FAMILIA ARANDA – GARAY
Doña Cipriana Aranda, doña “Cepi” como la conocemos y la llamamos cariñosamente, nos contó acerca de su padre que se radico en Pirané en el año 1909, cuando contaba apenas con nueve años de edad. Se llamaba Candelario Aranda y era empleado ferroviario, donde se desempeñaba como instalador de durmientes. Su mamá, doña María Lorenza Garay era ama de casa. La familia era pequeña, porque Cepi es hija única.
Sus vecinos eran las familias de Rufino y Máximo Palacios, además de doña Carmen de Velázquez. La primera casa que habitaron estaba ubicada en la calle General Paz casi Roque Sáenz Peña; parte de la vieja estructura todavía se conserva.
Doña Cepi evoca de esas épocas, lo importante que fueron en su vida la familia de Don Federico Solle y era, dado que su vecino le enseñaba a hablar alemán y su esposa, a comer verdura que a ella no le gustaban. Recuerda también que su madre solía contarle, que en esas épocas la amistad era un valor importante casi indisoluble.
María Lorenza y Carmen eran amigas íntimas y cuando sus hijos eran lactantes se turnaban para cuidarlos, cuando el momento lo requería. Así Doña Carmen amamantaba a Cepi, en ausencia de su madre, actitud amorosa que María Lorenza retribuía con el pequeño de ella.
Los tiempos eran diferentes, cuando llego la época de ir a la escuela, Cepi lo hizo teniendo como compañeros a señoritas y señoras, la única niña de edad escolar era ella.
En esa comunidad que recién daba sus primeros pasos, no había agua potable; en el patio de la casa había un poso del cual se abastecían todos los vecinos.
En ese lugar existía una caudalosa napa de agua, que más adelante Obras Sanitarias de la Nación (ONS) construyo e instaló una toma de abastecimiento. (Actual Roque Sáenz Peña entre Gral. Paz y San Lorenzo) .La gente venía a buscar el agua con baldes, bidones y carritos, recorriendo los senderos, pues aún no se habían trazado las calles como tampoco no existía la energía eléctrica.
Los almacenes de ramos generales eran: los de Félix Saade; Raúl Lesbegueris y la única que proveía el kerosene era la de Don Martín Kriebaum. En Aquellos tiempos solo había una Estafeta Postal ubicada en inmediaciones de la Avenida Alberdi.
Un médico y la enfermera Trifona Barreiro que hacia además de partera, eran los que se ocupaban de la salud.
Don Aranda tenía una chacra, que abarcaba lo que hoy es el Barrio Itatí, incluso la Escuela Provincial Nº 98. Después de su fallecimiento y a pedido del Intendente Silvio Sirio Salinas, doña Cepi donó el inmenso predio que fue entregado a familias necesitadas de contar con una vivienda.
Lo que debemos destacar la capacidad de dar y abrir el corazón solidario , a quienes verdaderamente necesitan , sin aspirar beneficio material alguno , de doña Cepi , que siendo hija única , no sabe de egoísmos sino hizo del compartir una forma de vida .-
FAMILIA GAMECHO – DEL VALLE
Don Pío Gamecho y su esposa María Benita Del Valle llegaron de la ciudad de Villeta (Paraguay) con sus dos hijos mayores, radicándose en principio en la zona de Lomas del Monte Lindo, en 1921 se instalaron definitivamente en Pirané en lo que conocemos como Barrio Centro, en Belgrano y San Martín, Don Gamecho era carpintero, construyo las primeras aberturas de las casas de sus vecinos, Saade y Manzur. Lo hacía en forma artesanal con sierra de manos.
Después de un tiempo y afirmado en su rancho, construyó su horno para dedicarse a la venta de pan, que un amigo suyo distribuía casa por casa en un canasto. No había calles y se desplazaba por caminitos que se formaban con el paso del hombre. Finalmente se convirtió en vendedor ambulante.
