Sólo quería dejar algo que escribí hoy cuando ví una mujer hermosa en la biblioteca de mi universidad sentada diagonal a donde yo estaba sentado. el motivo por el que posteo ello es porque tengo la esperanza que ella lea cosas en taringa y asocie mis miradas de hoy con mi admiración a su belleza.
Su bello rostro me tiene atrapado, blanco como la nieve,
unos ojos profundos y tiernos que me dejaron indefenso y
es su cabello negro combinación perfecta con lo demás.
Ella sabe que la estoy mirando y me intimida el pensar que le molesta mis miradas
Lo mejor del conjunto sin duda es su hermosa sonrisa, pues de nada vale una hermosa flor en el fango de la amargura.
No quiero que se junten las miradas, pues no soy capaz de sostenerla.
Generalmente no observo fijamente una mujer, pero es tan grande su hermosura que no me importa quedar como un estúpido ante su presencia.
Ella ríe con su amiga, posiblemente al advertir mi interés.
¿Podría tan bello cuerpo albergar una personalidad amable y noble?
La respuesta no puedo saberla pues es una desconocida en el valle de la infinidad, mas su mirada instantánea hacia mí me da una vaga esperanza en las pocas posibilidades de un acierto.
Pude observar también sus dedos y son verdaderamente tiernos, pequeños y en sus manos sujeta un lapicero, está estudiando.
Debo dejar de mirarla mas me siento avergonzado en mis desenfrenadas ansias de contemplar su figura, y sólo queda esperar la ilusión de poder verla de nuevo en la infinidad del tiempo.
Un día en la biblioteca
Su bello rostro me tiene atrapado, blanco como la nieve,
unos ojos profundos y tiernos que me dejaron indefenso y
es su cabello negro combinación perfecta con lo demás.
Ella sabe que la estoy mirando y me intimida el pensar que le molesta mis miradas
Lo mejor del conjunto sin duda es su hermosa sonrisa, pues de nada vale una hermosa flor en el fango de la amargura.
No quiero que se junten las miradas, pues no soy capaz de sostenerla.
Generalmente no observo fijamente una mujer, pero es tan grande su hermosura que no me importa quedar como un estúpido ante su presencia.
Ella ríe con su amiga, posiblemente al advertir mi interés.
¿Podría tan bello cuerpo albergar una personalidad amable y noble?
La respuesta no puedo saberla pues es una desconocida en el valle de la infinidad, mas su mirada instantánea hacia mí me da una vaga esperanza en las pocas posibilidades de un acierto.
Pude observar también sus dedos y son verdaderamente tiernos, pequeños y en sus manos sujeta un lapicero, está estudiando.
Debo dejar de mirarla mas me siento avergonzado en mis desenfrenadas ansias de contemplar su figura, y sólo queda esperar la ilusión de poder verla de nuevo en la infinidad del tiempo.