Lamentablemente, en nuestro pais, nos son familiares escenas como estas
Estas escenas se repiten, a mayor magnitud, en las hichadas y diversas facciones de los equipos. Es muy preocupante, que esto suceda, pero lo que es mas preocupante, es que se propague a otros ambitos de la vida.
Somos un pais maniqueista, un pais de contradicciones infinitas, y eso nos limita.
Soda o Los redondos,Boca o River, Ford o Chevrolet, Rubias o Morochas, Blanco o negro, al parecer no exiten los grises para nuestra pais, y esto se repite en la politica; Peronistas o Radicales, Oficialistas u Opositores.
Esto nos lleva a eligir una sola opcion, obligandonos a descartar completamente la otra opcion, aborreciendola, y maldiciendo contra ella. Y finalmente nos perdemos de algo que es muy valioso, quizas si nos interiorizamos en esa opcion que odiamos tanto, descubrimos algo muy satifactorio, algo maravilloso que pasamos por alto, por seguir con ese acerrimo, aborrecimiento de algo que no conocemos, y que odiamos por motivos que quien sabe de donde vienen.
Pero ¿que es el maniqueismo? y¿como lo aplicariamos a la vida politica argentina? el Ing. Alejandro Molina escribio una breve refleccion que aqui comparto:
Según distintas definiciones pueden encontrarse en los diccionarios sobre la palabra maniqueísmo: “Actitud que tiende a valorar las cosas como buenas o malas, sin términos medios” o “Doctrina basada en dos principios absolutos opuestos entre sí”. Esta doctrina surge como religión de tipo dualista (oposición entre el bien y el mal como eje) y gnóstico (idea de un conocimiento absoluto), que se fundó en Persia por el sabio Mani o Manes, a quien sus seguidores consideran divinamente inspirado.
Como toda doctrina de tipo gnóstico fue considerada hereje y sectaria por la iglesia, lo no que impidió su extensión por todo el imperio romano, Asia Central, China y el imperio musulmán y según algunos teólogos, su culto aún sobrevive en la actualidad. Los maniqueos creían (o según dicen, todavía creen) que había una eterna lucha entre dos principios opuestos: el Bien y el Mal, que se asocian a la Luz y a las Tinieblas, también creían que el espíritu del hombre es de Dios y el cuerpo del demonio. Creen que es necesario practicar un estricto ascetismo, desprecian por eso la materia e incluso el cuerpo (resulta interesante que la misma actitud la tuvieran muchos fanáticos católicos “penitentes”). Decían que Zoroastro, Platón, Jesús, Buda y otros profetas habrían sido enviadas a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual, siendo Mani el Sello de los Profetas. Ellos niegan la responsabilidad humana por los males cometidos porque creen que no son producto de la libre voluntad sino del dominio del mal sobre nuestra vida.
La comunidad se conformaba con en dos grupos: los elegidos y los oyentes. Los primeros se dedicaban a la oración, eran célibes y vegetarianos, a su muerte llegaban a al llamado Reino de la Luz, los oyentes en cambio debían servir a los elegidos, podían casarse y practicaban ayunos, a su muerte esperaban reencarnarse en elegidos. No se buscaba el triunfo del bien, sino el retorno al estado natural de separación entre el Bien y el Mal, ya que como el mal era indestructible se debía huir de él para alcanzar el Reino de la Luz.
En este punto no resisto hacer un comentario sobre las coincidencias que pueden encontrarse entre las ideas de esta doctrina religiosa y las formulaciones de las actuales religiones. Ciertos aspectos de esta doctrina religiosa pueden encontrarse en las directivas sobre celibato de la iglesia católica, al igual que la antigua obligación del estado de mantener al clero, los hábitos de las religiones orientales hacia el vegetarianismo, las sucesivas reencarnaciones hasta lograr el estado de Buda que sostiene el budismo, el desprecio hacia el cuerpo, en particular el de la mujer que sostienen el las religiones islamistas y las posiciones de la iglesia católica medieval. En resumen si bien la doctrina fue perseguida, muchas de sus ideas se encuentran en las distintas religiones que se establecieron en las áreas hacia donde se dispersó el pensamiento maniqueísta.
Retomando el sentido político original de este artículo, el sentido filosófico maniqueísta influenció ciertas doctrinas políticas, en particular las teorías del Realismo político y en particular a Carl Schmitt, que también dentro de la misma filosofía maniqueísta había adherido a la teoría del orden jurídico. Schmitt militó en el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes, pero con el surgimiento de Göring comenzaron las amenazas de la S. S., que le consideraban un advenedizo y lo apartaron del primer plano de la vida pública. A pesar de ello su pensamiento dominó el eje doctrinario Nazi.