Su familia eran numerosas, tuvieron diez hijos: Isacio; Anastasio; Ignacio; Concepción; Celestino; Agustín; Maura; Julieta; Teodora y Timotea. Actualmente sobreviven solo tres de ellos. Sus Vecinos fueron doña Cristina Álvarez que tenía su rancho en Belgrano entre San Martín y 2 de Abril (hoy); Rosalía “Rochi” Genes de Olmedo, Belgrano y Avenida 9 de Julio, madre de Sixta “Lolita” Olmedo, aquella enfermera que desarrollo su profesión con verdadera vocación y profundo amor por sus semejantes.
Timotea Gamecho recuerda: “Pirané era un vergel; mi casa estaba rodeada de un monte de “araticú” que tenía los frutos muy dulces y sabrosos, para el deleite de todos los niños. No había luz eléctrica, solo candil y algún “petromax”. El agua que utilizábamos para beber, cocinar y limpieza general eran de los pozos; en mi casa mi padre construyo uno.
Mi madre ayudaba haciendo huerta donde todo el año había verduras para consumir y convidar a los vecinos; además criaban pollos y gallinas para conformar a una numerosa prole.
No contábamos con lugares de esparcimiento, las fiestas eran familiares. Solíamos salir en grupos, con los padres y vecinos; según las distancias lo hacíamos a pie, en carros o a caballo. Recuerdo además que la única escuelita era la nº 36, estaba emplazada en donde hoy es Av. Alberdi y Jorge Newbery. Sus paredes de “enchorizados” sin puertas ni ventanas. Los maestros eran el señor Flores y Esposa; el señor Corrales y Señora.
“Lo sobresaliente: la unidad de los vecinos. A pesar de proveníamos de distintos países y distintas Provincias, nos comunicábamos bien y éramos muy solidarios”.
FAMILIA LABARTTHE – PEÑA
Don Alfredo Enrique Labarthe, nacido en Basail (Chaco) se casó con Teresa Peña y tuvieron tres hijos.
Él era egresado de una Escuela Técnica “La Erogia” de Corrientes, donde obtuvo el título de técnico agrónomo y ella ama de casa, pero tenía un oficio: era modista. Don Labarthe era de condición humilde pero trabajador. Su Oficio de tropero le permitió recorrer varias provincias llevando el ganado de sus patrones, en sus arreos hacia el Chaco, Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero, en varias ocasiones cruzo el Bermejo y otros Ríos a nado junto a la tropa.
Ella cocía sin descanso y con esfuerzo construyeron la casa, ubicada hoy en Roque S. Peña 443 casi Av. De julio hoy remodelada, que fue donada a su hija Graciela Teresita. Con el tiempo se convirtió en un ganadero importante gracias a la inteligencia y dedicación, que IVA acompañada de la perseverancia y la insistencia de su mujer Teresa.
En el año 1958 la familia sufrió un intenso cambio, porque allí comenzó la vida política de don Alfredo. El peronismo estaba proscripto y las órdenes de Perón desde el exilio eran de votar a la UCRI (Unión Cívica Radical Intransigente) y el mismísimo Arturo Frondizi candidato a presidente, vino a Estero Grande a pedirle que fuera candidato a diputado provincial.
En esa época asumieron como gobernador Don Luis Gutnisky y vice gobernador Emilio Tomas, mientras que don “Negro “como le decían sus allegados, ingreso a la Cámara Legislativa. Desde allí impulso la educación, fundamentalmente del pueblo adoptado para vivir. Fueron creación de su iniciativa, la Escuela de Nivel Medio Nº 2, la primera escuela de nivel secundario en nuestra ciudad, la Escuela Primaria Nº 19. Luego paso a 219 y hoy lleva su nombre, el primer grupo habitacional hoy llamado Santa Teresita, antes “las 40” (por cantidad de viviendas que se construyeron); el edificio del otrora Agua y Energía en la esquina de Sarmiento y Av. 9 de Julio, impulso la creación del Centro de Cultura y Deporte, y muchas otras acciones que perduraron en el tiempo, del espíritu progresista de este chaqueño, piranense por adopción.
