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Ciencia y religión: La genética blasfema.

Lo interesante de la genética es que la evidencia nunca falta, siempre sobra... ¿Si Dios no existe, de donde proviene la vida? La respuesta es la abiogénesis que es una teoría que menciona que la vida proviene por casualidad de la materia orgánica inerte. Las primeras formas de vida eran organismos unicelulares. ¿Que tiene que ver con la genética?, para que las primeras células pudieran sobrevivir, tuvieron que haberse dividido (mitosis) gracias a un gen "divisor". El siguiente documental explica mejor como fue el origen de la vida según la abiogenesis: ¿La vida compleja proviene de un creador o es producto de la evolución? La biblia no menciona que los animales evolucionaron, sino que fueron creados por un ser todopoderoso sin haber una transición de una especie a otra. Los genetistas han encontrado evidencia de la evolución en los genes, veamos por ejemplo estas noticias: Las extremidades de tetrápodos surgieron por la evolución del ADN en los peces. Fuente de la noticia: Ecoticias La transición del agua a la tierra es uno de los enigmas más fascinantes de la evolución y, en particular, siguen siendo un misterior los cambios en las extremidades a raíz de las aletas de los peces ancestrales. Un equipo de investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza, comparó la estructura y el comportamiento de estos grupos de genes en embriones de ratones y peces cebra y descubrieron una organización similar de ADN 3 dimensional en peces y ratones, lo que indica que el principal mecanismo utilizado para el patrón de las extremidades de los tetrápodos ya estaba presente en los peces. Sin embargo, cuando se insertan en embriones de ratones transgénicos, los genes Hox de peces sólo se activan en el brazo de ratón pero no en los dedos, lo que muestra que el ADN de los peces carece de elementos genéticos esenciales para la formación de dedos. El estudio, publicado este martes en 'PLoS Biology', concluye que aunque la parte digital de las extremidades evolucionó como una novedad en los animales terrestres, esto ocurrió con la elaboración de una infraestructura de ADN preexistente ancestral. La transición del agua a la tierra es uno de los enigmas más fascinantes de la evolución y, en particular, siguen siendo un misterior los cambios en las extremidades a raíz de las aletas de los peces ancestrales. Tanto los peces como los animales terrestres poseen grupos de genes Hoxa y Hoxd, que son necesarios para la aleta y la formación de las extremidades durante el desarrollo embrionario. Nuestro primer antepasado terrestre de cuatro patas salió del mar hace unos 350 millones de años. Un pez pulmonado, nuestro pariente vivo más cercano al pez que se arrastraba sobre sus cuatro aletas puntiagudas, da una idea de cómo fueron los primeros pasos evolutivos en la tierra. Sin embargo, el camino de transición entre los elementos estructurales de las aletas en los peces y las extremidades en los tetrápodos sigue siendo difícil de alcanzar. En los animales, los genes Hox, a menudo denominados "genes arquitecto", son los responsables de la organización de las estructuras del cuerpo durante el desarrollo embrionario. Tanto los peces como los mamíferos poseen grupos de genes Hoxa y Hoxd, que son necesarios para la formación de la aleta y de las extremidades. El equipo de investigadores, dirigido por Denis Duboule, había demostrado recientemente que, durante el desarrollo de los mamíferos, los genes Hoxd dependen de una estructura de ADN de 3 dimensiones "bimodal" para dirigir el desarrollo de la subdivisión característica de las extremidades brazos y patas, una división que está ausente en las aletas de los peces "Para determinar qué parte de la genética está detrás de la subdivisión en mano y brazo durante la evolución, decidimos comparar de cerca los procesos genéticos implicados tanto en el desarrollo de las aletas y las extremidades" , señala Joost Woltering , investigador del Departamento de Genética y Evolución de la Facultad de Ciencias de UNIGE y autor principal del estudio. Sorprendentemente, los científicos