Quiero dejar en claro antes de empezar, que estos apuntes están destinados a los argentinos que tienen que estudiar Romero, ya sean estudiantes de una secundaria o de una facultad.
Empecemos, dividiré el post en 3 partes porque no entra :
La independencia (1810-1820)
Los acontecimientos que se desencadenaron en el Río de la Plata a partir de 1810, fueron el resultado de tres grandes procesos históricos: la independencia de las colonias norteamericanas de la metrópoli británica (1776), la Revolución Francesa (1789) y la crisis política que se vivía en España. La influencia de estos hechos de fin del siglo XVIII y principios del XIX, provocó que en Buenos Aires comenzaran a constituirse grupos que soñaban con romper los lazos que nos unían a España. Cuando el virrey Cisneros dio a conocer la noticia de que los franceses avanzaban sobre Cádiz, los seguidores de la independencia consideraron que había llegado el momento de empezar a operar para lograr sus objetivos.
Para los revolucionarios, la independencia se trataba del nacimiento de una nación, era un proyecto de futuro en el que la comunidad rioplatense y su zona de influencia tendrían que vivir por su propia cuenta.
En el antiguo virreinato del Río de la Plata había un gran sentimiento republicano y esto favorecía a que el modelo político futuro fuera democrático y federal. Pero la tradición centralista que reinaba en estas tierras con la superioridad de Buenos Aires como capital no colaboraría. Había gobernaciones-intendencias (como Córdoba y Salta) que le estaban subordinadas, y también ciudades subalternas (éstas dependían de las gobernaciones-intendencias; Córdoba, por ejemplo, tenía a La Rioja, San Luis, Mendoza y San Juan) que tenían una gran rivalidad con las más importantes y cada vez que algún problema les daba vuelta o que se les enviaba un gobernador delegado, las ciudades subalternas se auxiliaban en Buenos Aires.
Según nos dice Félix Luna en su libro "Breve historia de los Argentinos" fue sin duda Buenos Aires la que llevó adelante la revolución ya que en el interior no había más que retrasos, ocultamientos, resistencias y sobre todo un carácter rígido y tradicionalista por lo que las nuevas ideas que llegaban de Bs. As. demoraban en ser aceptadas y por lo tanto el mayor peso de la Revolución lo soportó Bs. As.
Las relaciones entre el interior del país y Buenos Aires comenzaron a volverse tirantes ya a partir del momento en que el pueblo porteño se sentía con el derecho de tomar la iniciativa de sustituir al virrey por una Junta. La ciudad era importante, pero lo lógico era consultar el parecer de las otras jurisdicciones.
Tanto las gobernaciones-intendencias como las ciudades subalternas poseían el derecho de opinar. Finalmente Buenos Aires introdujo este cambio en la estructura del poder virreinal, y luego notificó a todas las autoridades subalternas del virreinato sobre lo ocurrido, invitándolas a enviar a sus diputados a un congreso general para establecer un gobierno definitivo. Como indudablemente habría resistencia, se formó una fuerza militar.
Los porteños y la gente del interior se enfrentaban por sus opuestos intereses. Buenos Aires quería no sólo seguir manejando el gobierno sino también recaudar los derechos fiscales, fundamentalmente, los de aduana. Entonces el pueblo del interior comenzó a preocuparse y de ninguna manera se quedaría con los brazos cruzados.
En Córdoba se produjo una contrarrevolución presidida por Liniers, que terminó con su fusilamiento. Mendoza también se mostró hostil a Buenos Aires y en Salta se armaron muchas discusiones. Pero las gobernaciones-intendencias y las ciudades subalternas fueron poco a poco reconociendo a la Junta.
Sobre todo en tres puntos la resistencia se hizo activa; esto sucedió en el Alto Perú, en el Paraguay y en Montevideo.
Desde Buenos Aires partió una expedición hacia el Paraguay con la intención de convencer o vencer a los paraguayos; a estos no les gustaba la idea de rendir cuentas a la ciudad porteña sobre sus importaciones y exportaciones.
Al Alto Perú también se envió una expedición, la cual triunfó pero luego de unos meses las fuerzas patriotas sufrieron una derrota en la batalla de Huaqui, por lo que se perdió el Alto Perú. Debido a esto se cambió la estructura de gobierno, creándose el Triunvirato. Este fue destituido en 1812 con la ayuda de San Martín y Alvear y se creó un Segundo Triunvirato.
La Banda Oriental tenía una gran rivalidad con Buenos Aires ya que Montevideo poseía un puerto mejor que el de la capital, y quería ser puerta de entrada y salida de toda esta parte de América. Fue en Montevideo donde a través de Artigas se comenzó a discutir el régimen centralista porteño. Artigas no envió por lo tanto delegados ni a la Asamblea del año XIII ni al congreso de Tucumán. Sus ideas y acción político-militar influyeron tanto en la Banda Oriental como en las provincias del Litoral y en Córdoba.
En 1815, en el interior tuvo lugar una rebelión general debido a la designación de Alvear como Director Supremo, esta fue la primer revolución nacional contra un poder central. Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y la Banda Oriental se declararon independientes y Córdoba, aunque no lo hizo, aceptó la protección de Artigas. A partir de este año, las expediciones a la frontera norte alentadas desde Bs. As. cesaron; pero continuó un estado de guerrilla permanente, apoyado por Guemes sobre todo.
Cuando en 1816, el gobierno convocó un congreso en Tucumán era seguro que algunos propondrían un régimen federal y otros uno centralista. Si bien el problema se presentaba como una preferencia política, escondía toda una concepción de la vida económica e institucional del país; según nos cuenta José Luis Romero en "Breve historia de la Argentina". En este congreso se declaró la independencia y el mismo no contó con representantes de las provincias litorales, ya en abierto estado de sublevación.
Con la invasión de la Banda Oriental por los portugueses, promovida desde Bs. As., se logró que la situación se agrave y que la unidad del país peligrara.
En el año 1818, Ramírez derrotó a las tropas de Bs. As. entonces el Directorio comenzó a verse cada vez más débil frente a las fuerzas del litoral.
Estanislao López promovió en 1819, la sanción de una constitución provincial.1 Ese mismo año, el Congreso que se había trasladado a Buenos Aires, había aprobado una carta constitucional para las Provincias Unidas2 (fue jurada por todas las provincias con excepción de las del Litoral). La crisis se precipitó; las fuerzas de Entre Ríos y las de Santa Fe se enfrentaron con los restos del Ejército Nacional, venciéndolo en Cepeda en 1820. El poder central desapareció, se diluyó el Congreso y las provincias obtuvieron plena autonomía. Bustos terminaba de certificársela a Córdoba, Ibarra a Santiago del Estero, Aráoz a Tucumán, Ocampo a La Rioja y la Intendencia de Cuyo se separó, lo que dio origen a tres provincias.
Buenos Aires también se constituyó como provincia autónoma y su gobernador, Sarratea firmó el Tratado del Pilar con López y Ramírez.3
"La nación sería una república en donde algunas facultades se delegaran en un poder central, pero donde cada una de las provincias pudiera gobernarse a sí misma".4
Desaparecido el régimen que las unía cada provincia se armó su propio futuro.
La desunión (1820-1835)
Se había disuelto el régimen de las provincias Unidas, pero no la convicción de la unidad nacional. Las provincias argentinas se organizaron en estados independientes, pero mantuvieron vínculos mediante un sistema de acuerdos y alianzas regionales.
Ante la inestabilidad política que reinaba en Buenos Aires, asumió como gobernador Dorrego, quien derrotó a López en la batalla de Pavón. Pero el triunfo fue efímero ya que Dorrego fue vencido en el combate de Gamonal. El gobernador fue reemplazado por Rodríguez quien firmó con López el Tratado de Venegas, por el que se convino la paz entre Bs. As. y Santa Fe.
Artigas fue derrotado en 1820 por los invasores portugueses (este buscó el apoyo de los caudillos del Litoral sin recibirlo) y la Banda Oriental quedó anexada al Portugal y luego en 1822 al Imperio del Brasil. Sin embargo, un sector importante apoyaba el mantenimiento de la provincia oriental dentro del ámbito de las antiguas Provincias Unidas.
La situación interprovincial se normalizaba en el Litoral. Los gobernadores de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires suscribieron el Tratado del Cuadrilátero, el cual establecía una alianza ofensiva y defensiva entre las cuatro provincias.1
En 1824 se reunió en Buenos Aires un Congreso: había que desplazar a los brasileños de la Banda Oriental. Las provincias enviaron a sus delegados con el objetivo de que se sancionara una constitución federal; sin embargo, se sancionó una unitaria y se eligió a Rivadavia como Presidente. Esto despertó la resistencia de los caudillos federales del interior.
Quiroga (gobernador de La Rioja) se opuso a Lamadrid (gobernador de Tucumán) ya que este defendía la carta unitaria y no sólo eso, sino que además amenazaba con extender su autoridad por Catamarca, Jujuy, Salta y Cuyo. Lamadrid fue derrotado en octubre de 1826 y Quiroga reunió el norte y centro del país.
Después de una guerra con Brasil, se logró un acuerdo de paz en 1827, en el cual se perdió la posesión de la Banda Oriental. Debido a este desventajoso acuerdo, el régimen rivadaviano terminó rápidamente.
Fracasada la tentativa de unidad, las provincias retornaron a su aislamiento.
En Buenos Aires, el Partido Federal ganó las elecciones para gobernador y Dorrego ocupó el cargo. Éste procuró crear acuerdos con las provincias a fin de convocar un congreso constituyente que organizara el país sobre una base federal. En julio de 1828 se iniciaron las discusiones, pero sólo asistieron nueve provincias, por lo que no se logró ningún avance. La falta del respaldo federal de Dorrego hizo que el general unitario Lavalle lo derrocara a fines de 1828, ordenara su fusilamiento y se hiciera proclamar gobernador. López y Rosas comenzaron a operar contra Lavalle y lo derrotaron en 1829. José María Paz llegó con sus tropas a Córdoba, donde derrocó a Bustos, y asumió el gobierno en su lugar. Facundo Quiroga (el caudillo riojano) fue vencido también por Paz en La Tablada. Este triunfo abría una nueva época para la ciudad de Córdoba, que hasta entonces había ocupado el último lugar entre los pueblos argentinos.
La Junta de Representantes decidió designar gobernador a Juan Manuel de Rosas a fines de 1829 y le otorgó poderes extraordinarios.
Quiroga había logrado hacerse fuerte en las provincias de Cuyo, pero Paz lo volvió a vencer en 1830 y constituyó la Liga del Interior para hacerles frente a los federales que predominaban en el litoral.
Por la batalla de Oncativo, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy quedaban libres de la dominación de caudillos. La unidad de la república empezaba a hacerse efectiva desde Córdoba por medio de las armas.
En 1831, las provincias litorales respondieron con la firma del Pacto Federal.
Paz fue hecho prisionero por López y sus partidarios, y así la Liga del Interior no tardó en derrumbarse. Las tropas del Pacto Federal, con la colaboración de la de Quiroga y otros caudillos, pronto extendieron su predominio a toda la república.
En el interior, luego de vencer a Lamadrid, Quiroga se afirmó definitivamente.
En el litoral, López mantenía con seguridad la hegemonía regional. Y en Bs.As., Rosas afianzaba su poder y agrandaba su influencia. En 1833, éste organizó una expedición al sur para reducir a los indios pampas. Poco después de su regreso la situación se vio complicada tanto en el interior (donde la autoridad de Quiroga era cada vez más fuerte) como en Buenos Aires.
A fines de 1834, hubo una guerra civil entre Tucumán y Salta, dos provincias federales. Rosas le pidió a Quiroga que pacificara la situación. En 1835 Quiroga fue asesinado y luego la Legislatura bonaerense elegía gobernador de la provincia a Rosas.
La Federación (1835-1852)
Durante los diecisiete años que duró la hegemonía de Rosas en Buenos Aires las provincias se mantuvieron independientes bajo sus gobiernos locales, no se instauró ningún régimen que institucionalizara la nación. Pero reinó, sin embargo, una extraña forma de unidad conocida como Federación. Ésta (vista como el triunfo de los ideales del federalismo) aseguró la hegemonía de Bs. As. y redujo el crecimiento de las provincias. El puerto de Bs. As. seguía siendo la mayor fuente de riqueza para el estado y aportaba beneficios a los comerciantes de la ciudad y también a los fabricantes de cueros y tasajos. Las provincias del interior no participaban de esas ventajas, por lo tanto la federación acentuó el empobrecimiento de las provincias interiores, bloqueadas por sus aduanas interprovinciales. Esto nos permite ver que aunque Rosas hablaba de Federación y consagraba su lema como federal, encabezó un régimen absolutamente centralista.1 Recaudaba impuestos a través de la Aduana porteña y, en algunos casos, ayudaba a las provincias que estuvieran muy necesitadas. Esto ocurrió con Santiago del Estero.
Rosas prohibió que las embarcaciones del extranjero naveguen los ríos del interior y esto dio como resultado que la economía de Entre Ríos se debilitara.
Pese a las convulsiones políticas, la economía experimentó una vigorosa expansión, se duplicaron las exportaciones de origen ganadero y creció el número de buques de todo el mundo que llegaban a Buenos Aires con mercaderías para vender en la capital y el interior.
