FENOMENOLOGÍA Y HERMENÉUTICA CUÁNTICA (Ensayo)
Escrito por: Vladimir D. Soloviev (seudónimo de Ramón D. Peralta)
Hoy domingo, compartiremos algo de valor. Aun no puedo determinar con lozanía que significa la filosofía para mi, como tampoco puede magnificar su utilidad, pues en algún punto la reducción imaginaria a todos los problemas, se satisfacen con dejar de ser, dejarse ser, o dejarse estar, o bien respecto del sujeto-cosas, elegirse no violentarse o forzarse. Los animales parecen tener todo resuelto, y en apariencia su mayor problema son los hombres. Vaya paradoja, hoy nos damos cuenta de lo mucho que podemos aprender del reino animal, y lo mucho que hemos evolucionado en la producción de nuevos y absurdos problemas. Todo es un problema, y nada debería serlo, no obstante tenemos la filosofía, que no resuelve en absoluto, pero que incorpora consciencia, experiencia e intuición (etc) sobre los vinculos relativos entre las cosas y los quienes.
La filosofía construye mitología sobre los escombros de derrumbes anteriores, pero sin dejar que esos restos dejen de servir para construir nuevos muros. Tengo en claro que tanto la filosofía analítica, como la continental y cientifista, por usar una clasificación harto ambigua y errática, han sido edificadas por tipos rebeldes, violentos, autoritarios, anacrónicos, pero dotados de una exótica variante de autismo, que los suele mostrar muy inteligentes para algunas cosas, y muy torpes para otras. La filosofía es el caviar de los sociópatas intelectuales, ávidos de quedarse con la última palabra. Y vaya curiosidad, tanto la fenomenología de Husserl como la hermenéutica, racionalismo, estructuralismo, pos-estructuralismo, postmodernismo y especialmente la deconstrucción de Jaques Derrida, han sido expresiones de luchas fraticidas entre metodologías, ontología, empirismo, y ciencias eidéticas (etc) que intentan imponer un camino por sobre los demás, donde deberíamos transitar, cuando de psicolingüística, lenguaje, ética y estética hablamos. Se ve como una sórdida competencia por imponer un nuevo y mejor dotado metalenguaje a los esquemas cognitivos, gnoseológicos, e ingeniería del pensamiento humano en general. Uno de los mas notables paradigmas de la filosofía es su concepción fundamentalista, mesiánica y belicosa, pues lejos de la persecución del cooperacionismo y del trabajo en equipo, tiende a autoexcluirse o autoincluirse según el caso, dejando que el individualismo tome riendas del asunto, sin importar demasiado el daño que le genera al conjunto.
No pienso hacer apología de la filosofía analítica, aunque la "piense", mucho menos lo haré sobre el poco digerible Cientifismo, pero en la medida que releo e incorporo nuevos textos filosóficos occidentales mas me convenzo de la temporalidad dogmática que adquiere el anacronismo del revisionismo de la filosofía continental. Lo cual explica porque seguimos dando vueltas en círculos para ratificar la vigencia de los antiguos sabios como Sócrates, Platón y Aristóteles (por mencionar los mas conocidos), que en definitiva importa la vigencia de todos. En cuyo caso la pregunta es: ¿por qué tanta violencia y autoritarismo si finalmente la sabiduría filosófica es una madre incapaz de prescindir de algunos de sus hijos?. Obviamente el individualismo de los filósofos no debe ser confundido con sabiduría, lo que no obsta que sean sus arquitectos, constructores y arquetipos.
No deja de inquietarme la filosofía del conjunto que sigue encontrando mas problemas por sobre problemas anteriores, sin dejar por ello de ser un atajo hacia una metafísica supraestructuralista que todo lo ve desde arriba. Jaques Derrida, quizá uno de los mas revolucionarios filósofos de la posmodernidad, se reveló contra la obsolescencia del estructuralismo para dejar bien en claro que siempre habrá alguien dispuesto a enfrentarse contra el apoltronamiento del pensamiento dogmacentrista. O bien, dicho de otra manera tanto Derrida como Julián María, Unamuno y Lyotard (por mencionar solo algunos), proclamaron por sobre los hombros de los existencialistas y estructuralistas, que hay mentes no dispuestas a dejar que sobren piezas del rompecabezas. Claro que la filosofía del hoy, ahora, en este preciso momento, esta siendo hostigada y provocada por la psicosociología y la patota de disciplinas neurobiológicas, patrocinadas por lo nuevos cientifistas occidentales.