encontraron una arquitectura de la cromatina en 3 dimensiones bimodal similar en la región del gen Hoxd en embriones de pez cebra. Estos resultados indican que el mecanismo de regulación del patrón utilizado para las extremidades de tetrápodos probablemente es anterior a la divergencia entre peces y tetrápodos. "De hecho, este descubrimiento fue una grata sorpresa, ya que esperábamos que esta conformación del ADN bimodal fuera exactamente lo que marcaría toda la diferencia en la genética para el desarrollo de las extremidades o la formación de las aletas", añade otro de los autores, Joost Woltering. Para saber si esto implica que los dedos son homólogos a las distantes estructuras de las aletas en los peces, los genetistas insertaron en los ratones los embriones de las regiones del genoma que regulan la expresión de genes Hox en las aletas de los peces. Se llevaron la sorpresa de que las regiones reguladoras de los peces activan la expresión de genes Hox predominantemente en el brazo y no en los dedos. "En conjunto, esto sugiere que nuestros dedos evolucionaron durante la transición de la aleta al miembro mediante la modernización de un mecanismo de regulación ya existente", explica Denis Duboule. "Una buena metáfora de lo que probablemente sucedió sería el proceso deadaptación, como se hace en la ingeniería para equipar estructuras de máquinas obsoletas con nuevas tecnologías. Sólo que, en este caso, se trataba de una arquitectura de ADN primitiva que evolucionó a una nueva tecnología para formar los dedos de manos y pies", añade Joost Woltering. Los investigadores concluyen que aunque los peces poseen el conjunto de herramientas de reglamentación Hox para producir dedos, este potencial no se utiliza como se hace en los tetrápodos. Por lo tanto, proponen que los radiales de las aleta, los elementos óseos de las aletas, no son homólogos a los dedos de los tetrápodos, a pesar de que se basan en parte en una estrategia regulatoria compartida. Se necesitan nuevas líneas de investigación para saber exactamente qué ha cambiado entre los elementos de ADN en los peces y los tetrápodos. "Por ahora, conocemos un montón de interruptores genéticos en ratones que conducen la expresión de Hox en los dedos. Es clave para saber exactamente cómo funcionan estos procesos hoy en día para entender qué hizo que aparecieran los dedos y favoreció la colonización del medio terrestre", concluye Duboule. La clave de la evolución estaría en el "ADN basura". Fuente de la noticia: Biounalm Cuando nuestro amigo Charles Darwin, estando entre copas, se le escapó que el "hombre decendía del mono", toda la comunidad científica de ese entonces se sintió indignada por tal comentario. Si Charly estuviera vivo en la actualidad, tendría una cara de felicidad, una cara de... "te lo dije immmb...sil", así a lo Melcochita. Lo cierto es que más del 99% de nuestro ADN es similar al del chimpancé. Entonces, porque somos tan diferentes? Un análisis comparativo entre el chimpancé, los macacos de la india y el hombre, sugiere que nuestra evolución podría deberse no solamente a cambios en nuestros genes, sino también, en aquellas regiones de ADN no codificante o comunmente llamado "ADN basura". Dichos cambios, han demostrado activar los genes que codifican para el desarrollo del dedo gordo en embriones de ratones (ojo: con ellos compartimos alrededor del 90% de nuestro ADN, aunque otras ratas como Fujimori y Manrique comparten el 100%). Pero que quiere decir todo esto? Nuestro ADN tiene unos 3 billones de pares de bases y sólo unos 30000 genes (aprox), osea compartimos unos 29700 genes con los monos. Digamos cada gen tine unos 1200pb, entonces, sacando unos cálculos rápidos nos daremos cuenta que tenemos un superávit de nucleótidos, este exceso es a lo que le llaman ADN no codificante o "ADN basura". Pero, por que ese deseo de simplificar las cosas? Ese ADN, al que le llaman "basura", contiene miles de elementos reguladores de la expresión genética, que actúan como interruptores genéticos, activando o desactivando los genes. Entonces, como iba diciendo, los cambios que se dieron para dar paso a la evolución del hombre, se dan