Como una cámara digital a la hora de procesar una imagen, un núcleo del cerebro (el núcleo geniculado lateral del tálamo) es el encargado de recibir información directamente de la retina y enviarla a la corteza cerebral para su análisis.
Lo que hace (el cuerpo geniculado) es ampliar la resolución de la imagen o fotografía.
El ojo funciona como una cámara digital, en la cual, la superficie receptora está formada por un conjunto de píxeles. Por eso la resolución de la imagen que proporciona el ojo al cerebro está limitada por el número de píxeles, o células ganglionares, de la retina.
Los circuitos neuronales que forman el núcleo del cerebro interpolan (poner una cosa entre otras que forman un orden o conjunto) para obtener una imagen con mayor número de píxeles y, por tanto, mayor resolución aparente. Esto permite al cerebro incrementar el tamaño de la imagen retiniana antes de proceder a un análisis más detallado.