En este tiempo de extremos preconceptos y abismal intolerancia, cuanto más se trata de limar diferencias, se enervan posiciones inflexives desde “la parte”, la particularidad, el relativismo y la fuerte decepción pós-moderna, lo que puede facilmente llevar a algunos considerar el presente trabajo “fundamentalista”, y de la peor clase.
El conocimiento de “el todo” sociológico, por tanto, es de capital importancia tanto en el análisis del tema, como en la expectativa del Lector y sus consecuentes alternativas de continuidad del diálogo para una reflexión construtiva individual y social.
Sugiero como “el todo”, uma posición estable, integradora y completa en cuanto a la historicidad de la familia y la conteporaneidad de realidades opuestas y en conflicto entre indivíduos y sociedad, entre indivíduo y medioambiente, y entre esfera pública y esfera privada.
Luego, cualquier otra opinión seria apenas eso mismo, opinión, o lo que yo doy en llamar “opinaticidad popular”.
Contodo, tampoco se deve ser intolerante una vez que se consigue dejar de ser preconceptuosos, puesto que en el despojo o neutralización de los preconceptos esté inherente la no discriminación de las ideas de los demás.
El tema de la obediencia y la sujeción, más precisamente de los hijos a los padres, passa por su peor crisis existencial de todos los tiempos, lo que considero resultar no de fatores positivos como la globalización, el avance de las TICs, y la ciencia, y la apropiación massiva de “derechos del hombre”, aunque más en el marco del ensimismamiento y la obstinación que de la razón y la solidaridad.
Veamos primeramente la separación natural de los hijos de sus padres. Esta separación natural se dá cuando ellos casan. Esto es totalmente aceptable y tanto jurídica como divinamente razonable y legítimo.
En segundo lugar, que un hijo se separe de los padres para vivir solo por cuestiones fortuitas o necesidades reales, o por traumas, debe ser tratado con mucho cuidado cada caso, personalizadamente, para poderse aportar ayuda y no condenación y ejerse una influencia sanadora antes que regresiva aún más destructiva.
Por otro lado, que un hijo se separe de los padres sin razón, apenas porque quiere vivir solo para tener mayor libertad en sus apetencias exclusivistas y de deseos ocultos o manifiestos, entretanto inapropiados para su propia salud física, psicológica o espiritual, o mixta, necesariamente ofenderá a los padres y les hará sufrir en extremo, y hasta puede matarlos.
Separarse de los padres por motivos de seguimiento a creencias espiritualistas, ufológicas, parapsicológicas, o de sub-culturas reacionarias, violentas, extrañas o de cualquier tipo de segregação, seja religiosa, cultural, social o política, debiera ser considerado no apenas problema familiar como también caso político social de intervención desde la prevención hasta la represión si fuera el caso necesario.
En el lado absolutamente humano, con implicaciones necesarias de lo espiritual, ciertamente un hijo que casa no debiera tomar distancia de los padres, a no ser que ellos sean extremadamente perturbadores o configuren una família disfuncional, comprovadamente. Contodo, es necesario que veamos el lado mayormente positivo de la relación, y la mantengamos:
1. Tanto hijo casado como aquél que vive en local diferente de los padres por motivos razonables, necesitan, para su madurez y mantenimiento de la madurez, una saludable y equilibrada relación que fortalezca su efectividad.
2. La ayuda en cualquier área, y el apoyo de los padres, siempre será positivo, en tanto y en cuanto no rebajen a las personas o las menosprecien. Negarles ayuda y amor a los hijos es una forma de hacer homicídio lento, pero inexorable.
3. En la medida en que los hijos maduran, los padres también; se deve ser justo y coherente, pues, si el hijo quiere ser respetado en suas cambios para una persona mejor, los padres también están mudando juntamente.
Mi felicidad depende de la felicidad de los otros, también, aunque en cierta medida. Hoy ya se puede medir la felicidad.
La felicidad se problematiza cuando deliberadamente rechazamos a los padres. Si ellos no cambian, los jóvenes debieran mostrar la justificación de modernidad y actualizaciones en que se consideran vivir, practicando una generosa tolerancia, puesto que la mismísima Modernidad demanda velocidad en los objetivos, y el rechazo de los padres es un peso que atrofia y neutraliza el avance, por otra parte, sabese de la importancia del perdón, y debe también saberse de la transcendencia de la sinergia generacional.
