LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA Y EL RETRATO DE DORIAN GRAY
febrero 25, 2014
Escribe Revista Velaverde
ESCRIBE GUSTAVO FAVERÓN PATRIAU
“Se proclama la nueva izquierda del siglo veintiuno, pero adora a íconos anacrónicos como los hermanos Fidel y Raúl Castro, que, en Cuba, llevan más de medio siglo transformando una revolución socialista en un estado policial y en una pestilente monarquía familiar”.
LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA ATRAVIESA UNA CRISIS ESQUIZOIDE de tal magnitud que, al lado suyo, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde parecen un modelo perfecto de estabilidad psíquica.
DEFIENDE EL DERECHO A LA PROTESTA POPULAR, PERO SI LA PROTESTA POPULAR VA EN CONTRA DE ELLA RESPONDE CON SOLDADOS Y POLICÍAS EN LAS CALLES, matones, sicarios, grupos paramilitares, balazos a la vuelta de la esquina, tanquetas en las avenidas y patrulleros lanzados contra grupos de estudiantes universitarios, como si los estudiantes fueran una horda de bárbaros desconocidos que amenaza su frontera.
PARA DESPRENDERSE DEL RECUERDO DE LA DICTADURA, ABOMINA DE LOS TIRANOS, pero sus líderes más notorios –Cristina Fernández, José Mujica, Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva, Dilma Roussef, Nicolás Maduro– cierran filas en favor de dictadores genocidas alrededor del planeta, incluidos aquellos cuyos crímenes ocurren ante la mirada de todos en este mismo momento, como es el caso del asesino sirio Bashar al-Assad.
SE REVUELVE AIRADA CONTRA ISRAEL Y LO ACUSA DE PROMOVER EL TERRORISMO DE ESTADO, PERO OLVIDA QUE AL OTRO LADO DE LA FRONTERA UN GRUPO TERRORISTA SE HA APROPIADO DEL ESTADO PALESTINO, e incluso más: idealiza a ese grupo ignorando por completo no solo los atentados que promueve contra Israel, sino, más notoriamente, los que promueve contra su propio pueblo.
SE PROCLAMA LA NUEVA IZQUIERDA DEL SIGLO VEINTIUNO, PERO ADORA A ÍCONOS ANACRÓNICOS como los hermanos Fidel y Raúl Castro, que, en Cuba, llevan más de medio siglo transformando una revolución socialista en un estado policial y en una pestilente monarquía familiar.
PROPONE Y ORGANIZA COMISIONES INVESTIGADORAS PARA CASTIGAR LA CORRUPCIÓN DE LOS REGÍMENES DE DERECHA, pero se hace de la vista gorda ante el monstruoso enriquecimiento ilegítimo de reyezuelos cleptómanos como Chávez o los Kirchner.
ANUNCIA QUE NO HA PERDIDO SU IMPULSO DE SIEMPRE EN DEFENSA DEL DERECHO A LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA, pero atropella a los grupos indígenas cuando quieren proteger su ecosistema y su libertad de autodeterminación si esa defensa pone en peligro algún negocio o algún proyecto estatal.
AL MISMO TIEMPO SE PROCLAMA RENOVADA PORQUE, JUNTO A LOS DERECHOS COLECTIVOS, según dice, ahora abraza también como bandera los derechos individuales, pero no le importan la descarada homofobia del chavismo ni la grosera misoginia de Evo Morales. Basa todo su discurso en la defensa de los derechos humanos, pero si un gobierno de izquierda los atropella y los mutila se queda callada y en trance, y bobaliconamente empieza a hablar sobre otro tema.
DICE QUE EL ELEMENTO CENTRAL DE SU MODERNIDAD ES SU FE PLENA EN LOS SISTEMAS DEMOCRÁTICOS, pero cambia Constituciones a mansalva para perpetuarse en el poder y organiza elecciones entre balas y censuras.
DICE DEFENDER LA LIBERTAD DE PRENSA, PERO PROPONE, IMPONE Y PROMULGA LEYES QUE LA RECORTAN, la encarcelan, la confiscan y la clausuran, como hacen diariamente Rafael Correa en Ecuador, Nicolás Maduro en Venezuela y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, sin que al resto de la izquierda continental se le mueva un pelo.
ES COMO UN HOMBRE DE LAS CAVERNAS QUE SE PONE UN POLO Y UN BLUEJEAN Y, CON EL GARROTE EN UNA MANO Y LOS PELOS DE SU MUJER EN LA OTRA, proclama su ingreso en el futuro. Es como un borracho que nos invita a brindar seco y volteado para celebrar su nueva sobriedad.
