InicioApuntes Y MonografiasDiccionario de Falacias, Parte Dos.
Diccionario de Falacias, PARTE DOS USO DE RAZÓN. DICCIONARIO DE FALACIAS. © Ricardo García Damborenea Falacia del ACCIDENTE Se comete al confundir la esencia con el accidente, lo sustancial con lo adjetivo. Incurre en ella, por ejemplo, quien juzga por las apariencias. Mefistófeles— Cala sobre tu cabeza una peluca de miles de bucles, calza tus pies con coturnos de una vara de alto, que no por ello dejarás de ser lo que eres. Como es sabido, el hábito no hace al monje y aunque la mona se vista de seda... Todo esto viene a decir lo mismo: que las cosas tienen esencia y accidentes. Esencia es la substancia de una cosa, lo que no se puede suprimir sin alterar el concepto; lo inherente, lo necesario, y también lo universal, porque es en lo que coinciden todos los individuos del mismo género. Un triángulo es, esencialmente, un polígono de tres lados. Como todos los conceptos, presenta un aire abstracto, fantasmal e invisible hasta que se reviste de accidentes: triángulo de tiza, de bronce, de flores, azul o verde, tieso o tumbado, isósceles o escaleno. Puede adoptar muchas presencias accidentales, pero lo común, lo inseparable, lo que se predica de todas es su esencia: un polígono de tres lados. Percibimos las cosas por sus accidentes y es preciso desnudarlas para conocerlas, para descubrir su meollo, aquello que permanece bajo los cambios de apariencia: la substancia, esto es, lo que sostiene los accidentes (del latín substare = estar debajo). Accidente (del latín accidere = sobrevenir a) es lo que particulariza las cosas, lo añadido, lo sobrevenido. El accidente puede faltar, no es necesario para el concepto; es contingente, yuxtapuesto. Como ocurre con los triángulos, las notas variables de los individuos de una misma especie son accidentales. La Falacia del accidente se comete por tomar una propiedad accidental como esencial, lo que conduce a errores al generalizar y al definir: un triángulo es un polígono verde. Atribuimos como esencial a todos los individuos de una especie una cualidad que sólo conviene accidentalmente a algunos de ellos. Platón era filósofo, pero no por sus facultades dialécticas, como Hipócrates era médico, pero no por su elocuencia. También yo puedo ser filósofo y cojo al mismo tiempo, y sin embargo, no habíais de imitarme en la cojera para ser filósofos. Epícteto. La definición por los accidentes traiciona el concepto, como ocurre cuando se define la democracia por la educación y la seguridad social. Si definiéramos las aves como vertebrados que vuelan, no serían aves ni los pingüinos ni el Pato Donald, pero podrían serlo Dumbo y los murciélagos. Si hubiera que juzgar a los filósofos por su barba, lo más justo sería poner a la cabeza de todos un macho cabrío. Es una falacia muy próxima a la Generalización precipitada. La mayoría de las Falacias del accidente se cometen al generalizar a partir de los accidentes de las cosas, lo que ocurre con más facilidad cuando los datos son insuficientes: Todos los españoles bailan flamenco. No es preciso bailar flamenco para ser español. Estamos ante un carácter accidental, que puede darse y no darse. Si juzgo todas las tuberculosis según los accidentes que la caracterizan en mi bisabuelo, construiré una falsa generalización que no comprenderá la mayoría de las tuberculosis que rondan el planeta. Si considero esencial que Homero fuera poeta, podré afirmar que todos los hombres son poetas. Extraer conclusiones a partir de cosas que sólo son ciertas accidentalmente, es lo que hacen tantas personas que generalizan a determinadas profesiones (jueces, policías, periodistas) el abuso en que puedan haber incurrido algunos de sus miembros: Todos los jueces están comprados. Los políticos son unos golfos Olvidan que lo mismo puede argumentarse sobre los cuchillos de cocina, los medicamentos o la libertad de prensa. El abuso no es argumento contra el uso. Es la falacia del que juzga la feria, no por lo sustancial, sino según le va en ella. — ¿Qué mayor prueba de que nada aprovecha la filosofía que el que algunos filósofos vivan torpemente? — No es eso prueba alguna; pues, como los campos, no todos los que se cultivan son fértiles. Véase, también, Falacia del Secundum quid. Luciano: El eunuco. En esta divertida historia, Luciano bromea con las derivaciones genitales que suscita en Atenas la oposición a cátedra de un eunuco: ¿tiene o no tiene miembro el aspirante? ¿es preciso el miembro para filosofar? Cicerón. Tusculanas, II,5. http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/listado/acci.pdf Falacia de la AFIRMACIÓN GRATUITA Como su nombre indica, se comete cuando no se da razón de las propias afirmaciones. Abunda más que la hierba en Asturias. Cualquier conversación está plagada de juicios inconsistentes sin otro apoyo que el énfasis con que se enuncian. No sólo tienen derechos los seres humanos. Los perros también los tienen. ¿Qué razones se aportan en apoyo de afirmación tan sorprendente? Ninguna Bentham llamó a este sofisma Ipsedixitismo (del latín ipse: él mismo, y dixit: dijo), que equivale a nuestra expresión: lo dijo Blas, punto redondo. Se puede incluir con todo mérito entre las falacias de elusión de la Carga de la prueba. Se emplea menos donde cabe el riesgo real de ser replicado con dureza, como ocurre en la vida parlamentaria, pero es muy frecuente donde no existe tal riesgo, como sucede en la prensa escrita, muy especialmente en los editoriales y en las columnas de opinión y, por encima de todo, en las tertulias radiofónicas. Caracteriza la propaganda y la publicidad, en cuyos mensajes