Rosas expulsó a sus adversarios de la administración pública, el clero y el ejército. Todos fueron obligados a usar la divisa punzó. Se desarrolló un período de glorificación del Restaurador y los opositores (a los que se calificó de salvajes unitarios) fueron perseguidos y obligados a partir al exilio, encarcelados o muertos.
En el interior Rosas no era querido para nada; sus grandes represiones preocupaban mucho a los gobiernos provinciales.
La revolución iniciada por Lavalle fracasó en 1838. En 1839 el gobernador porteño contuvo los levantamientos del gobernador correntino Berón de Astrada y de Maza.
En 1840 se produjo la sublevación de las provincias del norte, lideradas por Avellaneda (gobernador tucumano) pero Rosas los venció. A fines de 1841 Lavalle, tras una suma de derrotas, se retiró hacia el Norte. Pero fue asesinado en Jujuy y todo el Norte quedó subordinado a la autoridad de Rosas.
Hubo constantes levantamientos y luchas en todo el país.
En 1845 Corrientes volvió a sublevarse y Madariaga, su gobernador, fue derrotado dos veces por Urquiza (gobernador de Entre Ríos).
Esto debía llegar a un fin para que la nación lograra organizarse, dar garantías y derechos a sus ciudadanos y poner en vigencia un equitativo reparto de las rentas nacionales.
Entre 1850 y 1851, Urquiza se levantó contra Rosas y lo venció en la batalla de Caseros en 1852 al mando del Ejército Grande.
Tras la derrota, el Restaurador se exilió en Gran Bretaña.
La Federación había terminado.
La Confederación (1852-1862)
Urquiza entró en Buenos Aires para hechar las bases de la organización del país.1 En el país se sentía la necesidad de la unión. Pero la tarea que esperaba a Urquiza era complicada; había muchas diferencias económicas entre las distintas regiones.
En 1852 dos grandes partidos comenzaron a enfrentarse: el Partido Federal, en el cual estaban agrupadas las oligarquías provincianas y presidía Urquiza, y el Partido Liberal, que encabezaban los antiguos emigrados y predominaba en Buenos Aires.
El caudillo entrerriano designó gobernador interino de Bs. As. a Vicente López y convocó una reunión de gobernadores en San Nicolás para discutir la constitución política del país. El acuerdo de San Nicolás se firmó el 31 de mayo. Este convenio proclamaba el Pacto Federal de 1831 como ley fundamental de la República y el federalismo volvía a triunfar; se aseguraba la libre navegación de los ríos, la distribución proporcional de las rentas nacionales y la libertad de comercio en todo el territorio. Además, llamaba a un congreso constituyente al que concurrirían todas las provincias con igual representación.
Finalmente, se designaba a Urquiza Director Provisorio de la Confederación.
Esto fue más de lo que Buenos Aires estaba dispuesta a soportar. Los porteños rechazaron el convenio y Vicente López y Planes renunció a su cargo. Pero Urquiza actuó con rapidez. Disolvió la Legislatura de la ciudad, repuso en su cargo a López y Planes y dispuso la nacionalización de la Aduana.
Pero la oposición dentro de Bs. As. era muy grande, por lo que una revolución en septiembre de 1852 permitió a los porteños retomar el control de la ciudad.2
Urquiza tuvo que retirarse pero luego de unos meses en Santa Fe se reunieron los delegados de las provincias sin la presencia de Bs.As., sancionaron la Constitución Nacional de 1853 y eligieron a Urquiza como presidente.
Se extendió una situación bastante peligrosa. Existía por un lado la Confederación Argentina (que poseía Constitución Nacional, un Congreso y un Poder Ejecutivo con sede en Paraná) formada por trece provincias, y por el otro, el Estado de Buenos Aires. Ambos se agredían, competían y se hostilizaban. Había una diferencia muy grande entre el adelanto de Buenos Aires y el desarrollo económico y político del interior. Esto hacía muy difícil la unión.
Finalmente, en octubre de 1859 se enfrentaron en Caseros las tropas de Buenos Aires, comandadas por Mitre (ministro de guerra de la prov.), con las de la Confederación, bajo el mando de Urquiza. Esta triunfó entonces se firmó el Pacto de San José de Flores, por el cual Bs. As. se declaraba integrante de la Confederación Argentina, aceptando la Constitución Nacional.
Aunque con algunos rozamientos, el pacto empezó a cumplirse y en octubre de 1860, Bs. As. juró la Constitución Nacional.
Inesperadamente se desató otro conflicto. Una ley de la Legislatura bonaerense declaró entonces nulo el Pacto de San José de Flores y la Confederación intervino la provincia. Esta resistió y Urquiza fue derrotado por Mitre en Pavón en septiembre de 1861. Ambos líderes terminaron haciendo un pacto de no agresión. En octubre de 1862 Mitre resultó elegido presidente. Buenos Aires estaba ya reincorporada al país y provisoriamente era su capital. La unidad nacional quedaba consumada.
Gobierno Nacional (1862-1880)
Es durante este período que el país logra organizarse constitucionalmente de manera definitiva. Por primera vez desde 1820 existía un gobierno formal y verdaderamente nacional.1
Las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda (con las que contó esta época) fueron reafirmando el sistema republicano y el país se fue acostumbrando a cumplir una ley; hubo un profundo cambio en la estructura social y económica de la nación. La etapa de los caudillismos, de los gobiernos volteados por revoluciones y las largas dictaduras había llegado a su fin.
Mitre quería federalizar la ciudad de Buenos Aires pero no lo consiguió. En cambio, aprobó una ley mediante la cual Bs. As. fue la capital provisoria de la nación.
Durante la gestión de Mitre, orientada a unificar la nación bajo la ideología liberal, diferentes caudillos del interior se sublevaron ante el gobierno central.
El caudillo riojano, el "Chacho" Peñalosa, dirigió la última revolución de las provincias mediterráneas y fue derrotado a fines de 1863 por las fuerzas nacionales. En 1865 estalló la guerra del Paraguay, de la cual no se sacó nada positivo y en 1866 se inició una serie de alzamientos contra el gobierno de Mitre.
En las elecciones de 1868, las provincias apoyaron a Sarmiento, quien fue elegido presidente; Alsina fue el vicepresidente.
Las metas de Sarmiento se resumen en la palabra progreso y los caminos para alcanzarlo fueron la llegada de inmigrantes, la educación y el desarrollo agroindustrial. Una de las preocupaciones de Sarmiento fue alfabetizar a las clases populares es por esto que fundó muchas escuelas y apoyó en 1869 una ley que otorgaba subvenciones a las provincias para que las crearan en las suyas.2
La construcción de los ferrocarriles creó una gran fuente de trabajo para los inmigrantes, dando un fuerte cambio a la economía del país.
En 1870 López Jordán en Entre Ríos dirigió una revolución y mató a Urquiza. Debido a esto Sarmiento tuvo que intervenir Entre Ríos militarmente y esto derivó en una guerra que finalizó en 1871.
A partir de 1870, las ciudades de Europa se fueron expandiendo y desarrollando sobre la base de algunos inventos que afectaron la calidad de vida de la gente y trascendieron a nuestro país, como la luz de gas. El acero fraguado a altas temperaturas permitió aplicaciones en la construcción. También hubo muchos avances médicos. El ferrocarril adquirió una gran importancia. Todo esto tuvo como resultado un gran avance en la calidad de vida de la gente.
Por otra parte, los trabajadores industriales de Alemania, Inglaterra y Francia solicitaban una cantidad de productos que luego abastecieron nuestro país. Era un gran contexto internacional con disponibilidad de capitales para invertirse en el exterior de los países centrales y con grandes avances científicos y técnicos.
Al final de su período, hacia 1874, Sarmiento había desarrollado una gran obra de gobierno, ejercía el control en todo el país y contaba con el apoyo de las tropas nacionales.
Las oligarquías provincianas, apoyadas por Sarmiento, plantearon que Avellaneda fuese el nuevo presidente. Debido a esto, Mitre se rebeló contra el gobierno y desencadenó una revolución. Fue derrotado y el 12 de octubre, Avellaneda asumió la presidencia. El país vivía una grave agitación económica que había detenido el arribo de inmigrantes. Asimismo, la gran cantidad de productos importados consumidos por el mercado interno causó un profundo déficit de la balanza comercial. Para solucionar este problema fue preciso exportar reservas de oro. Una vez finalizada la crisis, los inmigrantes nuevamente comenzaron a fluir desde el viejo mundo y en 1876, se dictó la Ley de Colonización, que creó el Departamento General de Inmigración.
Cuando su mandato finalizaba, por el año 1880, Avellaneda anticipó que se proponía federalizar Buenos Aires y convertirla en capital de la República. Al mismo tiempo, ofrecía su apoyo a Roca contra Tejedor. Luego la revolución estalló pero la Guardia Nacional de Bs. As. fue derrotada por el ejército nacional. Y así fue que en 1880, Buenos Aires se convirtió en capital federal de la República. Así, finalizaba el ciclo de la vida argentina que había dado vueltas alrededor de las relaciones entre Buenos Aires con su puerto y supremacía y el país.
Fuente de estos capítulos: http://www.monografias.com/
1880 1916
En 1880 cuando asumió por primera vez su presidencia Julio A. Roca, lo primero que hizo el Estado fue asegurar la paz y el orden Institucional. La "capital federal" -ciudad de buenos aires- se transformó en la capital de la Nación. El estado afirma su poder sobre territorios controlados por indígenas, se definió los límites del Estado como la "Conquista del Desierto" en 1879 y en 1911 se completó la ocupación de los territorios del Nordeste. Se consolidó un fuerte centro de poder basado jurídicamente en la Constitución Nacional sancionada en 1853. Aunque estaban ideadas el sistema fiscal; judicial y la administración del Estado, su desarrollo era precario con escasos medios para fomentar la Educación y la Inmigración. A medida que sus recursos aumentaron fue expandiendo sus instituciones y adquirió solidez antes que la sociedad.
Para insertarse en la economía mundial, los sucesivos gobiernos desde 1810, con preponderancia en 1850 se alinearon comercialmente con Gran Bretaña, hecha potencia, en la cumbre económica por su desarrollo industrial. Por la aparación en el mercado mundial de Estados Unidos y Alemania, Gran Bretaña decidió cuidar sus relaciones o compromisos tomados conviertíéndolas ciertamente en monopólicas.Esta relación se varió desde la exportación de materia prima de lanas para la producción textil hasta el desarrollo de infraestructura "pública" como vías ferroviarias y trenes, bancos comercios y préstamos al estado. Además los Británicos instalaron y desarrollaron el sistema de Frigoríficos que permitía exportar carne envasada.
Desde 1880 el país recibió numerosas cantidades de inmigrantes provenientes de toda europa, especialmente la mayoría italianos, luego en menor proporción españoles y franceses. El Estado fomentó la inmigración con subsidios y propaganda.
El empresario rural buscó el máximo posible de ganancias.En el Litoral, donde escaseaba el ganado y la producción podía trasladarse fácilmente por los ríos, se inclinaron por la agricultura; allí donde la tierra era barata, optaron por la colonización, que la valorizaba, pero cuando el valor aumentó prefirieron el sistema de arrendamiento. En la provincia de Buenos Aires perduró la gran propiedad indivisa y la explotación del lanar, hasta que la instalación de los frigoríficos hizo rentable la explotación del vacuno refinado con las razas inglesas y destinado a la exportación. Entonces, las necesidades de praderas artificiales estimularon la colonización agrícola: las tierras se destinaron alternativamente a cereales, forrajes y pastoreo, con lo que la agricultura se asoció definitivamente con la ganadería.
Esta combinación resultaba la más adecuada para las condiciones específicas de entonces. La calidad de las praderas aseguraba altos rendimientos con escasas inversiones; por otra parte, las condiciones del mercado mundial, extremadamente cambiantes e incontrolables desde este lejano sur, hacían conveniente mantener la flexibilidad para elegir, cada año, la opción más rentable. Parecía más razonable mantener la tierra unida para conservar todas las opciones y encarar explotaciones más bien extensivas. Luego los arrendatarios rurales que poseían un capital limitado prefirieron alquilar extensiones de tierra antes que adquirir una extensión propia más pequeña. En 1880 la expansión de la agricultura fue continua. Entre 1892 y 1913 se quintuplicó la exportación y además se agregaron el trigo; el maíz; el lino, la lana y la carne vacuna congelada y enlatada. Apareció luego el crecimiento del sector ganadero desplazando la producción de lana hacia el sur.
En este período el Estado modernizó los servicios de higiene y transporte, construyendo plazas y avenidas. Se construyeron edificios públicos y residencias. El Sector Industrial creció asociado a la economía agropecuaria y nutriéndose de capitales extranjeros.
Conflictos culturales: al principio poca integración o comunión con otros inmigrantes de distintas naciones. Distinta lengua y cultura. Hacinamiento en condiciones de vivienda, inestabilidad en el trabajo, pésimas condiciones sanitarias, epidemias y mortalidad infantil. Analfabetismo. Estos conflictos fueron atenuándose con la integración social de distintas razas y culturas, se puede decir que en Argentina se caracterizó el mestizaje. Con la implementación de la educación además de la Alfabetización los hijos de los inmigrantes y las personas nacidas en Argentina comulgaron un lenguaje, y permitió el desarrollo de cultural de la sociedad en cierta forma. (nt:fede esta oración está traída de los pelos!) aunque los primeros inmigrantes analfabetos quedaron casi excluidos del sistema y del desarrollo progresista de la sociedad.