LA IZQUIERDA NO VA A LLEGAR A NINGUNA PARTE, Y NO NOS VA A LLEVAR A NINGUNA PARTE, por lo menos no a ninguna parte que valga la pena visitar, si no renuncia de inmediato a sus primitivos atavismos y a los lastres que la encadenan a un pasado lamentable.
VEAN EL MAPA DE AMÉRICA LATINA. POLÍTICOS QUE LLEGARON AL PODER DECLARÁNDOSE LÍDERES DE LA NUEVA IZQUIERDA gobiernan Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana. Hasta hace un año lo hacían también en Paraguay y hasta hace tres en Honduras. Dentro de pocos días lo recobrarán en Chile. Súmenle a eso la dinastía de dinosaurios que somete a Cuba y verán que, en años recientes, dos tercios de América Latina han sido regidos por Gobiernos de izquierda.
¿ALGUIEN SIENTE EL AIRE NUEVO, LA ATMÓSFERA REVITALIZADA, LA REFRESCANTE TRANSFORMACIÓN QUE UNO PODRÍA ESPERAR DE UN FENÓMENO TAN NOTABLE Y SIN PRECEDENTES? Yo no. Uno puede felicitarse por el avance de la economía y las políticas igualitarias en el Brasil de Lula y Roussef y por el giro liberador de los derechos civiles en el Uruguay de Mujica. Uno puede estar de acuerdo en que la agenda indígena ha sido privilegiada en Ecuador y en Bolivia. Uno puede incluso, jugando al miope, celebrar la reducción de la pobreza extrema en Venezuela, aun sabiendo que es una mentira pasajera no conseguida por una democratización estructural, sino a base de dádivas y políticas fugaces que inevitablemente conducen a un descalabro mayor y a un nuevo periodo de sufrimiento para los más pobres.
NADIE EN SU SANO JUICIO PUEDE DECIR QUE LA AMÉRICA LATINA QUE TENEMOS HOY ES, O SE ACERCA A SER, o sutilmente se parece de alguna manera borrosa a lo que pensábamos que sería la verdadera democratización progresista de la región el día en que la mayor parte de ella estuviera bajo el comando de la llamada nueva izquierda.
Y LA RAZÓN ES QUE NO SE PUEDE SER AUTÁRQUICO Y DEMÓCRATA A LA VEZ, arcaico y moderno a la vez, joven y viejo a la vez, vital y cadavérico a la vez. Creer lo contrario es creer en la ilusión de Dorian Gray: pensar que podemos ofrecerle una cara juvenil y rozagante al mundo mientras las marcas de nuestros vicios y las deformidades de nuestra mala entraña se acumulan todas en un retrato que ocultamos en una buhardilla.
LA IZQUIERDA TIENE QUE DENUNCIAR LOS CRÍMENES DE LA DERECHA Y LOS INOCULTABLES Y MONSTRUOSOS CRÍMENES DEL FASCISMO LATINOAMERICANO, pero al mismo tiempo tiene que denunciar la corrupción de Cristina Fernández de Kirchner; la asesina megalomanía del chavismo; la hipócrita bendición de Mujica a los genocidas del mundo árabe; los atropellos de Correa contra las libertades de prensa, de información y de expresión; la xenofobia y el chauvinismo de Evo Morales; la admiración de Daniel Ortega por todos los tiranos del planeta; los silencios culpables de Roussef; la meliflua doble moral de Bachelet, que quiere estar bien con Dios y con el diablo y con cada pobre diablo que considere su aliado en cualquier rincón de América Latina.
SI LA IZQUIERDA NO HACE ESO, SI SE CONFORMA CON COLGARSE DE LAS SOLAPAS O ABRAZARSE A LOS PIES DE CADA NUEVO LÍDER CARISMÁTICO que se autoproclame progresista y que de una u otra forma obtenga el poder, la esquizofrenia continuará e inevitablemente habrá de desembocar en el regreso de las derechas o en el triunfo de una derecha más radical que las que hemos conocido en el pasado, esa nueva derecha fascista que falsamente se enmascara de liberal y que quiere convertir al continente en un cajero automático y en una chacra colonial al mismo tiempo. La izquierda necesita una terapia antes de que su locura nos arrastre a todos.
febrero 25, 2014
Escribe Revista Velaverde
ESCRIBE GUSTAVO FAVERÓN PATRIAU
“Se proclama la nueva izquierda del siglo veintiuno, pero adora a íconos anacrónicos como los hermanos Fidel y Raúl Castro, que, en Cuba, llevan más de medio siglo transformando una revolución socialista en un estado policial y en una pestilente monarquía familiar”.
LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA ATRAVIESA UNA CRISIS ESQUIZOIDE de tal magnitud que, al lado suyo, el Dr. Jekyll y Mr. Hyde parecen un modelo perfecto de estabilidad psíquica.
DEFIENDE EL DERECHO A LA PROTESTA POPULAR, PERO SI LA PROTESTA POPULAR VA EN CONTRA DE ELLA RESPONDE CON SOLDADOS Y POLICÍAS EN LAS CALLES, matones, sicarios, grupos paramilitares, balazos a la vuelta de la esquina, tanquetas en las avenidas y patrulleros lanzados contra grupos de estudiantes universitarios, como si los estudiantes fueran una horda de bárbaros desconocidos que amenaza su frontera.
PARA DESPRENDERSE DEL RECUERDO DE LA DICTADURA, ABOMINA DE LOS TIRANOS, pero sus líderes más notorios –Cristina Fernández, José Mujica, Evo Morales, Rafael Correa, Lula da Silva, Dilma Roussef, Nicolás Maduro– cierran filas en favor de dictadores genocidas alrededor del planeta, incluidos aquellos cuyos crímenes ocurren ante la mirada de todos en este mismo momento, como es el caso del asesino sirio Bashar al-Assad.
SE REVUELVE AIRADA CONTRA ISRAEL Y LO ACUSA DE PROMOVER EL TERRORISMO DE ESTADO, PERO OLVIDA QUE AL OTRO LADO DE LA FRONTERA UN GRUPO TERRORISTA SE HA APROPIADO DEL ESTADO PALESTINO, e incluso más: idealiza a ese grupo ignorando por completo no solo los atentados que promueve contra Israel, sino, más notoriamente, los que promueve contra su propio pueblo.
SE PROCLAMA LA NUEVA IZQUIERDA DEL SIGLO VEINTIUNO, PERO ADORA A ÍCONOS ANACRÓNICOS como los hermanos Fidel y Raúl Castro, que, en Cuba, llevan más de medio siglo transformando una revolución socialista en un estado policial y en una pestilente monarquía familiar.
PROPONE Y ORGANIZA COMISIONES INVESTIGADORAS PARA CASTIGAR LA CORRUPCIÓN DE LOS REGÍMENES DE DERECHA, pero se hace de la vista gorda ante el monstruoso enriquecimiento ilegítimo de reyezuelos cleptómanos como Chávez o los Kirchner.
ANUNCIA QUE NO HA PERDIDO SU IMPULSO DE SIEMPRE EN DEFENSA DEL DERECHO A LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA, pero atropella a los grupos indígenas cuando quieren proteger su ecosistema y su libertad de autodeterminación si esa defensa pone en peligro algún negocio o algún proyecto estatal.
AL MISMO TIEMPO SE PROCLAMA RENOVADA PORQUE, JUNTO A LOS DERECHOS COLECTIVOS, según dice, ahora abraza también como bandera los derechos individuales, pero no le importan la descarada homofobia del chavismo ni la grosera misoginia de Evo Morales. Basa todo su discurso en la defensa de los derechos humanos, pero si un gobierno de izquierda los atropella y los mutila se queda callada y en trance, y bobaliconamente empieza a hablar sobre otro tema.
DICE QUE EL ELEMENTO CENTRAL DE SU MODERNIDAD ES SU FE PLENA EN LOS SISTEMAS DEMOCRÁTICOS, pero cambia Constituciones a mansalva para perpetuarse en el poder y organiza elecciones entre balas y censuras.
DICE DEFENDER LA LIBERTAD DE PRENSA, PERO PROPONE, IMPONE Y PROMULGA LEYES QUE LA RECORTAN, la encarcelan, la confiscan y la clausuran, como hacen diariamente Rafael Correa en Ecuador, Nicolás Maduro en Venezuela y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, sin que al resto de la izquierda continental se le mueva un pelo.
ES COMO UN HOMBRE DE LAS CAVERNAS QUE SE PONE UN POLO Y UN BLUEJEAN Y, CON EL GARROTE EN UNA MANO Y LOS PELOS DE SU MUJER EN LA OTRA, proclama su ingreso en el futuro. Es como un borracho que nos invita a brindar seco y volteado para celebrar su nueva sobriedad.