Hay muchas interrogantes que el hemisferio grande no ha podido tan solo intuir, sobre verdades, palabras, verbos, gerundios y silogismos de predicados de lo inmerso en el cuadrante de lo pequeño, ego diminuto. Me refiero al individuo, su ser, no ser y mas que los enlatados psicológicos, me refiero a sus vínculos metafísicos no explicativos para con un universo que ahora se muestra dócil y generoso (en materia de identificación y esencialidad).
Recuerdo que mi padre tenía por costumbre dar su habitación matrimonial a las visitas que el consideraba excelsas, que eran casi todas. Hoy lo veo como un gesto merecedor de una profunda retrospección instropectiva. Nunca volví a ver un gesto semejante, salvo entre la gente muy pobre e indigente, que ante la necesidad extrema comparte lo único que tiene. Vaya generosidad, la de aquel que comparte todo, a cambio de algo de igual valía, pero que no deja de ser poco. Aquí es donde Derrida, Marcel Marcus y Austin, pondrían el grito en el cielo, para preguntarnos que entendemos nosotros por "distribución de la riqueza". La cosa se pondría muy interesante si le sumáramos los célebres berrinches de Derrida sobre el significado de algunas insignes palabras, como: dar, reciprocidad, perdón, empatía, altruismo, beneficencia, ayuda y planes sociales. Claro que a los aprendices de dictadores latinoamericanos siglo XXI, el solo intentar refutarle la estupidez de confundir asistencialismo clientelar con distribucionismo, no sería bien recibido.
En realidad no pretendo desarrollar este tema ahora, pero quizá deba dejar algunas pistas para un ensayo futuro, donde pueda finalmente argumentar por qué la distribución de la riqueza solo ha sido (hasta ahora) realizada entre castas o segmentos socioeconómicos equivalentes, conexos o próximos. Tampoco tengo ganas de esgrimir decontrucciones semióticas, pues en eso el francés era una eminencia, aunque yo veo mas en Derrida al padre de una Herméutica Metalingüistica, donde las palabras adquieren una impronta filosófica de jerarquía y supremacía. Quizá el primer discípulo de Derrida si fuera coetáneo (usen la imaginación), sería Martín Heidegger, quien posiblemente afirmaría que el Derridaismo es una vuelta de tuerca en el "ir a las cosas". Heidegger también dijo que el lenguaje es anterior a toda fenomenología, por ende es menester que el filósofo sepa construir artesanía y arte a partir de esas palabras, para poder describir y explicar esos nuevos entes y entelequias(etc).
No soy de desechar conocimiento alguno, en cuyo caso tampoco le seré esquivo al dogmatismo, empirismo y metafísica oriental, quienes desde antes que nosotros, vienen planteando una problemática que pone al humanismo como eje de atención, pero poniendo especial énfasis en el teocentrismo, como catalizador de interralaciones: hombre-cosa-naturaleza. Yo lo veo, como una manera de reforzar la filosofía social, en la medida que no reniega de la natural proclividad de los comunes por consumir mística, dogma y poderes superiores. Mientras no se pruebe lo contrario, si es que existe tal posibilidad, es poco probable que me pueda sumar a la horda filosófica y cuasi cientista que pone a Occidente por delante de Oriente. ¿Quien me puede asegurar que todo este deambular filósofico del occidente no se trató de una gran vuelta cosmogónica para terminar en algún punto de la historia pasada o futura de la humanidad?, y lo que es peor. ¿Quien puede asegurar que somos trascendentales como materia para el universo?, y en el caso de que elijamos creer que si lo somos: ¿Quien puede asegurar que podremos preservarnos de la extinción?.¿Puede el hombre evolucionar hasta llegar a controlar las amenazas de la materia, sean cual fueren?. ¿Que tan beneficiosa es la curiosidad que nos lleva a ir pos mas, redoblando las apuestas constantemente, sin aun tener consciencia de lo que, fuimos, somos o queremos ser?. ¿Como explico que la filosofía tiene un sentido, si aun no sabemos a ciencia de donde venimos?, ¿Donde está el punto certero en donde apoyarme, para poder efectivamente determinar dirección y experiencia incontrastable?, ¿si ya se que tengo mas de tres dimensiones en el universo, por qué debo asumir que lo visto hasta ahora es o no falsable?.....
