“Pienso en el pasado y recuerdo todos aquellos momentos de épocas que siempre fueron mejores. La añoranza reina en mi vida, y no hago más que ir con mi mirada melancólica por el mundo, como un barco a la deriva dentro de la más densa de las nieblas. Me siento en el sofá y lloro por mi desventura… ¿Por qué me castigas de esa manera, Dios? ¿Por qué el destino me ha dado esta vida que no es más que desgracias?”
“Estudio para poder tener un título que me permitirá tener un trabajo para así poder cobrar mucho dinero y de esa manera comprarme una casa, un coche y un yate si es posible. Entonces seguiré trabajando todo lo posible para tener cada vez más dinero que utilizaré en seguir comprándome cosas que supuestamente, en algún momento indeterminado de mi vida en esclavitud, me harán feliz.”
Muy probablemente se hayan encontrado con personas que pongan en práctica alguna de estas maneras con las que enfrentarse a la vida. Y lo cierto es que no es más que eso: enfrentarnos a la vida; hacerle frente e ir en contra de la naturaleza de la propia realidad.
Por una parte, en el primero de los casos se plantea una existencia amarga, anclada en un pasado que no resulta ser más que un mito y que no nos pertenece. Se pretende vivir de una manera inmutable, vivir siempre en un estado en el que supuestamente se vivió antaño. De esta manera, se ignora que la propia esencia de la naturaleza es el cambio, la extraordinaria multiplicidad de lo que nos rodea. Parece que no tenemos suficiente con vivir los propios problemas del presente, sino que además queremos cargarlos con los que pudimos tener en un pasado o bien con el simple intento de ajustarnos a un posible pasado ideal. En cualquier caso, resulta nefasto vivir en función de realidades trasnochadas; en función de realidades muertas. “El pasado te podrá servir como trampolín, nunca como sofá.”, dijo un anónimo.
También están aquellos que ven que su día a día tiene sentido porque gracias a él conseguirán cosas en tiempos venideros. ¿Acaso las cosas pueden llegar a valer el sacrificio de mi tiempo libre? ¿Acaso hay alguna recompensa que justifique el ejercicio de cualquier sacrificio? La respuesta es no. Nada vale la pérdida de uno mismo. Vivir en el futuro no es más que la negación de la propia vida, por tanto. Una vida que siempre debe ser un fin, y nunca un medio para obtener nada. Su verdadera belleza es ella en sí misma. No existe algo que pueda valer tanto como eso.
En ese sentido, la osadía de ansiar la obtención de cosas, metas, logros y demás; el vivir subordinados a unas expectativas que bien nos hemos propuesto o nos han inducido, resulta ser nefasto para la realización de nuestras capacidades como seres humanos que somos. Las cosas no nos dan más de lo que las cosas pueden ofrecernos. Los sentimientos y emociones, totalmente necesarios para las relaciones y las vidas humanas se ven, consecuentemente, excluidos. Triunfar como seres humanos es no dejar atrás aquello que nos humaniza. La virtud no es, de ninguna manera, llegar a ser lo que los modelos me dicen. Soy virtuoso cuando soy lo que soy. No hay más.
Resulta más constructivo ver con una mirada limpia todo aquello que nos rodea; aceptar la heterogeneidad de todo lo que está dispuesto a nuestro alrededor. Una aceptación que nada tiene que ver con la sumisión a la voluntad de un falso destino o de un dios incierto. Se trata de comprender que es ahí, en el constante cambio, donde reside la verdadera belleza de la vida. La vida es un constante devenir. ¡Fluyamos con ella!
Tanto la memoria como las expectativas niegan los aspectos de la realidad que no queremos considerar, consciente o inconscientemente. El presente es permutación, es complejidad, es vida. Por el contrario, el ayer no es más que el sedimento de lo actual, y el mañana siempre llegará a ser hoy cuando llegue su momento. El pasado y el futuro son inexistentes, entes putrefactos cuya única pretensión es contaminar nuestra existencia.
El pasado y el futuro son los verdugos que, día tras día, acaban con el ser de numerosas personas; de muchos seres infelices… De incontables muertos en vida.
http://espacioparacompartir.wordpress.com/2010/04/23/muertos-en-vida/