Generación del ´80: Aristocracia “notables” notables de familias ricas. En la cúspide del sistema político la selección de personal se acordaban entre el presidente, los gobernadores y otros notables de prestigio reconocido. En niveles más bajos se encontraban los “caudillos” electorales que ejercían control sobre otros ciudadanos para boicotear padrones. El sistema estimulaba la escasa participación en las elecciones . El sistema institucional era republicano-aunque diseñado para mediatizar decisiones más importantes y alejarlas de la voluntad popular. La prácticas electorales de la época como la injerencia del gobierno desalentaba la competencia política.
Como dijimos antes la educación pública solo se orientó hacia los jóvenes dejando a la gran mayoría de los adultos sin formación o analfabetos. Entonces surgieron:
a)los anarquistas: tuvieron una relación más estrecha con los adultos-trabajadores y supieron hablarles en su lenguaje. Promulgando una sociedad más justa sin patrones ni Estado. La huelga y el levantamiento espontáneo era su instrumento por las luchas específicas de cada gremio.
b)socialistas: promulgaban un estado más justo y equitativo, através de una injerencia o intervención mayor del parlamento y llegaron específicamente a sectores populares integrados a la sociedad gralte con educación básica.
c)sindicalismo: predicaron gralte en los sectores industriales tales como los ferroviarios o marítimos Como los socialistas promulgaban reformas regulares pero se desinteresaron de la lucha política y se dedicaban a la acción gremial.
Partidos políticos: Ucr: los integraban jóvenes profesionales, comerciantes, empresarios y chacareros. Representantes: Carlos Pellegrini, hipólito Yrigoyen luego. Objetivo: sufragio universal y moralización del sector público.Psd: partido demócrata progresista, principal figura lisandro de la torre, conservador
Socialistas: objetivos y estrategias ya expuestas. Palacios principal figura en su tiempo.
Anarquistas ya expuesto.
1916 1930
Diferencias de presidencias entre Yrigoyen y Alvear
Yrigoyen fue presidente desde 1916 a 1922 año en el que le sucedió Alvear. Yrigoyen fue reelegido en 1928 para ser depuesto por un levantamiento militar el 6 de septiembre de 1930.
Desde entonces tuvieron que pasar 59 años para la transición de un poder democrático a otro poder democrático.
La presidencia de Yrigoyen fue contradictoria desde el principio: para unos era quien -toda probidad y rectitud- venía a develar el ignominioso régimen y a iniciar la regeneración; hubo incluso quienes lo vieron como una suerte de santón laico. Para otros era el caudillo ignorante y demagogo, expresión de los peores vicios de la democracia. Alvear en cambio fue identificado, para bien o para mal, con los grandes presidentes del viejo régimen, y su política se asimiló con los vicios o virtudes de aquél.Los reclamos de participación política se relacionaban con mejoras en la situación de los distintos sectores sociales.
La posición Argentina durante la primera guerra mundial:
Inicialmente Yrigoyen mantuvo la política de Victorino de la Plaza, su antecesor: la "neutralidad benévola" hacia los aliados suponía continuar con el abastecimiento de los clientes tradicionales, y además concederles créditos para financiar sus compras.
La Argentina había resistido tradicionalmente las apelaciones del panamericanismo, una doctrina que suponía la identidad de intereses entre Estados Unidos y sus vecinos americanos, pero el hundimiento de tres barcos mercantes por los alemanes movilizó una amplia corriente de opinión en favor de la ruptura, que era impulsada por los estadounidenses y entusiastamente apoyada por los diarios La Nación y La Prensa. Las opiniones dividieron de un modo singular: el Ejército -cuya formación profesional germana- tenía simpatías por Alemania, mientras que la Marina se alinea por Gran Bretaña. La oposición conservadora era predominantemente rupturista, al igual que la mayoría de los socialistas, aunque en abril de 1917 produjo entre ellos una escisión que, siguiendo a la Unión Soviética, adhirió al neutralismo. Los radicales estaban muy divididos en torno de esta cuestión. También, había proclamado al 12 de octubre -aniversario del viaje de Colón- como Día de La Raza, oponiendo al panamericanismo la imagen de una Hispanoamerica excluía a los vecinos anglosajones.
Crisis social:
las condiciones sociales eran complicadas en el momento de su estallido, se agravaron luego por las dificultades del comercio exterior y de la retracción de los capitales: en las ciudades se sintió la inflación, el retraso de los salarios reales -los de los empleados públicos incluso sufrieron rebajas- y la fuerte desocupación. La guerra perjudicó las exportaciones de cereales, y particularmente las de maíz, y en las zonas rurales agravó la situación ya deteriorada de los chacareros y también jornaleros . Se inició entonces un ciclo breve pero violento de confrontación social que alcanzó su momento culminante en 1919 y se prolongó hasta 1922 o 1923.
Esa ola de convulsiones se desarrollaba de manera parecida en todo el mundo occidental,recogiendo los ecos primero de la revolución soviética de 1917 y, luego, de los movimientos revolucionarios que estallaron, apenas terminó la guerra, en Alemania, Italia y Hungría. La impresión de que la revolución mundial era inminente operó en cierta medida como ejemplo para los trabajadores, pero mucho más lo hizo como revulsivo para las clases propietarias. La revolución se mezclo con la contrarrevolución, y entre ambas hirieron de muerte a las democracias liberales: en medio de la crisis de valores desatada en la posguerra, éstas fueron ampliamente cuestionadas por distintos tipos de ideologías y de movimientos políticos, que iban desde las dictaduras lisas y llanas -como la establecida en España en 1923 por el general Primo de Rivera- hasta los nuevos experimentos autoritarios de base plebiscitaria, como el iniciado en Italia en 1922 por Benito Mussolini, cuyas formas novedosas ejercieron una verdadera fascinación.
En 1919, los fantasmas de la revolución social los despertaron bruscamente: La Liga Patriótica Argentina, fundada en las calientes jornadas de enero, fue la primera expresión de su reacción. Confluyeron en ella los grupos más diversos: la Asociación del Trabajo-una institución patronal que suministraba obreros rompehuelgas-, los clubes de élite, como el Jockey club círculos militares -la Liga se organizó en el Círculo Naval-, o los representantes de las empresas extranjeras. Conservadores y radicales coincidieron y se mezclaron en las tramos iniciales y el estado le prestó un equívoco apoyo mediante la Policía.Lo más notable fue la capacidad que la Liga mostró para movilizar a varios contingentes de la sociedad, reclutado en sus sectores medios, para la defensa y el orden y la propiedad reivindicando cierto patriotismo y nacionalidad amenaza por la filtración extranjera.
También fue notable su capacidad para organizar "brigadas" que asumían la tarea de imponer el orden a palos -luego fueron muy activos en las zonas rurales-y para presionar al gobierno quien probablemente tuvo muy en cuenta la magnitud de las fuerzas polarizadas en torno de la Liga cuando a lo largo de 1919 imprimió un giro sutil pero decisivo a su política social. La derecha tuvo un nuevo impulso y un argumento decisivo aunque todavía impreciso contra la democracia:voluntaria o involuntariamente Yrigoyen era sospechoso de subvertir el orden. La liga aportó los motivos del orden y la patria. Los católicos combinaron el pensamiento social con el integrismo iliberal que empezó a difundirse a través de los Cursos de Cultura Católica y cristalizó más tarde en la revista Criterio, fundada en 1928. Jóvenes intelectuales, como los Irazusta, difundieron las ideas de Maurras y Leopoldo Lugones proclamo la llegada de "la hora de la espada". Sin duda había discordancias en estas voces y no menores -Lugones era declaradamente anticristiano-, pero no preocupaba a su auditorio, que probablemente no tomaba demasiado en serio mucho de lo que oía pero recogía en todas ellas un mensaje común: lazo a la movilización social y la crítica a la democracia liberal.
La Liga Patriótica se dedicó al "humanismo práctico", organizando escuelas para obreras y movilizando a las "señoritas" de la alta sociedad. Mucho más importante fue la acción de la Iglesia que en 1919,en el pico de la crisis, organizó la Gran Colecta Nacional, destinada a movilizar a los ricos e impresionar a los pobres. Ese año fueron unificadas todas las instituciones católicas que actuaban en la sociedad -con tendencias y propuestas diversas- dentro de la Unión Popular Católica Argentina, un ejército laico comandado unificadamente por los obispos y los curas párrocos, quienes organizaron una guerra en regla contra el socialismo, compitiendo palmo a palmo en la creación de bibliotecas, dispensarios, conferencias y obras de fomento y caridad, tareas éstas en las que los activistas reclutados en los altos círculos sociales adquirían la conciencia de su alta misión redentora. El antiliberalismo que nutre todas estas manifestaciones resultó eficaz como arma de choque, como discurso unificador y como bandera de combate.
¿Hasta qué punto eran justificados los terrores de la derecha? La ola de huelgas, que culminó entre 1917 y 1921, había sido formidable, pero no estaba guiada por un propósito explícito de subversión del orden, sino que expresaba, de manera ciertamente violenta, la magnitud de los reclamos acumulados durante un largo período de dificultades de la Argentina hasta entonces.Los socialistas apostaron a la acción legislativa y a la posibilidad de crear en el Congreso un ámbito de representación. Pero había en el partido una incapacidad casi constitutiva para establecer alianzas o acuerdos, y aunque impulsaron algunas reformas legislativas no lograron dar forma a una fuerza política vigorosa, capaz de equilibrar a la derecha reconstituida o, siquiera, de precisar los puntos centrales del conflicto que se avecinaba. Su otra apuesta fue -a largo plazo- la ilustración de la clase obrera que, según suponían, se esclarecería en el contacto con la ciencia. De ahí su intensa acción educadora, a través de centros, bibliotecas, conferencias, grupos teatrales y córales, la Sociedad Luz. La difusión de ciertas prácticas en los grandes centros urbanos atestigua adecuadamente los cambios que -superada la crisis social- estaban experimentando los trabajadores y la sociedad toda.
El fin de la lucha gremial intensa, la reducción de la sindicalización el debilitamiento de la Unión Sindical Argentina dan testimonio de la atención de los conflictos sociales. La Unión Ferroviaria, fundada en 1922 y con vertida en cabeza indiscutida del sindicalismo, expresó el nuevo tono de 1a acción gremial: un sindicato fuertemente integrado, férreamente dirigido de forma centralizada, negoció sistemática y orgánicamente con las autoridades, descartó la huelga como instrumento y obtuvo éxitos sustanciales.
La universidad constituyó un problema importante para la expansión.
La reforma Universitaria -nació en Córdoba en 1918 y se extendió por toda la argentina y luego latinoamerica fue una expresión de esta transformación: las universidades cuyo propósito era la de formar profesionales eran por aquel entonces elitistas y académicamente escolásticas. Muchos jóvenes estudiantes quisieron abrir sus puertas, participar en su dirección, remover las viejas camarillas de profesores, instaurar criterios de excelencia académica y de actualización científica y vincular a la universidad con los problemas de la Sociedad.
La economía: Con la Primera Guerra Mundial -mucho más que con la crisis de 1930- terminó una etapa de la economía argentina: la del crecimiento relativamente fácil sobre rumbos claros. Desde 1914 se entra en un mundo más complejo, más delicado y en el que el futuro era relativamente incierto.
La guerra puso de manifiesto en forma aguda un viejo mal: la vulnerabilidad de la economía argentina, cuyos nervios motores eran las exportaciones el ingreso de capitales, de mano de obra, y la expansión de la frontera agraria.
Estados Unidos , ocupó los espacios dejados libres por los países europeos en mayor o menor medida derrotados en la guerra. La expansión de Estados Unidos en la década de 1920 se manifestó por el impulso exportador de automóviles, camiones y neumáticos, radios, megáfonos, maquinaria agrícola y maquinaria industrial. Para asegurar el mercado tentador, y saltar por sobre eventuales barreras arancelarias las empresas industriales -General Motors, General Electric, colgate entre otras— realizaron aquí inversiones significativas, que al principio sólo era para armar localmente las piezas importadas. También avanzaron en las empresas de servicios públicos -electricidad y tranvías- como proveedoras, particularmente de los Ferrocarriles del Estados que por entonces crecieron. Estados Unidos para defender su comercio no permitía importaciones desde la Argentina lo cuál desequilibró las balanzas.Por otra parte, la vieja relación "especial" con Gran Bretaña se sostenía mínimamente: Gran bretaña no podía competir contra la industria norteamericana.
Desde 1912 se había conocido este tipo de tensiones en la agricultura; d 1921 se manifestaron en un punto mucho más sensible y que afectaba a intereses más poderosos: la ganadería.
Gracias a las ventas de carne enlatada, los años finales de la guerra fueron excelentes, beneficiándose no sólo los ganaderos de la zona central sino de las zonas marginales, y hasta quienes criaban ganado criollo. La situación cambió bruscamente a fines de 1920, cuando los gobiernos europeos, que estuvieron haciendo stock, cortaron sus compras, y los precios y volumen derrumbaron.Alrededor de 1926 se inició un largo período de estabilidad una suerte de meseta sin el crecimiento espectacular previo pero también sin los problemas de estancamiento posteriores a 1940.
