Vencer el orgullo
Demasiadas veces dejamos que el orgullo tiña de rencor nuestras relaciones y nos aleje de las personas a las que queremos. Cargarnos de razón nos dificulta el paso y nos deja a solas con nuestros motivos. En cambio, dar el brazo a torcer es el gesto más necesario y valiente si queremos llenar de paz nuestro corazón y mantenernos cerca de aquellos que nos importan.
Actúa siempre desde el amor. No importa si tienes razón o no. Regala la razón a quien la necesite para vivir; tú vive buscando siempre lo que aporte paz a tu corazón.
(Maite Domènech, Revista Mente Sana)
Es el pecado de los que se creen fuertes.
El orgulloso, se cree tan listo, que acaba tomando sus deseos y sus "excesos de confianza" por la realidad misma. Cuando vemos lo que hay de excelente en nosotros y aspiramos a una naturaleza verdadera nos encontramos con una virtud: la humildad, imprescindible para vencer al orgullo que nos acosa. La humildad pone de manifiesto nuestra posición ante Dios. Jesús al humillarse en la cruz, ha demostrado que la humildad es la abertura hacia una excelencia del "yo personal", del "yo eterno". Jesús borra el orgullo de Adán, lucha contra el orgullo y las tentaciones del Angel caído y nos propone la humildad como el camino a seguir.
El orgullo es absurdo en sí mismo porque de nada sirve cuando nos sumergimos en la Unidad….
El orgullo produce: parálisis.
Envaramiento del cuerpo.
Las claves para abandonar el orgullo son:
Aprender a perdonar Aceptar el perdón de los demás.
El orgullo es falta de reconocimiento de que nuestra personalidad NO forma parte de algo simplemente maravilloso...
Miremos el cielo en una noche estrellada... El orgullo nos hace sentir solos... Si perdemos el orgullo... una noche... mirado las estrellas... sentiremos que todos los seres que habitamos este planeta, somos el planeta... estamos pegados a él... y nuestro planeta junto con los demás, forman nuestro sistema solar que tiene como centro una estrella como esas que vemos... Somos parte de las estrellas... Seguramente en otro planeta de otra estrella exista un ser preguntándose lo mismo... sintiendo lo mismo...
Todos los éxitos terrenales que podamos obtener están muy bien cuando estamos proyectados... jugando a vivir un tipo de vida... pero de nada sirven cuando nos sumergimos en la Unidad...
Los habitantes de la estrella mas cercana no pueden leer la marca de nuestro reloj de muñeca... es más... no creo que les importe...
Nuestro orgullo nos impide ver la pequeñez de nuestra personalidad... Creyéndonos tan importantes... tan grandes... lo único que conseguimos es provocar enfermedades que se manifestarán con parálisis y envaramiento del cuerpo.
Para deshacernos del orgullo empecemos a pedir perdón cuando tropecemos con alguien desconocido... Demos las gracias sin apretar tanto los labios... Pidamos ayuda cuando la necesitemos... Superemos las dificultades para decir "Buenos días o Hasta luego" en lugares como en un ascensor... Digámosle te quiero a quien debiéramos decírselo...
Aceptemos que por más éxito material que hayamos obtenido... que por mas lugares del mundo que hallamos visitado... no estamos aquí para jugar a presumir...
Cuando el orgullo nos asalte (debemos estar en estado de alerta para detectar que nos asalta el orgullo), tratemos de darnos cuenta de que nuestras personalidades no son nada en sí mismas.
¡Nuestra humildad debería ser infinitamente mayor, para reconocer nuestra propia fragilidad ante el Gran Arquitecto del Universo!... La Humildad es una lección para el ego... Porque el ego se ha engañado a sí mismo creyendo que es real y tiene amor propio.[/color]
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