Anton Zeilinger afirmó: "También en las tradiciones espirituales veo un camino del saber, paralelo al de la ciencia, en el que se puede aprender algo sobre el mundo. A mi entender, todo conflicto entre ciencia y religión es un malentendido. La discusión sobre evolución y creacionismo es intelectualmente espantosa, tanto por lo que defienden los fundamentalistas de la religión, en especial en los Estados Unidos, como también, en parte, por culpa de los científicos; ese libro de Richard Dawkins, The God Delusion (El espejismo de Dios), ¡es tan simplificador! Ni la religión ni las ciencias de la naturaleza podrían probar nunca la existencia de Dios ni refutarla. (Investigación y Ciencia, abril 2008)
John Carew Eccles, premio Nobel del campo de la neurocirugía, escribió estas palabras: "Una insidia perniciosa surge de la pretensión de algunos científicos, incluso eminentes, de que la ciencia proporcionará pronto una explicación completa de todos los fenómenos del mundo natural y de todas nuestras experiencias subjetivas: no sólo de las percepciones y experiencias acerca de la belleza, sino también de nuestros pensamientos, imaginaciones, sueños, emociones y creencias [...]. Es importante reconocer que, aunque un científico pueda formular esta pretensión, no actúa entonces como científico, sino como un profeta enmascarado de científico. Eso es cientifismo, no ciencia, pero impresiona fuertemente al profano, convencido de que la ciencia suministra la verdad. Por el contrario, el científico no debe pretender que posee un conocimiento cierto de toda la verdad. Lo más que podemos hacer los científicos es aproximarnos más de cerca a un entendimiento verdadero de los fenómenos naturales mediante la eliminación de errores en nuestras hipótesis. Es de la mayor importancia para los científicos que aparezcan ante el público como lo que realmente son: humildes buscadores de la verdad" (La psique humana, 1986).
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Escrito por: Vladimir D. Soloviev (seudónimo de Ramón D. Peralta)
Hoy domingo, compartiremos algo de valor. Aun no puedo determinar con lozanía que significa la filosofía para mi, como tampoco puede magnificar su utilidad, pues en algún punto la reducción imaginaria a todos los problemas, se satisfacen con dejar de ser, dejarse ser, o dejarse estar, o bien respecto del sujeto-cosas, elegirse no violentarse o forzarse. Los animales parecen tener todo resuelto, y en apariencia su mayor problema son los hombres. Vaya paradoja, hoy nos damos cuenta de lo mucho que podemos aprender del reino animal, y lo mucho que hemos evolucionado en la producción de nuevos y absurdos problemas. Todo es un problema, y nada debería serlo, no obstante tenemos la filosofía, que no resuelve en absoluto, pero que incorpora consciencia, experiencia e intuición (etc) sobre los vinculos relativos entre las cosas y los quienes.
La filosofía construye mitología sobre los escombros de derrumbes anteriores, pero sin dejar que esos restos dejen de servir para construir nuevos muros. Tengo en claro que tanto la filosofía analítica, como la continental y cientifista, por usar una clasificación harto ambigua y errática, han sido edificadas por tipos rebeldes, violentos, autoritarios, anacrónicos, pero dotados de una exótica variante de autismo, que los suele mostrar muy inteligentes para algunas cosas, y muy torpes para otras. La filosofía es el caviar de los sociópatas intelectuales, ávidos de quedarse con la última palabra. Y vaya curiosidad, tanto la fenomenología de Husserl como la hermenéutica, racionalismo, estructuralismo, pos-estructuralismo, postmodernismo y especialmente la deconstrucción de Jaques Derrida, han sido expresiones de luchas fraticidas entre metodologías, ontología, empirismo, y ciencias eidéticas (etc) que intentan imponer un camino por sobre los demás, donde deberíamos transitar, cuando de psicolingüística, lenguaje, ética y estética hablamos. Se ve como una sórdida competencia por imponer un nuevo y mejor dotado metalenguaje a los esquemas cognitivos, gnoseológicos, e ingeniería del pensamiento humano en general. Uno de los mas notables paradigmas de la filosofía es su concepción fundamentalista, mesiánica y belicosa, pues lejos de la persecución del cooperacionismo y del trabajo en equipo, tiende a autoexcluirse o autoincluirse según el caso, dejando que el individualismo tome riendas del asunto, sin importar demasiado el daño que le genera al conjunto.
