Somos muchas identidades personales interconectadas, unas a través de otras, tramando una multiplicidad de identidades digitales.
Alguien, dentro de poco, tomará el coraje suficiente y demostrará que toda la trama Web 2.0 es un intento social para no caer colectivamente, de manera definitiva, en conductas típicas del espectro del autista. Yo no tengo el coraje para expresarlo. Pero es lo que creo.
Lo más paradójico de la “comunidad 2.0″ es que entrelaza a nuestras respectivas “soledades”, para que algunas se transformen en “soledades-socializadas” y —la mayoría— van quedando en la periferia de las muy pocas comunidades virtuales que logran construirse y sobrevivir a alguno que otro efímero objetivo.
Llamamos “virtuales” a nuestros “colectivos 2.0″ porque no son físicos. Pero: existen. Tienen una identidad corporizada en nuestras IPs las que, a su vez, nos identifican como seres binarios (¿mitad personas, mitad qué?).
Las reflexiones de Dolors “Dreig” Reig en Twitter, lo único que importa, que sepa volar posee preguntas de fuerza arrolladora:
¿Se irá tornando más y más autista la conversación? ¿Será el ser humano tan escalable como las redes que utiliza? ¿Se parecerá a Twitter, a este caos autoorganizado la inteligencia colectiva?
Alguien, dentro de poco, tomará el coraje suficiente y demostrará que toda la trama Web 2.0 es un intento social para no caer colectivamente, de manera definitiva, en conductas típicas del espectro del autista. Yo no tengo el coraje para expresarlo. Pero es lo que creo.
Lo más paradójico de la “comunidad 2.0″ es que entrelaza a nuestras respectivas “soledades”, para que algunas se transformen en “soledades-socializadas” y —la mayoría— van quedando en la periferia de las muy pocas comunidades virtuales que logran construirse y sobrevivir a alguno que otro efímero objetivo.
Llamamos “virtuales” a nuestros “colectivos 2.0″ porque no son físicos. Pero: existen. Tienen una identidad corporizada en nuestras IPs las que, a su vez, nos identifican como seres binarios (¿mitad personas, mitad qué?).
Las reflexiones de Dolors “Dreig” Reig en Twitter, lo único que importa, que sepa volar posee preguntas de fuerza arrolladora:
¿Se irá tornando más y más autista la conversación? ¿Será el ser humano tan escalable como las redes que utiliza? ¿Se parecerá a Twitter, a este caos autoorganizado la inteligencia colectiva?