Su hija Graciela Teresita, más conocida como Petty hoy docente jubilada evoca con amor y admiración a sus padres para contarnos anécdotas como esta: “cuando era muy niña y tan solo había nacido mi hermano Fredy, recuerdo las imágenes de mi padre sentado alrededor de una pequeña cocina económica haciendo cuentas y juntando los pesitos para que nunca nos faltara nada”. “También recuerdo que mi padre solía llegar de tardecita en su bayo aproximarse al galpón de atrás para bañar y dar de comer a su caballo, que era su preciado tesoro amigo de tantas faenas”.
Dice Petty que eran épocas duras pero de intensa felicidad. El pueblo crecía junto con su gente, faltaban muchas cosas, por ejemplo cuenta que en una oportunidad don Alfredo se enfermó ya pasada las cero horas, por lo tanto ya no había luz eléctrica, entonces el Doctor Julio Cesar Tonina, vino a atenderlo y con la luz de la heladera a kerosene, rompió la ampolla para inyectarlo. A pesar de las carencias el doctor cumplió su misión y salvo la vida de mi padre
La población vivía comunitariamente y todos tenían proyectos que orientaban al bienestar de la mayoría.
FAMILIA MALUF – QUIROGA
Don Ernesto Maluf llego a la Argentina en el año 1898, con su madre y siete hermanos. Vino desde El Líbano, había salido del importante Puerto de Trípoli, en busca de una nueva y mejor vida. Ya instalado en el país conoció a Doña Ernestina Quiroga con la que tuvo tres hijos. El matrimonio vivió los primeros tiempos en la provincia natal de ella, San Luis. Su espíritu “fenicio” lo llevo siempre a ser comerciante y viajero.
Así un día dejo San Luis para trasladarse a Villa Dolores (Córdoba); luego de unos años traspuso las fronteras para llegar a Brasil, que después de 5 años allí recalo en Asunción (Paraguay). Al declararse la Guerra con Bolivia (1932), tomo su familia y construyo su casa en Córdoba (capital). Finalmente en 1937 puso fin a su itinerario en Pirané, para lo cual hizo el viaje en tres etapas: Córdoba - Rosario, en tren Rosario - Formosa en barco y Formosa -Pirané en tren.
En primer momento la casa familiar estuvo ubicada en Roque Sáenz Peña y Avenida Alberdi, luego la casa se emplazó donde se encuentra en la actualidad Santa María de Oro y 2 de Abril.
Ante la desaparición física de Don Ernesto se hicieron cargo del comercio los hermanos Leila y Yamil “Don Chocho” Maluf.
La tienda, mueblería, zapatería y electrodomésticos, es una de las más antiguas y prestigiosas de nuestra ciudad, la calidad y el buen gusto son sus principales características.
Es la firma comercial que exhibió imponente el primer letrero luminoso “CASA CIUDAD DE ASUNCION DE MALUF HNOS: “en horizontal y “Westinghouse” en vertical con luminarias intermitentes y rotativa. * Westinghouse comercializaba: lavarropas heladeras cocinas aire acondicionado etc.
Doña Leila recuerda: “llegue a este lugar cuando era adolescente, fui “transplantada” desde una ciudad tan grande como es Córdoba (capital), fueron años dolorosos por mi condición de joven. Pero luego me entregué al trabajo comunitario, integrando distintas comisiones, puesto que aquí estaba todo por hacerse “.
Lo destacado: Leila luchó siempre por la cultura y la educación. Inculcó en sus alumnos de la secundaria, el amor por todas las ramas del arte y en su inmensa generosidad nos ofrece sus obras literarias que se basan en la reflexión, el amor y la unidad, por un Pirané que ella imagina grandioso.
FAMILIA MANZUR – VALLEJOS
A fines de 1800 llegó desde El Líbano, Mina viuda de Manzur radicándose con sus hijos José y Jorge Manzur en la capital de la provincia. Jorge se radicó allí y José se trasladó a Pirané .Este se casó con una asuncena, doña Ruperta Vallejos con quien tuvieron siete hijos, entre ellos Víctor y Auroro.