No pienso hacer apología de la filosofía analítica, aunque la "piense", mucho menos lo haré sobre el poco digerible Cientifismo, pero en la medida que releo e incorporo nuevos textos filosóficos occidentales mas me convenzo de la temporalidad dogmática que adquiere el anacronismo del revisionismo de la filosofía continental. Lo cual explica porque seguimos dando vueltas en círculos para ratificar la vigencia de los antiguos sabios como Sócrates, Platón y Aristóteles (por mencionar los mas conocidos), que en definitiva importa la vigencia de todos. En cuyo caso la pregunta es: ¿por qué tanta violencia y autoritarismo si finalmente la sabiduría filosófica es una madre incapaz de prescindir de algunos de sus hijos?. Obviamente el individualismo de los filósofos no debe ser confundido con sabiduría, lo que no obsta que sean sus arquitectos, constructores y arquetipos.
No deja de inquietarme la filosofía del conjunto que sigue encontrando mas problemas por sobre problemas anteriores, sin dejar por ello de ser un atajo hacia una metafísica supraestructuralista que todo lo ve desde arriba. Jaques Derrida, quizá uno de los mas revolucionarios filósofos de la posmodernidad, se reveló contra la obsolescencia del estructuralismo para dejar bien en claro que siempre habrá alguien dispuesto a enfrentarse contra el apoltronamiento del pensamiento dogmacentrista. O bien, dicho de otra manera tanto Derrida como Julián María, Unamuno y Lyotard (por mencionar solo algunos), proclamaron por sobre los hombros de los existencialistas y estructuralistas, que hay mentes no dispuestas a dejar que sobren piezas del rompecabezas. Claro que la filosofía del hoy, ahora, en este preciso momento, esta siendo hostigada y provocada por la psicosociología y la patota de disciplinas neurobiológicas, patrocinadas por lo nuevos cientifistas occidentales.
Hay muchas interrogantes que el hemisferio grande no ha podido tan solo intuir, sobre verdades, palabras, verbos, gerundios y silogismos de predicados de lo inmerso en el cuadrante de lo pequeño, ego diminuto. Me refiero al individuo, su ser, no ser y mas que los enlatados psicológicos, me refiero a sus vínculos metafísicos no explicativos para con un universo que ahora se muestra dócil y generoso (en materia de identificación y esencialidad).
Recuerdo que mi padre tenía por costumbre dar su habitación matrimonial a las visitas que el consideraba excelsas, que eran casi todas. Hoy lo veo como un gesto merecedor de una profunda retrospección instropectiva. Nunca volví a ver un gesto semejante, salvo entre la gente muy pobre e indigente, que ante la necesidad extrema comparte lo único que tiene. Vaya generosidad, la de aquel que comparte todo, a cambio de algo de igual valía, pero que no deja de ser poco. Aquí es donde Derrida, Marcel Marcus y Austin, pondrían el grito en el cielo, para preguntarnos que entendemos nosotros por "distribución de la riqueza". La cosa se pondría muy interesante si le sumáramos los célebres berrinches de Derrida sobre el significado de algunas insignes palabras, como: dar, reciprocidad, perdón, empatía, altruismo, beneficencia, ayuda y planes sociales. Claro que a los aprendices de dictadores latinoamericanos siglo XXI, el solo intentar refutarle la estupidez de confundir asistencialismo clientelar con distribucionismo, no sería bien recibido.