también a este nivel. Se ha demostrado que cambios en estas regiones no codificantes, afectan al desarrollo de las extremidades superiores e inferiores, la cual en algún momento de nuestra evolución nos permitieron caminar erguidos y dejar las manos libres para "hacer otras cosas". Estas regiones de ADN no codificante, se encuentran conservadas (permanecen iguales), por ejemplo, en especies de vertebrados muy distantes entre sí, como un pollo y el hombre. Esto nos hace pensar la importancia que tienen los cambios en estas regiones en la evolución de hombre. Una serie de centros de investigación en el mundo están buscando dentro de la inmensidad del "ADN basura", elementos reguladores que pueden haber cambiado durante la evolución del hombre, con respecto a nuestros ancestros más primitivos. Este estudio permitió identificar una secuencia que ha evolucionado rápidamente, se le ha denominado HACNS1, una secuencia altamente conservada entre las especies de vertebrados, pero que ha acumulado variaciones en 16 pb desde el punto de divergencia entre el hombre y el chimpancé hace unos 6 millones de años. Introdujeron esta secuencia HACNS1 del chimpancé, del Macaco de la India y de hombre en embriones de ratones y observaron que solo la secuencia HACNS1 del hombre activaba genes del desarrollo de las extremidades de los ratones, además esta misma secuencia tenía la capacidad de inducir el desarrollo del pulgar en las extremidades superiores y el dedo gordo en las extremidades inferiores del embrión. Con esto demostraron que cambios en esta secuencia podrían haber contribuído a las adaptaciones de las manos y los pies, dándoles una verdadera ventaja evolutiva. Lo que aún falta determinar es si HACNS1 causa cambios en la expresión de los genes del desarrollo de las extremidades humanas o sí HACNS1 podría crear una extremidad humana si es introducido directamente en el genoma de un ratón. Los estudios siguen enfocados en encontrar más de este tipo de secuencias para un mejor entendimiento de nuestra evolución. ¿Libre albedrío o genes de la personalidad? Dicen que Dios dejo Adán y Eva comieran del fruto prohibido debido al libre albedrío. Y que Dios deja que las personas pequen porque les permitió tener libre albedrío. Sin el libre albedrío, la religión pierde sentido. Ya había creado un post científico llamado: El libre albedrío solo es una ilusión. También otros usuarios han creado post similares: Neurociencia: Libre albedrío: una ilusión. Pero la existencia del libre albedrío es desmentida también por la genética. Uno se preguntará al leer la ultima noticia ¿Dios creo el gen del mal y condena el mal?, veamos las siguientes noticias: Programados para ser homosexuales, ateos o enfermos de alzheimer. Fuente de la noticia: la información. Nuestra identidad de género, orientación sexual y espiritualidad se determinan en el útero materno, antes de nacer, del mismo modo que la predisposición a tener enfermedades como el alzheimer, según afirmó el neurólogo holandés Dick Swaab en una entrevista con Servimedia. Swaab visitó Madrid esta semana para presentar su best seller 'Somos nuestro cerebro' (Plataforma Actual), de la mano de los 'Diálogos por la Ciencia' que organiza la Obra Social La Caixa. Solo en Holanda ha vendido ya más de 400.000 ejemplares. Uno de los capítulos más polémicos del libro es el que explica la diferenciación sexual del cerebro en el útero. “Nuestra orientación sexual se determina completamente antes de nacer. No podemos decidir un día ser homosexuales, y otro, heterosexuales”, indica este experto. Un 50 por ciento de los factores que determinan nuestra orientación sexual durante la gestación son genéticos, asegura. El resto, son interacciones entre las hormonas y las células en el cerebro en desarrollo. La bisexualidad “también vendría programada”. “Entre un cinco y un diez por ciento de los hombres homosexuales son bisexuales, porcentaje que aumenta hasta el 50 por ciento en el caso de las lesbianas. Esto explica el hecho de que muchas mujeres casadas y con hijos se echen novia tras separarse. No es que sean bisexuales de repente: lo eran antes, estaban programadas”, subraya