Schmitt postuló la necesidad de instaurar un poder de "decisión" adecuado que termine con la guerra interna, cosa que no es posible en un Estado liberal donde no tiene sentido el sacrificio de la vida en favor de la unidad política. La acción política debe comprometer a los individuos; y tal compromiso solo puede resultar de la guerra. En ese Estado no existe el monopolio político, al reducirse solo una "asociación" que es superior a la sociedad misma. Así, las relaciones políticas surgen del antagonismo concreto originado a partir de la posibilidad efectiva de lucha. Lo político es, entonces, una conducta determinada por la posibilidad real de lucha; es también la comprensión de esa posibilidad concreta y la correcta distinción entre amigos y enemigos. El medio político es, por ende, un medio de combates concretos y la distinción entre amigo o enemigo es indicar el extremo grado de intensidad de una unión o de una separación donde: "el enemigo es simplemente el otro que está en contra de mi posición".
La frase, como síntesis política del pensamiento de Carl Schmitt, demuestra a las claras, que es el maniqueísmo político. La realidad argentina nos ofrece hoy día otro ejemplo digno de figurar en tratados de teoría política, sino fuera por las componentes netamente carnavalescas de las expresiones locales. Por una parte el oficialismo, asume un rol nacionalista y progresista del que excluye a la oposición y hasta resulta que Pino Solanas es un liberal “derechoso”, según los adláteres del matrimonio presidencial. La oposición, para no quedarse atrás, tilda cualquier medida de inconstitucional, inapropiada y autoritaria, sin importar que sea una resolución sobre el sistema de pesas y medidas. No cabe duda que son ejemplos inequívocos de maniqueísmo, solo que en lugar de merecer un sitio en las enciclopedias de política mundial , solo merecen un verso en el Cambalache de Discépolo.
La argentina actual no escapa a este pensamiento, como ya lo he mencionado anteriormente. Este pensamiento, se manifiesta en en la vida cotidiana y en la vida politica.
Y es algo que se deberia eliminar, si queremos mantener una vida politica democratica. De otra manera, si todos pensamos que solo una mirada es la correcta, podriamos eliminar la otra y eso, señores, es el autoritarismo propio de una dictadura.
Creo que es algo para pensar, como sociedad, algo que debemos mejorar para no perdernos, lo valioso que tienen para ofrecer la otra postura.
Estas escenas se repiten, a mayor magnitud, en las hichadas y diversas facciones de los equipos. Es muy preocupante, que esto suceda, pero lo que es mas preocupante, es que se propague a otros ambitos de la vida.
Somos un pais maniqueista, un pais de contradicciones infinitas, y eso nos limita.
Soda o Los redondos,Boca o River, Ford o Chevrolet, Rubias o Morochas, Blanco o negro, al parecer no exiten los grises para nuestra pais, y esto se repite en la politica; Peronistas o Radicales, Oficialistas u Opositores.
Esto nos lleva a eligir una sola opcion, obligandonos a descartar completamente la otra opcion, aborreciendola, y maldiciendo contra ella. Y finalmente nos perdemos de algo que es muy valioso, quizas si nos interiorizamos en esa opcion que odiamos tanto, descubrimos algo muy satifactorio, algo maravilloso que pasamos por alto, por seguir con ese acerrimo, aborrecimiento de algo que no conocemos, y que odiamos por motivos que quien sabe de donde vienen.
Pero ¿que es el maniqueismo? y¿como lo aplicariamos a la vida politica argentina? el Ing. Alejandro Molina escribio una breve refleccion que aqui comparto:
Según distintas definiciones pueden encontrarse en los diccionarios sobre la palabra maniqueísmo: “Actitud que tiende a valorar las cosas como buenas o malas, sin términos medios” o “Doctrina basada en dos principios absolutos opuestos entre sí”. Esta doctrina surge como religión de tipo dualista (oposición entre el bien y el mal como eje) y gnóstico (idea de un conocimiento absoluto), que se fundó en Persia por el sabio Mani o Manes, a quien sus seguidores consideran divinamente inspirado.
Como toda doctrina de tipo gnóstico fue considerada hereje y sectaria por la iglesia, lo no que impidió su extensión por todo el imperio romano, Asia Central, China y el imperio musulmán y según algunos teólogos, su culto aún sobrevive en la actualidad. Los maniqueos creían (o según dicen, todavía creen) que había una eterna lucha entre dos principios opuestos: el Bien y el Mal, que se asocian a la Luz y a las Tinieblas, también creían que el espíritu del hombre es de Dios y el cuerpo del demonio. Creen que es necesario practicar un estricto ascetismo, desprecian por eso la materia e incluso el cuerpo (resulta interesante que la misma actitud la tuvieran muchos fanáticos católicos “penitentes”). Decían que Zoroastro, Platón, Jesús, Buda y otros profetas habrían sido enviadas a la humanidad para ayudarla en su liberación espiritual, siendo Mani el Sello de los Profetas. Ellos niegan la responsabilidad humana por los males cometidos porque creen que no son producto de la libre voluntad sino del dominio del mal sobre nuestra vida.