Se dedicó al comercio de ramos generales y la ganadería menor. Más tarde abrió el bar “Manzur”, en la esquina de Santa María de Oro y Avenida 9 de Julio, donde los concurrentes disfrutaban del juego de mesa como el billar y las cartas.
Víctor Manzur se dedicó a la bicicletería y la solería. Auroro se ocupó del Bar y conformo la inolvidable agrupación musical “LOS ERRANTES” que interpretara tangos, milongas, paso doble, corrido mejicano etc.; animaba fiestas sociales y populares. Integraban Aurora Manzur (Bandoneón) Víctor Manzur (Violín) Roberto Godoy (guitarra) Facundito Duarte (Contrabajo) Se casó con doña Elsa Orué, con la que tuvo tres hijos.
Los vecinos de aquellas épocas fueron: don Félix Saade; Soupé (actual Rolón Fretes), Amado Saade, Juan Ramón Ojeda, Quiñones (actual Mariño), Ortiz y Acuña. La familia habitaba una humilde vivienda donde hoy funciona el Colegio Secundario “Monte Calvario” y corría el año 1936. Para trasladarse usaban jardineras y caballos. Acarreaban agua de pozo para todas sus necesidades .No había luz eléctrica. Todo lo adquirían a través del ferrocarril.
Don Auroro recuerda: “la estación del ferrocarril era el punto de encuentro de todo el pueblo. Llegaban trenes de carga y de pasajeros. Allí se vendían comidas y bebidas. Los changarines y maleteros suplían a los taxis de hoy. Uno muy recordado fue Don Altamira.
También llegaban los diarios y revistas, porque don Francisco Poch, de origen español y sin familia abrió las puertas de la primer librería”
Algo para destacar: don José Manzur fue un hombre progresista y colaborador .Integro la Comisión de Fomento aproximadamente en 1940 junto a Saade; Kriebaum; (Sapaguin, Alberti) y Lesbegueris entre otros. Tuvo a su cargo la construcción del Club Social Gral. Belgrano del que fue socio – fundador.
Desde la Comisión de Fomento, hizo el destronque de diez cuadras de lo que hoy sería la Av. 9 de Julio y su posterior trazado. Dirigió la arborización de esta arteria con las especies de eucaliptos, tipas y casuarinas.
En esta época en que se trasladó a la nueva casona, construyo un gran aljibe, en la esquina de Santa María de Oro y Avenida 9 de julio, contar con uno representaba un gran adelanto en esos tiempos.
FAMILIA MARIÑO – URDAPILLETA
Reinaldo Antonio Venancio Mariño, llego en 1938 a la ciudad de Formosa. Venia de una separación y en la capital correntina quedaba su ex esposa y cuatro hijos. Al llegar a su nuevo se entrevistó con su amigo José Salomón y un Señor de apellido Rojas que era dueño de una Farmacia. Ellos les aconsejaron que había un buen lugar donde ejercen su profesión: la localidad de Pirané, donde solo existía una del señor Konig.
El nuevo farmacéutico pronto cobro notoriedad, por sus conocimientos y sus dotes como ser humano con vocación de servicio. Comenzó a trabajar en la esquina de Güemes y moreno. 1940, siguiendo los pasos de su padre llego a Formosa Marcos Antonio Mariño con su flamante título de maestro nacional. En un principio le fue difícil conseguir un cargo docente por lo que decidió tomar el empleo en el correo. Pronto dio muestras de gran capacidad, que le permitió acceder al rango de jefe y tomar cargo de las oficinas de la localidad de Estanislao del Campo.
Pasando el tiempo llego a Pirané donde ejerció como maestro en la escuela Nº 158 “Sargento Cabral”, trabajando en forma simultánea en el laboratorio y la farmacia de su padre.
Reinaldo Mariño en esos tiempos, muchas veces cumplió el rol de médico. La gente, la mayoría de condición humilde recurrían a él para los primeros auxilios, que finalmente se convertían en tratamientos. Él nunca los exigía pago alguno: cuando no existían igual recibían la medicación; si el frío los castigaba el farmacéutico también les entregaba cobijas que sacaba de su propia casa. Otra manera de su generosidad fue el tiempo que trabajo “ad – honorem” en la sala de primeros auxilios ayudando a la enfermera, doña Trifona Barreiro; con mínimos recursos y mucha vocación salvo numerosas vidas.
