
Hay muchísimas personas en todo el mundo que dependen de un marcapasos. Y que gracias a ellos pueden hacer una vidas con total normalidad.
Estos generadores de impulsos se comenzaron a desarrollar a principios del siglo XX y fué uno de los mayores avances de la medicina moderna.
Estos pequeños aparatos necesitan un gran mantenimiento, ya que en referencia a la autonomía dejan bastante que desear.
Y la verdad es que tener que someterse a una operación quirúrgica, con el riesgo que eso conlleva, y simplemente para cambiar una batería no es algo muy agradable que digamos, aunque sí necesario.
Pero estamos de suerte, ya que, se están desarrollando modelos más sofisticados que podrán recargarse a sí mismos usando diminutos generadores piezoeléctricos.
Unos científicos, de Estados Unidos y China, se han unido para conseguir fabricar un microgenerador capaz de transformar los latidos del corazón del portador, en electricidad suficiente como para autosustentarse, usando unos nanolazos lo suficientemente pequeños como para ser cosidos al corazón, capturando a su vez la energía que genera el propio latido.
En caso de que no fuera posible implantar el dispositivo en el corazón del paciente, quedaría la posibilidad de situarlo en diferentes zonas, como el diafragma o el pulmón.
Todavía se ha de probar la viabilidad a largo plazo de los generadores piezoeléctricos antes de pensar en su uso generalizado en seres humanos, evidentemente, antes de ser implantados es necesario saber que funcionarán correctamente durante años.