Los enfermos emiten sustancias químicas que advierten a las personas a su alrededor lo que puede ayudar a la detección temprana de algunas enfermedades
Los médicos siempre se han guiado por el olor del aliento o la orina además de otros fluidos corporales para orientarse en los diagnósticos de los pacientes. Un estudio llevado a cabo por el equipo de Mats Olsson, del Instituto Krolinska de Estocolmo (Suecia) ha arrojado luz sobre los olores que desprenden diferentes enfermedades y que la nariz humana es capaz de captar en numerosas ocasiones.
Aunque Olsson admite que el estudio publicado en la revista Psychological Science era muy reducido, sí permite llegar a la conclusión de que los enfermos emiten sustancias químicas que advierten a las personas a su alrededor. Pero «lo más interesante» del estudio es, según su autor, la revelación de que los «seres humanos parecen capaces de oler enfermedades en su fase temprana».
El cerebro rechaza de forma automática los malos olores, lo que nos lleva a alejarnos de «cosas que pueden hacernos enfermar», según explica a BBC News Val Curtis de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
Este descubrimiento puede ser crucial para la detección temprana del cáncer, enfermedad cuyos síntomas no se manifiestan hasta que está avanzada por lo que los médicos esperan que los olores del cáncer pueda ayudarles a detectar la enfermedad en su fase inicial.
Según cada metabolismo el cuerpo produce químicos que se evaporan en el aire. George Preti, del Monell Chemical Senses Center de Philadelphia (Estados Unidos) asegura que las células cancerosas tienen un metabolismo diferente que las normales por lo que emiten un patrón de químicos distinto, un olor diferente.
Sin embargo, estos olores siguen siendo demasidado sutiles para muchas narices humanas pero no para el olfato de los perros ya que los humanos tenemos cinco millones de receptores de olor frente a los 300 millones de los perros, que, según Preti, pueden detectar el cáncer de ovario con un 90% de fiabilidad por lo que sugiere que pueden ayudar a identificar este «olor» para trabajar en la creación de «narices electrónicas» que imitarían los receptores de olor de una nariz usando nanotubos de carbono, cada uno con una muestra de ADN adherida.
Estas «narices electrónicas» ya se utilizan en algunos ámbitos como en zonas de guerra para detectar gases venenosos o en la industria cerveceras para comprobar la calidad de la cerveza. Y pronto podrían llegar en el mundo de la medicina con el «BreathLink», un aparato diseñado para detectar el cáncer de mama, con la ventaja de no tener que desvestirse ni exponerse a rayos X.
Los médicos siempre se han guiado por el olor del aliento o la orina además de otros fluidos corporales para orientarse en los diagnósticos de los pacientes. Un estudio llevado a cabo por el equipo de Mats Olsson, del Instituto Krolinska de Estocolmo (Suecia) ha arrojado luz sobre los olores que desprenden diferentes enfermedades y que la nariz humana es capaz de captar en numerosas ocasiones.
Aunque Olsson admite que el estudio publicado en la revista Psychological Science era muy reducido, sí permite llegar a la conclusión de que los enfermos emiten sustancias químicas que advierten a las personas a su alrededor. Pero «lo más interesante» del estudio es, según su autor, la revelación de que los «seres humanos parecen capaces de oler enfermedades en su fase temprana».
El cerebro rechaza de forma automática los malos olores, lo que nos lleva a alejarnos de «cosas que pueden hacernos enfermar», según explica a BBC News Val Curtis de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.
Este descubrimiento puede ser crucial para la detección temprana del cáncer, enfermedad cuyos síntomas no se manifiestan hasta que está avanzada por lo que los médicos esperan que los olores del cáncer pueda ayudarles a detectar la enfermedad en su fase inicial.
Según cada metabolismo el cuerpo produce químicos que se evaporan en el aire. George Preti, del Monell Chemical Senses Center de Philadelphia (Estados Unidos) asegura que las células cancerosas tienen un metabolismo diferente que las normales por lo que emiten un patrón de químicos distinto, un olor diferente.
Sin embargo, estos olores siguen siendo demasidado sutiles para muchas narices humanas pero no para el olfato de los perros ya que los humanos tenemos cinco millones de receptores de olor frente a los 300 millones de los perros, que, según Preti, pueden detectar el cáncer de ovario con un 90% de fiabilidad por lo que sugiere que pueden ayudar a identificar este «olor» para trabajar en la creación de «narices electrónicas» que imitarían los receptores de olor de una nariz usando nanotubos de carbono, cada uno con una muestra de ADN adherida.
Estas «narices electrónicas» ya se utilizan en algunos ámbitos como en zonas de guerra para detectar gases venenosos o en la industria cerveceras para comprobar la calidad de la cerveza. Y pronto podrían llegar en el mundo de la medicina con el «BreathLink», un aparato diseñado para detectar el cáncer de mama, con la ventaja de no tener que desvestirse ni exponerse a rayos X.