Su cuerpo delgado y sus ojos azules que podían ver el alma de aquellos que acudían a pedir ayuda, nunca estaban cansados, su mente bullía de ganas de aprender cada día más, así que informarse o el estudio eran sus pasatiempos favoritos al igual que la música clásica con que se deleitaba hasta altas horas de la madrugada.
Cuando emprendió el regreso a su Corriente natal, don Marcos se hizo cargo de la farmacia y con el acompañamiento de su esposa María llevo adelante la empresa. Tuvo cuatro hijos que siguieron la herencia profesional.
Don Marcos también se destacó por los conocimientos que tuvo de cada enfermedad, cada droga, cada persona y a pesar de su carácter fuerte se entregó por entero al servicio solidario. Eran tan reconocida su labor a favor de la salud que todos los rincones de la provincia, de las provincias vecinas e incluso del Paraguay, llegaban las personas que hacer tratar y obtener los medicamentos indicados.
Así como don Reinaldo demostró que era el mejor farmacéutico de la región, don Marcos lo fue como idóneo. Hoy la farmacia sigue sirviendo a la comunidad como siempre, bajo el monitoreo de la viuda y la dirección técnica profesional de su hijo Jorge, en la avenida 9 de julio.
De esas otras épocas, doña María recuerda a los vecinos de don Mariño, los señores Antonio Escoda y Julián Gómez,
Algo para destacar: la inmensa GENEROSIDAD de don Reinaldo, supo querer a Pirané y su gente sin mezquindades.
FAMILIA MARTINEZ – GIMENEZ
Como la mayoría de los habitantes de Pirané, don Bienvenido Martínez vino de la Republica de Paraguay aproximadamente en el año 1920. Vino solo y se quedó en una casa, pasado el tiempo construyo su rancho el frente. Es en el mismo lugar donde hoy se encuentra ubicado, en el barrio Caacupé-i. Su compañera Ascensión Giménez le dio nueve hijos de los cuales sobrevivieron ocho.
La familia humilde, pero con grandes valores, dio a la comunidad, hombres y mujeres trabajadores, al igual que el padre supo darles el ejemplo. Antes de ubicarse definitivamente en Pirané, vivió en la colonia el Guajho, tenía entonces doce años, sus vecinos fueron don Lorenzo López y don amarilla, asistió a la “Escuelita Vieja” como se conocía a la nº 36, por ser la primera de Pirané, su maestro fue don Pedro Corrales Vargas.
Habiendo adquirido la mayoría de edad y desde muy joven desplegó diversas tareas laborales: cosecho algodón en colonias aledañas, construyo la empalizada de la picada “yajheo”, el gran aljibe de lo que la desmotadora Oficial, la ruta Nacional Nº 901, tramo el Colorado – Pirané (ruta Nº3), usando como herramienta pala a mano para la realización de movimiento de suelo, ya que en aquella época no existían las herramientas mecánicas.
Contaba, que fueron años duros pero siempre matizados con momentos felices. Como la vez que Víctor Manzur trajo a Pirané la primera bicicleta que lo compartió con sus amigos. Don bienvenido aprendió a andar en ella, pero como era de piñón fijo, se daba buenos “porrazos” que terminaban en reprimendas por las roturas de los pantalones.
Lo importante, nunca la desesperante lo doblego, formo una familia digna, donde predominaron el amor y la solidaridad; y aunque los años pasaron, sus hijos cumplieron fielmente su legado, todos convertidos en buenas personas.
FAMILIA MORA – CRISTANCHI
Como todos, vinieron buscando afirmase como familia y forjar un futuro; llegaron desde la colonia presidente Irigoyen de nuestra provincia y en 1930 se establecieron en el lote 20, zona de el algarrobito departamento Pirané. Allí don José León Mora y doña Cristanchi Armando el rancho para dedicarse a la ganadería.