Construcción de la democracia.Yrigoyen comenzó su gobierno con un Parlamento hostil, al igual que la mayoría de los gobiernos provinciales, y buena parte de su estrategia fue aumentar su poder. Para ganar las elecciones, usó presupuesto del Estado, repartiendo empleos públicos entre sus punteros aunque en Buenos Aires la competencia con los socialistas lo llevó a ei métodos más modernos. En 1918 logró obtener la mayoría en la Cámara de Diputados, pero la clave seguía pasando por el control de los gobiernos provinciales, decisivos a la hora de votar. No vaciló en intervenir las provincias , organizando luego elecciones en las que triunfaban sus candidatos, y así su poder aumentó considerablemente, aunque nunca logró imponerse en el Senado, y tropezó con dificultades imprevistas en Diputados.
desde 1922 un militar Enrique Mosconi, presidía Yacimientos Petrolíferos Fiscales, creado por Yrigonyen cuando su período ya expiraba. Bajo la dirección de Mosconi -que era ingeniero militar- la empresa se expandió en la explotación y gracias a la construcción de su refinería en La Plata, avanzó en el mercado interno, poblando el país con sus característicos surtidores. Pero , también crecieron empresas privadas: la británica Shell y la norteamericana Standard oil , que actuaba en Salta, de modo que la competencia empezó a convertir el petróleo en un tema de discusión pública.
el problema petrolero se había instalado en la discusión pública, y la presencia extranjera era asociada con su manifestación más agresiva: la norteamericana de la Standard Oil. La bandera de la nacionalización coincidía con la prédica de los sectores militares preocupados por asegurar la autarquía respecto de los recursos estratégicos, se vinculaba con la nueva y fuerte hostilidad de los sectores terratenientes hacia Estados Unidos, a partir del conflicto de las carnes, y enraizaba finalmente en un sentimiento antiamericano de más larga data, que asociaba unívocamente la metrópoli del norte con el "imperialismo". Pero sobre todo, da la impresión de que de que alguna manera el petróleo aparecía como la panacea que aseguraría la vuelta a la prosperidad, una fuente de rentas tan abundante que con ellas podría asegurarse a la vez la prosperidad de los sectores propietarios, del Estado y de la sociedad.
1930-1943
El 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu asumió como presidente provisional y el 20 de febrero de 1932 transfirió el mando al general P. Justo, que había sido electo, junto con el doctor Julio A. Roca, en
Noviembre del miso del año anterior.
Intervención y cierre económico
La depresión que empezó en 1928 y continuo hasta 1932 golpeó fuertemente las economías abiertas del mundo.
Gran Bretaña se refugió en proteccionismo comercial y constituyó un "área" de la libra, defendida por el control de cambios primero y por la inconvertibilidad de la moneda después y sólo incursionó tímidamente por nuevos caminos; a mediados de 1933, con la designación como ministro de hacienda de Pinedo -con quien colaboró Raúl Prebisch-, se avanzó por un rumbo más novedoso, delineándose dos tendencias que habrían de perdurar largamente: la creciente intervención del Estado y el cierre progresivo de la economía. También otra, menos duradera pero de mayor trascendencia en lo inmediato: el reforzamiento de la relación con Gran Bretaña.
También en 1931fue el establecimiento del control de cambios mediante el gobierno centralizaba la compra-venta de divisas. Avanzando sobre el control de las finanzas en 1935 se creó el Banco Central; cuya función principal era regular las fluctuaciones cíclicas de la masa monetaria evitando tanto una excesiva holgura como la escasez, así como la de controlar los bancos privados-que pertenecían a su directorio- sobre todo en el manejo de créditos. Para atenuar los efectos de las crisis cíclicas y defender los productos locales se comenzó a regular la comercialización de la producción agropecuaria.
El Estado fue asumiendo funciones mayores en la actividad económica, y pasó de la simple regulación de la crisis a la definición de reglas de juego cada vez más amplias. La más importante tuvo que ver con la industria, cuya producción comenzó a crecer en el marco de la crisis, y siguió haciéndolo luego de la recuperación de la segunda mitad de la década. Con la prosperidad de las décadas anteriores se había constituido en el país un mercado consumidor de importancia. El cierre creciente de la economía, los aranceles y la escasez de divisas creaban condiciones adecuadas para sustituir los bienes importados por producidos localmente, sobre todo si la producción no exigía una instalación febril muy compleja o si ya existía una base industrial, que podía ser utilizada más intensamente.
La vieja dinámica de los sectores propietarios, de diversificación en distintas actividades sin atarse definitiva a una encontró en la industrialización sustitutiva un nuevo campo, que se completó posteriormente con la inversión inmobiliaria. Por otra parte con la combinación de un mercado cerrado y algunas pocas grandes empresas por cada rama o cada actividad tornó poco relevante la presión por la mayor eficiencia y el menor precio. La ganadería siguió retrocediendo respecto de la agricultura al igual que en la década anterior . La producción agrícola no decayó, a pesar del derrumbre de los precios, aunque la situación de los productores se deterioró sensiblemente, en especial la de los más pequeños, y se fueron delineando las condiciones del éxodo rural, visible luego del comienzo de la segunda guerra mundial. En todo el n nordeste se extendió la ocupación de nuevas tierras, iniciada en la década anterior, y se constituyó un amplio sector de pequeños productores dependientes de un sector comercial e industrializador muy concentra.También aquí el Estado intervino para regular la comercialización
La presencia británica:
Presionada por el avance de Estados Unidos, y en el marco de la crisis desatada en 1930, Gran Bretaña optó por reconcentrarse en su Imperio, fortalecer sus vínculos con las colonias y dominios y acotar la presencia estadounidense. A la vez, en un contexto mundial de restricciones financieras, se propuso defender sus antiguos mercados y salvar sus ingresos provenientes de préstamos o inversiones antiguas. En 1932 la conferencia imperial de Ottawa inclinó la balanza hacia los miembros del Commonwealth quienes tenían preferencias por las importaciones británicas. Entre otras medidas se decidió a reducir un tercio las compras de carnes congeladas proveniente de Argentina que podía reemplazarse con la proveniente de Australia y en un 10% la enfriada tomando para esto como base las compras de 1932, ya muy bajas. Se trataba de un punto extremadamente sensible para la Argentina, quizás no tanto por su importancia intrínseca como por la magnitud de los intereses constituidos en torno de la exportación de la carne: productores, frigoríficos y empresas navieras eran capaces de presionar fuertemente sobre el gobierno.
A la vez el gobierno Argentino también poseía una arma decisiva: la política arancelaria y el control de cambios, permitían discriminar las importaciones y regular el monto de las divisas que sería utilizado para pagar los servicios de la deuda Británica, para comprar productos británicos o para remitir las utilidades de las empresas británicas instaladas en la Argentina. En un contexto de escasez de divisas y con fuertes demandas de los intereses comerciales norteamericanos el punto se convertía sumamente importante para Gran Bretaña. En 1933 una misión encabezada por Julio A. Roca negoció en Londres las condiciones para el mantenimiento de la cuota Argentina de la Carne. La credibilidad del gobierno era vital entre los diversos sectores ligado a la actividad pecuaria, pero tuvo un éxito relativo: se mantendrían las condiciones de 1932 y se consultarían eventuales reducciones posteriores que fueran necesarias.
No logró gran cosa en su segundo objetivo: aumentar la participación de los productores locales en el control de las exportaciones de modo de negociar en mejores términos con los frigoríficos. Gran Bretaña se aseguró que la totalidad de las libras generadas por este comercio se emplearían en la propia Gran Bretaña: en el pago de la deuda, la importación de carbón, material ferroviario o textiles -para los que se establecía un tratamiento arancelario preferencial-y en la remisión de utilidades de las empresas británicas. El tratamiento benévolo apuntaba a reflotar empresas británicas en dificultades: las ferroviarias y los transportes urbano. Los ferrocarriles estaban atenazados por gastos fijos muy altos en reducción general de su actividad y la creciente competencia del transporte automotor.
Un frente popular Frustado
En 1935 los trabajadores de la construcción de Buenos Aires conducidos por dirigentes comunistas, iniciaron un huelga que duró mas de 90 días. En los barrios de la ciudad se manifestó una amplia solidaridad y en enero la CGT realizó una huelga general de 2 días-la única de la década-al cabo de la cuál los huelguistas obtuvieron la satisfacción de una parte substancial de las demandas. El saldo más importante fue quizás la constitución de la Federación Obrera Nacional de la construcción uno de los sindicatos más importantes y combativos del país. En 1936 se efectuaron muchas huelgas al igual que en 1935 y 1937, coincidiendo probablemente con la reactivación económica. La reacción del gobierno se dirigió también hacia el nuevo sindicalismo combativo: La ley de Residencia fue aplicada en 1937 contra los principales dirigentes de la construcción, comunistas de origen italiano deportados a la Italia fascista. Un manifiesto de la derecha fue el que alertó el resurgimiento de las masas ciegas y la turbia democracia desplaza en 1930 y justificó el fraude patriótico que desde entonces el gobierno utilizó sistemáticamente en favor de los partidos oficialistas.
En el campo de los opositores al gobierno fue muy importante el cambio de posición del partido Comunista. Con la consigna de "lucha de clases contra clases" los comunistas habían combativo por igual fascistas y nazis y a los partidos socialdemócratas a quiénes estigmatizaban como los más peligrosos enemigos del proletario, pero desde 1935 se lanzaron a impulsar la unidad "de los sectores democráticos" para enfrentar al nazifascismo sacrificando las consignas y prácticas que pudieran irritar o atemorizar a los grupos progresistas y democráticos de la burguesía. Reconocer la importancia del Estado y hacer de él su interlocutor principal constituía también una tendencia muy fuerte entre los dirigentes sindicales. Esta tendencia fue criticada desde los partidos políticos opositores, empezaron a dar prioridad a los reclamos democráticos y al enfrentamiento político con el gobierno y presionaron para alinear en él a las organizaciones sindicales.
La guerra y el frente nacional:
el progresivo avance de los mercados europeos -provocado por los triunfos alemanes- redujo drásticame las exportaciones agrícolas, pero en cambio aumentaron mucho las ventas carnes a Gran Bretaña, tanto enfriada como congelada. Como a la vez disminuyeron las importaciones de origen británico. Por otra parte, aprovechando las dificultades en todo el comercio internacional, y una suerte de "vacío de poder" empezaron a exportar a países limítrofes productos industriales: las de textiles, confecciones, alimentos y bebidas, calzado y productos químicos acentuaron el crecimiento industrial iniciado con la sustitución de importaciones y el país empezó a tener saldos comerciales favorables, incluso con Estados Unidos. El Plan de Reactivación Económica proponía para la salida a las dificultades generadas por la guerra, insistir en la cosechas por parte del Estado, para sostener su precio, y a la construcción, pública y privada, capaz de movilizar muchas actividades; sobre todo, remarcaba la importancia de estimular la comercio exterior seguía siendo la "rueda maestra" de la economía estas otras actividades, "ruedas menores", contribuirían al equilibrio general. Se advertía el problema de una economía excesivamente cerrada en sí misma y proponía estimular las industrias "naturales", que elaboraban materias primas locales y pudieran exportar a los países vecinos y a Estados Unidos a largo plazo, la Argentina habría de solucionar un déficit comercial con el país del norte que sin duda se haría más gravoso a medida que fuera creciendo el sector industrial y aumentara la demanda de máquinas repuestos o combustibles.
El proyecto fue aprobado por el Senado con mayoría oficialista pero la Cámara de Diputados no lo trató. Su fracaso fue antes político que económico. Desde 1932 con Roosevelt Estados Unidos cambió su relación de política exterior con el resto de los países americanos tratando de llegar a un acuerdo en común pero erigiéndose en el dominio del continente. El comercio bilateral entre Estados Unidos y Argentina fue infructuoso por el proteccionismo agrícola de ambos países.
En junio de 1940 se constituyó Acción Argentina dedicada a denunciar las actividades de los nazis en el país y la injerencia de la embajada alemana, en ella participaron radicales, socialistas y muchos intelectuales independientes y muchos conspicuos de los miembros de la oligarquía conservadora. Se crearon la Dirección General de Fabricaciones Militares y el Instituto Geográfico impulsando así el avance de las Fuerzas Armadas sobre terrenos más amplios que los específicos. La presencia de los militares fue cada vez más visibles. Rápidamente las Fuerzas Armadas fueron convirtiéndose en un nuevo actor político. Un elemento central del nuevo perfil militar fue el desarrollo de una conciencia nacionalista. El terreno había sido preparado por el nacionalismo uriburista difundido por un grupo minoritario pero activo dentro y fuera de la institución. Era este un nacionalismo tradicional: antiliberal, xénofobo y jerárquico.
También era importante el papel del Estado en una sociedad que seguramente sería acosada en la posguerra por agudos conflictos:
la reconstitución del frente popular, las banderas rojas en los mitines obreros y la presencia en las calles del partido Comunista parecían signos ominosos de ese futuro y para enfrentarlo se requería orden y paz social. El nacionalismo finalmente se manifestó en los intelectuales, que destacaron que el futuro funesto que le aguardaba a la nación era en parte por cierto facilismo, y renunciamiento espiritual de las clases altas o burguesas, del desprecio por el "mestizo" por parte de la sociedad toda, producto a su vez de la cultura de los inmigrantes europeos incapaces de comprender el verdadero valor de la nación.
El 4 de junio de 1943 el Éjercito depuso al presidente e interrumpió por segunda vez el orden constitucional antes aún de haber definido el programa del golpe y ni siquiera la figura misma que lo encabezaría.