En la humildad, debe primar la aceptación y el reconocimiento de lo valioso que son ellos, y en la razón personal, el perdón y la sabiduría.
4. Está comprobado que los hijos que prestan atención en los padres, e invierten algo más del esfuerzo comun por ellos, viven más. Si fallecen antes, las razones serian otras, considerándose que sin el anterior factor moririan todavía mas temprano.
5. El princípio de la desobediencia alevosa contra los superiores, funciona así como el de la obediencia. Desde los comienzos de la Humanidad la historia humana está repleta de experiencias y pruebas que comprueban la importancia y transcendencia del princípio de la obediencia y la honra a las autoridades divinamente delegadas.
6. Somos lo que nuestros padres son o fueron juntos por la genética y la energia psíquica que nos transmitieron, más lo que ellos también heredaron de hasta tres generaciones anteriores. Menospreciar el vínculo positivo con los padres, es negarnos a nosotros mismos.
No es cortando relaciones con ellos que estariamos libres para crecer, sino cortando de nosotros mismos las herencias malditas.
7. Nuestros hijos o nietos merecen amar y respetar a sus orígenes, para así aprender a recibir amor. Cuando sus padres les desestimulan la conexión con los abuelos, los destinan para la maldición y la desgracia.
Finalmente, si un joven se distancia de los padres por causa de la influencia u opresión de su cónjuge o aparcero, debe saber que está amarrado a una conexión degradante y destructiva, anuladora y extorsiva, que le induce a la maldición, y le hace esclavo y no libre, por lo que a cualquier momento, rever las prioridades en acatar un vínculo en detrimento de lo natural, y siempre necesario, puede impedir que su lámpara se apague en el medio del camino, y quede así en la historia, afamado como indigente que pasó por la vida sin sentido ni destino.
Pero en todo, se debe tener en cuenta cuanto de amor uno puede ofrecer al otro. Si su decisión será contraria a la propuesta por el otro en relación a los padres, el amor todavia tolerará la del aparcero y no le imputará error y desgracia cuando algo saliere mal.
Ambos asumirán los riesgos y las pérdidas como parte de la alianza, así como festejan los logros; sino, que nobleza tienen para demandar de los demás?
Tito Berry
El conocimiento de “el todo” sociológico, por tanto, es de capital importancia tanto en el análisis del tema, como en la expectativa del Lector y sus consecuentes alternativas de continuidad del diálogo para una reflexión construtiva individual y social.
Sugiero como “el todo”, uma posición estable, integradora y completa en cuanto a la historicidad de la familia y la conteporaneidad de realidades opuestas y en conflicto entre indivíduos y sociedad, entre indivíduo y medioambiente, y entre esfera pública y esfera privada.
Luego, cualquier otra opinión seria apenas eso mismo, opinión, o lo que yo doy en llamar “opinaticidad popular”.
Contodo, tampoco se deve ser intolerante una vez que se consigue dejar de ser preconceptuosos, puesto que en el despojo o neutralización de los preconceptos esté inherente la no discriminación de las ideas de los demás.
El tema de la obediencia y la sujeción, más precisamente de los hijos a los padres, passa por su peor crisis existencial de todos los tiempos, lo que considero resultar no de fatores positivos como la globalización, el avance de las TICs, y la ciencia, y la apropiación massiva de “derechos del hombre”, aunque más en el marco del ensimismamiento y la obstinación que de la razón y la solidaridad.
Veamos primeramente la separación natural de los hijos de sus padres. Esta separación natural se dá cuando ellos casan. Esto es totalmente aceptable y tanto jurídica como divinamente razonable y legítimo.
En segundo lugar, que un hijo se separe de los padres para vivir solo por cuestiones fortuitas o necesidades reales, o por traumas, debe ser tratado con mucho cuidado cada caso, personalizadamente, para poderse aportar ayuda y no condenación y ejerse una influencia sanadora antes que regresiva aún más destructiva.
Por otro lado, que un hijo se separe de los padres sin razón, apenas porque quiere vivir solo para tener mayor libertad en sus apetencias exclusivistas y de deseos ocultos o manifiestos, entretanto inapropiados para su propia salud física, psicológica o espiritual, o mixta, necesariamente ofenderá a los padres y les hará sufrir en extremo, y hasta puede matarlos.