Don Mora era origen paraguayo y su esposa era hija de Austro – Húngaros, nacida en Formosa. Ellos pertenecían al contingente que llegaron a `poblar Formosa donde había una mayoría de origen Italiano.
Siendo buen padre de familia él se dedicaba a las tareas propias del campo y ella regentear su hogar, que por cierto insumía muchas horas de labor. Doña Carolina tuvo 11 hijos. Los tres últimos nacieron en Pirané donde se radicaron definitivamente desde 1945.
Como descendiente de europeos, trabajaba día y noche, haciendo la huerta donde nunca faltaron las verduras que acompañar el “charque”. Cosía ropa de su prole a mano, aun así le quedaba tiempo para ayudar a los chicos en las tareas, porque todos fueron a la escuela nº 36.
Ana y Rosita sus hijas, recuerdan que el lote 20 tenían como vecino a don Clemente Palacio y su familia, que en aquellos años ya estaban instalados desde varias décadas anteriores cuando ellos llegaron.
La vida era sencilla, la única manera de socializar, al principio, eran las reuniones familiares; después surgieron las “pistas de baile”.
FAMILIA ROLON - SEBRIANO
Finalizada la guerra, para aquellos que no pertenecían al color político que tenían la responsabilidad de conducir el Paraguay. Como consecuencia de ello, don Gregorio “Goyo” Rolón Fretes, llego a Pirané 1936. Diez años después contrajo matrimonio con doña Amelia Sebriano, una linda y distinguida dama.
Don Gregorio se había retirado con honores y ostentaba el rango de Capitán del Ejército, en el País natal. Luego se convirtió en idóneo en odontología, pues había hechos curso en la Universidad de Asunción. Aquí desarrollo esa profesión y los memoriosos los recuerdan como el primer odontólogo de nuestra ciudad. Más tarde se convirtió en un próspero comerciante, pues había comprado la panadería del señor Soupe, ubicada en lugar donde hoy día sigue trabajando sus descendientes, en la esquina de Santa María de Oro y Avenida 9 de Julio.
Con el tiempo, a la venta de panificado incorporo fábrica de pastas y heladería.
Su esposa le dio tres hijos que son profesionales de prestigio: dos de ellos han conformado sus familias residiendo en esta ciudad.
Don Goyo y doña Amelia fueron integrantes de esta sociedad donde participaban activamente. El por muchos años fue Presidente de la comisión del Club Social. Integro la comisión de Fomento; presidio la comisión de la colectividad paraguaya entre otras actividades sociales.
Como personas conformaron una pareja amable y distinguida. Ella elegante con sus joyas y sus turbantes y el enfundado en sus trajes impecables de hilo, que le daba un toque aristocrático. Trabajaron siempre y alentaron en sus hijos esa cultura.
Demás está decir que don Gregorio Rolón Fretes se interesó no solo en el bienestar personal, sino que cobijo a todos sus hermanos, así llegaron a Pirané a compartir sus días: Josefa “PEPA”: Antonio y Elba.
Para destacar: los principios de esta familia que sembró la semilla del progreso desde esa esquina, punto de encuentro de los vecinos que se detenían a confraternizar, después de comprar el fragante pan con grasa o el rico helado de los veranos del ayer.
FAMILIA SAADE – LOTFE
En 1920 llegaron desde El Líbano a la Argentina los hermanos; Amado y José Saade, radicándose en Buenos Aires. Allí amado conoció a Josefa Lotfe, su compatriota que se hallaba de paseo con sus hermanos, puesto que su padre era dueño de una flota de barcos y los había enviado a conocer la Argentina.
Pero ante el peligro de una guerra, sus progenitores propusieron que se quedaran definitivamente en este país. Entonces Amado y Josefa contrajeron enlace matrimonial en San Isidro.
Saliendo en busca de futuro hacia el norte, se radicaron en el lugar denominado Río Bermejo donde recibía lo que le enviaban desde buenos Aires, puesto que los hermanos Saade se dedicaron al comercio desde su llegada a esta región. A pesar de haber prosperado, la naturaleza les jugó una mala pasada: la inundación se llevó todo lo material y se cobró la vida de José Saade.