Bueno esto fue toda la parte 1, para ir a la parte 2 clickeen en el enlace de abajo:
Empecemos, dividiré el post en 3 partes porque no entra :
La independencia (1810-1820)
Los acontecimientos que se desencadenaron en el Río de la Plata a partir de 1810, fueron el resultado de tres grandes procesos históricos: la independencia de las colonias norteamericanas de la metrópoli británica (1776), la Revolución Francesa (1789) y la crisis política que se vivía en España. La influencia de estos hechos de fin del siglo XVIII y principios del XIX, provocó que en Buenos Aires comenzaran a constituirse grupos que soñaban con romper los lazos que nos unían a España. Cuando el virrey Cisneros dio a conocer la noticia de que los franceses avanzaban sobre Cádiz, los seguidores de la independencia consideraron que había llegado el momento de empezar a operar para lograr sus objetivos.
Para los revolucionarios, la independencia se trataba del nacimiento de una nación, era un proyecto de futuro en el que la comunidad rioplatense y su zona de influencia tendrían que vivir por su propia cuenta.
En el antiguo virreinato del Río de la Plata había un gran sentimiento republicano y esto favorecía a que el modelo político futuro fuera democrático y federal. Pero la tradición centralista que reinaba en estas tierras con la superioridad de Buenos Aires como capital no colaboraría. Había gobernaciones-intendencias (como Córdoba y Salta) que le estaban subordinadas, y también ciudades subalternas (éstas dependían de las gobernaciones-intendencias; Córdoba, por ejemplo, tenía a La Rioja, San Luis, Mendoza y San Juan) que tenían una gran rivalidad con las más importantes y cada vez que algún problema les daba vuelta o que se les enviaba un gobernador delegado, las ciudades subalternas se auxiliaban en Buenos Aires.
Según nos dice Félix Luna en su libro "Breve historia de los Argentinos" fue sin duda Buenos Aires la que llevó adelante la revolución ya que en el interior no había más que retrasos, ocultamientos, resistencias y sobre todo un carácter rígido y tradicionalista por lo que las nuevas ideas que llegaban de Bs. As. demoraban en ser aceptadas y por lo tanto el mayor peso de la Revolución lo soportó Bs. As.
Las relaciones entre el interior del país y Buenos Aires comenzaron a volverse tirantes ya a partir del momento en que el pueblo porteño se sentía con el derecho de tomar la iniciativa de sustituir al virrey por una Junta. La ciudad era importante, pero lo lógico era consultar el parecer de las otras jurisdicciones.
Tanto las gobernaciones-intendencias como las ciudades subalternas poseían el derecho de opinar. Finalmente Buenos Aires introdujo este cambio en la estructura del poder virreinal, y luego notificó a todas las autoridades subalternas del virreinato sobre lo ocurrido, invitándolas a enviar a sus diputados a un congreso general para establecer un gobierno definitivo. Como indudablemente habría resistencia, se formó una fuerza militar.
Los porteños y la gente del interior se enfrentaban por sus opuestos intereses. Buenos Aires quería no sólo seguir manejando el gobierno sino también recaudar los derechos fiscales, fundamentalmente, los de aduana. Entonces el pueblo del interior comenzó a preocuparse y de ninguna manera se quedaría con los brazos cruzados.
En Córdoba se produjo una contrarrevolución presidida por Liniers, que terminó con su fusilamiento. Mendoza también se mostró hostil a Buenos Aires y en Salta se armaron muchas discusiones. Pero las gobernaciones-intendencias y las ciudades subalternas fueron poco a poco reconociendo a la Junta.
Sobre todo en tres puntos la resistencia se hizo activa; esto sucedió en el Alto Perú, en el Paraguay y en Montevideo.
Desde Buenos Aires partió una expedición hacia el Paraguay con la intención de convencer o vencer a los paraguayos; a estos no les gustaba la idea de rendir cuentas a la ciudad porteña sobre sus importaciones y exportaciones.
Al Alto Perú también se envió una expedición, la cual triunfó pero luego de unos meses las fuerzas patriotas sufrieron una derrota en la batalla de Huaqui, por lo que se perdió el Alto Perú. Debido a esto se cambió la estructura de gobierno, creándose el Triunvirato. Este fue destituido en 1812 con la ayuda de San Martín y Alvear y se creó un Segundo Triunvirato.
La Banda Oriental tenía una gran rivalidad con Buenos Aires ya que Montevideo poseía un puerto mejor que el de la capital, y quería ser puerta de entrada y salida de toda esta parte de América. Fue en Montevideo donde a través de Artigas se comenzó a discutir el régimen centralista porteño. Artigas no envió por lo tanto delegados ni a la Asamblea del año XIII ni al congreso de Tucumán. Sus ideas y acción político-militar influyeron tanto en la Banda Oriental como en las provincias del Litoral y en Córdoba.
En 1815, en el interior tuvo lugar una rebelión general debido a la designación de Alvear como Director Supremo, esta fue la primer revolución nacional contra un poder central. Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y la Banda Oriental se declararon independientes y Córdoba, aunque no lo hizo, aceptó la protección de Artigas. A partir de este año, las expediciones a la frontera norte alentadas desde Bs. As. cesaron; pero continuó un estado de guerrilla permanente, apoyado por Guemes sobre todo.
Cuando en 1816, el gobierno convocó un congreso en Tucumán era seguro que algunos propondrían un régimen federal y otros uno centralista. Si bien el problema se presentaba como una preferencia política, escondía toda una concepción de la vida económica e institucional del país; según nos cuenta José Luis Romero en "Breve historia de la Argentina". En este congreso se declaró la independencia y el mismo no contó con representantes de las provincias litorales, ya en abierto estado de sublevación.
Con la invasión de la Banda Oriental por los portugueses, promovida desde Bs. As., se logró que la situación se agrave y que la unidad del país peligrara.
En el año 1818, Ramírez derrotó a las tropas de Bs. As. entonces el Directorio comenzó a verse cada vez más débil frente a las fuerzas del litoral.
Estanislao López promovió en 1819, la sanción de una constitución provincial.1 Ese mismo año, el Congreso que se había trasladado a Buenos Aires, había aprobado una carta constitucional para las Provincias Unidas2 (fue jurada por todas las provincias con excepción de las del Litoral). La crisis se precipitó; las fuerzas de Entre Ríos y las de Santa Fe se enfrentaron con los restos del Ejército Nacional, venciéndolo en Cepeda en 1820. El poder central desapareció, se diluyó el Congreso y las provincias obtuvieron plena autonomía. Bustos terminaba de certificársela a Córdoba, Ibarra a Santiago del Estero, Aráoz a Tucumán, Ocampo a La Rioja y la Intendencia de Cuyo se separó, lo que dio origen a tres provincias.
Buenos Aires también se constituyó como provincia autónoma y su gobernador, Sarratea firmó el Tratado del Pilar con López y Ramírez.3
"La nación sería una república en donde algunas facultades se delegaran en un poder central, pero donde cada una de las provincias pudiera gobernarse a sí misma".4
Desaparecido el régimen que las unía cada provincia se armó su propio futuro.
La desunión (1820-1835)
Se había disuelto el régimen de las provincias Unidas, pero no la convicción de la unidad nacional. Las provincias argentinas se organizaron en estados independientes, pero mantuvieron vínculos mediante un sistema de acuerdos y alianzas regionales.
Ante la inestabilidad política que reinaba en Buenos Aires, asumió como gobernador Dorrego, quien derrotó a López en la batalla de Pavón. Pero el triunfo fue efímero ya que Dorrego fue vencido en el combate de Gamonal. El gobernador fue reemplazado por Rodríguez quien firmó con López el Tratado de Venegas, por el que se convino la paz entre Bs. As. y Santa Fe.
Artigas fue derrotado en 1820 por los invasores portugueses (este buscó el apoyo de los caudillos del Litoral sin recibirlo) y la Banda Oriental quedó anexada al Portugal y luego en 1822 al Imperio del Brasil. Sin embargo, un sector importante apoyaba el mantenimiento de la provincia oriental dentro del ámbito de las antiguas Provincias Unidas.
La situación interprovincial se normalizaba en el Litoral. Los gobernadores de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires suscribieron el Tratado del Cuadrilátero, el cual establecía una alianza ofensiva y defensiva entre las cuatro provincias.1
En 1824 se reunió en Buenos Aires un Congreso: había que desplazar a los brasileños de la Banda Oriental. Las provincias enviaron a sus delegados con el objetivo de que se sancionara una constitución federal; sin embargo, se sancionó una unitaria y se eligió a Rivadavia como Presidente. Esto despertó la resistencia de los caudillos federales del interior.
Quiroga (gobernador de La Rioja) se opuso a Lamadrid (gobernador de Tucumán) ya que este defendía la carta unitaria y no sólo eso, sino que además amenazaba con extender su autoridad por Catamarca, Jujuy, Salta y Cuyo. Lamadrid fue derrotado en octubre de 1826 y Quiroga reunió el norte y centro del país.
Después de una guerra con Brasil, se logró un acuerdo de paz en 1827, en el cual se perdió la posesión de la Banda Oriental. Debido a este desventajoso acuerdo, el régimen rivadaviano terminó rápidamente.
Fracasada la tentativa de unidad, las provincias retornaron a su aislamiento.
En Buenos Aires, el Partido Federal ganó las elecciones para gobernador y Dorrego ocupó el cargo. Éste procuró crear acuerdos con las provincias a fin de convocar un congreso constituyente que organizara el país sobre una base federal. En julio de 1828 se iniciaron las discusiones, pero sólo asistieron nueve provincias, por lo que no se logró ningún avance. La falta del respaldo federal de Dorrego hizo que el general unitario Lavalle lo derrocara a fines de 1828, ordenara su fusilamiento y se hiciera proclamar gobernador. López y Rosas comenzaron a operar contra Lavalle y lo derrotaron en 1829. José María Paz llegó con sus tropas a Córdoba, donde derrocó a Bustos, y asumió el gobierno en su lugar. Facundo Quiroga (el caudillo riojano) fue vencido también por Paz en La Tablada. Este triunfo abría una nueva época para la ciudad de Córdoba, que hasta entonces había ocupado el último lugar entre los pueblos argentinos.
La Junta de Representantes decidió designar gobernador a Juan Manuel de Rosas a fines de 1829 y le otorgó poderes extraordinarios.
Quiroga había logrado hacerse fuerte en las provincias de Cuyo, pero Paz lo volvió a vencer en 1830 y constituyó la Liga del Interior para hacerles frente a los federales que predominaban en el litoral.
Por la batalla de Oncativo, Córdoba, Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy quedaban libres de la dominación de caudillos. La unidad de la república empezaba a hacerse efectiva desde Córdoba por medio de las armas.
En 1831, las provincias litorales respondieron con la firma del Pacto Federal.
Paz fue hecho prisionero por López y sus partidarios, y así la Liga del Interior no tardó en derrumbarse. Las tropas del Pacto Federal, con la colaboración de la de Quiroga y otros caudillos, pronto extendieron su predominio a toda la república.
En el interior, luego de vencer a Lamadrid, Quiroga se afirmó definitivamente.
En el litoral, López mantenía con seguridad la hegemonía regional. Y en Bs.As., Rosas afianzaba su poder y agrandaba su influencia. En 1833, éste organizó una expedición al sur para reducir a los indios pampas. Poco después de su regreso la situación se vio complicada tanto en el interior (donde la autoridad de Quiroga era cada vez más fuerte) como en Buenos Aires.
A fines de 1834, hubo una guerra civil entre Tucumán y Salta, dos provincias federales. Rosas le pidió a Quiroga que pacificara la situación. En 1835 Quiroga fue asesinado y luego la Legislatura bonaerense elegía gobernador de la provincia a Rosas.
La Federación (1835-1852)
Durante los diecisiete años que duró la hegemonía de Rosas en Buenos Aires las provincias se mantuvieron independientes bajo sus gobiernos locales, no se instauró ningún régimen que institucionalizara la nación. Pero reinó, sin embargo, una extraña forma de unidad conocida como Federación. Ésta (vista como el triunfo de los ideales del federalismo) aseguró la hegemonía de Bs. As. y redujo el crecimiento de las provincias. El puerto de Bs. As. seguía siendo la mayor fuente de riqueza para el estado y aportaba beneficios a los comerciantes de la ciudad y también a los fabricantes de cueros y tasajos. Las provincias del interior no participaban de esas ventajas, por lo tanto la federación acentuó el empobrecimiento de las provincias interiores, bloqueadas por sus aduanas interprovinciales. Esto nos permite ver que aunque Rosas hablaba de Federación y consagraba su lema como federal, encabezó un régimen absolutamente centralista.1 Recaudaba impuestos a través de la Aduana porteña y, en algunos casos, ayudaba a las provincias que estuvieran muy necesitadas. Esto ocurrió con Santiago del Estero.
Rosas prohibió que las embarcaciones del extranjero naveguen los ríos del interior y esto dio como resultado que la economía de Entre Ríos se debilitara.
Pese a las convulsiones políticas, la economía experimentó una vigorosa expansión, se duplicaron las exportaciones de origen ganadero y creció el número de buques de todo el mundo que llegaban a Buenos Aires con mercaderías para vender en la capital y el interior.
Rosas expulsó a sus adversarios de la administración pública, el clero y el ejército. Todos fueron obligados a usar la divisa punzó. Se desarrolló un período de glorificación del Restaurador y los opositores (a los que se calificó de salvajes unitarios) fueron perseguidos y obligados a partir al exilio, encarcelados o muertos.