En realidad no pretendo desarrollar este tema ahora, pero quizá deba dejar algunas pistas para un ensayo futuro, donde pueda finalmente argumentar por qué la distribución de la riqueza solo ha sido (hasta ahora) realizada entre castas o segmentos socioeconómicos equivalentes, conexos o próximos. Tampoco tengo ganas de esgrimir decontrucciones semióticas, pues en eso el francés era una eminencia, aunque yo veo mas en Derrida al padre de una Herméutica Metalingüistica, donde las palabras adquieren una impronta filosófica de jerarquía y supremacía. Quizá el primer discípulo de Derrida si fuera coetáneo (usen la imaginación), sería Martín Heidegger, quien posiblemente afirmaría que el Derridaismo es una vuelta de tuerca en el "ir a las cosas". Heidegger también dijo que el lenguaje es anterior a toda fenomenología, por ende es menester que el filósofo sepa construir artesanía y arte a partir de esas palabras, para poder describir y explicar esos nuevos entes y entelequias(etc).
No soy de desechar conocimiento alguno, en cuyo caso tampoco le seré esquivo al dogmatismo, empirismo y metafísica oriental, quienes desde antes que nosotros, vienen planteando una problemática que pone al humanismo como eje de atención, pero poniendo especial énfasis en el teocentrismo, como catalizador de interralaciones: hombre-cosa-naturaleza. Yo lo veo, como una manera de reforzar la filosofía social, en la medida que no reniega de la natural proclividad de los comunes por consumir mística, dogma y poderes superiores. Mientras no se pruebe lo contrario, si es que existe tal posibilidad, es poco probable que me pueda sumar a la horda filosófica y cuasi cientista que pone a Occidente por delante de Oriente. ¿Quien me puede asegurar que todo este deambular filósofico del occidente no se trató de una gran vuelta cosmogónica para terminar en algún punto de la historia pasada o futura de la humanidad?, y lo que es peor. ¿Quien puede asegurar que somos trascendentales como materia para el universo?, y en el caso de que elijamos creer que si lo somos: ¿Quien puede asegurar que podremos preservarnos de la extinción?.¿Puede el hombre evolucionar hasta llegar a controlar las amenazas de la materia, sean cual fueren?. ¿Que tan beneficiosa es la curiosidad que nos lleva a ir pos mas, redoblando las apuestas constantemente, sin aun tener consciencia de lo que, fuimos, somos o queremos ser?. ¿Como explico que la filosofía tiene un sentido, si aun no sabemos a ciencia de donde venimos?, ¿Donde está el punto certero en donde apoyarme, para poder efectivamente determinar dirección y experiencia incontrastable?, ¿si ya se que tengo mas de tres dimensiones en el universo, por qué debo asumir que lo visto hasta ahora es o no falsable?.....
Anton Zeilinger afirmó: "También en las tradiciones espirituales veo un camino del saber, paralelo al de la ciencia, en el que se puede aprender algo sobre el mundo. A mi entender, todo conflicto entre ciencia y religión es un malentendido. La discusión sobre evolución y creacionismo es intelectualmente espantosa, tanto por lo que defienden los fundamentalistas de la religión, en especial en los Estados Unidos, como también, en parte, por culpa de los científicos; ese libro de Richard Dawkins, The God Delusion (El espejismo de Dios), ¡es tan simplificador! Ni la religión ni las ciencias de la naturaleza podrían probar nunca la existencia de Dios ni refutarla. (Investigación y Ciencia, abril 2008)
John Carew Eccles, premio Nobel del campo de la neurocirugía, escribió estas palabras: "Una insidia perniciosa surge de la pretensión de algunos científicos, incluso eminentes, de que la ciencia proporcionará pronto una explicación completa de todos los fenómenos del mundo natural y de todas nuestras experiencias subjetivas: no sólo de las percepciones y experiencias acerca de la belleza, sino también de nuestros pensamientos, imaginaciones, sueños, emociones y creencias [...]. Es importante reconocer que, aunque un científico pueda formular esta pretensión, no actúa entonces como científico, sino como un profeta enmascarado de científico. Eso es cientifismo, no ciencia, pero impresiona fuertemente al profano, convencido de que la ciencia suministra la verdad. Por el contrario, el científico no debe pretender que posee un conocimiento cierto de toda la verdad. Lo más que podemos hacer los científicos es aproximarnos más de cerca a un entendimiento verdadero de los fenómenos naturales mediante la eliminación de errores en nuestras hipótesis. Es de la mayor importancia para los científicos que aparezcan ante el público como lo que realmente son: humildes buscadores de la verdad" (La psique humana, 1986).
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