el holandés. EL CEREBRO “RELIGIOSO” Según el autor, “el útero” condiciona también el 88 por ciento de nuestro cociente intelectual. Y nuestra “sensibilidad” a la religión: “Todos tenemos sentimientos espirituales, pero la elección de ser o no religioso no es ‘libre’. Dependerá de pequeñas diferencias en el ADN. Los transmisores químicos hacen que seamos más sensibles o menos a cuestiones espirituales”. Esas personas genéticamente más “espirituales” se adhieren a una determinada confesión si crecen en entornos religiosos. “Quedaría fijado en el cerebro, igual que cuando aprendemos nuestra lengua materna”, sentencia Swaab. A lo largo de 515 páginas, este neurólogo aborda fenómenos como la muerte, la felicidad, la agresividad o la depresión. Y advierte de que estimular el cerebro es más “saludable” que practicar deporte: “Los enormes esfuerzos físicos que se dan en el deporte podrían llegar incluso a acortar la vida. Además, sólo hay un órgano que influye en la duración de nuestra existencia: el cerebro”. Para quienes, pese a todo, decidan practicar algún 'deporte', Swaab lo tiene claro: “Lo mejor es jugar al ajedrez”. Dick Swaab dirige un equipo de investigación en el Instituto Holandés de Neurociencias, y lideró durante 30 años el Instituto Holandés de Investigaciones Cerebrales. (SERVIMEDIA) ¿EXISTE EL GEN DE LA MALDAD? Fuente: tu Discovery Por Pablo Huerta. ¿Se esconde en algunos de nosotros una bomba de tiempo a la espera de ser activada? Eso parece decir la genética. El llamado ‘Gen del Guerrero’ haría que algunas personas tuvieran una predisposición programada a comportamientos violentos. Según esta teoría, el gen se ubica en el cromosoma X y es el encargado de producir la enzima MAO-A (monoamino oxidasa), que sirve para degradar neurotransmisores como la serotonina, la epinefrina (adrenalina) y la dopamina. Si su nivel es bajo (MAOA-L), el cerebro queda saturado de neuroquímicos de una manera que induce a la agresión o impulsividad. El primer estudio al respecto lo realizó el genetista Hans Brunner, en 1993, cuando las mujeres de una familia holandesa buscaron una explicación científica de porqué 14 de sus parientes masculinos habían cometido distintos tipos de crímenes. Resultó que todos ellos tenían la MAOA-L. Pero no es el único gen asociado a la ‘maldad’. Distintos estudios realizados sobre todo en la década de 1960 han demostrado que las personas que están en prisión tienen una mayor tendencia a tener el cromosoma XYY − también llamado síndrome del superhombre−. La teoría sostiene que un varón con esta anomalía en los cromosomas sexuales posee seis veces más posibilidad de acabar preso que otro que no lo tiene. Incluso esto podría trasladarse a los rasgos faciales, tal y como los sostuvo Cesare Lombroso, el padre de la antropología forense, que creía que se podía detectar en el rostro a un potencial criminal. Esto no termina acá. Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén publicaron en la revista Genes, Brain and Behaviour que descubrieron que tener el gen AVPR1 más corto genera una tendencia a ser más egoístas. Este gen es el responsable de generar una hormona llamada vasopresina, que se asocia a la creación de vínculos sociales y afectivos, y al altruismo. Su carencia estaría asociada a sentir menos placer ante una buena acción, como es repartir la riqueza con quien no la tiene. De allí que el director de la investigación, Richard Ebstein, sostenga que dictadores como Adolf Hitler, Benito Mussolini o Mobutu Sese Seko habrían tenido su gen AVRP1 más corto. Sin embargo, esta concepción plantea un dilema moral. Ya que si partimos de que el crimen es una conducta innata marcada en nuestro ADN, esa persona no es condenable en el sentido tradicional del término. Hizo lo que estaba destinada a hacer según su programación genética. Lo que no hay que perder de vista es que se puede dar una cierta tendencia, pero tiene que haber otros factores para que esa persona pueda llegar a ser un criminal. Si el entorno social y familiar no ayuda, la maquinaria del ‘gen de la maldad’ puede ponerse en marcha. De lo contrario, no.
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