En el interior Rosas no era querido para nada; sus grandes represiones preocupaban mucho a los gobiernos provinciales.
La revolución iniciada por Lavalle fracasó en 1838. En 1839 el gobernador porteño contuvo los levantamientos del gobernador correntino Berón de Astrada y de Maza.
En 1840 se produjo la sublevación de las provincias del norte, lideradas por Avellaneda (gobernador tucumano) pero Rosas los venció. A fines de 1841 Lavalle, tras una suma de derrotas, se retiró hacia el Norte. Pero fue asesinado en Jujuy y todo el Norte quedó subordinado a la autoridad de Rosas.
Hubo constantes levantamientos y luchas en todo el país.
En 1845 Corrientes volvió a sublevarse y Madariaga, su gobernador, fue derrotado dos veces por Urquiza (gobernador de Entre Ríos).
Esto debía llegar a un fin para que la nación lograra organizarse, dar garantías y derechos a sus ciudadanos y poner en vigencia un equitativo reparto de las rentas nacionales.
Entre 1850 y 1851, Urquiza se levantó contra Rosas y lo venció en la batalla de Caseros en 1852 al mando del Ejército Grande.
Tras la derrota, el Restaurador se exilió en Gran Bretaña.
La Federación había terminado.
La Confederación (1852-1862)
Urquiza entró en Buenos Aires para hechar las bases de la organización del país.1 En el país se sentía la necesidad de la unión. Pero la tarea que esperaba a Urquiza era complicada; había muchas diferencias económicas entre las distintas regiones.
En 1852 dos grandes partidos comenzaron a enfrentarse: el Partido Federal, en el cual estaban agrupadas las oligarquías provincianas y presidía Urquiza, y el Partido Liberal, que encabezaban los antiguos emigrados y predominaba en Buenos Aires.
El caudillo entrerriano designó gobernador interino de Bs. As. a Vicente López y convocó una reunión de gobernadores en San Nicolás para discutir la constitución política del país. El acuerdo de San Nicolás se firmó el 31 de mayo. Este convenio proclamaba el Pacto Federal de 1831 como ley fundamental de la República y el federalismo volvía a triunfar; se aseguraba la libre navegación de los ríos, la distribución proporcional de las rentas nacionales y la libertad de comercio en todo el territorio. Además, llamaba a un congreso constituyente al que concurrirían todas las provincias con igual representación.
Finalmente, se designaba a Urquiza Director Provisorio de la Confederación.
Esto fue más de lo que Buenos Aires estaba dispuesta a soportar. Los porteños rechazaron el convenio y Vicente López y Planes renunció a su cargo. Pero Urquiza actuó con rapidez. Disolvió la Legislatura de la ciudad, repuso en su cargo a López y Planes y dispuso la nacionalización de la Aduana.
Pero la oposición dentro de Bs. As. era muy grande, por lo que una revolución en septiembre de 1852 permitió a los porteños retomar el control de la ciudad.2
Urquiza tuvo que retirarse pero luego de unos meses en Santa Fe se reunieron los delegados de las provincias sin la presencia de Bs.As., sancionaron la Constitución Nacional de 1853 y eligieron a Urquiza como presidente.
Se extendió una situación bastante peligrosa. Existía por un lado la Confederación Argentina (que poseía Constitución Nacional, un Congreso y un Poder Ejecutivo con sede en Paraná) formada por trece provincias, y por el otro, el Estado de Buenos Aires. Ambos se agredían, competían y se hostilizaban. Había una diferencia muy grande entre el adelanto de Buenos Aires y el desarrollo económico y político del interior. Esto hacía muy difícil la unión.
Finalmente, en octubre de 1859 se enfrentaron en Caseros las tropas de Buenos Aires, comandadas por Mitre (ministro de guerra de la prov.), con las de la Confederación, bajo el mando de Urquiza. Esta triunfó entonces se firmó el Pacto de San José de Flores, por el cual Bs. As. se declaraba integrante de la Confederación Argentina, aceptando la Constitución Nacional.
Aunque con algunos rozamientos, el pacto empezó a cumplirse y en octubre de 1860, Bs. As. juró la Constitución Nacional.
Inesperadamente se desató otro conflicto. Una ley de la Legislatura bonaerense declaró entonces nulo el Pacto de San José de Flores y la Confederación intervino la provincia. Esta resistió y Urquiza fue derrotado por Mitre en Pavón en septiembre de 1861. Ambos líderes terminaron haciendo un pacto de no agresión. En octubre de 1862 Mitre resultó elegido presidente. Buenos Aires estaba ya reincorporada al país y provisoriamente era su capital. La unidad nacional quedaba consumada.
Gobierno Nacional (1862-1880)
Es durante este período que el país logra organizarse constitucionalmente de manera definitiva. Por primera vez desde 1820 existía un gobierno formal y verdaderamente nacional.1
Las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda (con las que contó esta época) fueron reafirmando el sistema republicano y el país se fue acostumbrando a cumplir una ley; hubo un profundo cambio en la estructura social y económica de la nación. La etapa de los caudillismos, de los gobiernos volteados por revoluciones y las largas dictaduras había llegado a su fin.
Mitre quería federalizar la ciudad de Buenos Aires pero no lo consiguió. En cambio, aprobó una ley mediante la cual Bs. As. fue la capital provisoria de la nación.
Durante la gestión de Mitre, orientada a unificar la nación bajo la ideología liberal, diferentes caudillos del interior se sublevaron ante el gobierno central.
El caudillo riojano, el "Chacho" Peñalosa, dirigió la última revolución de las provincias mediterráneas y fue derrotado a fines de 1863 por las fuerzas nacionales. En 1865 estalló la guerra del Paraguay, de la cual no se sacó nada positivo y en 1866 se inició una serie de alzamientos contra el gobierno de Mitre.
En las elecciones de 1868, las provincias apoyaron a Sarmiento, quien fue elegido presidente; Alsina fue el vicepresidente.
Las metas de Sarmiento se resumen en la palabra progreso y los caminos para alcanzarlo fueron la llegada de inmigrantes, la educación y el desarrollo agroindustrial. Una de las preocupaciones de Sarmiento fue alfabetizar a las clases populares es por esto que fundó muchas escuelas y apoyó en 1869 una ley que otorgaba subvenciones a las provincias para que las crearan en las suyas.2
La construcción de los ferrocarriles creó una gran fuente de trabajo para los inmigrantes, dando un fuerte cambio a la economía del país.
En 1870 López Jordán en Entre Ríos dirigió una revolución y mató a Urquiza. Debido a esto Sarmiento tuvo que intervenir Entre Ríos militarmente y esto derivó en una guerra que finalizó en 1871.
A partir de 1870, las ciudades de Europa se fueron expandiendo y desarrollando sobre la base de algunos inventos que afectaron la calidad de vida de la gente y trascendieron a nuestro país, como la luz de gas. El acero fraguado a altas temperaturas permitió aplicaciones en la construcción. También hubo muchos avances médicos. El ferrocarril adquirió una gran importancia. Todo esto tuvo como resultado un gran avance en la calidad de vida de la gente.
Por otra parte, los trabajadores industriales de Alemania, Inglaterra y Francia solicitaban una cantidad de productos que luego abastecieron nuestro país. Era un gran contexto internacional con disponibilidad de capitales para invertirse en el exterior de los países centrales y con grandes avances científicos y técnicos.
Al final de su período, hacia 1874, Sarmiento había desarrollado una gran obra de gobierno, ejercía el control en todo el país y contaba con el apoyo de las tropas nacionales.
Las oligarquías provincianas, apoyadas por Sarmiento, plantearon que Avellaneda fuese el nuevo presidente. Debido a esto, Mitre se rebeló contra el gobierno y desencadenó una revolución. Fue derrotado y el 12 de octubre, Avellaneda asumió la presidencia. El país vivía una grave agitación económica que había detenido el arribo de inmigrantes. Asimismo, la gran cantidad de productos importados consumidos por el mercado interno causó un profundo déficit de la balanza comercial. Para solucionar este problema fue preciso exportar reservas de oro. Una vez finalizada la crisis, los inmigrantes nuevamente comenzaron a fluir desde el viejo mundo y en 1876, se dictó la Ley de Colonización, que creó el Departamento General de Inmigración.
Cuando su mandato finalizaba, por el año 1880, Avellaneda anticipó que se proponía federalizar Buenos Aires y convertirla en capital de la República. Al mismo tiempo, ofrecía su apoyo a Roca contra Tejedor. Luego la revolución estalló pero la Guardia Nacional de Bs. As. fue derrotada por el ejército nacional. Y así fue que en 1880, Buenos Aires se convirtió en capital federal de la República. Así, finalizaba el ciclo de la vida argentina que había dado vueltas alrededor de las relaciones entre Buenos Aires con su puerto y supremacía y el país.
Fuente de estos capítulos: http://www.monografias.com/
1880 1916
En 1880 cuando asumió por primera vez su presidencia Julio A. Roca, lo primero que hizo el Estado fue asegurar la paz y el orden Institucional. La "capital federal" -ciudad de buenos aires- se transformó en la capital de la Nación. El estado afirma su poder sobre territorios controlados por indígenas, se definió los límites del Estado como la "Conquista del Desierto" en 1879 y en 1911 se completó la ocupación de los territorios del Nordeste. Se consolidó un fuerte centro de poder basado jurídicamente en la Constitución Nacional sancionada en 1853. Aunque estaban ideadas el sistema fiscal; judicial y la administración del Estado, su desarrollo era precario con escasos medios para fomentar la Educación y la Inmigración. A medida que sus recursos aumentaron fue expandiendo sus instituciones y adquirió solidez antes que la sociedad.
Para insertarse en la economía mundial, los sucesivos gobiernos desde 1810, con preponderancia en 1850 se alinearon comercialmente con Gran Bretaña, hecha potencia, en la cumbre económica por su desarrollo industrial. Por la aparación en el mercado mundial de Estados Unidos y Alemania, Gran Bretaña decidió cuidar sus relaciones o compromisos tomados conviertíéndolas ciertamente en monopólicas.Esta relación se varió desde la exportación de materia prima de lanas para la producción textil hasta el desarrollo de infraestructura "pública" como vías ferroviarias y trenes, bancos comercios y préstamos al estado. Además los Británicos instalaron y desarrollaron el sistema de Frigoríficos que permitía exportar carne envasada.
Desde 1880 el país recibió numerosas cantidades de inmigrantes provenientes de toda europa, especialmente la mayoría italianos, luego en menor proporción españoles y franceses. El Estado fomentó la inmigración con subsidios y propaganda.
El empresario rural buscó el máximo posible de ganancias.En el Litoral, donde escaseaba el ganado y la producción podía trasladarse fácilmente por los ríos, se inclinaron por la agricultura; allí donde la tierra era barata, optaron por la colonización, que la valorizaba, pero cuando el valor aumentó prefirieron el sistema de arrendamiento. En la provincia de Buenos Aires perduró la gran propiedad indivisa y la explotación del lanar, hasta que la instalación de los frigoríficos hizo rentable la explotación del vacuno refinado con las razas inglesas y destinado a la exportación. Entonces, las necesidades de praderas artificiales estimularon la colonización agrícola: las tierras se destinaron alternativamente a cereales, forrajes y pastoreo, con lo que la agricultura se asoció definitivamente con la ganadería.
Esta combinación resultaba la más adecuada para las condiciones específicas de entonces. La calidad de las praderas aseguraba altos rendimientos con escasas inversiones; por otra parte, las condiciones del mercado mundial, extremadamente cambiantes e incontrolables desde este lejano sur, hacían conveniente mantener la flexibilidad para elegir, cada año, la opción más rentable. Parecía más razonable mantener la tierra unida para conservar todas las opciones y encarar explotaciones más bien extensivas. Luego los arrendatarios rurales que poseían un capital limitado prefirieron alquilar extensiones de tierra antes que adquirir una extensión propia más pequeña. En 1880 la expansión de la agricultura fue continua. Entre 1892 y 1913 se quintuplicó la exportación y además se agregaron el trigo; el maíz; el lino, la lana y la carne vacuna congelada y enlatada. Apareció luego el crecimiento del sector ganadero desplazando la producción de lana hacia el sur.
En este período el Estado modernizó los servicios de higiene y transporte, construyendo plazas y avenidas. Se construyeron edificios públicos y residencias. El Sector Industrial creció asociado a la economía agropecuaria y nutriéndose de capitales extranjeros.
Conflictos culturales: al principio poca integración o comunión con otros inmigrantes de distintas naciones. Distinta lengua y cultura. Hacinamiento en condiciones de vivienda, inestabilidad en el trabajo, pésimas condiciones sanitarias, epidemias y mortalidad infantil. Analfabetismo. Estos conflictos fueron atenuándose con la integración social de distintas razas y culturas, se puede decir que en Argentina se caracterizó el mestizaje. Con la implementación de la educación además de la Alfabetización los hijos de los inmigrantes y las personas nacidas en Argentina comulgaron un lenguaje, y permitió el desarrollo de cultural de la sociedad en cierta forma. (nt:fede esta oración está traída de los pelos!) aunque los primeros inmigrantes analfabetos quedaron casi excluidos del sistema y del desarrollo progresista de la sociedad.