LA IZQUIERDA NO VA A LLEGAR A NINGUNA PARTE, Y NO NOS VA A LLEVAR A NINGUNA PARTE, por lo menos no a ninguna parte que valga la pena visitar, si no renuncia de inmediato a sus primitivos atavismos y a los lastres que la encadenan a un pasado lamentable.
VEAN EL MAPA DE AMÉRICA LATINA. POLÍTICOS QUE LLEGARON AL PODER DECLARÁNDOSE LÍDERES DE LA NUEVA IZQUIERDA gobiernan Argentina, Uruguay, Perú, Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana. Hasta hace un año lo hacían también en Paraguay y hasta hace tres en Honduras. Dentro de pocos días lo recobrarán en Chile. Súmenle a eso la dinastía de dinosaurios que somete a Cuba y verán que, en años recientes, dos tercios de América Latina han sido regidos por Gobiernos de izquierda.
¿ALGUIEN SIENTE EL AIRE NUEVO, LA ATMÓSFERA REVITALIZADA, LA REFRESCANTE TRANSFORMACIÓN QUE UNO PODRÍA ESPERAR DE UN FENÓMENO TAN NOTABLE Y SIN PRECEDENTES? Yo no. Uno puede felicitarse por el avance de la economía y las políticas igualitarias en el Brasil de Lula y Roussef y por el giro liberador de los derechos civiles en el Uruguay de Mujica. Uno puede estar de acuerdo en que la agenda indígena ha sido privilegiada en Ecuador y en Bolivia. Uno puede incluso, jugando al miope, celebrar la reducción de la pobreza extrema en Venezuela, aun sabiendo que es una mentira pasajera no conseguida por una democratización estructural, sino a base de dádivas y políticas fugaces que inevitablemente conducen a un descalabro mayor y a un nuevo periodo de sufrimiento para los más pobres.
NADIE EN SU SANO JUICIO PUEDE DECIR QUE LA AMÉRICA LATINA QUE TENEMOS HOY ES, O SE ACERCA A SER, o sutilmente se parece de alguna manera borrosa a lo que pensábamos que sería la verdadera democratización progresista de la región el día en que la mayor parte de ella estuviera bajo el comando de la llamada nueva izquierda.
Y LA RAZÓN ES QUE NO SE PUEDE SER AUTÁRQUICO Y DEMÓCRATA A LA VEZ, arcaico y moderno a la vez, joven y viejo a la vez, vital y cadavérico a la vez. Creer lo contrario es creer en la ilusión de Dorian Gray: pensar que podemos ofrecerle una cara juvenil y rozagante al mundo mientras las marcas de nuestros vicios y las deformidades de nuestra mala entraña se acumulan todas en un retrato que ocultamos en una buhardilla.
LA IZQUIERDA TIENE QUE DENUNCIAR LOS CRÍMENES DE LA DERECHA Y LOS INOCULTABLES Y MONSTRUOSOS CRÍMENES DEL FASCISMO LATINOAMERICANO, pero al mismo tiempo tiene que denunciar la corrupción de Cristina Fernández de Kirchner; la asesina megalomanía del chavismo; la hipócrita bendición de Mujica a los genocidas del mundo árabe; los atropellos de Correa contra las libertades de prensa, de información y de expresión; la xenofobia y el chauvinismo de Evo Morales; la admiración de Daniel Ortega por todos los tiranos del planeta; los silencios culpables de Roussef; la meliflua doble moral de Bachelet, que quiere estar bien con Dios y con el diablo y con cada pobre diablo que considere su aliado en cualquier rincón de América Latina.
SI LA IZQUIERDA NO HACE ESO, SI SE CONFORMA CON COLGARSE DE LAS SOLAPAS O ABRAZARSE A LOS PIES DE CADA NUEVO LÍDER CARISMÁTICO que se autoproclame progresista y que de una u otra forma obtenga el poder, la esquizofrenia continuará e inevitablemente habrá de desembocar en el regreso de las derechas o en el triunfo de una derecha más radical que las que hemos conocido en el pasado, esa nueva derecha fascista que falsamente se enmascara de liberal y que quiere convertir al continente en un cajero automático y en una chacra colonial al mismo tiempo. La izquierda necesita una terapia antes de que su locura nos arrastre a todos.