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La fotografía nocturna

Info6/20/2008
La fotografía nocturna



La toma de imágenes nocturnas de paisaje o de fauna no sólo presenta dificultades específicas por la inherente falta de luz, base de toda fotografía. Nuestra incapacidad para movernos en la oscuridad, frente a la comodidad con que se desenvuelven los animales, los problemas para encuadrar y enfocar, la incapacidad de los fotómetros para medir la luz por debajo de ciertos umbrales o el fallo de la ley de reciprocidad, hacen que se precise de una técnica muy depurada basada en la experiencia. El autor de este artículo es un consumado experto, tal como nos ha mostrado en su último libro, Naturaleza nocturna.



La búsqueda

Afrontar la fotografía con ciertas garantías de éxito supone invertir una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en hacer localizaciones. La búsqueda de encuadres es parte de la clave de una buena imagen. Una vez localizado el encuadre, debe determinarse cuál o cuáles serán las mejores horas de luz para acudir con el equipo fotográfico y la óptica u ópticas idóneas para la toma.

Localizar escenarios para las fotografías nocturnas es más complicado de lo ordinario, al influir un mayor número de factores, pero con algo de práctica puede convertirse en un reto realizable. En este tipo de fotografía nada debe quedar al azar. Reloj, linterna, pilas, carretes, cámaras y objetivos, trípodes, flashes, cables disparadores, mapas, etcétera; todo debe quedar ordenado y preparado para cada sesión. De no ser así puede resultar que de noche no encontremos la localización, o bien que tras un par de horas de conducción hayamos llegado tarde para plasmar la luz que queríamos, o bien que hayamos olvidado algún componente esencial del equipo. Tratar de ser metódico en la preparación del equipo, en las mediciones de cada toma, en cada detalle de la localización, evita sinsabores y fracasos. Ya hay suficientes factores aleatorios en la propia noche (aparición de nubes, frío, dificultad para orientarse, ver y caminar...) como para dejar cabos sin atar. Al principio, hasta que podamos calcular los tiempos de exposición a ojo, será muy útil anotar en una libreta todos los datos que podamos referidos a las fases lunares, las horas, diafragmas utilizados, focales de los objetivos y los tiempos de exposición.
En cuanto a la fauna nocturna, nuestros únicos aliados son la documentación sobre la especie a la que vamos a fotografiar, un gran respeto por la misma y mucha paciencia. El resto debe ser trabajo de campo y un equipo fotográfico fiable. Hay animales que se alteran notablemente por el destello de los flashes. Otros son tan rápidos o sigilosos que precisan del uso de trampas fotográficas (de pisar, de tirar de presa...) o barreras de haces de luz infrarroja o láser para activar la cámara.
Ante el arduo trabajo e inversión que supone afrontar la fotografía de cualquier especie nocturna, debemos ser extremadamente previsores y cautos. Lo más difícil es, sin duda, localizar el nido, posadero, madriguera, senda o lugar que el animal suele frecuentar o al que queremos atraerlo. Una vez que hemos dado con el individuo a fotografiar tenemos la mitad del trabajo hecho, sobre todo en estos tiempos en los que la fauna se ha visto afectada por innumerables problemas y muchas especies se han rarificado o escasean hasta límites insospechados.


El equipo

Los equipos propuestos a continuación son sugeridos. No deben ser considerados como mínimos para afrontar el trabajo profesional, ni tampoco como estrictamente lo que hay que llevar. De hecho hay muchos fotógrafos, entre los cuales me incluyo, que llevan mucho más equipo (por lo que pueda pasar).
El equipo mínimo que utilizo para fotografiar paisajes nocturnos es el siguiente: dos cámaras, preferiblemente manuales, que permitan exponer en posición B y con disparador con enganche para cable; cables disparadores robustos con bloqueo de exposición; objetivos angulares de 20 a 35 mm, estándar de 50 mm y tele corto tipo 75 a 100 mm (donde los diafragmas deben abrir como mínimo a f/2'8); trípodes robustos; y por último un flash con teleflash.
Para fotografiar fauna hay varias modalidades. Siempre es preciso conocer la focal que vamos a necesitar y disponer de un mínimo de dos flashes. Resulta muy práctico si ambos tienen célula fotosensible incorporada, cabezal con zoom y una potencia similar, con número guía superior a 45. Los flashes suelen dispararse en manual o bien en TTL si es uno sólo. Dado que las tablas de exposición que incorporan los flashes no son del todo fiables, podemos utilizar al principio un flashímetro. En muchos casos, ante la escasa visibilidad y los agudos sentidos de los sujetos que queremos fotografiar, resulta imprescindible una barrera sensora que dispare el equipo. Las trampas fotográficas permiten al fotógrafo ausentarse, con lo que se incrementa las posibilidades de éxito. Según el grado de sofisticación del equipo que manejemos podemos incorporar un sistema de vídeo para controlar el equipo y el encuadre. La cámara debe ser de tamaño muy reducido y debemos marcar su posición vertical correcta para evitar ponerla inclinada. En un vehículo alejado hasta 500 metros de la localización podemos ubicar el receptor de onda o cable y enchufar un monitor.



Entre los accesorios del equipo para fotografía nocturna entran elementos como el reloj, la linterna, pilas de repuesto, cables disparadores de repuesto, nivel de burbuja para asegurar la horizontalidad, brújula, más equipo fotográfico, etc.


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