Generación del ´80: Aristocracia “notables” notables de familias ricas. En la cúspide del sistema político la selección de personal se acordaban entre el presidente, los gobernadores y otros notables de prestigio reconocido. En niveles más bajos se encontraban los “caudillos” electorales que ejercían control sobre otros ciudadanos para boicotear padrones. El sistema estimulaba la escasa participación en las elecciones . El sistema institucional era republicano-aunque diseñado para mediatizar decisiones más importantes y alejarlas de la voluntad popular. La prácticas electorales de la época como la injerencia del gobierno desalentaba la competencia política.
Como dijimos antes la educación pública solo se orientó hacia los jóvenes dejando a la gran mayoría de los adultos sin formación o analfabetos. Entonces surgieron:
a)los anarquistas: tuvieron una relación más estrecha con los adultos-trabajadores y supieron hablarles en su lenguaje. Promulgando una sociedad más justa sin patrones ni Estado. La huelga y el levantamiento espontáneo era su instrumento por las luchas específicas de cada gremio.
b)socialistas: promulgaban un estado más justo y equitativo, através de una injerencia o intervención mayor del parlamento y llegaron específicamente a sectores populares integrados a la sociedad gralte con educación básica.
c)sindicalismo: predicaron gralte en los sectores industriales tales como los ferroviarios o marítimos Como los socialistas promulgaban reformas regulares pero se desinteresaron de la lucha política y se dedicaban a la acción gremial.
Partidos políticos: Ucr: los integraban jóvenes profesionales, comerciantes, empresarios y chacareros. Representantes: Carlos Pellegrini, hipólito Yrigoyen luego. Objetivo: sufragio universal y moralización del sector público.Psd: partido demócrata progresista, principal figura lisandro de la torre, conservador
Socialistas: objetivos y estrategias ya expuestas. Palacios principal figura en su tiempo.
Anarquistas ya expuesto.
1916 1930
Diferencias de presidencias entre Yrigoyen y Alvear
Yrigoyen fue presidente desde 1916 a 1922 año en el que le sucedió Alvear. Yrigoyen fue reelegido en 1928 para ser depuesto por un levantamiento militar el 6 de septiembre de 1930.
Desde entonces tuvieron que pasar 59 años para la transición de un poder democrático a otro poder democrático.
La presidencia de Yrigoyen fue contradictoria desde el principio: para unos era quien -toda probidad y rectitud- venía a develar el ignominioso régimen y a iniciar la regeneración; hubo incluso quienes lo vieron como una suerte de santón laico. Para otros era el caudillo ignorante y demagogo, expresión de los peores vicios de la democracia. Alvear en cambio fue identificado, para bien o para mal, con los grandes presidentes del viejo régimen, y su política se asimiló con los vicios o virtudes de aquél.Los reclamos de participación política se relacionaban con mejoras en la situación de los distintos sectores sociales.
La posición Argentina durante la primera guerra mundial:
Inicialmente Yrigoyen mantuvo la política de Victorino de la Plaza, su antecesor: la "neutralidad benévola" hacia los aliados suponía continuar con el abastecimiento de los clientes tradicionales, y además concederles créditos para financiar sus compras.
La Argentina había resistido tradicionalmente las apelaciones del panamericanismo, una doctrina que suponía la identidad de intereses entre Estados Unidos y sus vecinos americanos, pero el hundimiento de tres barcos mercantes por los alemanes movilizó una amplia corriente de opinión en favor de la ruptura, que era impulsada por los estadounidenses y entusiastamente apoyada por los diarios La Nación y La Prensa. Las opiniones dividieron de un modo singular: el Ejército -cuya formación profesional germana- tenía simpatías por Alemania, mientras que la Marina se alinea por Gran Bretaña. La oposición conservadora era predominantemente rupturista, al igual que la mayoría de los socialistas, aunque en abril de 1917 produjo entre ellos una escisión que, siguiendo a la Unión Soviética, adhirió al neutralismo. Los radicales estaban muy divididos en torno de esta cuestión. También, había proclamado al 12 de octubre -aniversario del viaje de Colón- como Día de La Raza, oponiendo al panamericanismo la imagen de una Hispanoamerica excluía a los vecinos anglosajones.
Crisis social:
las condiciones sociales eran complicadas en el momento de su estallido, se agravaron luego por las dificultades del comercio exterior y de la retracción de los capitales: en las ciudades se sintió la inflación, el retraso de los salarios reales -los de los empleados públicos incluso sufrieron rebajas- y la fuerte desocupación. La guerra perjudicó las exportaciones de cereales, y particularmente las de maíz, y en las zonas rurales agravó la situación ya deteriorada de los chacareros y también jornaleros . Se inició entonces un ciclo breve pero violento de confrontación social que alcanzó su momento culminante en 1919 y se prolongó hasta 1922 o 1923.
Esa ola de convulsiones se desarrollaba de manera parecida en todo el mundo occidental,recogiendo los ecos primero de la revolución soviética de 1917 y, luego, de los movimientos revolucionarios que estallaron, apenas terminó la guerra, en Alemania, Italia y Hungría. La impresión de que la revolución mundial era inminente operó en cierta medida como ejemplo para los trabajadores, pero mucho más lo hizo como revulsivo para las clases propietarias. La revolución se mezclo con la contrarrevolución, y entre ambas hirieron de muerte a las democracias liberales: en medio de la crisis de valores desatada en la posguerra, éstas fueron ampliamente cuestionadas por distintos tipos de ideologías y de movimientos políticos, que iban desde las dictaduras lisas y llanas -como la establecida en España en 1923 por el general Primo de Rivera- hasta los nuevos experimentos autoritarios de base plebiscitaria, como el iniciado en Italia en 1922 por Benito Mussolini, cuyas formas novedosas ejercieron una verdadera fascinación.
En 1919, los fantasmas de la revolución social los despertaron bruscamente: La Liga Patriótica Argentina, fundada en las calientes jornadas de enero, fue la primera expresión de su reacción. Confluyeron en ella los grupos más diversos: la Asociación del Trabajo-una institución patronal que suministraba obreros rompehuelgas-, los clubes de élite, como el Jockey club círculos militares -la Liga se organizó en el Círculo Naval-, o los representantes de las empresas extranjeras. Conservadores y radicales coincidieron y se mezclaron en las tramos iniciales y el estado le prestó un equívoco apoyo mediante la Policía.Lo más notable fue la capacidad que la Liga mostró para movilizar a varios contingentes de la sociedad, reclutado en sus sectores medios, para la defensa y el orden y la propiedad reivindicando cierto patriotismo y nacionalidad amenaza por la filtración extranjera.
También fue notable su capacidad para organizar "brigadas" que asumían la tarea de imponer el orden a palos -luego fueron muy activos en las zonas rurales-y para presionar al gobierno quien probablemente tuvo muy en cuenta la magnitud de las fuerzas polarizadas en torno de la Liga cuando a lo largo de 1919 imprimió un giro sutil pero decisivo a su política social. La derecha tuvo un nuevo impulso y un argumento decisivo aunque todavía impreciso contra la democracia:voluntaria o involuntariamente Yrigoyen era sospechoso de subvertir el orden. La liga aportó los motivos del orden y la patria. Los católicos combinaron el pensamiento social con el integrismo iliberal que empezó a difundirse a través de los Cursos de Cultura Católica y cristalizó más tarde en la revista Criterio, fundada en 1928. Jóvenes intelectuales, como los Irazusta, difundieron las ideas de Maurras y Leopoldo Lugones proclamo la llegada de "la hora de la espada". Sin duda había discordancias en estas voces y no menores -Lugones era declaradamente anticristiano-, pero no preocupaba a su auditorio, que probablemente no tomaba demasiado en serio mucho de lo que oía pero recogía en todas ellas un mensaje común: lazo a la movilización social y la crítica a la democracia liberal.
La Liga Patriótica se dedicó al "humanismo práctico", organizando escuelas para obreras y movilizando a las "señoritas" de la alta sociedad. Mucho más importante fue la acción de la Iglesia que en 1919,en el pico de la crisis, organizó la Gran Colecta Nacional, destinada a movilizar a los ricos e impresionar a los pobres. Ese año fueron unificadas todas las instituciones católicas que actuaban en la sociedad -con tendencias y propuestas diversas- dentro de la Unión Popular Católica Argentina, un ejército laico comandado unificadamente por los obispos y los curas párrocos, quienes organizaron una guerra en regla contra el socialismo, compitiendo palmo a palmo en la creación de bibliotecas, dispensarios, conferencias y obras de fomento y caridad, tareas éstas en las que los activistas reclutados en los altos círculos sociales adquirían la conciencia de su alta misión redentora. El antiliberalismo que nutre todas estas manifestaciones resultó eficaz como arma de choque, como discurso unificador y como bandera de combate.
¿Hasta qué punto eran justificados los terrores de la derecha? La ola de huelgas, que culminó entre 1917 y 1921, había sido formidable, pero no estaba guiada por un propósito explícito de subversión del orden, sino que expresaba, de manera ciertamente violenta, la magnitud de los reclamos acumulados durante un largo período de dificultades de la Argentina hasta entonces.Los socialistas apostaron a la acción legislativa y a la posibilidad de crear en el Congreso un ámbito de representación. Pero había en el partido una incapacidad casi constitutiva para establecer alianzas o acuerdos, y aunque impulsaron algunas reformas legislativas no lograron dar forma a una fuerza política vigorosa, capaz de equilibrar a la derecha reconstituida o, siquiera, de precisar los puntos centrales del conflicto que se avecinaba. Su otra apuesta fue -a largo plazo- la ilustración de la clase obrera que, según suponían, se esclarecería en el contacto con la ciencia. De ahí su intensa acción educadora, a través de centros, bibliotecas, conferencias, grupos teatrales y córales, la Sociedad Luz. La difusión de ciertas prácticas en los grandes centros urbanos atestigua adecuadamente los cambios que -superada la crisis social- estaban experimentando los trabajadores y la sociedad toda.
El fin de la lucha gremial intensa, la reducción de la sindicalización el debilitamiento de la Unión Sindical Argentina dan testimonio de la atención de los conflictos sociales. La Unión Ferroviaria, fundada en 1922 y con vertida en cabeza indiscutida del sindicalismo, expresó el nuevo tono de 1a acción gremial: un sindicato fuertemente integrado, férreamente dirigido de forma centralizada, negoció sistemática y orgánicamente con las autoridades, descartó la huelga como instrumento y obtuvo éxitos sustanciales.
La universidad constituyó un problema importante para la expansión.
La reforma Universitaria -nació en Córdoba en 1918 y se extendió por toda la argentina y luego latinoamerica fue una expresión de esta transformación: las universidades cuyo propósito era la de formar profesionales eran por aquel entonces elitistas y académicamente escolásticas. Muchos jóvenes estudiantes quisieron abrir sus puertas, participar en su dirección, remover las viejas camarillas de profesores, instaurar criterios de excelencia académica y de actualización científica y vincular a la universidad con los problemas de la Sociedad.
La economía: Con la Primera Guerra Mundial -mucho más que con la crisis de 1930- terminó una etapa de la economía argentina: la del crecimiento relativamente fácil sobre rumbos claros. Desde 1914 se entra en un mundo más complejo, más delicado y en el que el futuro era relativamente incierto.
La guerra puso de manifiesto en forma aguda un viejo mal: la vulnerabilidad de la economía argentina, cuyos nervios motores eran las exportaciones el ingreso de capitales, de mano de obra, y la expansión de la frontera agraria.
Estados Unidos , ocupó los espacios dejados libres por los países europeos en mayor o menor medida derrotados en la guerra. La expansión de Estados Unidos en la década de 1920 se manifestó por el impulso exportador de automóviles, camiones y neumáticos, radios, megáfonos, maquinaria agrícola y maquinaria industrial. Para asegurar el mercado tentador, y saltar por sobre eventuales barreras arancelarias las empresas industriales -General Motors, General Electric, colgate entre otras— realizaron aquí inversiones significativas, que al principio sólo era para armar localmente las piezas importadas. También avanzaron en las empresas de servicios públicos -electricidad y tranvías- como proveedoras, particularmente de los Ferrocarriles del Estados que por entonces crecieron. Estados Unidos para defender su comercio no permitía importaciones desde la Argentina lo cuál desequilibró las balanzas.Por otra parte, la vieja relación "especial" con Gran Bretaña se sostenía mínimamente: Gran bretaña no podía competir contra la industria norteamericana.
Desde 1912 se había conocido este tipo de tensiones en la agricultura; d 1921 se manifestaron en un punto mucho más sensible y que afectaba a intereses más poderosos: la ganadería.
Gracias a las ventas de carne enlatada, los años finales de la guerra fueron excelentes, beneficiándose no sólo los ganaderos de la zona central sino de las zonas marginales, y hasta quienes criaban ganado criollo. La situación cambió bruscamente a fines de 1920, cuando los gobiernos europeos, que estuvieron haciendo stock, cortaron sus compras, y los precios y volumen derrumbaron.Alrededor de 1926 se inició un largo período de estabilidad una suerte de meseta sin el crecimiento espectacular previo pero también sin los problemas de estancamiento posteriores a 1940.
