Roberto Bubas, el amigo de las orcas link: http://www.youtube.com/watch?v=dAaZVJIe_j0 La historia natural de la vida en el planeta nos cuenta de especies que prosperan y de otras que fracasan. Las orcas son sin duda de las primeras, y sin embargo en la Patagonia Norte son muy pocas. No más de un puñado de individuos atomizados en un ancho lienzo de mar. Un mar cuyas exigencias les ha obligado a desarrollar particularidades únicas. Son una raza de orcas diferente, dueñas de una cultura diferente. El varamiento intencional para obtener alimento y la transmisión intergeneracional de este método a la progenie es, además de uno de los espectáculos más impresionantes de la vida salvaje, un hecho cultural de características extraordinarias.Roberto Bubas nació el 20 de agosto de 1970 en Esquel, provincia de Chubut, Patagonia Argentina. A los 20 años de edad llegó a Puerto Madryn para estudiar biología marina y al poco tiempo comenzó a trabajar como guardafauna en Península Valdés. Así fue como Bubas realizó sus primeras observaciones y monitoreo de la población de orcas residentes con fines de conservación.Desde su infancia, Bubas mantiene el contacto con animales. De joven solía amansar caballos salvajes, lo que lo ha llevado a perder el miedo que tal vez pueden sentir aquellos que jamás lo han hecho. -¿Cómo fue su primer acercamiento con orcas? -“ Yo me acercaba al agua para estar más cerca de ellas y tomar datos de identificación, hacer dibujos de sus aletas. Un día las orcas trajeron un manojo de algas marinas y lo dejaron a un metro de donde yo estaba e interpreté que querían jugar. Lo tiré al agua de nuevo, ellas fueron a buscarlo y lo volvieron a traer. Así empezamos a jugar como quien juega con su perro arrojando un palo. Desde ese día me buscaban siempre en el mismo lugar y a la misma hora”Se las conoció hasta no hace mucho tiempo como “ballenas asesinas”, sin embargo esta denominación está lejos de ser la correcta considerando que las orcas son delfines y como tales han mantenido una conducta amigable con los humanos, los que no siempre supieron comportarse recíprocamente con ellas, cazándolas, persiguiéndolas para capturarlas vivas y venderlas a acuarios y oceanarios, quienes las siguen exhibiendo en show circenses. Allí son encerradas en reducidas piletas de concreto, obligadas a comer lo que el acuario desea darle y no lo que la orca necesitaría elegir como dieta diaria, sometidas al estrés de cautiverio, a la toma de medicamentos y a la perdida de contacto con su grupo social. -¿Qué ha aprendido de su vínculo con orcas?“De las orcas he aprendido la simpleza con la que el máximo predador se mueve en el medio. La vida de las orcas gira todavía en torno a las mismas necesidades esenciales sobre las que giraba la humanidad en el pasado; frío, calor, miedo, hambre, supervivencia. Todos sus movimientos están basados en el sentido común y en reglas básicas de supervivencia . Se mueven en manadas que se juntan por lazos genéticos, lazos de afecto y de necesidad para sobrevivir. Entre ellas lo que existe es una gran solidaridad que la raza humana parece haber perdido. La gran enseñanza que nos dejan las orcas es el ser solidario en pos de un beneficio en común”Su vínculo constante con la naturaleza lo ha llevado a manejarse en el campo de una manera que tal vez las orcas interpretan por gestos y actitudes armónicas.Las orcas son animales esencialmente sónicos. El sonido es una herramienta en el mar sin parangones. El sentido más desarrollado que puede tener un animal en el agua para sobrevivir es el sentido del oído puesto que el sonido en un medio acuoso se transmite con gran facilidad.Bubás solía cantar, hablar y tocar música logrando captar la atención de estos individuos quienes reconocían cada una de las señales sonoras.“Yo apuesto y sería feliz si viera cada vez más gente que tuviera interacciones con animales salvajes porque estaría hablando de que estamos aprendiendo a vincularnos de una manera diferente y respetuosa con la naturaleza.”Desde hace ya unos cuantos años, Roberto Bubas no mantiene contacto con las orcas luego de que una ley provincial prohibiera el vínculo con fauna marina, pero continuó con el proyecto de investigación hasta el año 2009.Actualmente es Guardafauna del Área Protegida Península Valdés desde 1992 (6 años en Caleta Valdés donde comienza su proyecto de investigación sobre orcas, 6 años en Punta Norte, 2 años en Isla de los Pájaros y un año El Doradillo donde se desempeña actualmente).“Las orcas han sido durante mucho tiempo mi familia en el mar”Entre fines de febrero y fines de abril se puede ver a las Orcas desde la costa. En la Lobería de Punta Norte, ubicada a 170km de Madryn y a 80 km de Puerto Pirámides, la marea alta es la que marca el horario probable de ataque de orcas.No hay otro lugar en el mundo donde la naturaleza ofrezca tal demostración de poder. Las Orcas sólo atacan de esta forma en las loberías de Península Valdés. Y aunque también Caleta Valdés y el Golfo San José son lugares de aparición frecuentes, es precisamente Punta Norte el lugar en donde puede presenciarse la particular forma de alimentación que aprendieron estos cetáceos fascinantes. A este comportamiento se lo llama “Varamiento intencional”,
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