importa más la sugestión que las razones. Vamos a ver de qué trata este escrito que tan certera y duramente he criticado. Mingote, en ABC. http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/listado/afirm.pdf Falacia de AMBIGÜEDAD, del equívoco o de anfibología Se produce cuando en un mismo argumento se emplean palabras o frases en más de un sentido, como ocurre en este ejemplo con la palabra igual: Los sexos no son iguales, los derechos no pueden ser iguales. No se habla de la misma igualdad a lo largo del argumento. Primero se emplea en su acepción de identidad (biológica) y más tarde en su acepción jurídica (igualdad ante la ley). La ambigüedad utiliza conceptos diferentes que comparten una expresión común. La lengua está llena de vocablos polisémicos a los que cada uno puede dar un sentido distinto. Toda persona que ocasiona una herida a otra es un delincuente. Todo cirujano ocasiona heridas a otras personas. Luego todo cirujano es un delincuente. Confunde la acción de matar o hacer daño y la intervención quirúrgica efectuada con el propósito, enteramente opuesto, de lograr la curación de un enfermo y salvarle la vida. Con el mismo fundamento podría acusarse de caníbal a quien se come un brazo de gitano. Idéntica falacia comete quien confunde responsabilidad penal y responsabilidad política: No asumiré ninguna responsabilidad hasta que lo pruebe un tribunal. a responsabilidad jurídica presupone la inocencia hasta que se demuestre lo contrario. La responsabilidad política se basa en la confianza de los ciudadanos y es compatible con la inocencia. Bajo el amparo de esta falacia se producen paradojas: personas que han dimitido de su cargo porque no eran dignas de la confianza (pública), han recibido otro cargo porque eran dignas de la confianza (del gobierno). — ¿Cómo afirma usted que sea cierto que sus latas de conserva llevan mitad de liebre y mitad de caballo? — Porque es verdad, señor juez. Yo siempre mezclo una liebre y un caballo. ¿Qué significa mitad y mitad? Para evitar (o combatir) esta ambigüedad semántica, se requiere precisar el significado de cada uno de los términos de las premisas y asegurarse de que no varían a lo largo de la inferencia. Las conversaciones cotidianas abundan también en construcciones gramaticales equívocas que dan lugar a malentendidos por ambigüedad sintáctica, como sucede en las siguientes: Juan le dijo a Pedro que tenía mal aspecto. Juan le dijo a Pedro que debiera atender a su madre. ¿Cuál de los dos tenía mal aspecto? ¿De qué madre se trata? Durante la noche pasada se han registrado dos grados bajo cero en León y uno más en Burgos. Dos pastores protestantes hablan del triste estado de la moral sexual de hoy en día: — Yo nunca me acosté con mi mujer antes de que nos casáramos. ¿Y usted? — No estoy seguro. ¿Cómo se llama? Una tercera forma de equívoco se produce a través de sobreentendidos: Gutiérrez ha llegado hoy al trabajo completamente sobrio. ¿Cómo hay que entender esto? ¿Señala una situación excepcional o relata lo que ocurre todos los días? Hoy ha dicho la verdad el Presidente. http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/listado/ambig.pdf Falacias de FALSA ANALOGÍA Incurre en falacia todo argumento analógico que no se apoya en una semejanza relevante u olvida diferencias que impiden la conclusión. Véase: refutación de una analogía. http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/listado/analog.pdf Falacia del ANTECEDENTE Se comete cuando en un argumento condicional se niega el antecedente. Por ejemplo: Si es madrileño, es español El Cid no es madrileño. Luego El Cid no es español. Se ha señalado como condición para ser español la de ser madrileño. Bien se ve que se trata de una condición suficiente, es decir, compatible con otras igualmente suficientes: se puede ser español por muchos caminos. Pero lo que nos impide argumentar negando tal condición es que no es necesaria: se puede ser español sin ser madrileño. Si lo fuera tendría valor negarla. La falacia consiste, precisamente en tratar una condición suficiente como si fuera una condición necesaria. Al negar una condición suficiente no cabe concluir nada. El consecuente puede darse gracias a otras condiciones igualmente suficientes. El juicio condicional se limita a señalar que, si se cumple una condición, estamos autorizados para afirmar algo, pero no autoriza nada en otros supuestos. Si se convoca una huelga de autobuses tendremos problemas de tráfico. NO han convocado la huelga, Luego no tendremos problemas de tráfico. ¡Qué más quisiéramos! Pueden producirse atascos circulatorios por otras razones. El argumento sería correcto si concluyera como Pero Grullo: no tendremos problemas de tráfico a causa de la huelga de autobuses. En esquema: Si A, entonces B X no es A Luego X no es B Si alguien toma cianuro, se morirá. La abuela no ha tomado cianuro, Luego no morirá. Véase la Falacia del consecuente. CUALQUIER COMENTARIO QUE VIOLE EL PROTOCOLO, ATAQUE LA FUENTE O AL POSTEADOR SERÁ ELIMINADO.SE ACEPTAN COMENTARIOS CON EDUCACIÓN Y RESPETO.EVITE EL FORBARDO. Tenga en cuenta ... La información que usted encuentre en este post puede, o no, estar en desacuerdo con su visión personal o religiosa de la realidad. Si usted encuentra que su visión de la realidad está siendo contradicha, desacreditada o atacada en cualquier forma posible, recuerde siempre que todo eso está en su cabeza y como tal, no es responsabilidad mia ni de nadie mas. Después de todo, yo no escogí su visión alternativa de la realidad, usted fue quien lo hizo. HASTA LUEGO.........
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