Ante este terrible suceso, el matrimonio se trasladó a la ciudad de Formosa (capital) con sus dos hijos; pasado el tiempo la vida les dará seis niños más.
Recién en 1923 Amado Saade y familia se radicaron en Pirané. Don Carmelo Alberti, que hacía muchos años vivía aquí le alquilo un galpón muy grande para recompensar el negocio de ramos generales. Construyeron la casa y todo volvió a la normalidad. Don Amado dio muestra de sus conocimientos generales, poniéndose al servicio de la comisión de fomento con vistas a convertir el caserío en un lugar importante.
(1936) A pesar de no ser un profesional, realizo el trazado de las calles del pueblo, tal cual se ven actualmente, en su momento recibió felicitaciones por la perfección de su trabajo.
Su nuera chiquita recuerda que don Amado alguna vez le confío que el Presidente de la Comisión de Fomento le solicitaba ayuda para hacer mediciones y delimitar chacras y quintas del nuevo ejido. Entonces el preparaba el sulky y poniendo entusiasmo salía a realizar trabajo, sin percibir remuneración alguna.
Para destacar: a pesar de ser inmigrante, don Amado Saade a esta patria como suya y quería darle lo mejor de sí.
El predio que le pertenecía es el que se ubica hoy en Urquiza y avenida 9 de julio. Sus vecinos eran: Carmelo Alberti, Juan Ramón Ojeda, Ballesteros, Martín Kriebaum y Ovelar.
FAMILIA SAADE – MEDINA
Don Félix Saade llego a su país El Líbano, de su ciudad Bieckfaia, en 1917 recalando en la ciudad de Formosa, en casa de unos paisanos suyos, la familia Hapud, los tíos de Amadito Yege.
Recién en 1927 llego a Pirané y se radico definitivamente. Se casó con Anastasia Medina que vino desde Itá (Paraguay) con la que tuvo tres hijas: Marian, Carmen y Rosa. En principio don Félix se dedica al comercio. Como vendedor ambulante recorría los lugares en una jardinería, vendiendo todo tipo de baratijas.
Luego se dedicó a la ganadería siendo muy recordadas las fiestas de la “yerra” que realizaba en su campo, donde concurrían todo el vecindario y amigos, cuya duración eran a veces de más de un día. No se contaba con energía eléctrica y se cocinaba exclusivamente con leña.
Finalmente continuo con sus actividades siendo el propietario de una sala de cine que marco época: el victoria, lugar donde los piranenses, desde los niños a los adultos, disfrutaron de bellísimas películas nacionales e internacionales, el noticiero del país y las golosinas de la cantina.
Siempre la familia ocupó el predio ubicado en Santa María de Oro y Avenida 9 de Julio (este) Sus vecinos fueron Casimiro Ramos – Vice director de la escuela N° 36; el Contador Taladri, presidente de la comisión de Fomento.
Su hija mayor recuerda que la única escuela era la 36, la mayoría de las niñas realizaban sus estudios en los internados de los colegios de Formosa o Corrientes.
Las fiestas patrias eran memorables, especialmente el 25 de Mayo y 9 de Julio. Todos asistían muy elegantemente vestidos .Los hombres de riguroso traje y corbata .don Félix y su primo Amado lucían las escarapelas como si fueran argentinos, poniendo respeto por la patria que lo cobijo. Al medio día se servía un asado comunitario, con carne donada por los hacendados del lugar.
El Clima de amistad y patriotismo que se vivía era increíble y las señoras aprovechaban para contar sus novedades, ya que muy pocas veces podían juntarse. Después venían los juegos típicos de campo: carreras cuadreras, sortijas y tabas. Los montados lucían hermosos y aperos, adornados con plata.
Lo destacado de la época: el pequeño caserío era una gran familia, donde todos se conocían y todo lo compartían.
Recopilación y transcripción del trabajo “Pequeñas Crónicas de Nunila (Nuchi) Vega de Galeano (2010)