Los costos de la libertad
¿Lo sabés? ¿Nunca te lo preguntaste? Realmente creo que una persona lastimada busca en el individualismo una manera de no perder la fe en la humanidad, paradójicamente, ni perder la fe en sí mismo. La escritura, la lectura, el arte como un todo, herramientas fundamentales del alma fuerte y modos de plasmar sus gritos más internos, pueden ser un escape a veces necesario de esta herida, pero como toda actividad humana, y con toda actividad humana me refiero a la totalidad, y no dejo nada al azar, comete errores. Pero antes que nada quiero aclarar qué se dice cuando hablamos de error, ya que es tan común en nosotros, humanos, utilizar palabras desconociendo su significado más profundo. Un error es todo aquello desacertado o equivocado, según los criterios de un grupo de personas, o de cualquiera, a decir verdad. Pero seamos sinceros, así como no existe la verdad pura, tampoco existe el error, porque al igual que su definición, no deja de ser más que un consenso previamente establecido por un grupo de individuos. Es importante esta sencilla palabra: Individuos. Un error en Alemania es un acierto en el Congo, y así lo será siempre.
Afirmo que el individualismo y su estrecha relación con la creación de arte es una herramienta que es la forma más pura de expresión humana, y juega un rol fundamental en la libertad de cada uno. ¿Pero qué es la libertad? Janes joplin en sus versos afirmaba que la libertad es aquello que sucede cuando no tenemos nada más que perder. ¿Se refería a una persona en la extrema pobreza? Realmente se la notaba muy animada al cantar esta particular frase así que lo descarto por el momento. Podemos teorizar que se trata de un modo de equilibrio interno entre responsabilidades y amor a lo que se hace. Un trabajo en una sociedad capitalista es visto como algo triste y desalentador, que se hace por pura obligación y este mismo hecho es un argumento principal para el que afirma que no existe ninguna clase de libertad siempre que nos veamos obligados a ser explotados. Si bien hay algo de cierto en esa afirmación, y tantas otras como la del determinismo, cae en una pequeña negligencia dialéctica: el generalizar una acción por el contexto en particular en la que se es realizada. Así como cantar frente a un grupo de amigos no es igual que cantar frente a un grupo de sordos, podemos afirmar que trabajar por el bien común no es lo mismo que trabajar para el beneficio de unos pocos. Todo lo que tenga al menos una pizca de amor en nuestros motivos, es decir, hecho en aras del bienestar social, no puede ser visto como una obligación, y sí puede ser visto, siempre que no se persiga ningún interés perverso, como un indicio de libertad.
Dicho esto quiero unir dos palabras claves dichas en este breve ensayo: Individualismo y bienestar social. El seguir un modelo de vida y acciones según el criterio propio, o luchar porque cada niño, hombre y mujer tenga un plato de comida, una educación sólida, e igualdad frente a cualquier otro individuo, así como valores y una moral que nunca atente contra la moral ajena. Pensar que venimos a este planeta a ser mejores, más competitivos, más fuertes, más apuestos, más cultos, mejores profesionales, son presiones vanas, y desligarse de esas ataduras sociales es un primer paso para llegar a la libertad y a la construcción de una conciencia que tarde o temprano se va a expandir así como pudo expandirse lo malo y triste de esta humanidad, y aunque es ambiguo estos dos adjetivos, digamos que todo aquello que nos eleve de cierta forma a costa de otro es simplemente repudiable. Entonces no podemos afirmar que la libertad es algo que no puede suceder, jamás podemos afirmar algo así mientras existan personas que se movilicen y protesten por buenas causas, siempre que tengamos fe en que una nueva conciencia, una tabula rasa que deja atrás todo lo sucio de la humanidad, pueda surgir.
Puede suceder, debe suceder y va a suceder.
¿Lo sabés? ¿Nunca te lo preguntaste? Realmente creo que una persona lastimada busca en el individualismo una manera de no perder la fe en la humanidad, paradójicamente, ni perder la fe en sí mismo. La escritura, la lectura, el arte como un todo, herramientas fundamentales del alma fuerte y modos de plasmar sus gritos más internos, pueden ser un escape a veces necesario de esta herida, pero como toda actividad humana, y con toda actividad humana me refiero a la totalidad, y no dejo nada al azar, comete errores. Pero antes que nada quiero aclarar qué se dice cuando hablamos de error, ya que es tan común en nosotros, humanos, utilizar palabras desconociendo su significado más profundo. Un error es todo aquello desacertado o equivocado, según los criterios de un grupo de personas, o de cualquiera, a decir verdad. Pero seamos sinceros, así como no existe la verdad pura, tampoco existe el error, porque al igual que su definición, no deja de ser más que un consenso previamente establecido por un grupo de individuos. Es importante esta sencilla palabra: Individuos. Un error en Alemania es un acierto en el Congo, y así lo será siempre.
Afirmo que el individualismo y su estrecha relación con la creación de arte es una herramienta que es la forma más pura de expresión humana, y juega un rol fundamental en la libertad de cada uno. ¿Pero qué es la libertad? Janes joplin en sus versos afirmaba que la libertad es aquello que sucede cuando no tenemos nada más que perder. ¿Se refería a una persona en la extrema pobreza? Realmente se la notaba muy animada al cantar esta particular frase así que lo descarto por el momento. Podemos teorizar que se trata de un modo de equilibrio interno entre responsabilidades y amor a lo que se hace. Un trabajo en una sociedad capitalista es visto como algo triste y desalentador, que se hace por pura obligación y este mismo hecho es un argumento principal para el que afirma que no existe ninguna clase de libertad siempre que nos veamos obligados a ser explotados. Si bien hay algo de cierto en esa afirmación, y tantas otras como la del determinismo, cae en una pequeña negligencia dialéctica: el generalizar una acción por el contexto en particular en la que se es realizada. Así como cantar frente a un grupo de amigos no es igual que cantar frente a un grupo de sordos, podemos afirmar que trabajar por el bien común no es lo mismo que trabajar para el beneficio de unos pocos. Todo lo que tenga al menos una pizca de amor en nuestros motivos, es decir, hecho en aras del bienestar social, no puede ser visto como una obligación, y sí puede ser visto, siempre que no se persiga ningún interés perverso, como un indicio de libertad.
Dicho esto quiero unir dos palabras claves dichas en este breve ensayo: Individualismo y bienestar social. El seguir un modelo de vida y acciones según el criterio propio, o luchar porque cada niño, hombre y mujer tenga un plato de comida, una educación sólida, e igualdad frente a cualquier otro individuo, así como valores y una moral que nunca atente contra la moral ajena. Pensar que venimos a este planeta a ser mejores, más competitivos, más fuertes, más apuestos, más cultos, mejores profesionales, son presiones vanas, y desligarse de esas ataduras sociales es un primer paso para llegar a la libertad y a la construcción de una conciencia que tarde o temprano se va a expandir así como pudo expandirse lo malo y triste de esta humanidad, y aunque es ambiguo estos dos adjetivos, digamos que todo aquello que nos eleve de cierta forma a costa de otro es simplemente repudiable. Entonces no podemos afirmar que la libertad es algo que no puede suceder, jamás podemos afirmar algo así mientras existan personas que se movilicen y protesten por buenas causas, siempre que tengamos fe en que una nueva conciencia, una tabula rasa que deja atrás todo lo sucio de la humanidad, pueda surgir.
Puede suceder, debe suceder y va a suceder.