La escasez de agua dulce y las cada vez más frecuentes sequías e inundaciones aumentarán la probabilidad de que el agua se utilice como un arma entre los estados o para otros fines terroristas en principales áreas estratégicas, entre ellas Medio Oriente, Asia Meridional y África del Norte, de acuerdo con una evaluación de inteligencia de Estados Unidos publicada ayer.
Pese a que los “conflictos de Estado relacionados con el agua” son poco probables que ocurran en los próximos 10 años, la escasez podría empezar a afectar a los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, expone la evaluación.
Dicha evaluación se extrae de una “Estimación de Inteligencia Nacional Clasificada”, distribuida a los encargados de formular políticas. Aunque la versión no clasificada no menciona problemas en determinados países, describe “cuencas hidrográficas de importancia estratégica” en varias regiones vinculadas a ríos. Éstos incluyen el Nilo, que atraviesa 10 países de África Central; Tigris y Eufrates en Turquía, Siria e Irak; Jordán, largo tema de la disputa entre Israel, Jordania y los palestinos, e Indo, cuya área de captación incluye a Afganistán, Pakistán, India y Tíbet.
Un alto funcionario de inteligencia de EU, que habló en condición de anonimato, expuso que hay una creciente probabilidad de que el agua sea “potencialmente usada como un arma, en donde un Estado le negará el acceso a otro”.
La publicación de esta evaluación coincide con el anuncio de la secretaria de Estado de EU, Hillary Clinton, de un nuevo programa para utilizar los conocimientos de EU para ayudar a encontrar “soluciones a los problemas mundiales de accesibilidad al agua, especialmente en el mundo en desarrollo”, anunció un comunicado del Departamento de Estado de EU.