverso. Estamos en la antesala de un quiebre, que como buen oxímoron solo nos dice que la matemática cuántica, probará que ambos decían la verdad, su verdad. Una verdad alejada del conocimiento. El problema vuelve a crear un nuevo ciclo, pues como de costumbre algunos "demiurgos vivientes" ya vaticinan que tras la edad cuántica, proviene la epifanía. Nada mas falaz.
Pero el paradigma de probar que el tiempo no existe tal como lo conocemos, me lleva a sospechar o bien a unirme a otros celebres Maestros de la Sospecha, sobre la presunción de una no mortalidad y no inmortalidad, puesto que si a nivel subatómico está probado que la materia no desaparece jamás, sino que muta, transforma y mueve, o bien que puede ser a veces materia y en otras antimateria u onda, es justamente porque en ese "movimiento" está la piedra angular del conocimiento ergo la vida.
Y si fuera que este movimiento es el "árbol de la vida", de ninguna manera deberíamos aceptar la idea de que Dios ha muerto. Por el contrario Dios estaría en cada ser y no ser, en perpetuo movimiento, quedando el demiurgo como la entidad del alma y espíritu que llevamos dentro. Porque solo un demiurgo piensa condicionado por los cánones de la materia, puesto que la metafísica de la desmaterialización necesita de una materia a priori, cosa que en la teoría del movimiento perpetuo se prescinde.
El sentido de la vida es no saber sobre ella, y si bien es natural en el hombre evolucionar, también lo es no llegar jamás a la certidumbre. El sentido de la filosofía y de la vida estaría en el movimiento, el de Dios,....también. ¿Vieron?, NADA MAS LINDO QUE JUGAR CON LA METAFÍSICA.-
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
Anoche un amigo me preguntó a raíz de mi vagabundeo por internet, y en particular a lo referente al pastoreo en las redes sociales: ¿No tienes miedo de que invadan tu intimidad?. Le respondí luego de algunos segundos, pues soy algo lento para "desenfundar": ¡si te enteras de alguien que logra invadir mi intimidad, por favor comunícame con él así me cuenta de que se trata!. Sería bueno que alguien lo logre, yo jamás pude.
Tampoco me hago ilusiones sobre el éxito de mis escritos, mi ilusión es no ilusionarme. Pero tengo deseos como cualquiera, sobre todo deseo no hablar nunca mas en la vida. Odio hablar. También deseo que nadie me conozca, especialmente yo mismo. En ese sentido soy bastante normal. Lo normal es mentir, soy normal. Hoy me llamo Ramón, pero mañana quiero llamarme Pedro, pues me llamaré Pedro. ¿Por qué habréis de llamarme mentiroso si mañana os digo que mi nombre es Pedro?, yo me siento un Pedro y solo nos diferencia la debilidad ante las formas. Pero hoy me llamo Ramón, y me verán como ¿sincero?. Mi pasado me condena, pero mi presente me amnesia ¿que dirá el futuro sobre mi?. ¿Digo la verdad cuando me llamo Ramón, o solo acepté una simbología unificadora de las formas y los dogmas,...y usted?.
Tuve suerte, nací póstumo, y no dije nada original salvo si lo siento e intuyo ¿será cierto esto que escribo?. No se que es la suerte, mucho menos si la tuve, pero tuve un padre que me supo regalar libros. No conforme con ello me enseñó a jugar con ellos. Amé esa primer enciclopedia infantil de seis tomos: "Cuentos de la Antigua Mitología Griega". Mi padre solía preguntarme: ¿que aprendiste hoy?. Y como bueno niño magnificaba una serie de introyecciones imaginarias donde no falta el romanticismo, la fantasía, el misticismo, yo y mi alter ego.
Después me preguntan por qué escribo en internet. Para mi filosofar y estudiar es un juego, uno que me divierte y me atrapa. No puedo tan solo elucubrar un motivo mas hermoso, hedonista y placentero, que hacer esto que ven, jugar de filósofo. Es muy serio, so resulta solo para adultos maduros el tomarse la vida como un parque de diversiones. El pensador que aprende a bucear en lo profundo llega a atravesar la capa del escepticismo y del pesimismo, para quedar nuevamente en la superficie. Es como si las leyes cuánticas rigieran el pensamiento puro, permitiéndole pasar de una dimensión a otra, para finalmente resucitar.
Señores, la filosofía al igual que la vida tiene como misión solo moverse, no probar, proclamar, detectar o refutar (etc). Es un movimiento que no tiene sentido cierto, pero que solo existe en esa dinámica. La filosofía al igual que la vida solo se rige por una metafísica cuya sustentación inane, inasible e ininteligible a priori, pero que engaña los sentidos, la experiencia, la razón y quizás también la intuición, y solo porque la certidumbre acabaría con ella. La misión de la filosofía solo es explorar cada rincón del conocimiento, de tal manera que no nos queden dudas que la certidumbre de la gnósis plena se quedará como utopía por la eternidad de la dualidad mortalidad/inmortalidad.