Separarse de los padres por motivos de seguimiento a creencias espiritualistas, ufológicas, parapsicológicas, o de sub-culturas reacionarias, violentas, extrañas o de cualquier tipo de segregação, seja religiosa, cultural, social o política, debiera ser considerado no apenas problema familiar como también caso político social de intervención desde la prevención hasta la represión si fuera el caso necesario.
En el lado absolutamente humano, con implicaciones necesarias de lo espiritual, ciertamente un hijo que casa no debiera tomar distancia de los padres, a no ser que ellos sean extremadamente perturbadores o configuren una família disfuncional, comprovadamente. Contodo, es necesario que veamos el lado mayormente positivo de la relación, y la mantengamos:
1. Tanto hijo casado como aquél que vive en local diferente de los padres por motivos razonables, necesitan, para su madurez y mantenimiento de la madurez, una saludable y equilibrada relación que fortalezca su efectividad.
2. La ayuda en cualquier área, y el apoyo de los padres, siempre será positivo, en tanto y en cuanto no rebajen a las personas o las menosprecien. Negarles ayuda y amor a los hijos es una forma de hacer homicídio lento, pero inexorable.
3. En la medida en que los hijos maduran, los padres también; se deve ser justo y coherente, pues, si el hijo quiere ser respetado en suas cambios para una persona mejor, los padres también están mudando juntamente.
Mi felicidad depende de la felicidad de los otros, también, aunque en cierta medida. Hoy ya se puede medir la felicidad.
La felicidad se problematiza cuando deliberadamente rechazamos a los padres. Si ellos no cambian, los jóvenes debieran mostrar la justificación de modernidad y actualizaciones en que se consideran vivir, practicando una generosa tolerancia, puesto que la mismísima Modernidad demanda velocidad en los objetivos, y el rechazo de los padres es un peso que atrofia y neutraliza el avance, por otra parte, sabese de la importancia del perdón, y debe también saberse de la transcendencia de la sinergia generacional.
En la humildad, debe primar la aceptación y el reconocimiento de lo valioso que son ellos, y en la razón personal, el perdón y la sabiduría.
4. Está comprobado que los hijos que prestan atención en los padres, e invierten algo más del esfuerzo comun por ellos, viven más. Si fallecen antes, las razones serian otras, considerándose que sin el anterior factor moririan todavía mas temprano.
5. El princípio de la desobediencia alevosa contra los superiores, funciona así como el de la obediencia. Desde los comienzos de la Humanidad la historia humana está repleta de experiencias y pruebas que comprueban la importancia y transcendencia del princípio de la obediencia y la honra a las autoridades divinamente delegadas.
6. Somos lo que nuestros padres son o fueron juntos por la genética y la energia psíquica que nos transmitieron, más lo que ellos también heredaron de hasta tres generaciones anteriores. Menospreciar el vínculo positivo con los padres, es negarnos a nosotros mismos.
No es cortando relaciones con ellos que estariamos libres para crecer, sino cortando de nosotros mismos las herencias malditas.
7. Nuestros hijos o nietos merecen amar y respetar a sus orígenes, para así aprender a recibir amor. Cuando sus padres les desestimulan la conexión con los abuelos, los destinan para la maldición y la desgracia.
Finalmente, si un joven se distancia de los padres por causa de la influencia u opresión de su cónjuge o aparcero, debe saber que está amarrado a una conexión degradante y destructiva, anuladora y extorsiva, que le induce a la maldición, y le hace esclavo y no libre, por lo que a cualquier momento, rever las prioridades en acatar un vínculo en detrimento de lo natural, y siempre necesario, puede impedir que su lámpara se apague en el medio del camino, y quede así en la historia, afamado como indigente que pasó por la vida sin sentido ni destino.
Pero en todo, se debe tener en cuenta cuanto de amor uno puede ofrecer al otro. Si su decisión será contraria a la propuesta por el otro en relación a los padres, el amor todavia tolerará la del aparcero y no le imputará error y desgracia cuando algo saliere mal.
Ambos asumirán los riesgos y las pérdidas como parte de la alianza, así como festejan los logros; sino, que nobleza tienen para demandar de los demás?
Tito Berry