Construcción de la democracia.Yrigoyen comenzó su gobierno con un Parlamento hostil, al igual que la mayoría de los gobiernos provinciales, y buena parte de su estrategia fue aumentar su poder. Para ganar las elecciones, usó presupuesto del Estado, repartiendo empleos públicos entre sus punteros aunque en Buenos Aires la competencia con los socialistas lo llevó a ei métodos más modernos. En 1918 logró obtener la mayoría en la Cámara de Diputados, pero la clave seguía pasando por el control de los gobiernos provinciales, decisivos a la hora de votar. No vaciló en intervenir las provincias , organizando luego elecciones en las que triunfaban sus candidatos, y así su poder aumentó considerablemente, aunque nunca logró imponerse en el Senado, y tropezó con dificultades imprevistas en Diputados.
desde 1922 un militar Enrique Mosconi, presidía Yacimientos Petrolíferos Fiscales, creado por Yrigonyen cuando su período ya expiraba. Bajo la dirección de Mosconi -que era ingeniero militar- la empresa se expandió en la explotación y gracias a la construcción de su refinería en La Plata, avanzó en el mercado interno, poblando el país con sus característicos surtidores. Pero , también crecieron empresas privadas: la británica Shell y la norteamericana Standard oil , que actuaba en Salta, de modo que la competencia empezó a convertir el petróleo en un tema de discusión pública.
el problema petrolero se había instalado en la discusión pública, y la presencia extranjera era asociada con su manifestación más agresiva: la norteamericana de la Standard Oil. La bandera de la nacionalización coincidía con la prédica de los sectores militares preocupados por asegurar la autarquía respecto de los recursos estratégicos, se vinculaba con la nueva y fuerte hostilidad de los sectores terratenientes hacia Estados Unidos, a partir del conflicto de las carnes, y enraizaba finalmente en un sentimiento antiamericano de más larga data, que asociaba unívocamente la metrópoli del norte con el "imperialismo". Pero sobre todo, da la impresión de que de que alguna manera el petróleo aparecía como la panacea que aseguraría la vuelta a la prosperidad, una fuente de rentas tan abundante que con ellas podría asegurarse a la vez la prosperidad de los sectores propietarios, del Estado y de la sociedad.
1930-1943
El 6 de septiembre de 1930 el general José Félix Uriburu asumió como presidente provisional y el 20 de febrero de 1932 transfirió el mando al general P. Justo, que había sido electo, junto con el doctor Julio A. Roca, en
Noviembre del miso del año anterior.
Intervención y cierre económico
La depresión que empezó en 1928 y continuo hasta 1932 golpeó fuertemente las economías abiertas del mundo.
Gran Bretaña se refugió en proteccionismo comercial y constituyó un "área" de la libra, defendida por el control de cambios primero y por la inconvertibilidad de la moneda después y sólo incursionó tímidamente por nuevos caminos; a mediados de 1933, con la designación como ministro de hacienda de Pinedo -con quien colaboró Raúl Prebisch-, se avanzó por un rumbo más novedoso, delineándose dos tendencias que habrían de perdurar largamente: la creciente intervención del Estado y el cierre progresivo de la economía. También otra, menos duradera pero de mayor trascendencia en lo inmediato: el reforzamiento de la relación con Gran Bretaña.
También en 1931fue el establecimiento del control de cambios mediante el gobierno centralizaba la compra-venta de divisas. Avanzando sobre el control de las finanzas en 1935 se creó el Banco Central; cuya función principal era regular las fluctuaciones cíclicas de la masa monetaria evitando tanto una excesiva holgura como la escasez, así como la de controlar los bancos privados-que pertenecían a su directorio- sobre todo en el manejo de créditos. Para atenuar los efectos de las crisis cíclicas y defender los productos locales se comenzó a regular la comercialización de la producción agropecuaria.
El Estado fue asumiendo funciones mayores en la actividad económica, y pasó de la simple regulación de la crisis a la definición de reglas de juego cada vez más amplias. La más importante tuvo que ver con la industria, cuya producción comenzó a crecer en el marco de la crisis, y siguió haciéndolo luego de la recuperación de la segunda mitad de la década. Con la prosperidad de las décadas anteriores se había constituido en el país un mercado consumidor de importancia. El cierre creciente de la economía, los aranceles y la escasez de divisas creaban condiciones adecuadas para sustituir los bienes importados por producidos localmente, sobre todo si la producción no exigía una instalación febril muy compleja o si ya existía una base industrial, que podía ser utilizada más intensamente.
La vieja dinámica de los sectores propietarios, de diversificación en distintas actividades sin atarse definitiva a una encontró en la industrialización sustitutiva un nuevo campo, que se completó posteriormente con la inversión inmobiliaria. Por otra parte con la combinación de un mercado cerrado y algunas pocas grandes empresas por cada rama o cada actividad tornó poco relevante la presión por la mayor eficiencia y el menor precio. La ganadería siguió retrocediendo respecto de la agricultura al igual que en la década anterior . La producción agrícola no decayó, a pesar del derrumbre de los precios, aunque la situación de los productores se deterioró sensiblemente, en especial la de los más pequeños, y se fueron delineando las condiciones del éxodo rural, visible luego del comienzo de la segunda guerra mundial. En todo el n nordeste se extendió la ocupación de nuevas tierras, iniciada en la década anterior, y se constituyó un amplio sector de pequeños productores dependientes de un sector comercial e industrializador muy concentra.También aquí el Estado intervino para regular la comercialización
La presencia británica:
Presionada por el avance de Estados Unidos, y en el marco de la crisis desatada en 1930, Gran Bretaña optó por reconcentrarse en su Imperio, fortalecer sus vínculos con las colonias y dominios y acotar la presencia estadounidense. A la vez, en un contexto mundial de restricciones financieras, se propuso defender sus antiguos mercados y salvar sus ingresos provenientes de préstamos o inversiones antiguas. En 1932 la conferencia imperial de Ottawa inclinó la balanza hacia los miembros del Commonwealth quienes tenían preferencias por las importaciones británicas. Entre otras medidas se decidió a reducir un tercio las compras de carnes congeladas proveniente de Argentina que podía reemplazarse con la proveniente de Australia y en un 10% la enfriada tomando para esto como base las compras de 1932, ya muy bajas. Se trataba de un punto extremadamente sensible para la Argentina, quizás no tanto por su importancia intrínseca como por la magnitud de los intereses constituidos en torno de la exportación de la carne: productores, frigoríficos y empresas navieras eran capaces de presionar fuertemente sobre el gobierno.
A la vez el gobierno Argentino también poseía una arma decisiva: la política arancelaria y el control de cambios, permitían discriminar las importaciones y regular el monto de las divisas que sería utilizado para pagar los servicios de la deuda Británica, para comprar productos británicos o para remitir las utilidades de las empresas británicas instaladas en la Argentina. En un contexto de escasez de divisas y con fuertes demandas de los intereses comerciales norteamericanos el punto se convertía sumamente importante para Gran Bretaña. En 1933 una misión encabezada por Julio A. Roca negoció en Londres las condiciones para el mantenimiento de la cuota Argentina de la Carne. La credibilidad del gobierno era vital entre los diversos sectores ligado a la actividad pecuaria, pero tuvo un éxito relativo: se mantendrían las condiciones de 1932 y se consultarían eventuales reducciones posteriores que fueran necesarias.
No logró gran cosa en su segundo objetivo: aumentar la participación de los productores locales en el control de las exportaciones de modo de negociar en mejores términos con los frigoríficos. Gran Bretaña se aseguró que la totalidad de las libras generadas por este comercio se emplearían en la propia Gran Bretaña: en el pago de la deuda, la importación de carbón, material ferroviario o textiles -para los que se establecía un tratamiento arancelario preferencial-y en la remisión de utilidades de las empresas británicas. El tratamiento benévolo apuntaba a reflotar empresas británicas en dificultades: las ferroviarias y los transportes urbano. Los ferrocarriles estaban atenazados por gastos fijos muy altos en reducción general de su actividad y la creciente competencia del transporte automotor.
Un frente popular Frustado
En 1935 los trabajadores de la construcción de Buenos Aires conducidos por dirigentes comunistas, iniciaron un huelga que duró mas de 90 días. En los barrios de la ciudad se manifestó una amplia solidaridad y en enero la CGT realizó una huelga general de 2 días-la única de la década-al cabo de la cuál los huelguistas obtuvieron la satisfacción de una parte substancial de las demandas. El saldo más importante fue quizás la constitución de la Federación Obrera Nacional de la construcción uno de los sindicatos más importantes y combativos del país. En 1936 se efectuaron muchas huelgas al igual que en 1935 y 1937, coincidiendo probablemente con la reactivación económica. La reacción del gobierno se dirigió también hacia el nuevo sindicalismo combativo: La ley de Residencia fue aplicada en 1937 contra los principales dirigentes de la construcción, comunistas de origen italiano deportados a la Italia fascista. Un manifiesto de la derecha fue el que alertó el resurgimiento de las masas ciegas y la turbia democracia desplaza en 1930 y justificó el fraude patriótico que desde entonces el gobierno utilizó sistemáticamente en favor de los partidos oficialistas.
En el campo de los opositores al gobierno fue muy importante el cambio de posición del partido Comunista. Con la consigna de "lucha de clases contra clases" los comunistas habían combativo por igual fascistas y nazis y a los partidos socialdemócratas a quiénes estigmatizaban como los más peligrosos enemigos del proletario, pero desde 1935 se lanzaron a impulsar la unidad "de los sectores democráticos" para enfrentar al nazifascismo sacrificando las consignas y prácticas que pudieran irritar o atemorizar a los grupos progresistas y democráticos de la burguesía. Reconocer la importancia del Estado y hacer de él su interlocutor principal constituía también una tendencia muy fuerte entre los dirigentes sindicales. Esta tendencia fue criticada desde los partidos políticos opositores, empezaron a dar prioridad a los reclamos democráticos y al enfrentamiento político con el gobierno y presionaron para alinear en él a las organizaciones sindicales.
La guerra y el frente nacional:
el progresivo avance de los mercados europeos -provocado por los triunfos alemanes- redujo drásticame las exportaciones agrícolas, pero en cambio aumentaron mucho las ventas carnes a Gran Bretaña, tanto enfriada como congelada. Como a la vez disminuyeron las importaciones de origen británico. Por otra parte, aprovechando las dificultades en todo el comercio internacional, y una suerte de "vacío de poder" empezaron a exportar a países limítrofes productos industriales: las de textiles, confecciones, alimentos y bebidas, calzado y productos químicos acentuaron el crecimiento industrial iniciado con la sustitución de importaciones y el país empezó a tener saldos comerciales favorables, incluso con Estados Unidos. El Plan de Reactivación Económica proponía para la salida a las dificultades generadas por la guerra, insistir en la cosechas por parte del Estado, para sostener su precio, y a la construcción, pública y privada, capaz de movilizar muchas actividades; sobre todo, remarcaba la importancia de estimular la comercio exterior seguía siendo la "rueda maestra" de la economía estas otras actividades, "ruedas menores", contribuirían al equilibrio general. Se advertía el problema de una economía excesivamente cerrada en sí misma y proponía estimular las industrias "naturales", que elaboraban materias primas locales y pudieran exportar a los países vecinos y a Estados Unidos a largo plazo, la Argentina habría de solucionar un déficit comercial con el país del norte que sin duda se haría más gravoso a medida que fuera creciendo el sector industrial y aumentara la demanda de máquinas repuestos o combustibles.
El proyecto fue aprobado por el Senado con mayoría oficialista pero la Cámara de Diputados no lo trató. Su fracaso fue antes político que económico. Desde 1932 con Roosevelt Estados Unidos cambió su relación de política exterior con el resto de los países americanos tratando de llegar a un acuerdo en común pero erigiéndose en el dominio del continente. El comercio bilateral entre Estados Unidos y Argentina fue infructuoso por el proteccionismo agrícola de ambos países.
En junio de 1940 se constituyó Acción Argentina dedicada a denunciar las actividades de los nazis en el país y la injerencia de la embajada alemana, en ella participaron radicales, socialistas y muchos intelectuales independientes y muchos conspicuos de los miembros de la oligarquía conservadora. Se crearon la Dirección General de Fabricaciones Militares y el Instituto Geográfico impulsando así el avance de las Fuerzas Armadas sobre terrenos más amplios que los específicos. La presencia de los militares fue cada vez más visibles. Rápidamente las Fuerzas Armadas fueron convirtiéndose en un nuevo actor político. Un elemento central del nuevo perfil militar fue el desarrollo de una conciencia nacionalista. El terreno había sido preparado por el nacionalismo uriburista difundido por un grupo minoritario pero activo dentro y fuera de la institución. Era este un nacionalismo tradicional: antiliberal, xénofobo y jerárquico.
También era importante el papel del Estado en una sociedad que seguramente sería acosada en la posguerra por agudos conflictos:
la reconstitución del frente popular, las banderas rojas en los mitines obreros y la presencia en las calles del partido Comunista parecían signos ominosos de ese futuro y para enfrentarlo se requería orden y paz social. El nacionalismo finalmente se manifestó en los intelectuales, que destacaron que el futuro funesto que le aguardaba a la nación era en parte por cierto facilismo, y renunciamiento espiritual de las clases altas o burguesas, del desprecio por el "mestizo" por parte de la sociedad toda, producto a su vez de la cultura de los inmigrantes europeos incapaces de comprender el verdadero valor de la nación.
El 4 de junio de 1943 el Éjercito depuso al presidente e interrumpió por segunda vez el orden constitucional antes aún de haber definido el programa del golpe y ni siquiera la figura misma que lo encabezaría.
Bueno esto fue toda la parte 1, para ir a la parte 2 clickeen en el enlace de abajo:

