Según denuncia la SIP, la misma actitud de descalificar a los denunciantes la asumió el gobierno argentino, arremetiendo contra Magdalena Ruiz Guiñazú y Joaquín Morales Solá, quienes, en representación de un grupo de colegas periodistas denunciaron el 1 de noviembre, ante la CIDH, las malas condiciones para ejercer el periodismo en el país, las campañas de desprestigio contra periodistas independientes y la persecución judicial y económica contra los medios críticos del Gobierno.
La embajadora de Argentina ante la Organización de Estados Americanos, Nilda Garré, quien acudió a la audiencia, acusó a los periodistas de pretender "victimizarse", de ser "voceros de grupos monopólicos que resisten los avances democráticos" y de orquestar campañas en contra de políticas nacionalistas en Latinoamérica.
Paolillo agregó que los gobiernos tienen derecho a responder como contraparte en las mismas audiencias, "por lo que no se entiende que en vez de discutir los temas o presentar sus posiciones terminen insultando a sus propios ciudadanos".
Agregó que "como SIP tenemos amplia experiencia en participar de esas audiencias ante la CIDH y discutir con los gobiernos, pero siempre en un clima de respeto, por lo que es difícil entender por qué un presidente o funcionario de alto rango tiene que acudir a las descalificaciones".