El cartel Phoebus
El cartel Phoebus fue un cartel de, entre otros, Osram, Philips y General Electric firmado el 23 de diciembre de 1924, y que se mantuvo hasta 1939, que existió para controlar la fabricación y ventas de bombillas. Este cartel fue un importante paso en la Historia Económica Mundial, debido a su involucración en la creación de una obsolescencia planificada a gran escala.
El cartel redujo la competencia en la industria de las lámparas incandescentes durante unos 15 años, y ha sido acusado de haber prevenido avances en la tecnología que podrían haber llevado a la producción de bombillas de una duración mayor. De todas formas, el cartel Phoebus también ha sido presentado en una forma ficticia como un recurso menor del argumento en la novela de Thomas Pynchon, El Arcoiris de la Gravedad, lo que ha llevado a cierta confusión entre la realidad y la ficción.
Phoebus era oficialmente una empresa de procedencia helvética llamada “Phoebus S.A. Compagnie Industrielle pour le Developpement de l’Eclairage”.
Osram, Philips, Tungsram, Associated Electrical Industries, Compagnie des Lampes, International General Electric, y el GE Overseas Group eran miembros del cartel Phoebus. Todas estas empresas eran propietarias de un paquete de acciones en la empresa suiza proporcional a las ventas de sus productos.
En 1921 se fundó una organización precursora a manos de Osram, la “Internationale Glühlampen Preisvereinigung”. Cuando Philips y otros fabricantes se introducían en el mercado americano, General Electric reaccionó estableciendo la “International General Electric Company” en la ciudad francesa de París. Ambas organizaciones se involucraron en el intercambio de patentes y en ajustar la penetración de los mercados. La creciente competencia internacional llevó a negociaciones entre todos los mayores fabricantes para controlar y restringir sus respectivas actividades para no interferir en las esferas de influencia de los demás.
El cartel sirvió como una forma adecuada para reducir costes y realizar considerables esfuerzos para acortar la esperanza de vida de las lámparas hasta las 1000 horas, mientras que al mismo tiempo se podían ajustar los precios sin miedo de la competencia. La estandarización de las lámparas que tenemos hoy es un efecto secundario de este cartel.
El Cártel Phoebus dividió los mercados mundiales de lámparas en tres categorías:
Territorios nacionales, el país de origen de cada uno de los fabricantes.
Territorios Británicos de Ultramar, bajo control de Associated Electrical Industries, Osram, Philips, y Tungsram.
territorio común, el resto del mundo.
A finales de los años 1920 una unión de compañías de origen sueco, noruego y danés, llamada la North European Luma Co-op Society (Sociedad Cooperativa Noreuropea Luma), empezó a planificar un centro de fabricación independiente. Las amenazas económicas y legales de Phoebus no consiguieron el efecto deseado, y en 1931 los escandinavos fabricaban y vendías bombillas a un precio bastante más bajo que Phoebus.
El acuerdo original de Phoebus se creó para durar hasta 1955, de todas formas, los comienzos de la Segunda Guerra Mundial hizo fallar enormemente la operación del cartel. Los remanentes del cártel Phoebus fueron revividos en 1948.
La bombilla de Edison
Thomas Alva Edison quería crear una bombilla que iluminara el mayor tiempo posible. En 1881 puso a la venta una que duraba 1.500 horas. En 1924 se inventó otra de 2.500 horas. Con la sociedad de consumo en ciernes, aquello no era una buena noticia para todo el mundo. Diversos empresarios empezaron a plantearse una pregunta inquietante: “¿Qué hará la industria cuando todo el mundo tenga un producto y este no se renueve?”. Una influyente revista advertía en 1928 de que ”un artículo que no se estropea es una tragedia para los negocios”.
Un poderoso lobby, el cártel Phoebus, presionó para limitar la duración de las bombillas. En los años cuarenta consiguió fijar un límite de 1.000 horas. De nada sirvió que en 1953 una sentencia revocara esta práctica, porque se mantuvo. No salió al mercado ninguna de las patentes que duraban más (una, 100.000 horas). Warner Philips, bisnieto del creador de la compañía Philips, cree que en aquella época no se pensaba en la sostenibilidad. ”Entonces consideraban que el planeta tiene unos recursos ilimitados y todo lo miraban desde la óptica de la abundancia”, comenta. Él está convencido de que la sostenibilidad y el negocio deberían haber ido de la mano.
Otro ejemplo destacado en el reportaje es el de la cadena de montaje de John Ford. El coche modelo T fue un éxito para la industria automovilística americana, pero tenía un problema que, por aquellas fechas (años veinte), era todavía incongruente: estaba concebido para durar. Ese fue su fracaso. Desde la competencia, General Motors, consciente de que no derrotaría a su rival en ingeniería, apostó por el diseño. Dio retoques cosméticos a sus coches, lo que le permitió que los clientes cambiaran de utilitario muy a menudo. ¿A quién le importaba que el motor funcionara diez años, si en poco tiempo cambiaría el coche por otro de distinto color o con algún arreglo superficial? En 1927, tras vender 15 millones de unidades, Ford retiró el modelo T.
http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1rtel_Phoebus
http://laobsolescenciaprogramada.wordpress.com/