Muchas veces hay que mirar al pasado para entender el presente, dice una frase popular. A veces simplemente hay que mirar al pasado para darse cuenta cuanto de lo que creemos nuevo ya estaba latente en un tiempo anterior.
Siguiendo esta filosofía o simplemente por curiosidad histórica el profesor Zhu Huai Yong de la Universidad de Queensland, Australia, encontró que las iglesias medievales ya hacían uso de los beneficios de la energía solar.
¿Cómo? Pues los típicos ventanales pintados de las iglesias medievales, son capaces de purificar el aire cuando la luz del sol los atraviesa.
El proceso se da por las siguiente razón: Las pinturas de las ventanas se hacían con colorantes que poseen nanoparticulas de oro en su constitución. La luz solar al dar de lleno en las pinturas, crea un campo electromagnético que resuena con las oscilaciones de las partículas de oro, “energizando” estas partículas. Como efecto de esta potenciación se logra la destrucción de los contaminantes presentes en el aire.
El descubrimiento de Zhu Huai Yong no es sólo un dato curioso ya que los investigadores piensan que el concepto medieval puede ser aplicado para producir químicos desinfectantes o descontaminantes especiales que imiten la función del oro y tengan un impacto mínimo sobre el medio ambiente. Decimos mínimo porque la desventaja del sistema es que libera dióxido de carbono, sin embargo las cantidades liberadas son muy bajas y en teoría inofensivas.
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