Quizás estemos ante la presencia de una lúdica metafísica que solo le rinde culto a la ignorancia sublime y suprema. En otras palabras es una puja entre una sórdida energía vital que emerge de una inconsciente entropía, enfrentada con las hordas distópicas de la conciencia nacida a la sombra de una inteligencia colectiva tan inconsciente como el nuevo adjetivo de esa palabra. En cuyo caso el "conocimiento" se presenta como una deidad dogmática, ergo es buena y mala a la vez, según en que momento, lugar y circunstancia y densidad nos encontremos. Dicho de manera coloquial, el conocimiento es bueno como meta o bien cuando lo buscamos, y comienza a ser malo y dañino cuando nos aproximamos a él, tal si fuera un sol.
Así fue como los sabios primigenios concibieron el demiurgo, so el arquitecto que hizo al mundo material en rebeldía contra el verdadero Dios, quien por algún motivo también físico y supracuántico, dejó de ser materia para convertirse en algo inalcanzable para toda cosa o ser de la materia. Algunos creyeron o intuyeron que esa antimateria, onda o simplemente alma o espíritu, además de invisible significaba mucho mas (un Dios). Es por ello que algunos metafísicos, y no mencionaré escuelas, nombres o religiones, aun sostienen que el demiurgo es una divinidad que obra merced al daño ergo mal, pues asumen que toda corrosión de la materia es antitésica respecto de la verdadera existencia de lo divino.
Sin embargo hay algunas contradicciones, o bien se quedaron a media agua, pues si la nada es aura, deidad, alma, espíritu o luz, la corrosión de la materia en el hombre sería su salvación, so en esa muerte corpórea estaría el camino al reencuentro. Por otro lado, si fuera que el demiurgo es consecuencia de la muerte de Dios, quién en esa explosión final se desmaterializó (quizás como apología del "Big Bang" para dar origen al universo o los universos, ¿por qué no inferir que Dios esta en toda la materia y antimateria?. Incluso deberá estar en todo lo demás, conocido y por conocer, entonces muerto nada.-
Nadie miente cuando dice "Dios no existe", y nadie miente cuando afirma: "Dios existe". Ninguna religión miente, tampoco ningún teísmo, deísmo, agnósticismo y ateísmo. Ninguno miente, porque ninguno conoce la verdad. Decir la verdad es solo un silogismo viciado de nulidad metafísica, pues mentir sobre algo que se desconoce es una consagrada distopía, tan falsable como no falsable. Para decir la verdad primero hay que conocer y reconocer, y ya que todo en la filosofía solo puede ser una galanteo y filtreo in eternum para con una inasible damisela llamada "sabiduría" (hija del conocimiento), la verdad seguirá quedando en el mismo plano del demiurgo. La filosofía es la madre de todas las ciencias, y esta es una prole que siempre se moverá sin apuntar a ningún lado y sin que sea posible tan solo rozar el conocimiento, mas lejano aun el reconocimiento.
Por cuanto el escepticismo y el pesimismo se presentan como aceleradores de ese movimiento, y el empirismo, la ontología, el idealismo, el racionalismo y el positivismo (entre otros monismos) la ralentizan y demoran. Finalmente todo monismo termina en un dualismo de proposiciones, y todo dualismo termina en un monismo multiverso. Estamos en la antesala de un quiebre, que como buen oxímoron solo nos dice que la matemática cuántica, probará que ambos decían la verdad, su verdad. Una verdad alejada del conocimiento. El problema vuelve a crear un nuevo ciclo, pues como de costumbre algunos "demiurgos vivientes" ya vaticinan que tras la edad cuántica, proviene la epifanía. Nada mas falaz.
Pero el paradigma de probar que el tiempo no existe tal como lo conocemos, me lleva a sospechar o bien a unirme a otros celebres Maestros de la Sospecha, sobre la presunción de una no mortalidad y no inmortalidad, puesto que si a nivel subatómico está probado que la materia no desaparece jamás, sino que muta, transforma y mueve, o bien que puede ser a veces materia y en otras antimateria u onda, es justamente porque en ese "movimiento" está la piedra angular del conocimiento ergo la vida.
Y si fuera que este movimiento es el "árbol de la vida", de ninguna manera deberíamos aceptar la idea de que Dios ha muerto. Por el contrario Dios estaría en cada ser y no ser, en perpetuo movimiento, quedando el demiurgo como la entidad del alma y espíritu que llevamos dentro. Porque solo un demiurgo piensa condicionado por los cánones de la materia, puesto que la metafísica de la desmaterialización necesita de una materia a priori, cosa que en la teoría del movimiento perpetuo se prescinde.
El sentido de la vida es no saber sobre ella, y si bien es natural en el hombre evolucionar, también lo es no llegar jamás a la certidumbre. El sentido de la filosofía y de la vida estaría en el movimiento, el de Dios,....también. ¿Vieron?, NADA MAS LINDO QUE JUGAR CON LA METAFÍSICA.-