La comunidad se conformaba con en dos grupos: los elegidos y los oyentes. Los primeros se dedicaban a la oración, eran célibes y vegetarianos, a su muerte llegaban a al llamado Reino de la Luz, los oyentes en cambio debían servir a los elegidos, podían casarse y practicaban ayunos, a su muerte esperaban reencarnarse en elegidos. No se buscaba el triunfo del bien, sino el retorno al estado natural de separación entre el Bien y el Mal, ya que como el mal era indestructible se debía huir de él para alcanzar el Reino de la Luz.
En este punto no resisto hacer un comentario sobre las coincidencias que pueden encontrarse entre las ideas de esta doctrina religiosa y las formulaciones de las actuales religiones. Ciertos aspectos de esta doctrina religiosa pueden encontrarse en las directivas sobre celibato de la iglesia católica, al igual que la antigua obligación del estado de mantener al clero, los hábitos de las religiones orientales hacia el vegetarianismo, las sucesivas reencarnaciones hasta lograr el estado de Buda que sostiene el budismo, el desprecio hacia el cuerpo, en particular el de la mujer que sostienen el las religiones islamistas y las posiciones de la iglesia católica medieval. En resumen si bien la doctrina fue perseguida, muchas de sus ideas se encuentran en las distintas religiones que se establecieron en las áreas hacia donde se dispersó el pensamiento maniqueísta.
Retomando el sentido político original de este artículo, el sentido filosófico maniqueísta influenció ciertas doctrinas políticas, en particular las teorías del Realismo político y en particular a Carl Schmitt, que también dentro de la misma filosofía maniqueísta había adherido a la teoría del orden jurídico. Schmitt militó en el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes, pero con el surgimiento de Göring comenzaron las amenazas de la S. S., que le consideraban un advenedizo y lo apartaron del primer plano de la vida pública. A pesar de ello su pensamiento dominó el eje doctrinario Nazi.
Schmitt postuló la necesidad de instaurar un poder de "decisión" adecuado que termine con la guerra interna, cosa que no es posible en un Estado liberal donde no tiene sentido el sacrificio de la vida en favor de la unidad política. La acción política debe comprometer a los individuos; y tal compromiso solo puede resultar de la guerra. En ese Estado no existe el monopolio político, al reducirse solo una "asociación" que es superior a la sociedad misma. Así, las relaciones políticas surgen del antagonismo concreto originado a partir de la posibilidad efectiva de lucha. Lo político es, entonces, una conducta determinada por la posibilidad real de lucha; es también la comprensión de esa posibilidad concreta y la correcta distinción entre amigos y enemigos. El medio político es, por ende, un medio de combates concretos y la distinción entre amigo o enemigo es indicar el extremo grado de intensidad de una unión o de una separación donde: "el enemigo es simplemente el otro que está en contra de mi posición".
La frase, como síntesis política del pensamiento de Carl Schmitt, demuestra a las claras, que es el maniqueísmo político. La realidad argentina nos ofrece hoy día otro ejemplo digno de figurar en tratados de teoría política, sino fuera por las componentes netamente carnavalescas de las expresiones locales. Por una parte el oficialismo, asume un rol nacionalista y progresista del que excluye a la oposición y hasta resulta que Pino Solanas es un liberal “derechoso”, según los adláteres del matrimonio presidencial. La oposición, para no quedarse atrás, tilda cualquier medida de inconstitucional, inapropiada y autoritaria, sin importar que sea una resolución sobre el sistema de pesas y medidas. No cabe duda que son ejemplos inequívocos de maniqueísmo, solo que en lugar de merecer un sitio en las enciclopedias de política mundial , solo merecen un verso en el Cambalache de Discépolo.
La argentina actual no escapa a este pensamiento, como ya lo he mencionado anteriormente. Este pensamiento, se manifiesta en en la vida cotidiana y en la vida politica.
Y es algo que se deberia eliminar, si queremos mantener una vida politica democratica. De otra manera, si todos pensamos que solo una mirada es la correcta, podriamos eliminar la otra y eso, señores, es el autoritarismo propio de una dictadura.
Creo que es algo para pensar, como sociedad, algo que debemos mejorar para no perdernos, lo valioso que tienen para ofrecer la otra postura.